Así opera la maquinaria represiva de China para aplastar y hostigar a su disidencia en el mundo

OBJETIVOS-DE-CHINA ⊗ Entrevistas con más de 100 víctimas en 23 países, junto con documentos gubernamentales internos, revelan las tácticas que utiliza sistemáticamente China para silenciar y perseguir a sus críticos, más allá de sus fronteras. Para el hostigamiento aplican directamente piratería informática y vigilancia, así como interrogatorios de familiares, amigos e incluso antiguos profesores. La presión y el control aplicados son parte de una campaña global diseñada por ese gobierno para coaccionar e intimidar a los miembros de su diáspora a lo que los analistas llaman “represión transnacional”.

*Esta es la primera entrega de la serie de investigación CHINA TARGETS, en la que participan Código Vidrio y Revista Vistazo (por Ecuador), junto a 102 periodistas de 41 medios de 30 países, liderados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), una organización sin fines de lucro. 

Por Scilla Alecci y el equipo de reporteros del ICIJ

Entre ondeantes banderas chinas y francesas, el presidente Xi Jinping y su esposa, Peng Liyuan, descendieron de su avión oficial bajo un cielo lluvioso en París el pasado mayo. Al llegar para la primera etapa de una gira de cinco días para fortalecer los lazos europeos, la primera pareja de China fue recibida por simpatizantes que izaban la bandera roja de su país y grupos que realizaban danzas tradicionales del dragón y el león, al son de tambores y gongs.

Al otro lado de la ciudad, sonó el teléfono de Jiang Shengda. Jiang, de 31 años y líder del Frente de la Libertad en China, un grupo de activistas y artistas chinos, se disponía dirigirse a manifestantes en la Plaza de la República, un lugar célebre por acoger la libertad de expresión, la protesta y la disidencia.

El artista y activista nacido en Pekín solía hablar ante multitudes, uniéndose a menudo a uigures, tibetanos y hongkoneses en el extranjero para denunciar la opresión de los derechos humanos y las libertades civiles por parte de Xi, dentro y fuera de China. Pero ese día, se enfrentaba a un dilema angustioso.

La madre de Jiang le estaba llamando desde 5.100 millas de distancia, en Pekín, China.

Jiang intuía por qué: la policía china la estaba obligando a realizar las llamadas, dijo al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) en una entrevista reciente.

Él no contestó.

«Definitivamente iba a transmitir el mensaje [de las autoridades] de que no debía participar en ninguna actividad pública durante la visita de Xi Jinping«, declaró Jiang a ICIJ, con el rostro oculto tras unas gafas de sol oscuras y enmarcado por su pelo largo y una barba desaliñada. «Y entonces pensé: ‘Creo que es algo que tengo que hacer'».

Jiang es uno de los cientos de chinos que viven en el extranjero y que las autoridades de su país han perseguido directamente, mediante piratería informática y vigilancia; e indirectamente, mediante interrogatorios de familiares, amigos e incluso antiguos profesores.

La presión y el control aplicados al activista son parte de una campaña global diseñada por ese gobierno para coaccionar e intimidar a los miembros de su diáspora a lo que los analistas llaman “represión transnacional”.

ICIJ y sus periodistas asociados de 43 medios entrevistaron a 105 personas en 23 países que, como Jiang, han sido blanco de las autoridades en los últimos años por criticar las políticas del gobierno en público y en privado.

Entre ellas, se incluyen disidentes políticos chinos y de Hong Kong, así como miembros de las minorías uigures y tibetanas oprimidas. Ellos han sido señalados por defender los derechos de las minorías étnicas de China y abordar otros temas considerados tabú por el Partido Comunista Chino (PCCh), como la independencia de Taiwán y Hong Kong y el movimiento espiritual Falun Gong también llamado Falun Data en otros países como Ecuador donde residen algunos de sus integrantes.

Las entrevistas fueron parte de China Targets (Objetivos de China), una investigación transfronteriza liderada por ICIJ, que arroja nuevas luces sobre la escala de la campaña de represión global, y la respuesta ineficaz de las autoridades en naciones democráticas, donde aquellos que han sido atacados buscan refugio.

La investigación muestra cómo el fracaso a la hora de contener el autoritarismo le ha permitido llegar a instituciones intergubernamentales como las Naciones Unidas e Interpol, la organización policial internacional.

“La esencia del Partido Comunista no ha cambiado”, afirmó Michael Kovrig, exdiplomático canadiense y experto en política exterior china. “Lo que ha cambiado son sus capacidades. Pueden hacer más, así que hacen más”.

Kovrig afirmó que las agencias de inteligencia y las fuerzas del orden de varios países democráticos carecen de la experiencia para abordar casos relacionados con las tácticas de represión y presión del PCCh dentro de sus fronteras. «Es un monstruo relativamente nuevo, y no saben cómo combatirlo», declaró Kovrig, quien estuvo detenido en China entre 2018 y 2021 en aparente represalia por el arresto por parte de las autoridades canadienses de un alto ejecutivo de Huawei, el gigante tecnológico chino.

Jiang Shengda, de 31 años, es el líder del Frente de la Libertad en China, un grupo de activistas y artistas chinos que está en París. Foto Maxime Tellier, Radio Francia

China rechaza las acusaciones de represión transnacional como «infundadas» e «inventadas por un puñado de países y organizaciones para difamar a China«, según Liu Pengyu, portavoz de la Embajada de China en Washington, DC. Liu dijo a ICIJ en una declaración que «no existe tal cosa como ‘llegar más allá de las fronteras’ para atacar a los llamados disidentes y chinos de ultramar».

Como parte de la investigación, el ICIJ coordinó a periodistas de los cinco continentes para entrevistar a las personas objetivo y analizar sus casos. El ICIJ también revisó un manual policial chino de 2004 y directrices confidenciales para agentes de seguridad que datan de 2013. Los periodistas compararon las tácticas descritas en los documentos con las experiencias de las 105 personas objetivo, así como con interrogatorios policiales grabados en secreto, llamadas telefónicas y mensajes de texto entre 11 agentes de seguridad en China y nueve personas objetivo en el extranjero. Las tácticas empleadas reflejan las directrices sobre cómo controlar a las personas etiquetadas como amenazas a la seguridad nacional.

La mitad de las víctimas entrevistadas afirmó que el acoso se extendió a sus familiares en China. Varias declararon que sus familiares en China o Hong Kong fueron acosados ​​por la policía después de participar en protestas o actos públicos en el extranjero. Sesenta dijeron creer que habían sido seguidos o habían sido objeto de vigilancia. 27 aseguraron haber sido víctimas de una campaña de desprestigio en línea. 19 informaron haber recibido mensajes sospechosos o sufrido intentos de piratería informática. Algunos afirmaron que sus cuentas bancarias en China y Hong Kong habían sido congeladas. Funcionarios del Ministerio de Seguridad Pública y del Ministerio de Seguridad del Estado —dos de las agencias chinas con capacidad de inteligencia— fueron responsables de intimidar a algunas de las víctimas y a sus familias, según los testimonios. Veintidós personas afirmaron haber recibido amenazas físicas o haber sido agredidas por simpatizantes civiles del PCCh.

La mayoría de entrevistados afirmó no haber denunciado las amenazas a las autoridades de sus países de acogida, por temor a represalias de China o desconfianza de la capacidad de respuesta local. De los pocos que denunciaron, varios dijeron que la policía no dio seguimiento a su caso o les dijo que no podían hacer nada por falta de pruebas de un delito.

“Solo cuando vean mi cadáver actuarán”, dijo Nuria Zyden, una uigur residente en Dublín, sobre la respuesta de la policía tras denunciar que tres hombres chinos la seguían.

Nuria Zyden es una mujer de la minoría uigur, que vive en Dublín, Irlanda. Ha denunciado infructuosamente los seguimientos que le hacen tres hombres chinos, por sus críticas al gobierno de Xi Jinping. Foto Alan Betson-Irish Times

La investigación de China Targets (Objetivos de China) también se basa en registros de extradición; archivos confidenciales de Interpol; comunicaciones privadas entre funcionarios del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la delegación china; y documentos judiciales, informes de inteligencia y registros gubernamentales de 34 países.

La investigación concluyó que, bajo el régimen de Xi, el complejo de la ONU en Ginebra se ha convertido en un entorno hostil donde disidentes y minorías que buscan protestar contra las políticas de Pekín se enfrentan al acoso y la intimidación de organizaciones no gubernamentales afines al gobierno chino. Los periodistas descubrieron que las autoridades de ese país también utilizaron la Interpol para perseguir no solo a delincuentes, sino también a disidentes, empresarios y defensores de los derechos de los uigures, en aparente violación de las normas de la organización.

En conjunto, la evidencia revela un esfuerzo coordinado y sistemático por parte del gobierno chino, para neutralizar la disidencia por parte de individuos en todo el mundo.

Manual de represión

Después de la masacre de la Plaza de Tiananmen en 1989, cuando el ejército chino mató al menos a 10.000 manifestantes pacíficos, activistas huyeron al extranjero y crearon organizaciones de derechos humanos.

“Una vez que los disidentes salieron de China, quedaron fuera de su alcance; pudieron continuar con sus actividades”, afirmó Katja Drinhausen, directora del programa de investigación de Política y Sociedad Chinas en el Instituto Mercator de Estudios sobre China en Berlín. 

En respuesta, las autoridades chinas construyeron una red global de represión transfronteriza, codificando métodos para controlar y reprimir a los miembros de la diáspora en directrices de seguridad nacional, manuales policiales, directivas del PCCh y otros documentos internos dirigidos a los agentes de seguridad en China y en el extranjero. Algunos fueron revisados ​​por el ICIJ.

Entre los documentos internos hay un libro de texto impreso de la academia de policía que incluye consejos sobre “investigación en el extranjero”.

El manual sobre “Seguridad Nacional”, editado en 2004 por la unidad política de la Oficina de Seguridad Pública de la provincia de Guangdong, describía la investigación en el extranjero como algo distinto del “trabajo de inteligencia extranjera” y como algo que debe ser “a largo plazo”, “cuidadosamente implementado” y “específico”. 

Desde que Xi asumió el poder en 2012, la represión contra los supuestos enemigos del partido-estado, incluidos aquellos en el extranjero, se ha intensificado, según los expertos. 

“Xi se compromete a profundizar el control del Partido Comunista sobre China y la diáspora”, afirmó Emile Dirks, investigador sobre autoritarismo en el Citizen Lab de la Universidad de Toronto. “No se tolera ninguna oposición, por pequeña o débil que sea”.

Una presentación de 84 diapositivas filtrada del archivo digital de un agente de la ley en el condado de Tekes, Xinjiang, y fechada en 2013, instruye a los agentes de seguridad nacional a utilizar métodos encubiertos.

La presentación, compartida con el ICIJ por Adrian Zenz, director de estudios sobre China en la Fundación Conmemorativa de las Víctimas del Comunismo, comparó la seguridad nacional con «un arma afilada en la lucha contra fuerzas y elementos hostiles, tanto dentro como fuera del país». 

Un gráfico muestra cómo la policía secreta y los investigadores de la unidad de protección de la seguridad nacional del Ministerio de Seguridad Pública supervisaron las operaciones encubiertas. Las comisarías de policía de base, donde los ciudadanos pueden denunciar fraudes y otros delitos comunes, así como las «fuerzas sociales» (vecinos, grupos sociales, organizaciones no gubernamentales y otras entidades civiles) ayudaron a «reprimir y frenar» actividades políticamente sensibles.

Varias páginas describen 18 “estrategias y métodos para la educación, rehabilitación y control” de “individuos clave” que se consideran una amenaza.

El ICIJ comparó las directrices de 2013 con el testimonio de las 105 víctimas y descubrió que las autoridades chinas usaron métodos similares para reprimir el disenso en el extranjero.

Un método se denominaba «influencia emocional del parentesco»: presionar a los familiares de los sospechosos para que cesen su activismo. «El trabajo afectuoso bien hecho, por un lado, puede conmover a la persona clave«. Por otro lado, «también puede evitar que los seres queridos de esa persona clave sean detenidos», afirmaba el documento. «Mata dos pájaros de un tiro».

Otro método fue llamado “sacar la escalera de la casa”: prohibir a los activistas regresar del extranjero.

Durante un interrogatorio grabado en secreto y obtenido por el ICIJ, un oficial le dijo al padre de una persona residente en EE. UU. que si su hijo continuaba escribiendo sobre temas sensibles, se le prohibiría volver a entrar en China o, si decidía regresar, no se le permitiría salir. (El ICIJ no revela detalles para evitar poner en peligro a la víctima y a su familiar).

Otras tácticas incluían «cortar el oxígeno» (intentar reducir los ingresos de las víctimas y controlar sus cuentas bancarias); «crear sospechas y desconfianza mutua entre cómplices»; monitorear internet e «impedirles comunicarse con el exterior»; y descubrir el «comportamiento inmoral» de las víctimas. «Nadie es un santo ni es inmune a los errores», reza una directriz.

Un dossier y visitas no deseadas

Hijo de un oficial de seguridad del Estado y nieto de un alto funcionario gubernamental enviado a Mongolia Interior, Jiang asistió a escuelas de élite de Pekín, junto con otros hijos de personas adineradas. Recuerda a gente que buscaba favores de su poderoso padre, enviándole alimentos caros a la casa familiar.

A los 18 años, Jiang se unió brevemente al Partido de la Democracia de China, grupo político con sede en Estados Unidos que abogaba por la democracia constitucional. Esto le metió en problemas: fue arrestado, acusado de incitar a la subversión del poder estatal y detenido por la policía.

Jiang Shengda es hijo de un alto funcionario chino. Desde joven se volvió crítico del gobierno de Xi Jinpng, que lo ha perseguido durante varios años en algunos países. Foto Maxime Tellier, Radio Francia

Se sorprendió al descubrir que la policía tenía un expediente sobre él, que incluía correos electrónicos privados y comentarios de un maestro de primaria. Estuvo detenido tres noches y le revocaron el pasaporte durante casi un año; su padre fue obligado a dejar su puesto en inteligencia extranjera y se fue a trabajar a una empresa estatal, afirmó Jiang.

En 2018, se mudó a Francia, país que admiraba por sus tradiciones democráticas.

Cuando llegó a París, miembros de la comunidad local de Hong Kong se manifestaban contra las nuevas leyes de seguridad en su país. Se convirtió en el líder del Frente de la Libertad en China y comenzó a criticar las políticas en su arte, bajo el nombre de Chiang Seeta.

Llamó la atención de las autoridades al construir un muro simbólico en la acera frente a la Embajada de China en París. Más tarde, como parte de una performance artística pública creada por Jiang, un actor vistió túnicas imperiales chinas y máscaras de Xi para burlarse de su «entronización» antes del XX Congreso Nacional del PCCh.

Los piratas informáticos atacaron su sitio web de arte docenas de veces mientras Google le advertía que “intrusos respaldados por el gobierno” estaban tratando de robar sus contraseñas.

Días antes del viaje de Xi a París en 2024, según Jiang, sus padres lo llamaron para contarle que policías secretos vestidos de civil los habían estado visitando durante meses. Dijeron que no querían preocuparlo, pero añadieron que su silencio continuo ya no era una opción.

Aquella tarde de mayo en la Plaza de la República, Jiang sabía que ignorar las advertencias a sus padres podía poner en riesgo su seguridad.
Y, sin embargo, con el teléfono encendido, Jiang tomó el micrófono para dirigirse a la multitud de manifestantes tibetanos y hongkoneses. «[La policía china] nos ha exigido que guardemos silencio durante la visita de Xi Jinping a Francia… Estas amenazas forman parte de la represión transnacional», dijo. 

Poco después de su discurso, Jiang llamó a sus padres. Justo antes de subir al escenario, agentes les habían llamado a casa exigiendo que el padre se reuniera con ellos en la noche. Le advirtieron: «Su hijo solía hacer ciertas cosas en el extranjero que contradecían las leyes chinas. Podríamos hacer la vista gorda. Pero esta vez, el gran líder viene [a Francia]. Si hace algo que lo avergüence» durante la visita de Xi, «nos resultará difícil de manejar».

Jiang declaró a ICIJ que las autoridades emplearon las mismas tácticas con las familias de otros miembros del grupo. Algunos abandonaron su activismo, afirmó.

Persona buscada

Desde el ascenso de Xi al poder en 2012, varios sectores han documentado miles de casos de represión transnacional, según muestra una revisión del ICIJ de informes de organizaciones de derechos humanos, medios de comunicación e investigaciones.

La tecnología para “gestionar la opinión pública” busca infiltrarse en las computadoras de los disidentes y robar información privada de la plataforma de redes sociales.

La campaña represiva del gobierno también se apoya en empresas de seguridad privada, hackers profesionales, personal de organizaciones no gubernamentales chinas con acceso a procedimientos de la ONU, agentes del orden retirados o corruptos en países extranjeros y miembros de la diáspora china vinculados al Departamento de Trabajo del Frente Unido, vinculado al PCCh. Las autoridades han convertido a las víctimas en perpetradores, obligando o incitando a disidentes y miembros de minorías étnicas a espiar a sus homólogos en el extranjero, eso consta en actas judiciales.

Con pocas excepciones, las víctimas de la represión informaron al ICIJ que las fuerzas del orden en sus lugares de residencia suelen desestimar sus denuncias. Las respuestas diplomáticas siguen siendo tímidas, lo que permite a China volverse más agresiva, según activistas. En Nepal, Tailandia y países que dependen del poder económico chino, las fuerzas del orden locales ayudan a las autoridades chinas a prevenir protestas y, en algunos casos, incluso a localizar y arrestar a disidentes, según el ICIJ.

El año pasado, Carmen Lau, una hongkonesa de 30 años en el exilio, escuchó cómo la policía de Hong Kong daba una conferencia de prensa en Nochebuena para anunciar restricciones a los activistas por la democracia en el exilio.

Oyó su nombre.

Un funcionario del gobierno anunció órdenes de arresto contra seis activistas prodemocracia; Lau, exmiembro del consejo de distrito de Hong Kong, era una de ellas. Las autoridades anunciaron que la habían acusado de «colusión con fuerzas extranjeras» y ofrecieron una recompensa de aproximadamente 130.000 dólares por su captura.

“Esto cambió mi vida”, dijo Lau. “Mentalmente, todavía lo estoy procesando”.

Lau es una de los cientos de hongkoneses que participaron en el movimiento prodemocracia, reprimido por las autoridades y que culminó en 2020 con una nueva ley de seguridad que restringe derechos y libertades civiles. En 2021, fue acusada de incitar a emitir un voto en blanco como forma de protestar contra unas elecciones que los activistas consideraron fraudulentas.

Lau estaba entre los miles de personas que huyeron al Reino Unido, los EE. UU. y otros países; es una de las 19 personas que están en la lista de recompensas de Hong Kong.

Las autoridades de Hong Kong congelaron su cuenta bancaria, junto con las de 126.000 residentes que abandonaron la ciudad. En febrero, dos días después de que Lau participara en una protesta contra la nueva embajada china en Londres, la policía de Hong Kong detuvo a su tía y a su tío. Los agentes se presentaron en su puerta a las 7 de la mañana y los mantuvieron en comisaría durante unas cinco horas, según medios locales. Nueve días después, la policía detuvo a otra tía «para colaborar en la investigación», informaron medios de Hong Kong.

En mayo de 2024, disidentes y perseguidos de China protestaron en París durante una visita oficial del presidente Xi Jinping y su esposa. Foto Maxime Teller, Radio Francia

Lau declaró a ICIJ que ya no tiene contacto con su familia en casa, pero que sigue preocupada por ellos y por su seguridad. «Fue una sensación compleja… porque sé que lo que hago es correcto», dijo. «Pero luego, debido a mi decisión puse en peligro a mis familiares y amigos».

Mientras Lau estaba de viaje en marzo, cinco de sus vecinos en un pueblo cercano a Londres recibieron una carta de un remitente anónimo desde Hong Kong, animándolos a entregarla a la Embajada de China y cobrar la recompensa. La carta incluía una foto reciente de Lau, etiquetándola como «persona buscada».

En una declaración al ICIJ, un portavoz de la Oficina de Seguridad de Hong Kong dijo que el gobierno “tomará todas las medidas” para perseguir a los sospechosos de haber violado las leyes de seguridad nacional de Hong Kong que han huido al extranjero, “incluido cortar sus fuentes de financiación, a fin de prevenir y reprimir que sigan participando en actos y actividades que pongan en peligro la seguridad nacional”.

El portavoz señaló, sin embargo, que el gobierno no envía cartas anónimas y advirtió que “se debe verificar la autenticidad de dichas cartas”.

Hoy, Lau usa mascarilla en público y minimiza su círculo social. Ha recibido amenazas de violación y muerte de cuentas anónimas en X y sospecha que dos hombres la siguieron y le tomaron fotos mientras asistía a un evento en Londres.

Dijo que las autoridades del Reino Unido han sido de poca ayuda, a pesar de la declaración del Secretario de Relaciones Exteriores, David Lammy, el año pasado de que el gobierno británico «no tolerará ningún intento por parte de gobiernos extranjeros de coaccionar, intimidar, acosar o dañar a sus críticos en el extranjero, especialmente en el Reino Unido».

Un agente de la unidad antiterrorista de la policía metropolitana de Londres le aconsejó que no participara en protestas y minimizara su actividad en línea, según declaró. La policía de su ciudad le sugirió instalar una cámara de vigilancia en el exterior de su apartamento y una alarma personal. Los agentes le indicaron que llamara al 999, el número de emergencias, si sospechaba que había algún problema, pero no le ofrecieron protección adicional, añadió. (La policía se negó a comentar sobre el caso de Lau). 

Por ahora, dijo, “no me siento segura en absoluto”.

Las protestas contra los abusos y violaciones sistemáticas a los derechos humanos del régimen chino son monitoreadas por agentes encubiertos en más de 50 países. Foto Maxime Teller, Irish Times

‘Semi-dormido’

Los entrevistados dijeron que las naciones democráticas han tardado en reconocer la estrategia de represión transnacional del gobierno chino, lo que ha tenido consecuencias.

Jonas Parello-Plesner, ex asesor principal sobre China del Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca, a quien un agente chino contactó para convertirse en espía en 2011, dijo que el “despertar” del problema comenzó en los países con las comunidades chinas más grandes, incluidos Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda.

“Hay una creciente concienciación sobre este problema en algunos sectores”, afirmó Parello-Plesner. “Pero no creo que exista una acción completamente coordinada capaz de abordarlo”.

Un gran cambio en la comprensión pública se produjo en 2022, cuando Safeguard Defenders, un grupo de derechos humanos, publicó un informe ampliamente leído que revelaba que las asociaciones empresariales chinas y otros grupos de servicios comunitarios civiles en docenas de ciudades de todo el mundo estaban actuando como centros de vigilancia secretos.

Muchos países, así como la Unión Europea, mostraron una nueva conciencia de las implicaciones del control que China ejerce sobre su diáspora.

Desde entonces, el Parlamento Europeo ha pedido una respuesta armonizada de los Estados miembros de la UE a la represión transnacional ejercida por «regímenes iliberales», incluida China. Suiza investigó la opresión ejercida por China contra los tibetanos y uigures y concluyó que la represión transnacional constituye una amenaza para la democracia, al igual que el terrorismo, porque erosiona la libertad de acción y expresión.

Pero según Parello-Plesner, las naciones democráticas aún no comprenden la magnitud.

“Creo que todavía estamos semi dormidos”, dijo.

‘No pienses en volver a casa’

Nuria Zyden guarda una foto de su madre en su escritorio. No espera volver a verla.

Zyden, que tiene 43 años y reside en Dublín, creció entre melocotones y albaricoques en Kashgar, en la región noroccidental china de Xinjiang, centro de la comunidad uigur, de mayoría musulmana

Se mudó a Irlanda hace 15 años. En 2014, el gobierno chino impuso restricciones en Xinjiang, tras una explosión mortal en una estación de tren que Xi calificó de «ataque terrorista».

A medida que Zyden se volvió más activa en grupos de derechos de los uigures, su familia se preocupó y finalmente le pidió que cortara vínculos.

Su madre le había dicho: “No pienses en volver a casa”.

Investigadores afirman que el gobierno ha perpetrado violaciones de derechos humanos, incluyendo el encarcelamiento masivo de más de un millón de uigures, trabajos forzados y otros abusos con el pretexto de combatir el terrorismo y el extremismo religioso. Un informe de la ONU de 2022 concluyó que los abusos documentados «podrían constituir crímenes de lesa humanidad».

Nuria Zyden y su madre, en un retrato cuando aún vivían juntas en la provincia de Xinjiang, en 2006. Foto Alan Betson, Irish Times

El régimen ha mostrado un celo particular hacia los activistas uigures, a quienes acusa de fomentar un movimiento separatista y, en algunos casos, actos de terrorismo, muestran documentos internos del gobierno.

En octubre, Zyden viajó a Sarajevo, Bosnia y Herzegovina, donde 176 delegados se reunían para la asamblea general del Congreso Mundial Uigur (CMU), organización que defiende los derechos de los uigures. Su viaje dio un giro inesperado.

Durante su escala en Fráncfort, Alemania, viajaba en una miniván hasta el aeropuerto cuando vio a dos hombres chinos que parecían tener una misión. Más tarde, en su hotel de Sarajevo, oyó gritos y los vio de nuevo: estaban discutiendo con Adiljan Abdukerim, organizador de la conferencia, quien los confrontó en chino por grabar a los asistentes con sus teléfonos.

«Son muy arrogantes», le gritó uno de ellos a Abdukerim, según contó el organizador a ICIJ. «Sabemos cómo tratarlos».

Abdukerim respondió: “¿Crees que esto es China?”

La seguridad del hotel intervino y los hombres, no identificados, se marcharon.

Días antes de que comenzara la conferencia, el gerente del hotel informó a los organizadores que la Embajada de China en Sarajevo había exigido reservar todo el hotel para las mismas fechas que la asamblea del CMU, según informó el sitio web de noticias bosnio Detektor. (El gerente se negó a hacerlo, según el informe).

Al regresar a Irlanda, Zyden recibió una llamada inesperada. Tras 10 años de silencio, su madre estaba al teléfono.

Usando un número de WeChat que su madre dijo que le había proporcionado un funcionario de asuntos exteriores local en Kashgar, le dijo que había oído que Zyden había estado en el evento en Sarajevo.

¿Por qué hiciste eso?, preguntó.

“¿Por qué no piensas en nuestra seguridad?” intervino un pariente sentado al lado de su madre.

Zyden insistió en que no había hecho nada malo y exigió hablar con los funcionarios que, según ella, habían forzado la llamada.

En enero, Zyden recibió una llamada de un oficial de Kashgar. «¿Qué quieres de mí?», preguntó. «¿Qué esperas?». Las autoridades se habían enterado de su activismo, le dijo, e interrogaron a su madre, quien entonces enfermó. Los agentes de seguridad chinos mantienen una base de datos de personas vinculadas al CMU, como de sus familiares, según un documento interno compartido con el ICIJ por Zenz, el experto en política de Xinjiang.

«Tranquila», recuerda Zyden que le dijo el agente. «Actuaba como si viniera amablemente a resolver el problema, como si quisiera proteger a mi familia, y ahora mi familia está, de alguna manera, bajo su protección». Se molestó mucho.

Zyden dijo que denunció todo a la policía irlandesa, incluyendo la llamada del agente y su encuentro con los dos hombres que sospechaba que la habían seguido hasta Bosnia. «Lo anoté todo», declaró a ICIJ.

Representantes de la policía irlandesa, dijeron al socio de ICIJ, el Irish Times, que están investigando la denuncia de Zyden.

«Sigo luchando», dijo Zyden. Una parte de ella dice «déjalo todo», dijo, «pero otra parte dice: ‘Si te quedas callada, te quitarán más. Tienes que alzar la voz. Tienes que contraatacar'».

‘Podríamos encontrarte en cualquier momento’

Hasta hace poco, activistas y víctimas consideraban a Estados Unidos el país más activo en la lucha contra la represión transnacional. El FBI anima a cualquier persona con información sobre el tema a llamar a su línea directa. Sin embargo, las agencias gubernamentales tienen dificultades para definir la represión transnacional, según un informe de 2023 de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos.

En una audiencia parlamentaria el año pasado, la subcomisionada de la Policía Federal Australiana, Krissy Barrett, reconoció que la injerencia extranjera, que incluye la represión transnacional, es uno de los delitos más complejos que investigan. 

La fiscalía neerlandesa se lamentó de dificultades similares al investigar 24 denuncias de acoso, intimidación y otros actos amenazantes contra víctimas residentes en los Países Bajos. En un informe de 2020, la fiscalía concluyó que los presuntos responsables se encontraban en China, donde las autoridades neerlandesas carecen de jurisdicción, lo que les impide presentar cargos.

Epílogo

Tras las llamadas telefónicas durante la visita de Xi a París el año pasado, Jiang, el artista y activista, afirmó que las amenazas a su familia cesaron abruptamente. 

En marzo, Jiang revisó uno de los cuatro teléfonos que usa para comunicarse de forma segura con personas en China y notó un mensaje.

Era de su padre. Devolvió la llamada y se enteró de que agentes de seguridad, incluido uno que había hablado antes con sus padres, querían reunirse con él.

Los agentes invitaron a una copa al padre de Jiang en Pekín y, con su habitual tono educado, le dejaron claro que su hijo debía dejar de colaborar con un conocido activista radicado en Italia, conocido como «El Maestro Li», quien había acumulado 1,9 millones de seguidores en X desde que empezó a publicar sobre las manifestaciones y el descontento en China a principios de la pandemia de COVID-19. (Jiang está filmando un documental sobre Li y contribuyendo al proyecto del activista para denunciar las prácticas laborales explotadoras en China).

Los oficiales le dijeron al padre de Jiang que su hijo no debería estar “implicado” con Li porque es un “individuo clave”.

También tenían un mensaje para Jiang: “Si es necesario, te llamarán o te encontrarán donde estés”, dijo su padre.

Jiang captó el mensaje: «Yo interpretaría eso como que, ‘si quisiéramos encontrarte, podríamos hacerlo'».

 


«Objetivos de China» es una colaboración global entre Revista Vistazo y Código Vidrio (por Ecuador) y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), una organización sin fines de lucro. Si apoya este tipo de periodismo por favor haga una donación al ICIJ.
Reporteros que colaboraron en esta primera entrega: Colm Keena (The Irish Times); Sophia Stahl y Maria Christoph (paper trail media/ZDF/DER SPIEGEL); Kirsi Skön (Yle), Kristof Clerix (Knack), Tobias Andersson Åkerblom (Göteborgs-Posten); Géraldine Hallot y Maxime Tellier (Radio France); Simon Leplâtre (Le Monde); Echo Hui (Australian Broadcasting Corporation); Paula Penfold (Stuff); Maeve McClenaghan y Tom Burgis (The Guardian); Fabio Papetti (IRPIMedia); Jiyoon Kim (Newstapa); Sylvain Besson (Tamedia); Pelin Unker (DW Turquía); Sebastian Kjeldtoft (Politiken) y Tamsin Lee-Smith, Jelena Cosic, Nicole Sadek, Agustin Armendariz, Denise Ajiri, Jesús Escudero (ICIJ).

La sombra de los Comandos de la Frontera se expande desde Colombia a Ecuador y Perú

TerritorioNarco ⇒ La organización criminal Comandos de la Frontera controla las rutas de la cocaína desde el Putumayo colombiano hasta Sucumbíos y Orellana, en el norte amazónico ecuatoriano, y ya tiene presencia en territorio peruano. En alianza con Los Choneros, transporta la droga hacia las provincias costeras, como Manabí (Ecuador), para salir por el Océano Pacífico a su destino final, principalmente Europa. Este grupo también ha lavado activos en ese continente y ha hecho alianza con Los Lobos para expandir su portafolio criminal hacia la minería ilegal, lo que ha desatado una serie de asesinatos recientes en Orellana. Ilustración OjoPúblico / Jhafet Ruiz 

Por: Código Vidrio y Red Transfronteriza OjoPúblico 

Lago Agrio arde. La temperatura varía entre 30 y 36 grados en este cantón amazónico, capital de la provincia ecuatoriana de Sucumbíos. Originalmente, fue poblada por distintas etnias indígenas, algunos misioneros y explotadores del caucho. En los últimos años, sin embargo, han llegado otros actores que han estado calentando la zona,  pero en otro sentido.

“Aquí uno mira, escucha y calla”, dice un habitante de Nueva Loja, cabecera del cantón Lago Agrio, muy cerca de la frontera con Colombia, donde se escucha  fácilmente la señal de radio y televisión del país vecino. Quienes han visitado la ciudad en alguna ocasión o han trabajado allí temporalmente conocen algo importante: la zona es tranquila para quienes no meten las narices donde no deben. Lo dicen el taxista, el tendero o la mesera. Pero no se atreven a nombrar a quienes desataron una ola de violencia en los últimos meses de 2024: los Comandos de la Frontera (CDF).

“Somos un cantón colindante con Colombia y por eso estábamos un poco acostumbrados a escuchar algunas cuestiones. Había muertes violentas, tres o cuatro al año, pero desde que se recrudeció el problema a nivel nacional hemos sentido cómo las muertes violentas se han incrementado”, relata el alcalde, Abraham Freire, y pide que haya más efectivos policiales, mejor equipados, con vehículos y armas largas para enfrentar la situación.

Todo empeoró en este cantón a principios de septiembre de 2024, cuando asesinaron al director de la cárcel de Lago Agrio. Desde entonces, las cifras de muertes violentas en la provincia se han disparado. Solo en los tres primeros meses de 2025 se han registrado 35.

Lago Agrio, capital de Sucumbíos, está anclada hace décadas a la economía del Putumayo colombiano, cuyo motor es la producción de cocaína. Foto Código Vidrio

“Yo nací aquí. Hemos vivido al lado de la guerrilla pero nunca ha pasado una situación de esta naturaleza. La guerrilla y disidentes siempre han existido, pero lo de ahora es una cosa cambiante. No siento que las cosas estén mejorando a nivel nacional y lo que pasa en el resto del país repercute en nuestro cantón”, señala Freire preocupado.

Al anochecer, la gente camina apresurada por las calles de Lago Agrio, tienen pocas horas para hacer las compras o tomarse una cerveza con amigos. A las nueve, todos los negocios cierran y, a partir de las diez de la noche, la circulación está restringida hasta las cinco de la mañana siguiente. “Esa falta de circulante afecta al comercio. Hemos enviado cartas al presidente, al ministro del Interior, al comandante de Policía, les hemos pedido revisar la medida”, se queja el alcalde Freire.

La prohibición de circular libremente no es un capricho del Gobierno central, sino que responde al estado de excepción, que rige desde hace ​​tres meses en varias provincias de Ecuador, incluida Sucumbíos. Esta decisión se enmarca en la declaratoria de conflicto armado interno, que el gobierno del presidente Daniel Noboa adoptó en enero de 2024, tras declarar objetivos militares a 22 grupos narco delictivos, entre ellos los CDF.

La expansión de los Comandos de la Frontera

En esta región limítrofe, la gente conocía a los vecinos peligrosos, al otro lado de la frontera, como el Frente 48 de las FARC; otros sencillamente los llamaban “paras” o “guerrilleros”. Ahora, los exintegrantes de esos frentes se denominan Comandos de la Frontera.

El Río San Miguel, en Sucumbíos, traza el límite fronterizo entre Ecuador y Colombia. Foto Código Vidrio

El cambio de nomenclatura no es un asunto menor en la historia de este grupo, que se ha ido sofisticando y expandiendo por toda la región fronteriza amazónica, como lo contó una reciente publicación de la Red Investigativa Transfronteriza de OjoPúblico. Su presencia ha sido detectada en al menos 21 localidades de Colombia, Ecuador y Perú.

Los Comandos de la Frontera se originaron con el desarme de dos frentes de la guerrilla de las FARC: el Frente 48, en el Bajo Putumayo, y el Frente 32, en el Medio Putumayo colombiano. Un reducto de combatientes de ambos frentes, vinculados con el narcotráfico, quiso seguir con el negocio y no se acogió al proceso de paz con el Gobierno colombiano firmado en 2016, explica un documento de la Fundación Ideas para la Paz.

Estos miembros se integraron primero en ‘La Constru’ y formaron la facción de ‘Los Sinaloa’, que luego pasó a llamarse ‘La Mafia’. “En 2020, la estructura cambió de nombre a Comandos de la Frontera – Ejército Bolivariano, buscando desligarse de hechos de violencia contra las comunidades y de mostrar un perfil más político y guerrillero”, cita este informe.

Desde entonces, los CDF han buscado extender su dominio territorial y su portafolio delictivo, no solo con el narcotráfico, sino también con la minería ilegal, especialmente en la provincia de Orellana, al sur de Sucumbíos. La organización colombiana quiere dominar este territorio, donde cobran “vacunas” o  extorsiones, explicó un líder social que pide no ser nombrado por temor a  represalias.

Toma de video del momento en que armados de los Comandos de la Frontera ingresaban un local en Joya de los Sachas donde asesinaron a tres policías en agosto de 2024. Archivo Código Vidrio
Infografía: OjoPúblico

Para ello, esta agrupación fortaleció su alianza con el grupo criminal ecuatoriano, Los Lobos, explica Renato Rivera, investigador de temas de seguridad. Como respuesta, los operadores de las mineras ilegales amenazadas buscaron la protección de otros grupos vinculados con la estructura narcodelictiva rival: Los Choneros.

“El interés de los Comandos de la Frontera y los Lobos por el control de la minería ilegal ha hecho que mineros ilegales acudan a Los Choneros para buscar seguridad. Los Choneros nunca tuvieron interés en posicionarse en la Amazonía”, añade Rivera.

Un reporte policial indica que esta disputa entre los grupos ha dejado al menos 60 víctimas. Y una fuente local señala que tiene conocimiento de seis masacres en ambas provincias ocurridas a lo largo del año pasado y lo que va de 2025.

La primera de ellas ocurrió en febrero de 2024, cuando aparecieron siete cadáveres, uniformados como militares, apilados en el baúl de una camioneta. Esto ocurrió en el cantón Joya de los Sachas, en la provincia de Orellana. En ese mismo cantón, en el mes de agosto, fueron asesinados tres policías en La Joya de Los Sachas. Al saldo de masacres se sumaron seis muertes violentas en la parroquia El Eno, de Lago Agrio, en noviembre. Y, a mediados de marzo de 2025, se produjo un ataque armado en Coca, capital de Orellana, que dejó cuatro víctimas.

Si bien los CDF pueden ser rivales de Los Choneros en sus intentos por controlar la minería ilegal, fuentes de inteligencia del ejército ratificaron que, para el transporte de cocaína desde Colombia, tienen una antigua alianza, que se remonta a 20 años atrás, cuando algunos de sus cabecillas eran integrantes del Frente 48 de las FARC.

En Sucumbíos hay plantaciones incipientes de hoja de coca, según un informe del Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado, pero destaca, sobre todo, que es un territorio clave para la ruta de tráfico terrestre de sustancias ilícitas desde el Putumayo colombiano. Por allí pasa también el tráfico de gasolina, materia prima para el procesamiento de cocaína al otro lado de la frontera.

El 1 de marzo de 2025, el Ejército decomisó 7000 galones de combustible e insumos químicos. La embarcación los transportaba en 130 tanques por el río Putumayo. Durante la operación se produjo un enfrentamiento entre militares y miembros de los Comandos de la Frontera, quienes huyeron hacia el territorio colombiano, según informó el Ejército.

Esto provocó un intento de incursión de miembros de los CDF en la unidad militar ecuatoriana ubicada en el cantón Putumayo, que limita con Colombia y Perú. Según denunciaron los militares del lugar, fueron atacados por vía fluvial y terrestre.

El 1 de marzo de 2025, el Ejército decomisó 7000 galones de combustible e insumos químicos. Durante la operación se produjo un enfrentamiento entre militares y miembros de los Comandos de la Frontera, quienes huyeron hacia el territorio colombiano. Los días siguientes los armados atacaron a varios puestos militares. Esto alerto a la unidad ubicada en el cantón Putumayo, que reforzó los dispositivos de seguridad. Foto cortesía Ejército

Al día siguiente, el 2 de marzo, la población local, ajena a estos hechos de violencia, participaba en un desfile de carnaval. A poca distancia de los festejos, unos uniformados del Ejército ordenaron detenerse a tres jóvenes que viajaban en una moto. Dos de los chicos recibieron disparos y uno de ellos falleció a los pocos días. La madre de la víctima aseguró a organizaciones de la sociedad civil que su hijo murió a causa de un uso excesivo de la fuerza por parte de los militares. La denuncia fue recogida por colectivos de derechos humanos de Ecuador.

Mientras tanto, el Ejército anunció que colaborará con la investigación fiscal, que está en fase reservada. Las autoridades locales lamentaron el hecho de violencia en el que falleció el joven y su hermano resultó gravemente herido. Señalaron que se trataba de  hechos aislados al operativo militar y al intento de retaliación de los CDF en la zona que ocurrieron en la víspera.

La red de Araña: de Putumayo para el mundo

“Ciertas zonas de Sucumbíos se convirtieron en mercados, donde se puede ir a negociar la compra de cargamentos; hay delegados y operadores que sellan los acuerdos”, relató para esta alianza periodística un oficial investigador de Inteligencia que, desde el 2020, sigue el rastro de los Comandos de la Frontera en territorio ecuatoriano. “Gestionan la droga producida en el Putumayo colombiano y absorbieron a la organización identificada como ‘La Constru’, que maneja los vínculos con el cartel de Los Balcanes, Jalisco Nueva Generación, Sinaloa, Primer Comando de la Capital y Comando Vermelho de Brasil. A nivel local, la organización se vincula con grupos como Los Lobos”, explica esta fuente.

Los CDF y sus aliados locales dominan el tráfico de cocaína desde Putumayo hacia los puntos de almacenamiento en el centro del país y, luego, hacia los puertos de Manabí y Guayas, situados en la costa del Pacífico ecuatoriano, desde donde la droga sale con destino a los mercados de Norteamérica, Europa y Asia, explica a esta alianza un agente de inteligencia, quien pidió no citar su nombre por razones de seguridad.

El responsable de tejer esta sofisticada red de alianzas en Ecuador es el colombiano Giovanni Rojas, más conocido como ‘Araña’. En 2020, tomó el liderazgo de los Comandos de la Frontera. El gobierno ecuatoriano señaló a alias ‘Araña’, como uno de los 11 objetivos de ‘alto valor’ para Ecuador por su participación en actividades criminales.

‘Araña’ fue detenido en un hotel de Bogotá a mediados de febrero de 2025, después de haber participado en una mesa de conversaciones de paz con el Gobierno del presidente colombiano Gustavo Petro. La ausencia de ‘Araña’ podría generar una disputa por liderazgo en los Comandos de la Frontera, advierte un agente de inteligencia, entrevistado por esta alianza periodística.

Giovanni Rojas, más conocido como ‘Araña’, fue el cabecilla de los Comandos de la Frontera, desde 2020 hasta febrero de este años, cuando fue detenido en Colombia, acusado de varios crímenes. Foto de archivo

Antes de ser detenido, sin embargo, ‘Araña’ formó su grupo de operadores de confianza en territorio ecuatoriano. Juan Carlos Chulca, alias ‘Chabalo’, se convirtió en una figura clave en el nivel operativo. Este personaje se encargaba de coordinar los laboratorios de producción de cocaína y su transporte en vehículos de carga pesada con compartimentos ocultos hasta sitios de almacenamiento temporal.

El producto finalmente era embarcado en los puertos de las provincias ecuatorianas de Manabí, Guayas y El Oro, con destino a Norteamérica y Europa, explica un agente de inteligencia que participó en esta operación y que pidió proteger su identidad.

‘Chabalo’, quien nació en Sucumbíos hace 45 años y se desempeñó en sus inicios como taxista, ya había sido detenido en su juventud: tenía apenas 23 años y transportaba 350.000 USD escondidos en el piso del cajón de madera de un camión. Además, se encontraron residuos de cocaína y marihuana en ese transporte, como publicó OjoPúblico a mediados de 2024.

En el Consejo de la Judicatura, ‘Chabalo’ también figuraba en procesos por enriquecimiento ilícito en 2005 y por tráfico de drogas en 2013 y 2014. Fue detenido por estos casos, pero al poco tiempo salió sin cumplir la totalidad de la pena. En abril de 2023, celebró su cumpleaños 43 en una finca con músicos regionales de renombre. La fiesta se celebró en las proximidades de Lago Agrio. Al año siguiente, en 2024, fue detenido en la zona de Barbasquillo, una de las más exclusivas de Manta, puerto de la provincia ecuatoriana de Manabí. En la lujosa vivienda donde ‘Chabalo’ fue encontrado, también se hallaron 565.000 USD en efectivo, armas de fuego, seis vehículos de alta gama, tres de ellos blindados. Su captura fue llevada  a cabo  por el Bloque de Seguridad, integrado por la Policía y las Fuerzas Armadas.

El traficante trabajaba con varios grupos delictivos en las fases de almacenamiento, transporte, seguridad y envío de la droga. Para el traslado en vehículos pesados desde el Putumayo, mantenía su propia logística. De hecho, según los registros de la Superintendencia de Compañías, era accionista de dos empresas dedicadas al transporte de carga pesada.

Juan Carlos Chulca, alias Chabalo, fue detenido en 2024, en Manta, Manabí. En la lujosa vivienda donde ‘Chabalo’ fue encontrado, también se hallaron USD 565.000, en efectivo, armas de fuego, seis vehículos de alta gama, prendas extravagantes, incluidas ropa y sandalias de la marca italiana Versace. Cada par cuesta 330 dólares. Era un personaje clave que dirigía el transporte de la coca de los Comandos por Ecuador. Fotos de archivo

Tras su detención, las autoridades descubrieron que manejaba al menos 1’300.000 USD. Al seguir la pista monetaria, los investigadores  encontraron una estructura económica sofisticada, relacionada con los Comandos de la Frontera, que estaría a cargo del lavado de activos, no solo en el Ecuador sino en otros países.

La estructura de narcolavado

Los Comandos de la Frontera no se limitan al narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal, también se dedican al lavado de activos. Las operaciones de blanqueo de capitales habrían llegado a empresas de bienes raíces en Europa, según indicaron distintas fuentes que siguen el caso y documentos reservados, a los que este equipo periodístico tuvo acceso.

El cerebro detrás de las operaciones de lavado de dinero de CDF lleva el alias de ‘Gerente’. Este personaje tiene una orden de captura en su contra, desde finales de febrero de este año, ratificada por un tribunal especializado en delitos anticorrupción.

La captura de Chabalo se concretó gracias a seguimientos de Inteligencia, que ha mapeado por años las principales conexiones de los Comandos de la Frontera en Sucumbíos y otras provincias. Foto de archivo

‘Gerente’ reside en España y es coadministrador de dos empresas legalmente constituidas. Ambas firmas se dedican a la compra y venta de bienes inmuebles en el municipio de Majadahonda, en Madrid, según el expediente judicial revisado como parte de esta publicación. En el proceso se cita una alerta por terrorismo en su contra, emitida por la Directiva Presidencial de Seguridad Interior (Homeland Security Presidential Directive), de Estados Unidos.

De acuerdo con el proceso judicial, el papel de ‘Gerente’ habría consistido en permitir la entrada de fondos ilícitos en su patrimonio para financiar la creación de empresas, comprar vehículos y negociar inmuebles en la capital española. Todo esto con el objetivo de  blanquear capitales ilegales en el sistema financiero nacional.

La estructura económica-delictiva fue desarticulada a finales de agosto de 2024 mediante operativos simultáneos en las provincias de Sucumbíos, Pichincha, Santo Domingo, Guayas y Orellana. Entre los detenidos se encuentran 18 personas, incluidos dos de los hijos del ‘Gerente’.  Según la información policial, los bienes incautados y las cuentas bancarias dentro del sistema financiero ascienden a unos 200 millones de dólares.

El entramado societario de ‘Gerente’ y sus familiares tiene como origen un consorcio ferretero constituido en Lago Agrio. La defensa argumenta que sus ingresos son lícitos y que la captura de los dos hijos es ilegal. Ambos aparecen en la acusación de la fiscalía como administradores de varias empresas agrícolas, ganaderas, almacenes, inmobiliarias y consultoras.

Pero las dudas sobre la inocencia de la familia de empresarios aumentaron en enero de este año, cuando la policía ecuatoriana alertó de que había desarticulado una red de corrupción que buscaba dejar sin efecto las órdenes de prisión en contra de los hijos de ‘Gerente’. Tres jueces especializados en delitos anticorrupción fueron involucrados en la trama, que la Fiscalía denominó el ‘Caso Pantalla’. Según la investigación de este caso, actualmente bajo reserva, los jueces especializados, radicados en Quito, iban a recibir pagos a cambio de dictar órdenes de libertad a favor de los detenidos.

El caso de Gerente también ha tenido consecuencias. Luego de que se conociera la orden de detención de sus hijos y que el director de la prisión de Lago Agrio fuera acribillado en septiembre, la violencia aumentó en la zona. Este hecho es sintomático de cómo los Comandos de la Frontera no solo controlan todo tipo de actividades económicas ilegales dentro y fuera del territorio amazónico, en alianza con otros actores criminales, sino también de cómo han intentado lavar su capital en el extranjero y cooptar a operadores de justicia o utilizar la violencia contra las autoridades en busca de impunidad.


La serie investigativa Territorio Narco fue posible con el apoyo de la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS) y Natural Resource Governance Institute (NRGI).

Amazonía sitiada: El narcotráfico domina el 72% de las fronteras entre Ecuador, Perú, Colombia y Brasil

Una investigación liderada por la Red Transfronteriza de OjoPúblico y los medios aliados Sumaúma, La Silla Vacía y Código Vidrio identificó que la producción y tráfico de drogas está presente en 54 de las 75 localidades limítrofes de la Amazonía, en Ecuador, Perú, Colombia y Brasil. Los grupos criminales más activos en la zona son el brasileño Comando Vermelho y el colombiano Comandos de la Frontera. También se detectó que hay comercio ilegal de madera en la mitad de los distritos. 

Por: Aramis Castro, Jonathan Hurtado, Arturo Torres, Julio Caicedo, María José Chitiva, Plínio Lopes, Bruno Abbud

Hace 25 años que Roberto* dejó su natal Colombia y decidió asentarse en la comunidad de Nueva Galilea, un pueblo remoto en la Amazonía peruana, ubicado a cuarenta minutos en bote desde Caballo Cocha y a una hora en avioneta desde Iquitos, capital de la región Loreto.

“Si tú no te metes [con ellos] no tienen por qué hacerte nada”, dice Roberto, sin haber perdido su acento colombiano, al ser consultado sobre la violencia en este territorio, donde los ‘patrones’ —quienes adquieren la cocaína elaborada en los laboratorios instalados en la Amazonía— son los protagonistas de enfrentamientos y homicidios que no suelen ser denunciados. Actualmente, quien controla la operación de narcotráfico en esta región es el grupo criminal colombiano Comandos de la Frontera.

Roberto, como otros habitantes de este distrito de Ramón Castilla, empezó a dedicarse hace unos años a una actividad que es el primer eslabón en la cadena del narcotráfico: la producción de hoja de coca. Cada tres meses la cosecha para su venta y sus grandes manos le permiten hacer el ‘raspado’ (deshojar la hoja de coca) con gran destreza. “La coca no necesita sombra, crece libre”, explica, mientras señala unos tallos de su parcela, sembrada en media hectárea de tierra boscosa, donde también crece cacao.

“La coca también me enfermó, me hizo ganar enfermedades como el reumatismo o el dolor de huesos, enfermedades fuertes por estar mojado mucho tiempo. Causa más males que bienes”, sentencia Roberto y añade que hoy en día le genera más ingresos económicos la venta de churros y ‘curichis’, este último un refresco congelado que se vende en bolsas alargadas de plástico transparente.

Desde su parcela se escucha el motor de una moto en movimiento que, según Roberto, es la que transporta los insumos para la producción de la droga, elaborada en un laboratorio cerca al puerto de Nueva Galilea, a donde las personas que viven en esta región fronteriza llegan en pequeñas embarcaciones que, pese a su tamaño, pueden transportar a más de una decena de tripulantes.

PRODUCCIÓN. En Nueva Galilea, en Perú, en la frontera amazónica, algunas familias tienen como actividad económica el cultivo de hoja de coca, que luego se emplea para la elaboración de pasta base y clorhidrato de cocaína. Foto: OjoPúblico./ Renato Pajuelo.

Cuando llueve, el nivel de la corriente sube, lo que permite un tránsito constante de embarcaciones, no solo de pasajeros, sino también de las que se conocen como ‘bestias’: avanzan a gran velocidad y en su interior pueden contener hasta una tonelada de droga que es recogida en los distintos distritos ubicados a lo largo de la ruta fluvial que recorre los ríos de esta zona fronteriza.

Las fronteras son una línea divisoria en un mapa, que marca la jurisdicción de un país y otro, pero en el terreno no hay límites para los delitos en común y la aparición de cada vez más miembros de grupos criminales que operan tanto en zonas urbanas, como en los territorios amazónicos, donde impulsan actividades como el narcotráfico o el comercio ilegal de madera, que tienen como destino a Estados Unidos o Europa.

75 localidades infectadas

A partir de la construcción conjunta de una base de datos con información oficial y fuentes propias, una investigación liderada por la Red Transfronteriza de Ojo Público junto a los medios aliados Sumaúma, de Brasil, La Silla Vacía, de Colombia, y Código Vidrio, de Ecuador, identificó el amplio impacto de las economías ilegales y los actores criminales en territorios fronterizos de la Amazonía. El análisis alcanza a las 75 localidades —denominadas distritos, cantones o municipios, según el país— de las zonas limítrofes de Brasil, Colombia, Ecuador y Perú.

Debido a los altos niveles de criminalidad que hay en estas zonas, también se sumaron tres municipios brasileños (Barcelos, Alto Alegre y Amajari) que comparten frontera con Venezuela. Y en el caso ecuatoriano, para delimitar la numerosa cantidad de localidades, se seleccionaron trece cantones que se extienden por la frontera amazónica.

En este universo se descubrió que en el 72% de las 54 localidades había presencia de grupos criminales que gestionan el narcotráfico en sus territorios. Principalmente, los Comandos de la Frontera de Colombia y el Comando Vermelho de Brasil tienen control sobre esta región. Además de estar dedicados al tráfico de drogas, también se dedican a otras actividades ilegales.

Andrés Caijao, especialista de la Fundación Ideas para la Paz de Colombia, indicó para este reportaje que el crimen organizado usa las fronteras como “lugares de tránsito de un lado al otro” debido a que “no hay un control” de las autoridades. Frente a ello, planteó la necesidad de alcanzar  “acuerdos binacionales para compartir información” y “entender mucho mejor las dinámicas y lo que pasa en la frontera”.

Los laboratorios se trasladan a Ecuador y Perú

Respecto a la participación de los grupos criminales en el narcotráfico, Caijao aseguró que los cultivos de hoja de coca se han concentrado en lugares limítrofes, mientras que desde Colombia se viene dando un importante “traslado de cristalizaderos (laboratorios) y la transformación de la cocaína en zonas limítrofes de Perú y Ecuador”.

Las fronteras son aprovechadas por el crimen organizado, ya que hay escasa presencia de las autoridades —Policía o Ejército que hacen patrullajes— y los gobiernos locales y otras entidades estatales son débiles y tampoco tienen ni las competencias ni los recursos para perseguirlos. Estos grupos, que son los responsables del aumento de homicidios y otros tipos de violencia, a menudo actúan con total impunidad.

En el lado colombiano. Cultivos de coca en San Miguel de Putumayo. Foto La Silla Vacía/ Julio Caicedo

De hecho, el pasado 27 de marzo, en el puesto de vigilancia de Tierra Amarilla —entre Perú y Colombia— diez delincuentes atacaron a los policías que estaban de turno y les robaron ocho armas, municiones y teléfonos celulares. El hecho ocurrió a orillas del río Loretoyacu, en el distrito de Ramón Castilla de la región Loreto.

El puesto asaltado es uno de los 15 que se ubican en la zona limítrofe entre Perú y Colombia. El ataque pone de manifiesto la vulnerabilidad que supone contar con poco presupuesto para controlar el orden público situación que fue expuesta por OjoPúblico cuando visitó otros de estos centros de vigilancia en El Estrecho, una localidad en la provincia del Putumayo.

En enero de este año ocurrió otro hecho violento en la localidad brasileña de Tabatinga. Manuel Sánchez Aurich, peruano y analista de sanidad e inocuidad de productos pecuarios en Santa Rosa, recibió varios disparos cuando cruzaba el río hacia Perú. Las versiones locales señalan que el trabajador participó en la incautación de embutidos que entraban de forma ilegal de Brasil y, en represalia, fue asesinado.

En otro hecho reciente, fuentes de la frontera amazónica indicaron que en julio último se registró el asesinato de un ciudadano en el puerto de Sheretero, ubicado a una cuadra de la plaza principal de Caballo Cocha. Y hace casi tres años, en 2022, asesinaron a un menor de edad peruano y a otros dos brasileños involucrados en casos de sicariato en este lugar que divide a Brasil, Colombia y Perú.

“Aquí soy el único y debo ver casos de cuatro distritos. A veces no hay presupuesto para la gasolina de las lanchas que nos llevan a nuestro centro de labores”, lamenta un fiscal peruano de la frontera Amazónica y recuerda que varios colegas no aceptan el puesto por temor a amenazas de los grupos criminales que operan y cuyas actividades crecen cada año en el lugar.

El narcotráfico se instaló en la Amazonía

A veinte minutos por carretera de Caballo Cocha, en la Amazonía peruana, donde la mayoría de casas están construidas con madera local, la comunidad del pueblo ticuna de Cushillo Cocha da la bienvenida a través de un delgado arco de cemento que también cruzan distintos moto taxis. A pocos metros de su plaza de armas hay un pequeño puerto desde donde, según fuentes locales, se parte hacia otras comunidades dedicadas a la producción de hoja de coca.

LLEGADA. En localidades fronterizas como Caballo Cocha, entre Perú y Colombia, grupos criminales dominan el territorio para operar en distintas economías ilegales. Foto: OjoPúblico / Renato Pajuelo.

La Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) indica que la producción de hoja de coca en el distrito de Ramón Castilla —donde se encuentra Cushillo Cocha— ha disminuido entre 2022 y 2023. Sin embargo, todavía supera las 3.766 hectáreas de cultivo, una cifra que triplica los registros de 2019.

Al igual que en Cushillo Cocha, el narcotráfico se ha instalado como una economía ilegal en varias localidades a lo largo de la Amazonía que comparten Brasil, Colombia, Ecuador y Perú.

La investigación identificó que la producción y transporte de drogas como la pasta básica de cocaína (PBC) o el clorhidrato de cocaína se da, al menos, en 54 de las 75 localidades revisadas.

Si se observa la incidencia por país, se evidencia que Colombia tiene una cobertura del 100% de localidades con presencia de grupos criminales dedicados al narcotráfico en ocho de los municipios revisados.

El enclave cocalero Frontera Putumayo —uno de los quince que hay en Colombia, donde se cultiva, transforma y comercializa la coca y sus derivados— incluye parte de los municipios de Valle del Guamuez, San Miguel, Puerto Asís y un sector de Ipiales (Nariño). En 2023, este enclave aportó el 27 % de la coca de Putumayo y concentró el 14 % de la coca de los enclaves a nivel nacional.

Si bien los campesinos colombianos vivieron una crisis por la caída del precio y la compra de la coca en el bajo Putumayo, entre 2022 y 2023, desde el segundo semestre de 2024 viene repuntando, como lo informó La Silla Vacía. Productores en terreno cuentan que tienen nuevas variedades de hoja con mayor rendimiento que les permite cubrir sus necesidades y reinvertir en cultivos, aunque no tengan mucho margen de ganancia.

Mayor producción. Campesinos colombianos cuentan que en el Bajo Putumayo, en la frontera con Perú y Ecuador, tienen nuevas variedades de hoja con mayor rendimiento que les permite cubrir sus necesidades y reinvertir en cultivos, aunque no tengan mucho margen de ganancia. Foto Silla Vacía/Julio Caicedo

13 cantones de Ecuador, con mayor penetración criminal

En la lista de localidades con mayor penetración del crimen organizado dedicado al narcotráfico, en los otros países de la región, sigue Brasil con el 84% de sus 25 municipios, luego Ecuador con el 76,9% de sus 13 cantones y Perú ocupa el tercer lugar con el 51,7% de sus 29 distritos.

En Perú, además de la presencia de grupos criminales dedicados al narcotráfico, hay cultivos de hoja de coca en estos mismos 15 distritos fronterizos. Distintas fuentes señalan que los Comandos de la Frontera colombiano operan en los cuatro distritos que integran la provincia del Putumayo.

En una reciente visita a la zona de Caballo Cocha y Cushillo Cocha —en la triple frontera entre Perú, Colombia y Brasil—, fuentes de la Fiscalía y la Policía peruana indicaron a OjoPúblico que, en los últimos años, el transporte y la protección de la droga han contado con la participación de miembros del grupo criminal Los Crías, una banda local del distrito brasileño de Tabatinga que también trabaja en alianza con el Primer Comando Capital (PCC).

Según relataron fuentes de la triple frontera a este equipo periodístico, otra característica del lugar es la gran cantidad de armas que hay en esta zona. Los entrevistados señalaron que conocen a personas registradas ante las autoridades peruanas como cazadores de animales, pero cuyo permiso para porte de armas es una fachada para su uso real: abastecer a los grupos criminales dedicados al narcotráfico. Y en algunas operaciones antinarcóticos, la Policía ha descubierto que las armas pertenecen a personas que habían obtenido permisos de caza de animales.

Al ser consultados por la aparición del armamento junto a las drogas, los involucrados indicaron a la policía que sus armas se habían extraviado y que desconocen cómo acabaron en laboratorios de cocaína.

11 grupos se dedican al narcotráfico

¿Cuántos y cuáles son los actores criminales que operan en esta zona? Este equipo periodístico ha identificado la participación de 11 grupos dedicados al narcotráfico en los cuatro países analizados.

En la frontera. El Puente San Miguel conecta a Colombia y Ecuador entre la provincia de Sucumbíos y el departamento del Putumayo. Foto Código Vidrio

En la lista destacan Los Comandos de la Frontera, con presencia en 21 localidades de Perú, Colombia y Ecuador. En este último país, la estructura no sólo penetró territorialmente la Amazonía ecuatoriana, sino que también amplió su portafolio criminal hacia el blanqueo de capitales y ha intentado cooptar a jueces de tribunales que procesan a sus miembros. Su principal bastión es la provincia de Sucumbíos, fronteriza con el Putumayo colombiano. La economía de esta zona está estrechamente vinculada al narcotráfico, a diferentes niveles, en el sector público y privado, desde hace tres décadas. Autoridades seccionales y de control tienen compromisos con ese grupo armado, así como comerciantes, dueños de empresas de todo tipo, transportistas.

Esta organización, con unos mil miembros según la Fiscalía colombiana, está formada por disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que no se sumaron a los acuerdos de paz, suscritos en el 2016. Eran parte del Frente 48, que operaba en el Putumayo.

Para mantener el control del negocio, este grupo armado impone a los pobladores requisitos como la carnetización y la afiliación obligatoria a las juntas de acción comunal de los territorios bajo su dominio. Las personas deben portar su carné en todo momento y los raspachines de coca deben contar con el aval de las juntas para trabajar allí.

“Aprendimos a convivir con ellos”, dice un líder campesino cocalero. “Uno de los acuerdos que se hicieron es que para proteger a nuestra comunidad carnetizamos a los afiliados. Cuando transitan y les sale el actor armado piden el carné y si lo retienen tiene que ir la Junta a hablar por esa persona”, explica al equipo periodístico que visitó esta región.

Dos ataques criminales. En abril de 2024, cuatro personas fueron asesinadas por armados, con fusiles y explosivos de los Comandos de las Frontera en Joya de los Sachas, Orellana. Semanas antes siete cuerpos de hombres que vestían uniformes militares fueron hallados sin vida en el balde de una camioneta en esa misma ciudad. Foto captura de video/Código Vidrio

Otro de los grupos criminales colombianos que también hace presencia y se disputa el control de la zona con los Comandos de la Frontera es el Frente Carolina Ramírez, especialmente en el Putumayo.

Al parecer, según fuentes de la zona, los grupos criminales colombianos también comparten área de operaciones con los ecuatorianos: Los Lobos y Los Choneros, indistintamente, de acuerdo a actividades criminales específicas.

En Ecuador, los Comandos de la Frontera se aliaron los últimos años con Los Lobos, que ya controlan el 75% de las provincias de este país y se han convertido en el grupo delictivo ecuatoriano de mayor crecimiento transnacional en América Latina, como informó OjoPúblico en un extenso reportaje. Por otro lado, con Los Choneros se disputan el control de la minería ilegal, especialmente en cantones amazónicos donde se han disparado los niveles de violencia. Solo en la provincia de Orellana hubo 25 asesinatos entre enero y marzo de 2025.

Una fuente que vive en la zona de frontera entre Colombia y Ecuador, en San Miguel, Putumayo, le dijo al equipo periodístico que el año pasado Los Choneros habrían incursionado al lado colombiano con ataques focalizados contra miembros de los Comandos de la Frontera.

No obstante, en Ecuador Los Choneros también son socios de los Comandos de la Frontera hace años, para el transporte de cocaína desde la frontera colombiana hacia los puertos costaneros de Ecuador. Los Choneros controlan las rutas para el transporte de la droga, y antes operaban con las FARC, aliadas del cartel de Sinaloa, según un oficial de Inteligencia del Ejército que ha seguido está dinámica desde hace una década.

El Comando Vermelho

Del lado brasileño resalta el Comando Vermelho, con operaciones en 19 localidades brasileñas, colombianas y peruanas. Esta agrupación criminal, con unos 30.000 miembros, es la más antigua del  país —se inició en la década de los setenta— y una de las más poderosas en la región. Poco a poco ha expandido la presencia de sus afiliados en la Amazonía peruana como informó OjoPúblico en distintos artículos.

El Comando Vermelho llegó a la Amazonía brasileña con mayor intensidad en 2017, tras la muerte de Jorge Rafaat Toumani, alías ‘Rey del tráfico’, en la frontera con Paraguay, manejada entonces por el otro grupo criminal brasileño de importancia: el Primer Comando de la Capital (PCC). Este territorio solía ser una de las principales rutas de la droga de Brasil y, al estar dominada por el PCC, el Comando Vermelho decidió concentrar sus esfuerzos en el norte de Brasil, en las fronteras con Colombia y Perú.

El Primer Comando de la Capital (PCC), tiene el dominio en el estado de Roraima, según un estudio del Foro Brasileño de Seguridad Pública. En este lugar fronterizo con Venezuela, el PCC controla seis municipios, mientras que otros siete se los disputa con el Comando Vermelho (CV) y con la organización criminal venezolana, el Tren de Aragua, presente en la capital, Boa Vista, y en Pacaraima.

Santo Antonio de Ica, Amazonas, Brasil. Vista aérea de Santo Antonio, en el margen del río Ica, ruta del narcotráfico y oro ilegal, cerca a la triplice frontera entre Brasil, Colombia y Peru. Foto: Michael Dantas/SUMAUMA

Por allí entran muchas armas . “Entran muchas armas y drogas por Venezuela de origen colombiano.Y, por otro lado, Perú hoy es uno de los principales proveedores de cocaína de Brasil, con zonas principales en la triple frontera y el río Solimões”.

Aunque, en teoría, el PCC y el CV son rivales por el control territorial, lo que aumenta el número de homicidios en estas localidades, en algunos casos, se ponen de acuerdo para dominar una actividad delictiva diferente cada una.

Por ejemplo, en Santo Antônio do Içá, municipio del estado de Amazonas que tiene frontera con Colombia, se pueden ver grafitis con las siglas de los distintos grupos criminales en las paredes de la ciudad. El PCC sigue ahí, a pesar de la disputa con el Comando Vermelho, sus rivales de Río de Janeiro.

Suben las tasas de homicidio

A las actividades de los grupos criminales en los distritos analizados también se suma un aumento en los niveles de violencia. En nueve de las diez localidades con mayores tasas de homicidio hubo un incremento en las cifras entre 2019 y 2023. Estas corresponden a territorios en Brasil, Colombia y Ecuador con presencia de grupos criminales dedicados al narcotráfico, donde también se superaron las tasas nacionales de cada país.

En Brasil. El Primer Comando de la Capital (PCC), tiene el dominio en el estado de Roraima. En este lugar fronterizo con Venezuela, el PCC controla seis municipios. Foto: Michael Dantas/SUMAUMA

Por ejemplo, el Valle del Guamuez, en el Bajo Putumayo colombiano, tiene la tasa más alta de homicidios entre las localidades de los cuatro países analizados en este reportaje: 106,8 fallecidos por cada 100.000 habitantes en 2023, una cifra que supera cuatro veces la tasa de homicidios del país, 27,31.

Otros ejemplos: en el cantón ecuatoriano de Paquisha —territorio en conflicto por actividades de minería ilegal entre Los Choneros y Los Lobos—, la tasa de homicidios creció cinco veces entre 2019 y 2023. Pasó de 21,1 a 105,6 casos por cada 100.000 habitantes. Ese mismo año, la tasa también duplicó la cifra nacional de 47,25 homicidios por cada 100000 habitantes. Y en Brasil, la localidad de Amajari, estado Roraima, pasó de tener una tasa de 25,7 en 2019 a 64,2 en 2023, más de tres veces de la tasa nacional, que en ese mismo año fue de 19,26 por cada 100000 personas.

En el lado peruano, las cifras no muestran altos índices de violencia, pero el recorrido en campo reveló que la aparente tranquilidad que muestran las cifras oficiales no responde a la realidad de la zona fronteriza. Varias fuentes señalaron a este equipo periodístico que los centros de salud atienden casos de homicidios que no se denuncian, por lo que hay un subreporte de los datos.

Funcionarios públicos de la triple frontera amazónica que prefieren mantener su nombre en reserva contaron que los homicidios en la zona están relacionados con enfrentamientos entre los compradores de droga, llamados ‘patrones’, o gente de su entorno. Estos hechos se presentan cuando el transporte falla, no se realizan pagos o hay sospechas de que se filtre información interna sobre las organizaciones criminales.

El temor se percibe en el centro de Caballo Cocha, donde se encuentra el llamado ‘Boulevard de la integración y desarrollo fronterizo’ y una plazoleta adornada con la estatua de un caballo blanco. Allí, la mayoría de jóvenes se reúne para pasar el rato, antes de asistir a los bares que nunca cierran, a pocos metros de la plaza, donde la música retumba y la cerveza brasileña es más barata que la peruana. En uno de los muros de esos locales cuelga el retrato del capo de la droga, Pablo Escobar.

Los lugareños miran con suspicacia a cualquier extranjero que se adentre en este territorio fronterizo. Aunque una de las autoridades locales afirma que la seguridad del lugar está garantizada y que “nada va a pasar”, cambia de inmediato el semblante y guarda silencio para no responder sobre la presencia de grupos criminales en su jurisdicción.

El Puerto de Leticia. Esta población colombiana es un eslabón en la triple frontera con Perú y Brasil, no solo es un nexo comercial importante sino la conexión de dinámicas criminales de los tres países. Foto: Michael Dantas/SUMAUMA

El narcotráfico abrió la puerta a otros crímenes

La coca pareciera ser un motor de desarrollo que va jalonando otra clase de actividades económicas ilegales en la Amazonía y arrasa con los bosques y la vida de otras especies que habitan este ecosistema: la minería de oro, la extracción de madera, el tráfico de fauna, la pesca ilegal,  la ocupación irregular de tierras, entre otros delitos.

Tras revisar los datos, este equipo periodístico pudo determinar que la segunda economía ilegal en las localidades fronterizas analizadas es el comercio ilegal de madera, ligada a la pérdida de bosques amazónicos. Esta actividad está presente en 40 de las 75 localidades (el 53,3% del total). En Ecuador está en el 100% de los cantones, le siguió Colombia con el 75%, Perú con el 68,9% y Brasil con el 4%.

Es necesario señalar que, en el caso de Brasil, es probable que los datos estén subestimados, ya que la cifra oficial solo tiene en cuenta la explotación directa de árboles específicos para la venta y no la deforestación a gran escala, donde también hay extracción ilegal de madera.

“La falta de presencia del Estado genera desatención en la frontera. Por un lado eso y, por otro, al estar alejados les genera ventaja [a los grupos criminales], tienen control de esos territorios. Tanto así que cuando nos trasladamos ya no encontramos nada. Se filtra la información”, confiesa una fuente fiscal que trabaja en territorio fronterizo.

En julio pasado, OjoPúblico contó cómo opera el tráfico de madera entre Perú y Ecuador a partir de la exportación de madera tipo balsa, también llamada topa. En esta actividad participan tanto empresarios peruanos como ecuatorianos, y algunas denuncias de líderes indígenas señalan que este comercio ilícito se ha desarrollado en la región peruana de Amazonas, donde ha aumentado  la minería ilegal.

Los datos también muestran que el 72% de las localidades revisadas registraron presencia de minería ilegal. Para esta sección del análisis se consideró información de Colombia, Ecuador y Perú, países que manejan información detallada sobre este tema.

En territorio ecuatoriano, esta actividad ilegal —que cada año registra un aumento de sus operaciones— tiene la participación de grupos criminales como Los Lobos.

Por su parte, en Colombia, la extracción ilegal del mineral la llevan a cabo miembros de los Comandos de la Frontera, que también controlan esta actividad, junto con el paso de la droga desde los ríos que cruzan la Amazonía hasta otros puntos fronterizos.

En Perú no hay muchos detalles sobre las organizaciones presentes en la zona, pero la actividad ilegal se está expandiendo por zonas como el Putumayo o la región de Amazonas, esta última limítrofe con territorio ecuatoriano. La actividad ilícita está presente en 16 de los 29 municipios.

“En la mayoría de los sectores afectados por la minería ilegal no existe un sistema de monitoreo de la actividad (impactos, magnitud, dinámicas, entre otros). Este hecho impide implementar de manera efectiva mecanismos de lucha y prevención de la actividad ilegal, en especial en aquellas zonas donde recién empieza”, concluye un estudio de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS-Perú) sobre la minería ilegal en territorio peruano.

Para tratar de contrarrestar los avances de la minería ilegal, a principios de año, se reunieron autoridades de Amazonas, en Colombia, y Loreto, en Perú. Acordaron compartir información y acceder a recursos conjuntamente, para fortalecer las acciones en sus territorios. Se espera que a mediados de año vuelvan a reunirse para evaluar una hoja de ruta, en medio de un panorama cada vez más crítico, como el que evidencian los datos y la reportería en terreno en las localidades fronterizas de la Amazonía: se han convertido en un centro estratégico para el avance de la criminalidad organizada cuya expansión, por ahora, no tiene límites y está afectando al medio ambiente y a las comunidades locales.

*Su nombre ha sido cambiado para este reportaje.


**La serie investigativa Territorio Narco fue posible con el apoyo de la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS) y Natural Resource Governance Institute (NRGI).

Alerta en Perú por ley que amordaza al periodismo independiente

ANÁLISIS. En un contexto de franca hostilidad desde el poder político, el gobierno de Dina Boluarte aprobó una ley cuyos efectos equivalen a una mordaza contra el periodismo de investigación. La norma elaborada por el Congreso se sustenta en el supuesto argumento de fortalecer a la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI)– que en realidad convierte a esta entidad en un arma de censura previa contra las organizaciones de la sociedad civil y los medios de Perú. Foto: Dina Boluarte, sus ministros y la jefa de la APCI junto con los coautores de la ley. Tomada de la Presidencia de la República.

Redacción Código Vidrio

Organizaciones de la sociedad civil en Perú se mantienen en alerta por la aprobación de una Ley, elaborada por el Congreso y aprobada por la presidenta Diana Boluarte, que ordena el registro obligatorio y la autorización previa para publicar contenidos, o ejecutar proyectos a medios independientes.

La Ley 32301 cambia el alcance de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI). “Bajo el argumento de fortalecer el trabajo de la APCI, esta ley propone un control indebido sobre el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil, que deja la puerta abierta a decisiones arbitrarias, discrecionalidad, así como a la censura de voces críticas e incómodas con el poder, lo cual puede afectar la rendición de cuentas del Estado”, argumentó la organización Amnistía Internacional.

La misma entidad rechazó la promulgación de la ley, tanto más cuanto durante el acto de promulgación, la mandataria peruana aseguró que el cuerpo legal pondrá “bajo revisión exhaustiva a una minoría de ONG que actúan en contra de los intereses de nuestro país, sembrando odio y atacando nuestro sistema”.

Marina Navarro, directora de Amnistía Internacional Perú destacó la preocupación porque ese gobierno promulgara una norma contraria a los derechos humanos. “Es lamentable que la presidenta estigmatice públicamente a las organizaciones de la sociedad civil”. Además, relievó que el discurso de la autoridad fue “contrario a la libertad de expresión y a cualquier voz considerada como crítica a las políticas y decisiones estatales”.

https://www.amnesty.org/es/latest/news/2025/04/peru-ley-obstaculiza-libertad-expresion-y-asociacion/

La vigencia de la ley generó preocupación entre medios independientes, organizaciones de la sociedad civil y redes de verificación, relató de su lado el medio colombiano La Silla Vacía.

Según el texto de la ley, las organizaciones sin fines de lucro que reciban cooperación internacional deben registrase ante la APCI y recibir su autorización como requisito previo a ejecutar proyectos.

Al tratarse de medios de comunicación, el alcance de la disposición incluye la publicación de contenidos. Las sanciones, en caso de incumplimiento, llegarían a 720 mil dólares.

“Con la promulgación, el Ejecutivo y el Congreso han puesto en marcha una norma que viola de manera evidente la Constitución del Perú y la jurisprudencia del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, respecto de la libertad de prensa e información y reserva de fuentes, en el caso de los medios independientes”, alertó el medio nativo digital Ojo Público, que es referente en periodismo de investigación en Perú y la región. “Según la nueva norma, este tipo de organizaciones de noticias deberá inscribirse de manera obligatoria en el registro de dicha entidad y luego, someter sus ‘proyectos y actividades’ –para un medio, esto es la línea editorial, decisiones de cobertura, proceso de recolección de información y las publicaciones periodísticas- al permiso previo de APCI. “Esto significa que se tendrá que pedir permiso del Estado para escribir y publicar” , alertó este medio.

https://ojo-publico.com/5597/ley-apci-boluarte-aprueba-arma-legal-contra-medios-como-ojopublico

En Perú, la Constitución vigente rechaza la censura previa en todas sus formas. El efecto de la legislación generará equivale a una censura previa.

Seguridad y empleo, los principales problemas que debe enfrentar el gobierno de Noboa

ANÁLISIS / Hasta ahora Ecuador se ha movido en materia de seguridad como si este tema fuera responsabilidad exclusiva del Poder Ejecutivo, sin que los poderes Legislativo y Judicial hayan asumido la responsabilidad plena que les corresponde en esta materia y de justicia. Después del triunfo incuestionable de Daniel Noboa en las elecciones, en Ecuador viene, desde ya, la solución a los problemas apremiantes de la nación: los que más preocupan a los ciudadanos son la seguridad y el empleo. Son dos temas fuertemente relacionados, en la medida en que sin seguridad no hay inversión, sin inversión no hay empleo y sin empleo no hay bienestar (Imagen generada por ChatGPT de OpenAI).

Por Hugo Acero Velásquez y Mabel Cristina Quiroz, especial para Código Vidrio

Después del triunfo incuestionable del presidente Daniel Noboa, en Ecuador viene, desde ya, la solución a los problemas apremiantes de la nación, en particular los que más preocupan a los ciudadanos, como es el caso de la seguridad y el empleo, dos temas fuertemente relacionados, en la medida en que sin seguridad no hay inversión, sin inversión no hay empleo y sin empleo no hay bienestar.

Son más de dieciséis meses de gobierno que lleva el presidente Noboa y que son la base para definir unas políticas de Estado en materia de seguridad y justicia para los próximos cuatro y más años, unas políticas de Estado que involucren a todas las instituciones responsables de estos temas.

Hay que partir de los logros alcanzados y de los retrocesos registrados durante este periodo, como es el caso del trabajo en equipo del Bloque de Seguridad (Policía, Fuerzas Militares), las alianzas estratégicas contra el crimen transnacional con distintos países europeos y EE.UU, los logros investigativos de la Fiscalía frente a la corrupción y la violencia homicida que disminuyó el año pasado, pero en lo que va corrido de este año ha aumentado de manera considerable, al igual que la extorsión.

Hasta ahora Ecuador se ha movido en materia de seguridad como si este tema fuera responsabilidad exclusiva del Poder Ejecutivo, sin que los poderes Legislativo y Judicial hayan asumido la responsabilidad plena que les corresponde en esta materia y de justicia.

Hay que notar que a la Asamblea le corresponde dotar al Estado de las herramientas constitucionales y legales para enfrentar el crimen transnacional del narcotráfico y al terrorismo, como es el caso de la extradición, el lavado de activos, la expropiación de bienes de origen ilegal y la discusión y aprobación sobre nuevos recursos para fortalecer las instituciones de seguridad y justicia, entre otras leyes y normas.

Al Poder Judicial le corresponde la administración pronta y transparente de justicia, disminuir la corrupción, reducir la impunidad, profesionalizar y ampliar el servicio de justicia a poblaciones y ciudadanos que no están siendo atendidos en esta materia y participar de la discusión de reformas y nuevas leyes para mejorar su servicio y eficacia frente a las nuevas y distintas formas de criminalidad que están afectando el bienestar y desarrollo social de los ciudadanos y la seguridad del Estado.

Hoy, después del proceso electoral, se hace necesario que las tres ramas del poder público trabajen en equipo para recuperar la seguridad de los ciudadanos, del Estado y blindar la democracia de los riesgos que plantea el accionar de los grupos criminales organizados, especialmente de la corrupción y cooptación de servidores públicos e instituciones para su servicio.

El trabajo en equipo es el camino.

Comienza un nuevo periodo de gobierno que debe estar marcado por el trabajo integral e interinstitucional del Estado ecuatoriano en tres áreas básicas de seguridad y justicia, las cuales deben contar con el liderazgo y participación de las tres ramas del poder público, en especial del poder ejecutivo en cabeza del presidente Daniel Noboa y de todo su gobierno:

  • Seguridad y convivencia ciudadana.
  • Seguridad del Estado y
  • Política criminal.

En estas tres áreas se requieren políticas de Estado que deben ser elaboradas y ejecutadas en el inmediato plazo (dos años), mediano (cinco años) y largo plazo (diez años).

Plan Integral de Convivencia y Seguridad Ciudadana

Es necesario elaborar una política de estado en materia de convivencia y seguridad ciudadana que contemple acciones preventivas, disuasivas y de uso legítimo de la fuerza por parte de las instituciones de seguridad y justicia, dando de esta forma un tratamiento integral a los  problemas de violencia y delincuencia, devolviéndole al Estado el papel de garante de los derechos y deberes colectivos y  restableciendo de esta forma el balance entre las actuaciones de la autoridad y el comportamiento de los ciudadanos; entre las acciones de prevención y las de regulación y entre el control sobre las actividades delictivas y los comportamientos que lesionan el bienestar de la comunidad; un plan que vaya de desde preventivo hasta el uso legitimo de la fuerza, como lo muestra el siguiente esquema:

Tanto en la elaboración, como en la ejecución y seguimiento de esta política de Estado, el Gobierno debe contar con la participación de las otras dos ramas del poder público, de los alcaldes, gobernadores y organizaciones de la sociedad civil. Una política pública de Estado que parta del principio constitucional y legal que la seguridad y la justicia son derechos de todos los ciudadanos que debe garantizar el Estado y el especial los gobiernos, sin importar que sean de derecha o de izquierda, y se debe ejecutar en el marco del Estado de derecho, es decir respetando los derechos humanos.

Hoy se abre una buena oportunidad para trabajar en equipo con todos los alcaldes, gobernadores y comunidades, sin importar su filiación política, para recuperar la seguridad de los ciudadanos y garantizar esos derechos ciudadanos; una oportunidad para unir y reconciliar a la nación entera en torno a estos temas que son los que más preocupan a todos los ecuatorianos independientemente de su filiación política.

Política criminal

En este campo hay que realizar esfuerzos importantes para contar con elementos analíticos en el sector de la justicia y poder contar con una política pública criminal de carácter integral; una política criminal que vaya de la prevención al uso legítimo de la fuerza en materia de justicia y que con su ejecución en el mediano y largo plazo contribuya a reducir la demanda de justicia punitiva y por tanto de la utilización de la cárcel como casi único mecanismo de sanción punitiva.

En esta línea, es necesario formular y ejecutar la política de Estado en esta materia con la participación de todas las instituciones de la Rama Judicial y que se oriente a:

  • Realizar investigaciones socio-jurídicas y criminológicas para determinar la eficacia de la legislación vigente o propiciar su reforma.
  • Mejorar la eficiencia y eficacia de la justicia.
  • Reducir la impunidad.
  • Fortalecer la formulación de políticas en la materia y la interlocución ante los organismos nacionales e internacionales en el contexto de una política integral contra el problema mundial de las drogas y otras rentas criminales como la minería ilegal, el comercio ilegal de armas, la trata de personas, el contrabando, etc-.
  • Que fortalezca los sistemas de privación de la libertad y de sanción a adultos y de adolescentes que infringen la ley penal y que el Sistema penitenciario y carcelario cumpla con su tarea de resocialización e inserción social de los detenidos bajo el control del Estado y no de los delincuentes.
  • Ejecutar programas de prevención de violencia y delincuencia juvenil, disminuya los riesgos por armas, consumo de drogas y alcohol, disuada la comisión de contravenciones y delitos con la presencia y accionar de las autoridades y que formule leyes que disuadan comportamientos que afecten la convivencia ciudadana.
  • Promover los mecanismos alternativos de solución de conflictos interpersonales Mejorar las asignaciones presupuestales para el funcionamiento de la Rama Judicial.
  • Fortalecer a la Policía y la Fiscalía en sus labores de investigación criminal y control del delito.

Seguridad de Estado

Seguridad de Estado, hoy se entremezcla con las anteriores políticas, en la medida que muchos problemas de seguridad ciudadana y de justicia terminan afectando la seguridad de Estado, como es el caso del narcotráfico que además de afectar la seguridad de los ciudadanos y comunidades, atenta con la estabilidad democrática del país cuando las organizaciones criminales, para beneficio de sus economías ilegales, terminan controlando territorios y ejerciendo gobernanza criminal en los mismos o involucrándose, a través de la corrupción, en los distintos procesos electorales para ejercer presión política y lograr apoyos para su actividad criminal.

Hoy el narcotráfico y otras rentas criminales como la minería ilegal, asociados a grandes mafias del crimen transnacional, son los principales problemas de seguridad nacional y deben ser asumidos y enfrentados por el Estado y la sociedad en su conjunto con una política de Estado que se sustente en la cooperación internacional de seguridad y justicia, en alianzas estratégicas con los países de la región, especialmente con Colombia y Perú, principales productores de la cocaína, con EE. UU. y distintos países de Europa y de otros continentes.

Atamaint alerta que datos de encuestas a boca de urna no son oficiales

La presidenta del Consejo Nacional Electoral, Diana Atamaint, indicó esta mañana del 13 de abril que las encuestas (exit poll) que realizarán dos empresas a boca de urna no constituyen resultados oficiales, por lo cual no deben ser tomadas como una fuente definitiva de información, “pues no reflejan el resultado real de un proceso”. Con esa alerta coincidió el académico Santiago Basabe, quien sostuvo que una de las empresas tiene claros intereses a favor de una de las candidaturas. 

Redacción Código Vidrio

El Consejo Nacional Electoral (CNE) confirmó que empezará a publicar resultados oficiales de las elecciones presidenciales de este domingo desde las 6 de la tarde. El anuncio lo hizo al inicio de la jornada electoral la presidenta del CNE, Diana Atamaint, quien alertó: “Si bien existen empresas autorizadas para realizar encuestas a boca de urna, éstas no constituyen resultados oficiales y por tanto no deben ser tomados como una fuente definitiva de información, pues no reflejan el resultado real de un proceso”.

«Debemos rechazar las narrativas de fraude, el fraude no tiene cabida en un sistema que se construye sobre la base de la legalidad», en Ecuador, afirmó Atamaint. “Hacemos un llamado a los ecuatorianos a esperar con calma y serenidad los resultados, entendemos la expectativa de la jornada, pero el escrutinio requiere rigor”, añadió.

Precisamente el politólogo y académico Santiago Basabe escribió en su cuenta en X: “Mañana esperemos resultados oficiales de CNE. Un exit poll de una persona con claros intereses por una de las dos candidaturas no es garantía de nada”, indicó en relación a la encuestadora Telcodata, propiedad de Tomislav Topic, padre de Jan, excandidato presidencial, quien anunció su respaldo a la candidata Luisa González, del correísmo.

Solo dos de las cuatro empresas autorizadas por el CNE para realizar encuestas a boca de urna (exit poll) han confirmado su participación en la jornada electoral de este domingo. Se trata de Telcodata y Corpmontpubli, que confirmaron que desplegarán personal en todo el país para realizar el levantamiento de datos.

Los ecuatorianos acudirán hoy a las urnas para definir una de las elecciones más reñidas de la historia reciente entre el actual mandatario, Daniel Noboa, y Luisa González, del partido RC5.

En esta jornada participarán 40 mil funcionarios electorales, además de 48 mil miembros de las Fuerzas Armadas y más de 57 mil policías, en medio de un estado de excepción decretado por el presidente Noboa este 12 de abril.

13,7 millones de ecuatorianos acudirán hoy a las urnas, en medio de una crisis de seguridad que se agravó desde la pandemia, en el contexto de la penetración de carteles mexicanos y albaneses para el envío de cocaína hacia Estados Unidos y Europa.

Los resultados de esta elección se definirán, con seguridad, por la dirección que tome el 18% de votantes que aún no han definido a quien apoyarán, según varias encuestas y análisis difundidos las últimas semanas. La primera vuelta hubo un empate técnico, con cada postulante obteniendo el 44% de los votos. Hasta hoy todas las encuestas muestran que los candidatos siguen empatados y vaticinan un resultado apretado, voto a voto, entre ambas opciones.

Más ataques que propuestas

Uno de los hitos importantes, al inicio de la campaña, fue el debate presidencial, el 13 de marzo. Ambos candidatos emplearon buena parte de sus exposiciones en ataques sistemáticos, más que una exposición de sus planes de gobierno, que pasaron a un segundo plano.

Esa tónica de confrontación y virulencia ha marcado la segunda vuelta. Noboa ha enfilado sus ataques contra González y su movimiento, con el expresidente Rafael Correa a la cabeza, denunciando su relación con el crimen organizado y casos sistemáticos de corrupción, que se investigan o han sido sentenciados y enjuiciados en la justicia. El más reciente está relacionado con un juicio que enfrentan tres importantes partidarios del correísmo, exintregrantes del Consejo de Participación Ciudadana, por querer tomar el control, de forma fraudulenta, en complicidad con Correa, de la Contraloría y la Superintendencia de Bancos. Los tres militantes fueron destituidos por el Consejo Electoral y están enjuiciados.

Uno de los hitos importantes, al inicio de la campaña, fue el debate presidencial, el 13 de marzo. Foto de archivo

En el debate, González denunció la supuesta participación de una empresa bananera de la familia Noboa y el involucramiento de su jefa de campaña y gerente en varios envíos de cocaína a Europa. Este caso estuvo bajo la investigación de la Fiscalía, que sin embargo no acusó a la gerente de ningún delito. La candidata ha cuestionado los resultados del Plan Fénix, resaltando que las cifras de violencia no han bajado, así como violaciones sistemáticas a los derechos humanos en los operativos de la fuerza pública.

 La campaña llegó a su fin, este jueves 10 de abril, en medio de un ambiente creciente de inseguridad y un aumento de homicidos, en su mayoría entre miembros de bandas criminales, que se enfrentan por el control de territorios, especialmente en Guayaquil. Aunque el año pasado, las muertes violentas tuvieron una disminución del 17%, este 2025 las cifras se volvieron a disparar.

El gobierno mantiene miles de soldados y policías en las calles realizando operaciones a gran escala, que han dejado decenas de detenidos, incluidos importantes cabecillas de grupos criminales. También ha sumado apoyos de Estados Unidos y la Unión Europea con equipos y recursos para capacitación e inteligencia.

Este proceso electoral transcurrió también en medio de una severa crisis por inundaciones, debido a las intensas lluvias, que han causado graves daños en carreteras, colapso de puentes, desbordamientos de ríos y derrumbes en varias ciudades del país. Puede ser posiblemente un factor que influya en el ánimo de los votantes, en medio de acciones desplegadas por el Ministerio de Obras Públicas y los gobiernos locales en las zonas golpeadas por el temporal.

Otro hecho que desató reacciones y críticas encontradas fue la llegada al Ecuador de Erick Prince, fundador de la empresa de seguridad privada Blackwater, acusada de abusos en operaciones en varios países con mercenarios. A inicios de este mes Prince se reunió con el presidente Noboa, quien anunció una alianza de su gobierno con esa empresa para brindar capacitación a militares y policías. Prince incluso participó en un operativo antidelictivo en Guayaquil y también dio declaraciones en varios medios a favor de Noboa y en contra de González, en medio de críticas por su intervención en la campaña electoral.

A González se le cuestiona desde diferentes sectores por su afinidad con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a quien dijo que sí reconocía como un mandatario legítimo. Otros puntos débiles de su campaña estuvieron marcados por  los anuncios que hicieron dos de sus legisladoras sobre el impulso de un “dólar a la ecuatoriana”, lo cual, según sus críticos, pondría en riesgo la dolarización que es el sistema monetario que rige en Ecuador. También recibió cuestionamientos su anuncio de que en su gobierno entregaría 72 millones de dólares para financiar el empleo de “gestores de paz”, para que operen en los barrios en apoyo a la seguridad ciudadana, similar a modelos empleados en Venezuela y Cuba, para la participación de civiles en defensa de su proyecto político.

Otro hecho que destacó estos últimos días fue el anuncio que hizo la fiscal Diana Salazar de extender sus funciones, que terminaron oficialmente el 9 de abril,  hasta que se designe a su reemplazo. Las últimas horas, la Fiscalía ha hecho públicos en sus redes sociales una cadena grabaciones de conversaciones entre el expresidente Correa y exautoridades de su partido, que se confabulaban para la designación de autoridades de control. Desde 2019, cuando asumió la Fiscalía, Salazar ha enjuiciado a importantes dirigentes del correísmo por corrupción y delincuencia organizada.

Toachi Pilatón: Los secretos detrás del proyecto que empezó en 2008

  • La espera se alargó por 17 años. Este jueves 10 de abril se inauguró la central Alluriquín, con una potencia de 204 MW, una de las tres del Complejo Toachi Pilatón, también integrado por las plantas Sarapullo, de 49 MW, en operación desde marzo de 2023, y Mini Toachi, de 1,4 megavatios, que también esta operativa. Así, la obra empezó a operar en toda su capacidad hidroeléctrica de 254 MW.
  • Para que esto ocurriera pasó mucha agua bajo el puente. Dos firmas rusas a cargo de la parte electromecánica de esta central litigaron contra el Estado los últimos años. Y ganaron. En el primer caso, Inter RAO obtuvo un laudo arbritral por el cual debe recibir 45 millones de dólares. En el segundo, Tyazhmash logró un acuerdo de mediación que implicó un pago por supuestos gastos adicionales que sería de 20 millones, al extenderse los trabajos (el monto final es reservado). 
  • Tras los acuerdos emprendidos por este gobierno finalmente se concretó la finalización de las obras, que empezaron con la colocación de la primera piedra en 2008, en la administración de Rafael Correa. Nota actualizada este 11 de abril de 2025. 

 Redacción Código Vidrio y Vistazo

Este 10 de abril de 2025 empezó a operar, a toda su capacidad, de 254 MW, la central hidroeléctrica Toachi Pilatón, en Santo Domingo de los Tsáchilas. La construcción de la obra, que demoró 17 años -cuatro gobiernos de por medio- se selló con la inauguración de la central Alluriquín, con una potencia de 204 MW, que es una de las tres del Complejo, también integrado por las plantas Sarapullo, de 49 MW, en operación desde marzo de 2023, y Mini Toachi, de 1,4 megavatios, que también esta funcionando.

Durante la ceremonia en la casa de máquinas, Gustavo Sánchez, gerente general subrogante de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), dijo que gracias a la «oportuna intervención de la Procuraduría, llegamos a un acuerdo con la empresa contratista (la rusa Tyazhmash), acortamos los cronogramas y aceleramos los trabajos, especialmente, en la casa de máquinas de Alluriquín y en la mini central Toachi».

La primera piedra para este proyecto se colocó en enero de 2008, durante el gobierno de Rafael Correa. Pasaron 17 años, cuatro gobiernos, dos paros nacionales y una pandemia. Toachi Pilatón enfrentó 7 plagas. Además, las dos contratistas rusas de la obra, Inter RAO y Tyazhmash, litigaron.

Destrabar el proyecto, abandonado por más de una década, fue una de las prioridades de la ministra de Energía, Inés Manzano, quien empujó el avance de los acuerdos con las empresas rusas, según fuentes de esa cartera de estado.

Técnicos de la central Alluriquín durante la inauguración este jueves 10 de abril. Foto cortesía Celec

El primer gran misterio alrededor de este proyecto es el costo final de la obra, que esclarecemos en este informe. Según información entregada por CELEC a esta alianza, en la obra se gastaron mil millones de dólares. Este es el desglose: 246 millones de recursos fiscales; 250 millones del BIESS; 52 millones del Eximbank de Rusia y 475 millones de recursos propios de CELEC. De ser así, es más del triple del monto previsto en 2003, cuando se impulsó el proyecto.

El fideicomiso Toachi Pilatón, constituido entre el BIESS y CELEC, indica que el proyecto cuesta 588 millones de dólares.

En octubre pasado, luego de tres años de contratiempos, Celec anunció que concluyó la reparación del túnel de carga Toachi – Alluriquín de la hidroeléctrica Toachi Pilatón. Foto cortesía Celec

El fideicomiso se constituyó en 2015, entre CELEC  y el BIESS, que es el Banco del Instituto de la Seguridad Social. El BIESS aportó 250 millones de dólares para constituir el fideicomiso, con el 38,2% de participación. El CELEC, en contraparte, contribuyó con 403 millones, por lo que su participación es del 61,7%. El monto total de este fideicomiso es de 653,7 millones. Hasta inicios de este 2024, el BIESS había recibido de CELEC 26 cuotas por un valor de 106 millones, correspondientes al capital. Y 160 millones, por concepto de interés. El BIESS aún debe recuperar 15 cuotas por un total de 143 millones. En febrero, CELEC transfirió un pago de 12,7 millones de dólares, para cubrir el último pago correspondiente al período de mayo a noviembre de 2023. En uno de sus últimos cabildeos el Gobierno intentó que el BIESS cambie la garantía del pago total (que actualmente es la hidroeléctrica) por un pagaré, lo cual no fue aceptado por el Banco.

La central hidroeléctrica se ubica entre tres provincias, Pichincha, Cotopaxi y Santo Domingo de los Tsáchilas. Es un complejo que consta de dos centrale s, Sarapullo y Alluriquín. Sarapullo tiene potencia para producir 50,4 Megavatios (MW) y empezó a producir desde marzo de 2023. La central Alluriquín, con 204,4 MW de potencia, arrancará su producción en forma gradual, a partir de este mes abril de 2025.

El inicio de generación es una buena noticia para el país, en medio de apagones de hasta 14 horas al día por la crisis energética que se extendieron varios meses hasta diciembre pasado.

El primer capítulo de este accidentado proyecto tuvo como protagonista a la empresa Odebrecht, que fue contratada por HidroTapi en diciembre de 2007 para construir la central por USD 366 millones, que ofreció terminar la obra en 48 meses. En menos de un año el proyecto se suspendió por conflictos entre la contratista y el Gobierno.

Dos años después el gobierno de Correa retomó el proyecto pero con otra compañía, la rusa Inter RAO. El 25 de octubre de 2010, la entonces HidroToapi EP y la sociedad anónima Inter RAO suscribieron el contrato de ejecución de las “obras electro e hidromecánicas para la puesta en servicio de las unidades turbogeneradoras del proyecto Toachi Pilatón”. El valor, según documentos obtenidos por esta alianza, fue de 144,9 millones de dólares. El plazo de ejecución: 44 meses. Dentro de este proceso, Inter RAO adquiría los equipos a otra firma rusa, que era la fabricante, Tyazhmash.

La central hidroeléctrica se ubica entre tres provincias, Pichincha, Cotopaxi y Santo Domingo de los Tsáchilas. Es un complejo que consta de dos centrales, Sarapullo y Alluriquín. Fotos alianza Código Vidrio – Vistazo

Hubo problemas, como la detección de fallas geológicas que amenazaban la estabilidad de la casa de máquinas de Alluriquín. “Los frentes de las obras civiles en la mayor parte de los sitios no fueron entregados a Inter RAO por parte de CELEC, alcanzando un retraso de hasta 630 días”, explicaba desde Moscú el ingeniero Viacheslav Leonov, entrevistado en abril de 2017, por Vistazo sobre la razón de las demoras.

Para esa fecha, “todo el equipamiento principal y la mayor parte de los equipos auxiliares ya han sido suministrados al Ecuador”, decía el portavoz ruso. “La primera unidad de la central hidroeléctrica Sarapullo del proyecto Toachi – Pilatón, está prácticamente lista para las pruebas y puesta en marcha”. Según esta versión, al no ser entregados los frentes de obra civil era imposible continuar. Además, “Es necesario que se firmen con CELEC las adendas del contrato, sin las cuales la empresa Inter RAO no puede suministrar al Ecuador el resto de los equipos que ya han sido fabricados”.


El gobierno de la Revolución Ciudadana había ofrecido cambiar la matriz energética a un esquema limpio, y supuestamente seguro, con la construcción de ocho centrales hidroeléctricas. No escuchó a quienes advertían sobre el peligro de anclar la generación a la apuesta hidroeléctrica, frente a la amenaza del cambio climático, por el riesgo de sequías o inundaciones.


El régimen quería inaugurar las mega obras en 2016, en plena campaña electoral para las elecciones generales de febrero de 2017.

El retraso en Toachi Pilatón se debía a problemas con el frente de obra civil, a cargo de China International Water & Electric Corp (CWE). Los problemas geológicos generaron retrasos. No se llegó a un acuerdo definitivo para la línea de financiamiento del Roseximbank. La razón de fondo fue la dificultad de establecer una fecha de finalización del proyecto, en virtud de los imprevistos. Entre octubre de 2015 y octubre de 2016 CELEC se retrasó en los pagos en 26 ocasiones, con deudas que sumaron 12,5 millones de dólares

En el enlace ciudadano 505, del 17 de diciembre de 2016, el entonces presidente Rafael Correa anunció que había ordenado terminar unilateralmente el contrato con los constructores, por incumplimiento. En esa cadena, Correa solamente se refirió a la fabricante rusa, sin alusión a la china. La central hidroeléctrica Toachi Pilatón debía estar lista en mayo de 2015. Para la fecha de su sabatina, el gobierno solamente había entregado tres de las ocho centrales ofrecidas al país.

“Determinamos tres obras donde vamos a terminar unilateralmente los contratos. La una: Toachi Pilatón. Está atrasada la hidroeléctrica. Me ofrecieron la primera central, son dos. La de Sarapullo para diciembre (de 2016). Esta es una empresa rusa: Inter RAO no ha cumplido el contrato: He ordenado terminar unilateralmente el contrato, compañeros”, explicaba Correa.

Nadie esperaba las acusaciones públicas de Correa, dado que para fines de noviembre de 2016, ya se había logrado un acuerdo en los temas de controversia entre ambas partes. Entre el 20 y 21 de diciembre de ese año, cuatro días después de los anuncios del entonces mandatario, los representantes de la contratista rusa pidieron reunirse con las autoridades ecuatorianas.

Ecuador pierde el arbitraje

El 22 de marzo de 2017, CELEC declaró la terminación unilateral, argumentando que la empresa rusa había incurrido en 6 incumplimientos. El litigio saltó en primera instancia a mediación. Y luego escaló a un arbitraje, en diciembre de 2018, con una pretensión de pago de 86 millones de dólares, que quedó establecida en 45 millones, según el pronunciamiento de la Corte de Arbitraje y Mediación de la Cámara de Comercio de Santiago de Chile, donde se resolvió el abitraje.

El laudo arbitral dio la razón a la fabricante rusa, en mayo de  2023. La apelación del Estado ecuatoriano no halló eco: en marzo de 2024, se ratificó en su pronunciamiento que ordena el pago de 45 millones de dólares a favor de Inter RAO.

Los valores a pagar son estos: 30,5 millones por concepto del valor de terminación, más interés simple desde el 23 de marzo de 2017; 1,4 millones por intereses de mora por el retraso en pagos; 7,2 millones por el cobro indebido de la garantía de fiel cumplimiento, más interés simple desde mayo de 2016; 41 mil dólares por costos de mantener las garantías más interés; 473 mil dólares por los costos incurridos para mantener la filial ecuatoriana hasta marzo de 2018, cantidad a la que se suma el interés calculado desde el primero de abril de 2018. A todo esto se suma el pago de 4,2 millones por concepto de costas de arbitraje.

Esta alianza pidió un pronunciamiento al portavoz de la empresa rusa, pero no tuvo respuesta.

Otro actor, nueva disputa

La obra estuvo paralizada entre marzo de 2017 y julio de 2019, según revelaron fuentes del CELEC.

En abril de 2017, el Ministerio de Energía recibió la propuesta de Tyazhmash, fabricante original de buena parte de los equipos electromecánicos, por 83 millones de dólares. A inicios de 2018, la misma empresa reportó que el valor actualizado con rubros adicionales ascendía a 112 millones.

En febrero de ese año, CELEC y Tyazhmash suscribieron el contrato para la finalización de las obras electromecánicas e hidromecánicas. El monto: 124 millones de dólares. Y el plazo, 29 meses.

La pandemia obligó a suspender los trabajos entre marzo y junio de 2020. El 19 de agosto de 2021, la contratista pidió una nueva prórroga, que implicaba extender el plazo hasta diciembre de 2022. En septiembre de 2021, Vistazo visitó el proyecto y fue recibida por representantes de CELEC y Tyazhmash. Ambos coincidieron en que la central se había convertido en un monumento a la resiliencia, pues fue el único proyecto de esa magnitud que siguió en marcha a pesar de la pandemia de Covid-19.

 

La potencia instalada de la hidroeléctrica es de 254,4 MW. La central Sarapullo, con 50,4 MW y la central Alluriquín, 204 MW. Sarapullo inició operaciones en marzo de 2023, Alluriquín está previsto para diciembre de 2024, y el inicio de las otras dos fases en forma escalonada y progresiva. Fotos Código Vidrio – Vistazo

“Personal técnico que venía desde Rusia y Alemania para el montaje de equipos no pudo llegar en el momento previsto según la planificación inicial. Algunos equipos electromecánicos y de transformación que viajaban desde Europa y Asia sufrieron demoras en los puertos de embarque, cerrados durante la emergencia. Una infraestructura en particular, que ahora se encuentra en la subestación de Alluriquín, venía desde la región china de Wuhan, donde se reportó el brote del coronavirus”. Esto publicó Vistazo en 2021, citando al entonces gerente de la unidad de negocios Hidrotoapi.

En esa visita, el gerente general de Tyazhmash, Azat Satikov, explicó que el primer gran desafío al asumir el contrato, en 2019, fue iniciar un proceso de revisión, análisis y recuperación porque gran parte de los equipos electromecánicos anteriormente suministrados fueron guardados en condiciones antitécnicas. Aclaró que algunos equipos permanecían guardados “bajo cielo”. Y remarcó la dificultad que supuso mantener el ritmo de obra durante la crisis sanitaria.

A fines de 2022 la contratista solicitó una nueva extensión, esta vez, hasta el 28 de marzo de 2024, el equivalente a 464 días adicionales. En agosto de 2023, requirió por tercera vez una prórroga.

La segunda ampliación del plazo contempló cuatro eventos: el retraso en la ejecución de obras civiles de nivelación de pisos en la casa de máquinas; el paro nacional de actividades; la variante omicrom de Covid-19 y el período invernal.

Desde inicios de mayo de 2023, Tyazhmash argumentó que un “desequilibrio económico” afectaba al contrato,  en razón de gastos por mayor permanencia, por efecto de las ampliaciones de plazo.

La pretensión de la firma rusa fue el cobro adicional de 53,4 millones de dólares. Este valor fue calculado en función de varios rubros: 32,4 millones por costos operacionales (ya que la empresa estimó que cada día de operación tiene un valor de 38.500 dólares); 7,5 millones de dólares por la extensión de garantías técnicas en Sarapullo, y 13,5 millones por la extensión de garantías técnicas en Alluriquín.

Más plata para Tyazhmash

En agosto de 2023, las partes optaron por un procedimiento de mediación en el organismo especializado de la Procuraduría General del Estado.

Entre los documentos que sustentan los pagos adicionales, invocados como extraordinarios por la contratista, se incluyen facturas por alimentos, con bebidas de moderación; arriendo de bodega y vivienda; exámenes médicos; una prima de seguro de vida; honorarios por asesoría tributaria; combustibles en Guayaquil; auditoría de estados financieros. La empresa rusa no se había pronunciado sobre este ítem, al ser consultada para esta reportería.

Sobre el contenido final y el monto acordado en mediación, ninguno de los actores quiso pronunciarse, aludiendo el carácter secreto de las negociaciones. Fuentes extraoficiales confirmaron que este mecanismo garantiza que Contraloría no audite el proceso.

Esta alianza conoció que el acuerdo económico supera los 20 millones de dólares. El arreglo permitió al gobierno anunciar para diciembre el inicio de operaciones de una de las tres turbinas de la central Alluriquín. Esto representa 68 megavatios, MW, en medio de la crisis energética más grave de los últimos tiempos, con apagones de hasta 14 horas diarias.

La alianza requirió información a la empresa fabricante rusa, pero no obtuvo una respuesta. Durante la inauguración de este jueves 10 de abril al referirse al monto de los reclamos que ha presentado la contratista Tyazhmash al Estado ecuatoriano, por los incumplimientos al contrato, el representante legal de la empresa rusa, Azat Satikov, dijo que es un tema confidencial, pero que se alcanzó un acuerdo de «ganar-ganar».

La central por dentro

Se encuentra en el límite de las provincias de Pichincha, Santo Domingo de los Tsáchilas y Cotopaxi. Aprovecha el caudal de los ríos Pilatón y Toachi.

En enero de 2008 el entonces presidente Rafael Correa puso la primera piedra. Solo un mes más tarde, IMPSA evidenció fallas en el diseño de las obras, similares a las que luego se evidenciarían en San Francisco. Foto Código Vidrio – Vistazo

La potencia instalada es de 254,4 MW. La central Sarapullo, con 50,4 MW y la central Alluriquín, 204 MW. Sarapullo inició operaciones en marzo de 2023, Alluriquín está previsto para diciembre de 2024, y el inicio de las otras dos fases en forma escalonada y progresiva.

El esquema consiste en captar aguas del río Pilatón. Un túnel de conducción de aproximadamente cinco kilómetros llega hasta la casa de máquinas de Sarapullo. Aquí operan tres unidades. El agua turbinada pasa a la siguiente etapa en Alluriquín, donde la potencia instalada es de 204 MW. Toda la energía del proyecto sale hacia la subestación Alluriquín, la cual se integra con el sistema nacional interconectado.

La central se ubica en la vertiente occidental de la Cordillera de los Andes. Fue diseñada para producir energía eléctrica en mayor cantidad entre los meses de enero y mayo, cuando las centrales de generación de la vertiente oriental (Coca Codo Sinclair, Paute y Agoyán) se encuentran en período de estiaje. En la actualidad, por los efectos del cambio climático los ciclos estacionales ya no se cumplen.

Debió costar 300 millones

Este proyecto se vislumbró allá por 1965. En 2003, el proceso adquirió impulso, cuando la Prefectura de Pichincha invitó a la empresa argentina Industrias Metalúrgicas Pescarmona (IMPSA) para estudiar el proyecto y hacer una propuesta. Esta contempló un presupuesto total de 300 millones de dólares, de inversión privada, sin financiamiento del Estado. IMPSA obtuvo la concesión del entonces CONELEC para ejecutar el proyecto, pero ésta fue entregada a Hidrotoapi S.A., que ya tenía un acuerdo previo con Odebrecht. Esto obligó a IMPSA y Odebrecht a trabajar en conjunto.

En enero de 2008 el entonces presidente Rafael Correa puso la primera piedra. Solo un mes más tarde, IMPSA evidenció fallas en el diseño de las obras, similares a las que luego se evidenciarían en San Francisco. Odebrecht contrató a otro proveedor del equipamiento. Posteriormente, Odebrecht salió de escena y la obra civil quedó en manos de China International Water & Electric Corp (CWE), de China. Esta también salió, en medio de litigios con CELEC. Los trabajos continuaron con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército.

Esta alianza pidió un pronunciamiento a CELEC, hasta el cierre de esta edición espera una respuesta.


La investigación para este reportaje fue financiada como parte de un proyecto concursable de la Fundación Ciudadanía y Desarrollo (FCD). Este apoyo no implica ningún condicionamiento ni injerencia en nuestra línea editorial independiente.

En la frontera con Ecuador abunda la coca, aunque ya no es tan rentable

  • En la frontera de Colombia con Ecuador abundan las plantaciones de hoja de coca, y laboratorios para convertirla en clorhidrato de cocaína, pero es menos rentable. Pasan los años, bajan los precios, pero no hay alternativas para que los campesinos colombianos emprendan otras actividades. Así está el panorama en el extremo sur del Putumayo, frente a Sucumbíos, de cara a nuevas propuestas de sustitución del Gobierno. Un equipo periodístico de esta alianza regional de La Silla viajó a la frontera con Ecuador para entender el panorama. 
  • Entre 2022 y 2023, hubo una crisis en el precio y la compra de coca en Colombia debido a diferentes factores como la sobreoferta, el cambio de gobierno y el aumento de operativos de incautación. Sin embargo, en 2024 los precios se han recuperado y se reestableció la cadena de comercialización, lo que le ha llevado a los campesinos cocaleros retomen cultivos que tenían en pausa.
  • Esta historia es parte de un especial regional “Territorio Narco” liderado por la Red Transfronteriza de Ojo Público de Perú, en colaboración con La Silla Vacía de Colombia, Sumaúma de Brasil y Código Vidrio de Ecuador. En el caso de La Silla con apoyo de la Fundación Moore y Natural Resource Governance Institute —NGRI—.  

Por César Caicedo Cano

La Dorada, como se le conoce a la cabecera municipal de San Miguel, en el paso fronterizo con Ecuador en el Bajo Putumayo, está rodeada de extensos pastos de los que sale uno que otro árbol alargado, con hojas solo en la copa. Están diseñados para competir por la luz en la espesura de la selva amazónica, pero ahora parecen espantapájaros en medio de potreros y vacas. 

Al principio de la carretera que va desde la zona urbana a la vereda San Carlos hay cultivos de piñas, estanques de peces, cacao y papaya, alternativas que han surgido para hacerle frente a la coca, sin mucho éxito, en buena medida por los incumplimientos del Estado y la falta de condiciones para el procesamiento y comercialización. 

Diez minutos después comienzan a verse los arbustos de coca. Las carreteras se convierten en trochas y las trochas en motovías que llevan a lo más profundo de las montañas, donde la coca se destapa por completo.

San Miguel ha vivido históricamente de los cultivos de uso ilícito y ha sufrido la violencia de sus mercaderes, con casi 600 víctimas de homicidio y 200 desaparecidos en el marco del conflicto armado. 

Es el noveno municipio con más cultivos de coca en Colombia, más de 3 mil hectáreas sembradas en 2023, según MinJusticia, y tres poblaciones vecinas están en el top 10: Orito, Valle del Guamuez y Puerto Asís, todas en Putumayo. Este Departamento, después de Meta, ha tenido en la última década una de las tasas de deforestación más altas

Tras casi un año y medio de declive, el negocio está recuperándose, pero ya no es el mismo de antes. Las vacas flacas pusieron a dudar a muchos sobre el futuro de la coca, aunque el presente inmediato tampoco muestra alternativas. 

Colombia corre el riesgo de la descertificación por EE.UU. dado el crecimiento de los cultivos de coca, que en 2023 aumentaron en un 10% al llegar a las 253 mil hectáreas, de las cuales Putumayo puso una quinta parte. Bajo ese panorama, esta semana es el relanzamiento de los diálogos entre el gobierno y la Coordinadora Ejército Bolivariano en La Hormiga, a 20 minutos de San Miguel. Uno de los objetivos es avanzar en un acuerdo para la erradicación y sustitución de 15 mil hectáreas, un 30% de lo que hay sembrado hoy en el Departamento. 

De la Coordinadora hacen parte los Comandos de la Frontera, el grupo armado que manda en la región y está en más de 20 localidades fronterizas de Ecuador y Perú. 

Un periodista de La Silla, parte de esta alisan periodística, viajó a San Miguel para entender el clima en el que arranca esa conversación. 

Las vacas flacas de la coca

En 2020, cuando arrancó la pandemia, la coca comenzó a comerse el monte a un ritmo sin precedentes en San Miguel. La crisis económica llevó a los comerciantes al campo, que no tenía las restricciones de los centros poblados.

“En la ciudad todo estaba restringido, entonces los mismos comerciantes se fueron a buscar tierras para sembrar coca. Ahí comienza una deforestación y aumenta la producción”, dice Carlos Chapuel, campesino de San Miguel y coordinador político de la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca Amapola y Marihuana (Coccam).

Puerto Colombia, en San Miguel, conecta con poblados amazónicos en Sucumbíos, Ecuador. Foto Julio Caicedo-La Silla Vacía

De acuerdo con el monitoreo de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), San Miguel pasó de tener 3.600 hectáreas de coca en 2020 a 6.700 en 2023, una tendencia creciente que se replicó a nivel nacional. Sin embargo, la ola de coca fue contenida por un muro en el mercado.  

Gustavo Petro llegó a la presidencia en agosto de 2022 con la promesa de darle un giro a la política de drogas: dejar de perseguir a los campesinos y aumentar las operaciones contra los grandes capos. Su gobierno ha tenido cifras récord de incautación, aunque matizado por un aumento proporcional en las hectáreas cultivadas. 

También sacudió la cúpula militar y sacó de tajo a 48 generales y almirantes de las Fuerzas Armadas, lo que alteró la coreografía de los narcotraficantes en los territorios. Ese cambio, mezclado con una posible sobreoferta, hacen parte del repertorio de hipótesis para explicar que en varias regiones del país no hubiera quien comprara la coca desde finales de 2022 hasta mediados de 2024. 

A 15 minutos de la Dorada comienza la vereda San Carlos. Entre los potreros y los sembrados frutales, se desprende de la vía principal un pequeño camino en el que apenas cabe una moto. Después de cruzar una pradera y un riachuelo, se llega a una casa de madera donde vive una familia de campesinos. 

En el suelo y las paredes reposan los restos de la jornada de trabajo: botas de caucho, sombreros de paja y costales de fibra. El ruido de las chicharras y los pájaros entonan el ambiente de la conversación.

“Cuando llegó el nuevo gobierno se cayó la economía, estuvo duro, la gente dejó botada la coca”, dice el mayor de la familia López*. “Ya va para un año en que no hubo comercio, ni regalada se la llevaban. A nosotros nos sirvió la finca: pepitas de cacao, maíz, plátano, yuca, gallinas… Pero a la gente del pueblo le dio más duro”, dice el más joven. 

En regiones como Norte de Santander, Nariño y Putumayo, que concentran la mayoría de la coca, los campesinos estaban aguantando hambre y en los pueblos también tragaban saliva. Desde las panaderías hasta los hoteles dependen de que la plata llegue al campo y aunque no todos siembren, todos esperan la bonanza. 

“Cuando se cae el producto a todo el mundo le va mal, indirectamente todos dependemos de eso. Yo tengo una empresa que es de sonido, me contratan en veredas para diferentes eventos, pero cuando se pone malo, no hay contrataciones”, dice Gustavo Cuartas, un concejal de 27 años, del partido Gente en Movimiento. 

“Vea, aquí donde me ve, yo he sido taxista, mototaxista, lavador de carros, animador, maestro de ceremonias, cotero, he intentado hacer negocio, de todo. Y siempre uno depende de eso, aquí es difícil.”, advierte. 

Iglesia central de La Dorada en Putumayo, frente a Sucumbíos. Foto Julio Caicedo-La Silla Vacía

Pese al repunte, el negocio no es como antes

La crisis ya pasó y poco a poco los precios se recuperan, pero la plata no es la misma que antes porque los insumos y la mano de obra ahora son más caros.

“Es como un círculo vicioso: trabajas, cultivas, cosechas, vendes, pagas y vuelves a quedar en lo mismo”, dice Osvaldo Solarte, campesino de San Miguel y líder departamental del Moviccaap, el Movimiento Campesino Cocalero, Agrario y Ambiental del Putumayo.

La finca de la familia López tiene seis hectáreas de coca, entreveradas con árboles de cacao y matas de plátano. Su mantenimiento depende del clima: si llueve se siembra y si hace sol se fumiga. “El que le gusta trabajar no pierde el tiempo”, dice la mujer de la casa que escucha la entrevista desde una banca cerca a la cocina. 

La planta demora de seis meses a un año para dar su primera producción. Después, si se fertiliza y se fumiga cada 15 días, puede cosecharse cada tres meses, lo que le da una ventaja frente a otros cultivos como el cacao, que tarda cuatro años para dar su primera cosecha, o el café, que solo da una al año. 

Si hay mucho que hacer, llegan a la casa trabajadores, la mayoría de ellos venezolanos. El jornal para labores varias está a 50 mil pesos, mientras que a los raspachines que arrancan la hoja, se les paga 12 mil por arroba recolectada. Un raspachín dúctil puede irse a casa con 150 mil pesos o más en un solo día de trabajo, si el clima les favorece. 

Las hojas se pican y se revuelven con cal, combustible y químicos. Se lava un par de veces y se obtiene lo que se conoce como pasta base. Antes, la labor de los campesinos terminaba en ese punto, pero ahora va más allá. 

“Ahora nos exigen más calidad, lo que le llaman el óxido”, cuenta con voz ronca el mayor de los López. “Sacar pasta base es fácil, sacar el óxido es más complicado, hay que refinarlo con permanganato y no cualquier persona se le mide a eso”, agrega el integrante más joven de la familia. En este sector, el kilo de “óxido” está a 2,6 millones de pesos (640 dólares), mientras que el de “base” está a 1,5 (368 dólares). 

Los costos son, sin embargo, altos. Al ser la gasolina uno de los principales insumos para la transformación de la coca, el alza que ha tenido ha impactado también a los cocaleros. Un barril de gasolina valía 80 mil pesos (20 dólares) en 1995, y ahora vale 800 mil (casi 200 dólares)

Incluso antes de la crisis, el margen de ganancia no era tan amplio. De acuerdo con un informe de la Fundación Ideas para la Paz, la inversión necesaria para producir una hectárea de coca era de alrededor de $30 millones (7.369 dólares) y su producción se vendía en $35 (8.600 dólares).

 Para hacerle frente a la carestía, los campesinos se han valido de la selección artesanal. Identifican plantas que rinden más para reproducirlas en pequeños viveros. Así han probado más de 20 variedades que van reemplazándo según su rendimiento.

A “la pecueca”, una variedad, ya nadie la quiere. Las que están de moda son “la orejona”, “la reina” y “la durita”, que permiten alcanzar un mayor porcentaje de alcaloide con menos combustible e insumos químicos. “Uno va mirando las matas y, cuando ve que una salió más bonita, coge la semilla y empieza a ensayarla”, explica el mayor. 

Por eso, en San Miguel y en todo el Putumayo están reemplazando los cultivos por otros más vigorosos. Si la variedad no se da espontáneamente, toca comprar la semilla o el tallo, lo que estimula otro negocio. Una arroba de tallos de la variedad orejona puede valer hasta un millón de pesos en otras regiones como Llorente, en Nariño, donde todavía es una novedad. 

Cultivos de coca en diferentes etapas, en la vereda de San Carlos, Putumayo. Foto Julio Caicedo-La Silla Vacía

Aun con la mejor genética, la plata no rinde. Solo alcanza para librar los gastos de la producción y tener una vida más o menos tranquila en medio de las precariedades de un municipio donde no hay acueducto y donde la red eléctrica solo llega al 40% de la población. 

Hoy en día, los riesgos de ser perseguidos son bajos. Incluso las erradicaciones forzosas, que aún se siguen haciendo, son socializadas por los policías con los finqueros y las juntas de acción comunal para evitar confrontaciones. 

“No nos sentimos atacados por ningún lado como en las épocas del 2000 cuando nos acusaban de terroristas”, dice el más veterano de los López. “Nos afecta la Fuerza Pública porque nos quema los ranchos, pero ya no nos agreden”, agrega el joven, refiriéndose a los lugares donde procesan la hoja. 

El paisaje también ha cambiado con el tiempo y está cada vez más despejado de árboles. “Antes había bastante selva, pero ya no. No hay cacería porque no se encuentra nada, ni la boruga, ni el armadillo, ni el yulo (capibara)”. 

Se acabaron las montañas vírgenes y los pocos bosques que quedan no superan las dos hectáreas, a excepción de los que están en resguardos indígenas. De 2013 a 2022 se talaron poco más de mil hectáreas, según el Ideam. De acuerdo con un estudio del Centro de Estudio de Seguridad y Drogas (Cesed) de la Universidad de los Andes, las bonanzas cocaleras aumentan la deforestación, no solo para cultivos de uso ilícito, sino para otras actividades como la ganadería. 

A pesar del cambio, en San Carlos el sonido de la selva permanece y todavía se ven micos colorados balanceándose por los árboles que se mantienen en pie.

El poder de los Comandos en la frontera

A finales de marzo, fue asesinado en La Dorada Wilmer Solarte Pascal, un líder indígena del pueblo Awá y taxista. Sin embargo, en San Miguel la sensación generalizada es de paz, después de sufrir en el pasado la guerra entre el Ejército, el antiguo Frente 48 de las Farc y el Bloque Sur de los paramilitares.

Pero la paz de hoy es impuesta por quienes pusieron los muertos en el pasado. La zona rural de San Miguel, así como buena parte de la frontera sur del país, está dominada por los Comandos de la Frontera, un grupo que surgió de la unión entre los disidentes de los frentes 32 y 48 de las Farc y miembros de la antigua banda La Constru. 

Los Comandos manejan el negocio de la coca e imponen normas para que nadie se los quite. Cuando alguien las incumple, se arriesga a ser asesinado o castigado. Algunas versiones dicen que a Wilmer lo mataron por esa causa, aunque aún no hay un parte oficial ni indicios claros sobre su asesinato. 

Muelle de Puerto Colón, único corregimiento de San Miguel. De allí salen las embarcaciones con carga, pasajeros y turistas. Foto Julio Caicedo-La Silla Vacía

De acuerdo con la ONG Insight Crime, los Comandos controlan la coca en los departamentos de Putumayo, Caquetá, Amazonas, Cauca y Nariño, y se encargan del traslado de cargamentos de marihuana y cocaína hacia Ecuador y Brasil. 

San Miguel hace parte de uno de los 15 enclaves cocaleros que hay en Colombia —donde se cultiva, transforma y comercializa en escala la coca y sus derivados —, el de Frontera Putumayo, que incluye parte de los municipios de Valle del Guamuez, San Miguel, Puerto Asís y un sector de Ipiales (Nariño). En 2023, este enclave concentró el 14% de la coca a nivel nacional.

Para evitar intrusos, el grupo armado impone requisitos como la carnetización y la afiliación obligatoria de los habitantes a las juntas de acción comunal. Los vecinos deben portar su carné en todo momento y los raspachines deben tener el aval de las juntas para trabajar allí. 

“Aprendimos a convivir con ellos”, dice Osvaldo Solarte, de Movicapp, mientras toma tinto en la cafetería de la Alcaldía. “Uno de los acuerdos es que, para proteger a nuestra comunidad, carnetizamos a los afiliados. Cuando transitan, el actor armado les pide el carné y si los retienen la junta tiene que interceder por la persona”, explica.

“Cuando los trabajadores se van ellos tienen que entregar el carné al finquero y el finquero nos lo entrega a nosotros. Así sea por una semana, quince días o un mes de trabajo toca hacerles el carné, porque si no ellos —los Comandos— llegan a las fincas y cobran una multa de tres timbos (200 litros) de gasolina”, dice un líder comunal que pidió no ser nombrado por motivos de seguridad. “Como directivos nos toca, porque si no, el problema es pa’ nosotros”.

Las normas también buscan controlar el flujo de personal entre las diferentes veredas, tras la llegada masiva de foráneos en busca de trabajo. Incluso tienen reglas ambientales, como que no se procese la coca cerca a nacimientos de agua, dada la toxicidad de los residuos que quedan de su producción. 

Si los problemas son de conducta, la sanción es con trabajo. Quien arme peleas en una fiesta, por ejemplo, tiene como castigo un fin de semana construyendo placahuellas.

Cuando otros grupos armados muestran su interés por entrar a la zona, la vigilancia aumenta y hay toque de queda a partir de las 6 de la tarde. Hace dos años se temía la llegada del frente Carolina Ramírez, en ese entonces adscrito a las disidencias de alias “Iván Mordisco”, lo que masificó el uso del carné.

El transporte fluvial desde San Miguel, en el bajo Putumayo, es la vía más usual de conexión entre Colombia y Ecuador. Foto Julio Caicedo-La Silla Vacía

De acuerdo con una fuente de la zona, el año pasado la tensión vino del otro lado de la frontera. Los Choneros, uno de los grupos criminales más grandes de Ecuador, habrían incursionado un par de veces en el lado colombiano, pero la amenaza se quedó en escaramuzas. 

Las condiciones actuales de la frontera son funcionales para el negocio de la coca. Los productores compran combustible ecuatoriano, que es más barato, y el río San Miguel les permite sacar la mercancía hacia Nariño y Esmeraldas (Ecuador) buscando el océano Pacífico. 

El puente internacional de San Miguel no es tan transitado como el de Ipiales —el otro paso fronterizo—, porque solo está abierto de seis de la mañana a seis de la tarde. Los que sí abren 24/7 son los por lo menos siete pasos clandestinos que dejan mover cualquier cosa sin hacer preguntas, a cambio de 6 o 7 dólares. Por allí pasa buena parte del contrabando de productos como ganado proveniente de Caquetá y cacao, que se venden a mejor precio en Ecuador.

La presencia de los Comandos de Frontera en el país vecino es permanente. De acuerdo con una investigación de La Liga Contra el Silencio, publicada el año pasado, Comandos y Choneros han impuesto un régimen de terror en las provincias amazónicas de Sucumbíos y Orellana, donde se establecieron para hacer minería de oro. El medio ecuatoriano Código Vidrio también reportó alianzas criminales con bandas de ese país.

El Puerto internacional conecta Colombia y Ecuador, entre Sucumbíos y Putumayo. Foto Julio Caicedo-La Silla Vacía

Del lado colombiano no parece haber presencia permanente de grupos ecuatorianos, pero sí llegan personas de ese país a los centros poblados ofreciendo mejores precios por la base de coca que los capos colombianos. 

“Llegan a La Dorada o a Puerto Colón —un corregimiento de San Miguel—, ofrecen precios más favorables, pero eso está trayendo muertes”, dice la fuente. Quien venda mercancía sin autorización o sin pagar un “impuesto” a los Comandos, puede ser asesinado o desplazado de sus tierras. 

Mientras los grupos armados aprovechan la porosidad de la frontera, la institucionalidad es pasiva.

Un pequeño caserío, algunos puestos de comida y varias camionetas de transporte público anuncian la llegada al puente internacional, a 25 minutos de La Dorada. Hay una oficina de Migración y una estación de Policía, pero las demás instituciones están del lado ecuatoriano, en el Centro Binacional Fronterizo (Cebaf). En las noches, cuando cierra la frontera, la calle que lleva al puente se convierte en una cancha de fútbol para los niños del caserío, mientras por los lotes cercanos cruzan carros y motos. 

“Hemos sido poco visibilizados, la apuesta es posicionarnos como paso fronterizo. Aquí no tenemos instituciones como la Dian y el Instituto Colombiano Agropecuario, ni tenemos la infraestructura”, dice el alcalde de San Miguel, Jose Jairo López. 

Desde el municipio adelantan gestiones para abrir la frontera hasta la medianoche y pactar un acuerdo de hermanamiento que permita coordinar a ambos países en temas como seguridad, salud y desarrollo agropecuario. “Nosotros queremos desarrollar zonas francas para generar empleo. Ya se le ha tocado el tema al gobierno nacional, necesitamos el apoyo”, agrega el alcalde.  

La Dorada está a 25 minutos del Puente Internacional, en el bajo Putumayo colombiano. Foto Julio Caicedo-La Silla Vacía

En la vía hacia el puente, poco a poco, se han establecido paraderos turísticos que ofrecen comida amazónica, vistas al río y miradores para contemplar la sabana amazónica. 

Vuelven los aires de sustitución

La Hormiga queda a 20 minutos de La Dorada y, fiel a su nombre, parece un hormiguero con gente en constante movimiento. Es la cabecera municipal del municipio Valle del Guamuez y uno de los epicentros de la economía que mueve la coca en el Bajo Putumayo.

Ahí la tasa de homicidios en 2023 fue de 106,8 por cada 100 mil habitantes, cuatro veces la nacional. 

En su zona céntrica parece que no viviera nadie, pues solo hay licoreras, panaderías, restaurantes y almacenes de ropa. Los tres pares de semáforos que hay se quedan cortos para regular el ajetreo de personas, motos y camiones.

La semana entrante, La Hormiga será la sede del relanzamiento de la mesa de diálogos entre el gobierno y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, el nombre que cobija a los Comandos de la Frontera y a una escisión de las disidencias de la Segunda Marquetalia que opera en Nariño. 

Los diálogos sobrevivieron a la captura de alias Andrés Rojas, alias “La Araña”, el máximo comandante de los Comandos, quien fue aprehendido en medio de las negociaciones en Bogotá por tener una orden de extradición del gobierno de EE.UU. Ahora está en el pabellón de extraditables de La Picota, esperando que el presidente Petro defina su futuro.

Uno de los asuntos que se discutirán en el nuevo ciclo de diálogos, que comienza este 7 de abril, es un acuerdo para erradicar y sustituir 30 mil hectáreas de coca, 15 mil de ellas en Putumayo, un 30% de las que hay en el Departamento según el último dato del MinJusticia. El pasado 31 de marzo hubo una reunión entre ambas delegaciones, en la que el gobierno propuso un plan piloto que incluye ingresos por 12 meses y alternativas productivas a “grandes volúmenes” para los cultivadores. Los delegados de los grupos armados “acogieron positivamente” la idea.

De entrada, cualquier nueva apuesta en ese frente tendrá que lidiar con la desazón que dejó el Programa de Sustitución de Cultivos (Pnis), que hace parte de los acuerdos que se firmaron con las Farc en 2016. A 2022, casi cinco años después, solo un 2,75% de los inscritos había recibido el total de los beneficios. En esos lugares es donde hoy se reporta mayor cantidad de cultivos, según la Unodc

Así se ven las Placachuella, caminos encemendados que se construyen para el tránsito de motos en la zona rural de San Miguel. Foto Julio Caicedo-La Silla Vacía

En la territorial Putumayo, que abarca los municipios del Bajo Putumayo y algunos sectores aledaños de Cauca y Nariño, alrededor del 60% de las 11 mil familias cultivadoras inscritas al programa tienen pendientes pagos para desarrollar sus proyectos productivos a largo plazo. De acuerdo con la oficina territorial de la Dirección de Sustitución, en el gobierno Duque no llegaron los pagos y el gobierno Petro comenzó a subsanar la deuda, pero la crisis fiscal tiene suspendidos los pagos a los proveedores y beneficiarios. 

“Hay una resolución para entregarles rápidamente la plata a los adultos mayores, pero anteayer se murió un mayorcito esperando, estaba en mal estado de salud”, cuenta Carlos Chapuel, de Coccam. “Se ha venido entregando gotereado y eso no le da seguridad a la familia para implementar. Además, si no hay comercio para los productos, prefieren usar esa plata para pagar deudas y mejorar sus casas”. 

Para Chapuel, que lleva alrededor de 20 años discutiendo el asunto, las nuevas políticas del gobierno Petro parecen más de lo mismo, pero con “palabras más bonitas”: “Si no hay garantía de recursos, de transformación y comercialización, no se puede hablar de un cambio definitivo”, agrega. Como alternativa, plantean un programa gradual que permita sustituir la coca a medida que se vayan cumpliendo los acuerdos, una opción que no ven con buenos ojos en la Dirección de Sustitución.  

En la finca de los López también son escépticos con las nuevas promesas. “Aquí han venido varias veces. Con la estevia dijeron que la iban a comprar y fue un fracaso. Con el cacao estuvo bueno al principio, pero después no alcanzaba ni para los trabajadores. Necesitamos que haya empresas y fábricas porque si no, ¿quién va a comprar y quién va a procesar?, dice uno de los hijos. 

“Si no hay un apoyo conveniente, tenemos que seguir hasta el final. No nos queda mucha plata, pero tenemos para comer, para la salud y para las cositas. Si dejamos de cultivar, ¿de qué nos sostenemos?”, concluye el mayor de la familia.

La plata de la coca sigue reemplazando la del Estado en San Miguel. En la mañana del sábado, un grupo de 10 campesinos se reúne en la vereda Chiguaco para hacer placahuella. Entre todos compran una volquetada de balastro, cada finca pone un bulto de cemento y compran las tablillas para encauzar la mezcla de concreto. 

La placahuella en tiempos de invierno permite transitar por los cultivos sin atascarse en los lodazales. Poco a poco, las diferentes veredas de San Miguel comienzan a conectarse a través de estos carriles.

El recuerdo de la crisis de la coca sigue en todo caso fresco y plantea una duda existencial para los campesinos, que ya no ven ahí un futuro seguro. Eso abre una ventana de oportunidad para nuevos acuerdos de sustitución, con un gobierno que es cercano a las organizaciones campesinas.

“Nos preocupa el escepticismo, pero no vamos a comprometernos con cosas que no vamos a cumplir y estamos haciendo las cosas de la mejor forma posible”, le dijo a La Silla Armando Novoa, el jefe negociador del gobierno con los Comandos de la Frontera. Anunció que le apuntan a la posibilidad de firmar un “acuerdo mínimo de paz” antes de que termine el gobierno Petro, mientras se van cumpliendo acuerdos parciales de aquí a ese momento. 

“Si llega un programa hay gente que se acoge porque sembrar coca ya no es tan rentable. Otros dicen que la coquita les ha dado todo, es un arraigo que va a ser duro cambiar”, explica Solarte, del Moviccaap. 

El Gobierno le da oxígeno a la Enami, estancada en acuerdos de minería

A través de un acuerdo emitido en febrero pasado, la ministra de Energía y Minas, Inés Manzano, reguló el derecho preferencial que tiene la Empresa Nacional Minera (Enami) para acceder a áreas mineras libres. Esa regulación busca empoderar a la entidad para que avance con la concreción de acuerdos de exploración en gran minería con compañías transnacionales, una vez que cumplan una serie de requisitos detallados en dos disposiciones complementarias. No obstante, hay preocupación en el sector sobre la entrega de concesiones a través de declaratorias de extinción, caducidad y nulidades, porque el Estado es juez y parte. Enami firmó acuerdos con tres firmas internacionales que no han avanzado, una de ellas es Solaris que tiene otro proyecto de exploración de cobre denominado Warintza, en Morona Santiago (foto). 

Redacción Código Vidrio 

El gobierno intenta sacar a la Empresa Nacional Minera (Enami) de su rol ineficiente y de entrampamiento para convertirla en un actor empoderado, a través de alianzas con las transnacionales y empresas privadas en el sector minero, golpeado por la criminalidad y la corrupción.

La última decisión, en este sentido, está plasmada en el acuerdo emitido por la ministra Inés Manzano, el pasado 27 de febrero. Esa normativa ratifica y regula el derecho preferencial y de primera opción que tiene la Enami sobre las áreas mineras libres en el país, en todos los regímenes mineros de concesiones metálicas y no metálicas. Además establece que la Enami podrá ejercer su derecho preferente para solicitar al Ministerio de Energía cualquier concesión, incluidas las de pequeña minería. En este sentido se aplicará sobre áreas mineras cuyos derechos se hubieren extinguido por caducidad, extinción, nulidad o hayan sido restituidas al Estado y que se encuentren en proceso de remate.

Las causales para la aplicación del derecho han levantado preocupaciones y dudas entre actores del sector porque quien deberá determinar la extinción, caducidad o nulidad es el propio Estado, que en ciertos casos podría inclinar la balanza en favor de Enami, afectando a empresas privadas titulares de concesiones. Esto abriría la puerta a una posible competencia desleal.

No obstante, la viceministra de Minas, Rebeca Illescas, aseguró que de ninguna manera se piensa entregar indiscriminadamente áreas a Enami en perjuicio de las empresas privadas, sino regular de forma transparente y detallada su derecho preferente, pero cumpliendo los mismos requisitos que otras compañías que buscan concesiones, bajo parámetros de competitividad. Además contar con el sustento normativo para generar alianzas entre el sector público y privado para impulsar grandes proyectos mineros, que están en carpeta.

Illescas destacó que la Enami es el brazo ejecutor de la política minera, pero que una de sus debilidades ha sido la falta de recursos y estructura para empujar proyectos de gran envergadura, por lo cual era necesario regular adecuadamente derecho preferente, que también está garantizado por la Constitución.

La empresa ha usado su derecho preferente antes en algunas ocasiones, y tiene concesiones, pero en ninguna ha concluido un proyecto efectivo, por falta de recursos y de inversiones que son muy costosas y de alto riesgo.
Con base en el último acuerdo de febrero, la decisión del Gobierno es que la Enami pueda desarrollar proyectos de exploración, únicamente para gran minería, a través de acuerdos comerciales, tipo joint venture, con varias empresas, dice Illescas.

Las exportaciones de la pequeña minería han crecido significativamente los cuatro últimos años. Buena parte del material procesado proviene de actividades ilegales. Foto archivo

 

A más del acuerdo, el Ministerio de Energía emitió dos disposiciones: una que establece que el otorgamiento de estos derechos a Enami se hará solo desde la matriz en Quito, y la segunda se trata de un instructivo específico para el otorgamiento de derechos mineros. “Es un mecanismo de regulación para que en este caso la compañía estatal cumpla los mismos requisitos exigidos a las empresas privadas”, apuntó Illescas. “Estamos asegurando un proceso participativo de varias compañías, para que se escojan mejores propuestas y se asegure beneficios importantes para el Estado ecuatoriano”.


¿Cómo se aplica el derecho preferente? Consiste en que si un peticionario solicita un área, el Ministerio de Energía consulta a Enami si quiere ejecutar su derecho preferencial en esa área. Si la estatal decide emprenderlo, las áreas indicadas les son entregadas de manera preferencial.


En estos casos la Enami debe cumplir varios requisitos y condiciones que empiezan por establecer que las áreas que reciba estén libres, con el aval de informes técnicos, legales y económicos, con un plan aprobado ante la Arcom. “No es nuestra intención que la Enami tenga todas las áreas del país, estamos en etapa de prueba, de aprendizaje”, agregó la Viceministra.

Según expertos del sector consultados, el acuerdo que regula el derecho preferente también sugiere que, en ciertos escenarios, concesiones en trámite podrían ser anuladas y posteriormente adjudicadas a la Enami para su negociación con terceros. Sin embargo, para que una concesión en trámite sea declarada nula, debe cumplir con los requisitos establecidos en la legislación vigente, incluyendo la Ley de Minería, la Constitución y el debido proceso administrativo.

Desde su creación, hace 15 años, la Enami no ha despegado. La falta de mecanismos legales y su aprobación oportuna, que apuntalen su gestión (en los que ha estado avanzando el Ministerio de Energía, con el Viceministerio de Minas y la Arcom) se cuentan entre sus principales lastres, así como sus cifras en rojo por pérdidas constantes en su operación, sin ninguna ganancia.

La empresa pública no ha podido ejecutar hasta el momento los acuerdos firmados con tres mineras internacionales para iniciar la exploración en varias concesiones. En abril del 2024 firmó convenios con Hancock Prospecting PTY LTD (Australia), a través de su subsidiaria Hanrine Ecuadorian Exploration and Minning. A la firma del acuerdo, esa empresa le entregó 1,2 millones a Enami. Si ese convenio se concreta formalmente, una vez que se entreguen los títulos mineros, permitirá la exploración de 28.276 hectáreas, divididas en seis concesiones, en Imbabura, con una inversión proyectada de USD 120 millones. Un mes después Enami firmó otro convenio con la canadiense Solaris Resources, para empujar una alianza estratégica, cuya inversión anunciada suma USD 25 millones para actividades de exploración en una superficie de 39.734 hectáreas, en Morona Santiago. En 2023, Enami firmó un convenio similar con la minera canadiense Barrick International, que se comprometió a invertir USD 27,5 millones en exploraciones en 40.000 hectáreas en el sur de Ecuador, y pagó USD 275.000 a la firma estatal.


Enami acumula pérdidas por más de 11 millones de dólares desde 2020. No genera ingresos y solo reporta gastos operativos para el pago de su personal.  


Ninguno de esos convenios se ha podido ejecutar porque la Enami aún no cuenta con las concesiones mineras. Precisamente el último acuerdo de la ministra Manzano y otras normativas complementarias habilitan su acceso a los títulos mineros y las alianzas de negocios con empresas internacionales. Entre tanto, Enami aún sigue estancada, frenada en su gestión por barreras burocráticas y decisiones represadas en su Directorio, integrado por varias autoridades del Gobierno.

Esa firma estatal tiene una cartera de 14 proyectos. Pero la mayoría tiene problemas legales y oposición en las comunidades, por lo cual tampoco ha podido avanzar en su desarrollo.

Para conocer las acciones que lleva adelante con el fin de concretar los acuerdos, este medio pidió una entrevista con el gerente de la Enami, Emmanuel Delaune, pero no ha tenido respuesta.

Poderosas estructuras de lavado sin responsables

La decisión para apuntalar a la Enami ocurre en medio de la depuración del catastro minero, a través de la instalación de un nuevo software, a cargo de una consultora canadiense. Este mapa geológico digitalizado está previsto abrirse para la graficación y entrega de nuevas concesiones a fines de abril, si el presidente Noboa se reelige, siguiendo la hoja de ruta que él trazó en 2024.

Como parte de este proceso también se aprobó una batería de reformas legales, para poner orden en las operaciones mineras, en medio del descontrol generalizado que se agudizó los últimos cinco años, después de que se eliminó la Agencia de Regulación y Control Minero, en 2020. Ese descontrol permitió que, por ejemplo, titulares de concesiones, licencias de comercialización (para comprar y exportar oro) y plantas de beneficio, operen libremente, en especial en regímenes de pequeña minería, en contubernio con operadores de minería criminal, dentro y fuera del Estado.

En Camilo Ponce Enríquez, en Azuay, los militares han realizado constantes operaciones para enfrentar a Los Lobos, que han ingresado por la fuerza a minas, que estaban bajo su control. Foto de archivo

En ese contexto, el director del Comité Nacional de Integridad del Sector Minero (CONIM), José Julio Neira, levantó alertas sobre la necesidad de suspender el otorgamiento de nuevos derechos para concesiones mineras, mientras el Ministerio de Energía trabaja en la depuración del catastro.

El jueves 20 de marzo pasado, Neira, quien también dirige la UAFE y es delegado permanente del Presidente ante el directorio de la Enami, envió un oficio (PR-SGIP-2025-0100-O) a la ministra Manzano, recomendándole que “se suspenda momentáneamente el otorgamiento de derechos mineros, así como la graficación y desgraficación de proyectos y áreas hasta no revisar técnicamente los procesos, a través de la verificación de integridad para la prevención de conflictos de intereses”, con el fin de que se realice una validación y control de los derechos mineros otorgados. Con el fin de conocer a qué derechos mineros se refería en su comunicación, este medio pidió a Neira una entrevista, contactándolo a su celular, pero no respondió nuestra solicitud, hace dos semanas.

Sobre las investigaciones de delitos y corrupción en las exportaciones de oro y el empleo ilegal de concesiones por actores del narcotráfico, denunciados por Código Vidrio https://www.codigovidrio.com/code/la-minera-goldenminerals-es-el-eslabon-que-revela-como-operan-las-narcomafias-del-oro-en-ecuador/, Manzano dijo que es una tarea que les compete a organismos de control y de Inteligencia, en la que han avanzado con buenos logros.

Uno de los puntales es la coordinación de la Arcom con las Fuerzas Armadas para realizar operativos contra la minería criminal, en varias provincias. Aunque en las operaciones se han inutlizado retroexcavadoras y se han incautado sacos de material mineralizado, en varias provincias como Imbabura (Buenos Aires), Napo y Azuay las actividades de bandas delictivas, como Los Lobos y Choneros avanzan, imparables, en la explotación de oro.

Fuentes del sector y expertos de organismos internacionales consultados dijeron que, además de los operativos militares contra los focos de minería ilegal, que se han multiplicado, sumando 387 puntos en la actualidad, el Gobierno aún no ha desmantelado las complejas estructuras criminales que crearon redes de empresas fantasmas que lavan dinero del narcotráfico con las exportaciones de oro. “No hay procesos judiciales abiertos ni detenidos por estos casos, al menos ninguno se ha hecho público”, dijo un especialista de un organismo que coopera con el Gobierno en este campo. “Hay empresas de pequeña minería que siguen exportando cantidades inusuales de oro, millones de dólares, sin que los organismos de control intervengan”, sostuvo un funcionario de una entidad internacional.

El Gobierno afina información antes de abrir el catastro minero

El Gobierno afina la depuración el catastro minero, antes de iniciar un proceso de entrega de nuevas áreas para minería, dentro de las próximas semanas, según confirmó la ministra de Energía y Minas, Inés Manzano. Más de 300 solicitudes de concesiones, que están pendientes desde el cierre del catastro en 2018, la mayoría de pequeña minería, también serán revisadas para determinar si cumplen los requisitos legales para su aprobación. Mientras tanto, esa cartera no dará paso a ninguna concesión, incluso aquellas que fueron aprobadas por jueces, que aceptaron acciones de protección de algunos peticionarios, que alegaron que se habían violado sus derechos. (Foto tomada del sitio web de SolGold). 

Redacción Código Vidrio

La apertura del catastro minero, dentro de las próximas semanas, para entregar nuevas concesiones para explotación de minerales metálicos y no metálicos, está en análisis del Gobierno para dinamizar el sector, según confirmó la ministra de Energía y Minas, Inés Manzano.

En entrevista con Código Vidrio, Manzano informó que tienen previsto abrir el catastro por orden del presidente Daniel Noboa, en abril, una vez que se afine su depuración. “Lo abriremos pero en fases, por tipo de régimen, por zonas y distritos, empezando por la gran minería, luego la mediana, pequeña y artesanal. Para dar este paso hemos pulido información, y emitido una batería de acuerdos y reglamentos, para tener las reglas claras, y que todo el sector, que ha estado totalmente desarticulado, esté alineado con las políticas del Gobierno”, aseguró Manzano.

La fecha límite para la actualización del catastro es el 23 de abril próximo por disposición del presidente Noboa en el decreto 435, firmado en octubre pasado. En ese documento se ordena que en un plazo de seis meses las autoridades realicen “la actualización inmediata y coordinada del catastro minero y de los registros correspondientes a las autorizaciones administrativas ambientales mineras. Deberá incluir el registro de concesiones, autorizaciones, licencias, registros, certificados y permisos otorgados, revocados y cancelados, de tal manera que faciliten las acciones de control”.

Las últimas semanas han sido complejas para Manzano, quien ha estado al frente de las acciones para mitigar la tragedia ambiental por un derrame masivo de petróleo en Esmeraldas. Aún se investiga si este desastre se debió a un derrumbe o a un sabotaje al oleoducto, según informes de Inteligencia.

En medio de esa crisis, la semana pasada Manzano atendió a este portal para abordar la situación del sector minero, socavado desde el 2020 por la expansión vertiginosa de la minería ilegal y sus nodos de conexión con bandas criminales y carteles del narcotráfico. Uno de los puntos neurálgicos de sus actividades delictivas es la explotación de oro en concesiones legales, cuyos titulares se volvieron sus socios, a través de diferentes modalidades contractuales, “entre privados” sobre las cuales las autoridades estatales no han tenido ningún control.

El 18 de marzo, Inés Manzano, viajó al recinto El Porvenir, en Viche, para la entrega de tanques para almacenamiento de agua potable, tras el derrame de petróleo, que afectó las fuentes del líquido vital para miles de personas en Esmeraldas.

“Todo el control estaba divorciado, cuando asumí el cargo, en mayo del año anterior, esto era un caos. Hoy sabemos que estamos enfrentando actores poderosos y peligrosos, que aprovecharon ese caos, ese descontrol, en su beneficio”, recalcó Manzano, quien estuvo acompañada de la viceministra de Minas, Rebeca Illescas, su brazo derecho al frente del sector minero.

En este contexto, Manzano destacó que la apertura del catastro, con base en información actualizada, es importante, pero es parte de un proceso más complejo. Incluye una serie de decisiones y acciones coordinadas con el Servicio de Rentas Internas, la Agencia de Regulación y Control Minero (Arcom), el Ministerio de Ambiente, el del Interior y las Fuerzas Armadas, que son parte del Comité Nacional de Integridad del Sector Minero (CONIM), encabezado por José Julio Neira, quien a su vez dirige la Unidad de Análisis Financiero (UAFE). Entre las acciones relevantes, Manzano destacó, además de un paquete normativo, el control de exportaciones de oro con un nuevo reglamento, que está por aprobarse, la caducidad de concesiones que aplicarán a empresas mineras, que han provocado daños ambientales irreversibles.

Fuentes de la Arcom indicaron que en coordinación el Ministerio y otras entidades han trabajado en la elaboración de 35 normas y en la actualización de 19 regulaciones más que están en marcha, para mejorar los esquemas de control de las actividades mineras, que fueron debilitadas drásticamente cuando se eliminó la entidad en 2020, por falta de presupuesto. En agosto del año pasado la entidad volvió a operar de forma autónoma.

La viceministra Illescas recalca que antes de la apertura están depurado el catastro, que incluso registra concesiones que estaban vigentes antes de que se creara la Ley de Minería (2009). En ese catastro existía un “régimen general”, donde no se indica si son concesiones de grande, mediana o pequeña minería, metálicos o no metálicos.


⇒ El catastro minero es un sistema de información georeferenciado que permite un registro, organización y administración de los derechos mineros. Tiene toda la información relacionada con las concesiones y permisos mineros otorgados, así como de las autorizaciones para la explotación de materiales áridos y pétreos. Es una herramienta que les permite verificar a las autoridades el cumplimiento de requisitos legales y ambientales en todos los procesos de otorgamiento. En el catastro están inscritas oficialmente 1.462 concesiones de minería metálica, y 242 en trámite, a la espera de ser aprobadas. 


Hay más de 5.000 títulos mineros y esa información no está digitalizada. Más de 3.000 títulos son de mineros artesanales, pero no existe ninguna constancia documental de que sean reales, se desconoce quiénes son ni dónde viven, advierte Illescas.

Otro problema grave es el caos que generan los gobiernos locales, que otorgan títulos mineros para áridos y pétreos. “Estamos conversando con los gremios y los municipios para explicarles que no pueden dar todo lo que les parezca, es un tema complicado.”

El “Sistema de Gestión Minera” -SGM o Catastro Minero- se implementó en 2016, con una inversión de 630 mil dólares. Fue utilizado hasta su cierre, en enero de 2018. Con los años el sistema quedó obsoleto y tenía fallas de seguridad, por lo cual en 2019 desde el Ministerio de Energía se gestionó la evaluación y funcionamiento de uno nuevo, con fondos del Banco Mundial, según explicó el exviceministro de Minas, Fernando Benalcázar. En octubre de 2023 se firmó un contrato con la empresa canadiense Pacific GeoTech Systems Ltd. para la adquisición de un nuevo software para el manejo integral de gestión minera, por más de USD$2.6 millones, que se empezó a ejecutar desde 2024. Esa plataforma se está configurando y está previsto que esté completamente lista el primer semestre de este año, según Benalcázar, quien detalló los pormenores y sus antecedentes en un artículo publicado en revista Vistazo.

En el catastro minero están inscritas oficialmente 1.462 concesiones de minería metálica.

Diego Ocampo, quien antecedió a Illescas en el Viceministerio de Minas hasta agosto de 2024, dijo que la depuración y digitalización del catastro ha sido fundamental para la reapertura, pues entre otras facilidades permite identificar claramente, en tiempo real, donde se están realizando operaciones de minería ilegal, donde hay áreas protegidas y territorios ancestrales, a través de mapas superpuestos, tridimensionales.

“Aunque el software completo debe estar listo para fines del 2026 -destacó Ocampo- cuando yo estaba en el cargo ya se consideraba oportuno abrir el catastro, con una versión inicial validada y certificada por empresa internacional canadiense a cargo del proceso. Era importante dar señales al sector, que atraviesa una severa crisis por la minería ilegal”.

300 solicitudes de nuevas concesiones a revisión

En 2018, cuando se cerró el catastro, las autoridades dejaron en el limbo, sin tramitar, más de 300 solicitudes para acceder a nuevas áreas mineras, según confirmó la viceministra Illescas.

“Han pasado siete años. Se ha especulado mucho sobre el total de solicitudes, que además aumentaban o disminuían, a discreción de las autoridades de turno. En este período (después del cierre en 2018) las autoridades debieron responder esas solicitudes e indicar que en el marco de la decisión del cierre del catastro no se otorgarán más áreas. Adicionalmente debían ordenar que la ARCOM desgrafique las áreas descritas por los interesados, porque la mera solicitud no implica ningún derecho, pero no lo hicieron”, dijo Illescas.

La viceministra de Minas, Rebeca Illescas, dirige el proceso para depurar el catastro y reformar un paquete de normas y reglamentos de minería en coordinación con la ARCOM.

En vista de que las autoridades de turno no notificaron a los solicitantes que no se les otorgaría ninguna área, por el cierre del catastro, los siguientes años pasaron muchas cosas y se han hecho diversas interpretaciones y cambios. “Se han subido y bajado solicitudes -señaló Illescas- autoridades anteriores dieron disposiciones indicando que se hará un proceso de sustanciación, ratificando que algunas solicitudes fueron legítimamente presentadas, interpretando que los interesados tenían derechos, que en realidad no tenían”.

Ante la falta de respuesta del Estado -apuntó la Viceministra- varios peticionarios interpusieron acciones de protección alegando que se han vulnerado sus derechos, logrando que jueces fallen a su favor para acceder a concesiones, con el catastro cerrado. Eso es parte del caos que hemos enfrentado para poner la casa en orden”.

En todos esos casos, la ministra Manzano dispuso que no se entregue ninguna concesión, como una potestad del Estado, hasta que se abra el catastro. Tampoco se ha dado paso a las acciones de protección, dijo Illescas, quien agregó que antes de entrar a revisar todos esos casos, deberán procesar más de 1.000 trámites represados por años, como cesiones, pedidos de caducidad, renuncias, así como aprobar más reglamentos para limitar los contratos de operación y de mandato, las exportaciones de oro, la operación de plantas de beneficio.

“Cuando resolvamos todos esos temas pendientes y tengamos claridad sobre el catastro, con información completa, empezaremos a revisar estas y otras solicitudes, presentadas hasta el cierre del catastro en 2018, a ver si cumplen o no los requisitos para la entrega de un título”, indicó Illescas.

La apertura del catastro tiene opositores. El presidente de la Conaie y ex candidato presidencial, Leonidas Iza, es uno de los más radicales, por sus duros cuestionamientos a la minería a gran escala. Ha acusado al presidente Daniel Noboa y su grupo familiar de tener intereses particulares en el sector. Alertó sobre los impactos de seis proyectos que arrancarán este año en provincias como Morona Santiago, Zamora y Bolívar. Y denunció que 29 de sus compañeros han sido enjuiciados por oponerse a la actividad extractiva.