Ecuatorianos varados en Argentina claman por ayuda

Con el paso de las horas, la situación de más de 7.000 compatriotas en el exterior se agrava. En Argentina, hay más de 120 connacionales que están desesperados y denuncian no tener ninguna respuesta de las autoridades de la embajada en Buenos Aires. Una de ellas es Ángela Valle (foto principal), quien hoy está con algunos de sus amigos en cuarentena. Pese a que la Corte Constitucional declaró que todos los ecuatorianos en el extranjero son vulnerables, el Gobierno mantiene restricciones: solo permite el ingreso de menores de edad, embarazadas y adultos mayores.

Producción de video y textos Código Vidrio

La situación de más de 100 ecuatorianos que están atrapados por la pandemia del coronavirus en Argentina se agrava con las horas.

Desde cuando el gobierno prohibió la llegada de vuelos desde el exterior, hace dos semanas, no han recibido respuesta alguna de la embajada de Ecuador en Buenos Aires, ni de otra autoridad.

La mayoría de los ecuatorianos que no ha podido volver por la crisis mundial desatada por el coronavirus está en países de este continente, especialmente en Estados Unidos, México y Argentina. El resto en Europa, Asia, Oceanía y África.

TESTIMONIOS DE LOS ECUATORIANOS ATRAPADOS EN ARGENTINA


Para acceder a los vuelos humanitarios los ecuatorianos en el exterior deben ponerse en contacto con los respectivos consulados de Ecuador en el mundo en este enlace: https://www.cancilleria.gob.ec/numeros-emergencia-exterior/


La semana anterior el gobierno emitió un protocolo que prioriza el regreso de ecuatorianos en condición vulnerable, es decir menores de edad, embarazadas y personas de tercera edad. Los primeros 100 repatriados llegaron desde México en dos vuelos, desde el miércoles.

Sin embargo, a medida que pasan los días todos los compatriotas que estaban temporalmente en el extranjero, por turismo, trabajo o estudios, ya se encuentran en condiciones de vulnerabilidad, porque no tienen recursos para cubrir su alimentación ni su alojamiento. Necesitan medicinas.

El embajador Juan José Vásconez (centro) no ha respondido los pedidos de ayuda de los ecuatorianos varados en Argentina. Foto embajada de Ecuador en Buenos Aires

Así lo denuncian Jesús Enríquez, Aracely Cevallos, Marcelo de la Cueva, Sophia Padilla, a quienes Código Vidrio contactó. Denuncian que están abandonados a su suerte, sin ninguna contestación de funcionarios de la embajada de Ecuador en Buenos Aires.

“Me quedé sin recursos, como un snack diario”, relata angustiado De la Cueva, y exige que el gobierno declare que todos los ecuatorianos en el exterior son vulnerables.

Enríquez, Cevallos y Padilla también claman que el gobierno asuma su responsabilidad y los declare a todos en vulnerabilidad, los ayude a regresar al Ecuador para estar junto a su familia. En el exterior hay más de 7.000 ecuatorianos en esta misma condición.

Otra compatriota que está en ese país es Ángela Valle, quien tampoco ha recibido repuestas de los funcionarios diplomáticos. Su denuncia fue recogida por el diario Clarín: “La respuesta oficial siempre es la misma: Deben tener paciencia».

Ángela llegó a la capital argentina el 11 de marzo, para averiguar posgrados en medicina porque le queda un año para graduarse de doctora. Pensaba volver el 19 a Ambato, su ciudad natal. Pero sigue varada en Argentina.

Pedimos una pronunciamiento del embajador en Argentina, Juan José Vásconez, mediante correo electrónico, pero no tuvimos respuesta.

El legislador Fabricio Villamar impulsa una campaña para la repatriación de todos los compariotras desde el exterior. Señala que la Corte Constitucional declaró población vulnerable a todos los ecuatorianos que están en el exterior.

En Hong Kong voy por mi tercera cuarentena, y estoy aislado dos meses: PODCAST

Producción Código Vidrio

El guayaquileño Leonardo Silva vive en Hong Kong hace seis años. Trabaja en el campo de la moda, en la fabricación y diseño de ropa y calzado. Ahora está confinado en su departamento por el coronavirus. Los extranjeros son vistos como focos de contagio potencial.

«Acá, en Hong Kong, estamos viviendo la segunda ola de contagios, desde enero cuando esto empezó. Estoy haciendo mi tercera cuarentena. Tengo más de dos meses sin haber salido de mi departamento. Esto no había pasado nunca antes, desde cuando vivo en esta isla, que es un territorio autónomo de China».
Escuche su revelador testimonio.

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El coronavirus cambió totalmente nuestra rutina en Madrid: PODCAST

Producción Código Vidrio

El quiteño Ramiro Arroyo vive con su esposa Bettina y sus dos hijos, José Luis y José Joaquín, en Madrid, España. Es pastor luterano. Cuenta que todo está paralizado en Madrid y en el resto de ciudades, que se ven desiertas. Están encerrados en casa, desde la semana pasada, como toda la población española. Escucha su testimonio:

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Ecuatorianos empiezan a llegar en vuelos humanitarios desde México

Ayer miércoles 25 de marzo llegó al país desde México un vuelo humanitario de Aeroregional con 24 compatriotas, que estaban en condiciones de vulnerabilidad. Para mañana se prevé el arribo de un avión, con el apoyo del gobierno mexicano, que traerá 65 connacionales, y espera sacar a decenas de ciudadanos de ese país. Quienes han llegado a Quito son aislados y cumplen una cuarentena en varios hoteles. La situación de los que no podrán embarcarse es delicada porque no tienen suficientes recursos para subsistir. Unos 6.500 ecuatorianos esperan ser repatriados desde naciones en distintos continentes.

Por Arturo Torres

Abandonados a su suerte. Impotentes. Así se sienten unos 6.500 ecuatorianos que desde el 16 de marzo pasado están varados en países de varios continentes, atrapados por la pandemia del coronavirus, que se riega, incontenible, por todo el planeta.

Buena parte de los ecuatorianos está en países de este continente, especialmente en Estados Unidos, México y Argentina. El resto en Europa, Asia, Oceanía y África.

En México, los ecuatorianos están angustiados, con pocos recursos, sin certeza de cuándo podrán volver, aunque las autoridades ya han concretado el inicio de vuelos humanitarios, que empezaron a llegar a Quito desde ayer, miércoles 25 de marzo.


Vuelos humanitarios empiezan a llegar a Ecuador

El embajador de Ecuador en México, Enrique Ponce de León, le dijo a Código Vidrio que en ese país están 500 ecuatorianos que intentan volver, desde la semana pasada.

Por su gestión, un avión de Aeroregional trajo a 24 compatriotas, que arribaron a esta capital ayer, pagando sus pasajes, y hoy están en cuarentena en dos hoteles, cuyo costo deben cubrir de sus bolsillos, según denunció una pasajera.

“Para mañana tenemos previsto embarcar a 64 compatriotas más en otra nave, con el apoyo del gobierno mexicano, que volará a Quito para traer ciudadanos de ese país”, informó el Embajador, quien ha mantenido constantes reuniones con el resto de ecuatorianos y les ha sugerido que mientras dure la restricción pasen la cuarentena en México.

Desde que empezó la crisis desatada por la pandemia, la Embajada en México ha tratado de ayudarlos buscando opciones de alojamiento más barato.


Para acceder a los vuelos humanitarios los ecuatorianos deben ponerse en contacto con los respectivos consulados de Ecuador en el mundo en este enlace: https://www.cancilleria.gob.ec/numeros-emergencia-exterior/ 

El embajador en México, Enrique Ponce de León (centro), está coordinando acciones para repatriar a compatriotas en condiciones de vulnerabilidad. Foto cortesía embajada

 

La mayoría de compatriotas llegó a México para hacer turismo o a encuentros internacionales, desde inicios de marzo. Súbitamente, cuando se preparaban para retornar, el gobierno les cerró las puertas para contener los contagios desde el exterior.

Muchos de quienes están en México se hospedan en hoteles baratos, departamentos rentados, a crédito, o están alojados con algún amigo, que les ha tendido una mano.

Están asfixiados por las deudas, sufren estrés, ansiedad. Otros, como la doctora María Martínez, padecen enfermedades delicadas, y requieren medicinas, que no han podido encontrar en México.

“Llegué a este país la primera semana de marzo a un encuentro latinoamericano de mujeres cristianas. A pocas horas de regresar se prohibió el ingreso al Ecuador y ahora estoy viviendo con mi sobrina y mi hermana en un apartamento que rentó mi hijo desde Ecuador, porque ya no podíamos pagar el hotel”, cuenta Martínez, de 59 años.

“Tengo lupus, una enfermedad crónica autoinmune, y sufro una afectación renal, por lo que padezco de hipertensión. Tomo inmunosupresores que se llaman biológicos, que son muy caros y en Quito los consigo en una farmacia especializada de productos oncológicos”.

Ayer partió desde México un vuelo de Aeroregional trayendo 24 ecuatorianos a Quito. Hoy ellos están en cuarentena, en dos hoteles. Foto cortesía Embajada

El medicamento que necesita Martínez se llama Xeljanz. Las 60 tabletas cuestan 1.200 dólares y no son de venta libre, por lo cual tampoco las ha podido conseguir en México. “Las pastillas están a punto de terminarse, he reducido la dosis para no suspender el tratamiento, pero es cuestión de días para que se me termine”.

Gabriela Puente es otra ecuatoriana que está en México, junto a su madre, desde el 12 de marzo, y debía volver el 19. “Es muy triste ver que otros países han hecho todo lo posible por repatriar a sus ciudadanos. En Ecuador no hay acciones suficientes para solucionar nuestro regreso”.

Acciones para agilitar la repatriación en Ecuador

Tanto la Defensoría del Pueblo como la Asamblea, especialmente el legislador Fabricio Villamar, han impulsado acciones para repatriar a los ecuatorianos.

En la Legislatura se aprobó un reglamento para repatriar a los ecuatorianos. Y esta semana, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) aprobó un protocolo de ingreso al país de los compatriotas que están fuera, en situación de vulnerabilidad.

La doctora María Martínez (Izq.) y Gabriela Puente no pueden regresar de México desde la segunda semana de marzo. Piden apoyo del Gobierno.

En este grupo hay niños y adolescentes que se encuentran en el exterior sin sus padres; mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con algún tipo de discapacidad.

No obstante, con las limitaciones de este protocolo buena parte de los ecuatorianos no podrán volver, y deberán afrontar solos su estadía forzada en el extranjero, hasta que el gobierno levante la restricción.

Por eso, Villamar exige que el Gobierno permita el retorno de todos los ecuatorianos que están en el exterior, desesperados por estar junto a sus familias.

Ecuatorianos no pueden enviar remesas de EE.UU., deben sobrevivir: PODCAST

Rodrigo Romero vive en Nueva York con su esposa y sus dos hijos. En Ecuador era periodista, pero hace diez años viajó a EE.UU. Hoy es camarero, pero dejó de trabajar desde la semana anterior, cuando empezaron a suspenderse todas las actividades en la Gran Manzana. Se estima que ahí viven 500 mil ecuatorianos, la colonia más grande en el exterior. En Nueva York ya hay cerca de 30.000 personas contagiadas por el coronavirus. Unos 20.000 viven en Manhattan.

Producción Código Vidrio

Vivo en Nueva York hace diez años, estoy casado y tengo dos hijos pequeños.Desde el lunes cuando las autoridades decidieron cerrar los restaurantes estoy en casa, igual mi hija dejó de estudiar y sigue sus clases por internet, eso requiere mayor esfuerzo de nosotros para ayudarle. Escucha su testimonio:

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“Estaremos encerrados en casa tres semanas en Inglaterra”: PODCAST

Sthephanie Torres está estudiando en Brighton, Gran Bretaña. Llegó hace un mes y vive con una familia inglesa. Le llama la atención la demora del gobierno para pedirle a la población que cumpla un aislamiento, para evitar más contagios. En vista de que ayer el gobierno inglés decidió que toda la población se quede en sus casas  por tres semanas, este testimonio fue actualizado las últimas horas. 

Redacción Código Vidrio

“Ayer 23 de de marzo, Boris Johnson decretó que nos quedemos encerrados por tres semanas porque vio que las cifras (de contagios por coronavirus) han aumentado, y vio que era una emergencia.

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Es decir, 66 millones de personas en Gran Bretaña están en cuarentena obligatoria.

La comida se está acabando rápidamente en Brighton, que es una ciudad en la costa sur de Inglaterra donde vivo.

Las medidas del gobierno inglés han sido muy tardías.

Hasta el fin de semana el Primer Ministro solo insistía en que todos trabajen y que haya balance en la economía, que ha sido su principal preocupación.

Pero desde el 20 de marzo, al ver que aumentaron los casos, decidieron cerrar centros de reunión, restaurantes, bares, lugares públicos, estadios…

Mientras dure la emergencia, el gobierno anunció que cubrirá el 80 por ciento del salario de la gente que ya no pueda trabajar por estar aislada para evitar contagios del coronavirus.


En Inglaterra se está viviendo un repunte de casos positivos y muertes por el COVID-19. El país supera las 6.700 personas contagiadas y ha alcanzado 335 muertes.


Acá todos estamos en casa, junto a la pareja que me acoge. Son esposos jóvenes de 30 años de edad.

En esta ciudad a quienes tengan síntomas se les pide permanecer aislados de forma obligatoria.

También hay restricciones para hacer compras, solo se puede adquirir productos limitados por familia.

Es raro ver que acá buena parte de la población todavía no está usando mascarillas en las calles o en el transporte público. Se han demorado en tomar medidas de prevención”.

En Londres, hasta ayer se podía circular libremente. Hoy hay un confinamiento obligatorio. Foto, cortesía.

“Soy uno de los 50 mil desempleados por el cierre de hoteles en República Dominicana”: PODCAST

Francisco Vallejo es fotógrafo de bodas y eventos turísticos. Trabaja en Santo Domingo, República Dominicana, junto a su novia que es tailandesa. Vive hace 19 años en ese país caribeño.

Producción Código Vidrio

«Desde la semana pasada, los hoteles y restaurantes cerraron en las zonas más turísticas de Santo Domingo, en República Dominicana.

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Yo soy fotógrafo de bodas y eventos sociales y mi novia también trabaja en actividades relacionadas con actividades turísticas.

En la zona de Bavaro-Punta Cana, donde hay mayor oferta turística, que es la principal fuente de ingresos para este país, 60 mil habitaciones de hoteles están cerradas. Por esa razón, unas 50 mil personas, incluidos mi pareja y yo, estamos desempleados.

Desde fin de semana pasado estamos ya aislados en la casa. Y estamos aprovechando estas vacaciones forzadas para aprender más español e inglés.

Todas las oficinas públicas, así como aeropuertos, locales comerciales, y terminales terrestres están cerrados; lo que se viene no será fácil, sobre todo para personas de menos recursos, en especial los haitianos que viven al día.

Las oficinas del Gobierno no están trabajando, los bancos no están dando créditos. Toda la economía está parada. No sabemos hasta cuándo durará esta situación.

En República Dominicana, los aeropuertos y hospitales son zonas de extremo cuidado.

Nosotros con mi novia somos budistas. Tenemos consciencia de que esto es un aprendizaje, y saldremos fortalecidos.

Lo que les aconsejo a mis paisanos en Ecuador es que piensen siempre de forma positiva, para no caer en el desánimo. No se dejen influir por los rumores ni mensajes desalentadores.

Sigan las disposiciones de las autoridades y quédense en sus casas».

“Israel es más vulnerable al coronavirus porque recibe muchos turistas”: PODCAST

La quiteña Paulina Mendoza Troya es bióloga, graduada en la Universidad Católica. Está casada con el israelita Eran Shpaier, con quien tiene tres hijos. Trabaja en la empresa Aquatics Hazorea, ubicada en un Kibbutz al norte de Israel, que tiene piscícolas y cría peces para exportación. Vive en Tierra Santa desde hace 24 años. Acompaña su historia en este podcast con Sunflower, una de sus canciones favoritas de Post Malone and Swae Lee. 

Redacción Código Vidrio

“En Israel apareció el primer caso de Coronavirus hace tres semanas. Y desde ese momento la rutina para todos empezó a cambiar radicalmente.

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En mi caso, desde el jueves anterior salí de paro por vacaciones obligatorias. Mientras tanto, la seguridad social me paga el 75% de mi salario y el 25% restante la compañía donde trabajo.

Con la crisis por la pandemia, cerraron aeropuertos donde enviábamos los peces y se paró nuestro trabajo, especialmente en Europa. Mi esposo Eran es ingeniero en computación y trabaja para varias compañías. En su caso puede seguir laborando desde casa.

Mi hija Shira terminó el Ejército, que acá es obligatorio para todos, y estaba trabajando como guía acuática, pero por la emergencia volvió con nosotros. Mi otro hijo, Alon, está en el Ejército, haciendo el servicio militar, pero acaba de volver, porque un hombre contagió a un soldado y enviaron a todos los compañeros de su compañía a sus hogares.

Mi hijo menor está en el colegio, que hace una semana se cerró al igual que todo el sistema educativo. Tratamos de ponerle en actividad para que no se aburra.

Un hombre que volvió de Italia trajo el virus a Israel, el mes pasado. Este país es vulnerable porque está lleno de turistas, sobre todo en esta temporada cercana a Semana Santa.

Las últimas semanas también vinieron turistas coreanos que se pasearon por todo el país e infectaron a muchos, uno de ellos el chofer del bus donde se transportaban, un joven de 35 años, que estuvo en estado crítico.

En esta comunidad donde vivimos con otras 500 personas estamos bien organizados; cerró la mayoría de locales, y estamos comprando insumos y alimentos con aplicaciones que tenemos en el celular.

En el país ya no atienden lugares de entretenimiento, en los centros comerciales todo está cerrado menos los supermercados y las farmacias.

La mayoría estamos aislados en la casa, y muchos han perdido su empleo. Mi confinamiento empezó el viernes.

El principal problema del encierro es la incertidumbre de no saber hasta cuando durará y la preocupación principal es no contagiarnos.

Hasta hoy hay unos 900 casos de personas contagiadas en Israel, una persona murió, 20 están en estado crítico.

Últimamente ha salido a la luz cómo el gobierno de Benjamín Netanyahu malgastó fondos del país que deberían haberse dedicado en fortalecer la salud pública o el sistema hospitalario. Pero ese dinero se entregó a los ultraortodoxos y sus escuelas.

En medio de esta crisis, lo bueno del pueblo israelí es su solidaridad. En todo el tiempo que vivó acá no hemos enfrentado una situación parecida, ahora combatimos a un enemigo que no vemos.

Paulina Mendoza vive al norte de Israel con sus tres hijos y su esposo, un ingeniero de sistemas.

Estos días han regresado israelitas de varios países, especialmente de Europa. La suerte de este país es que recibe constantes donaciones de judíos ricos de todo el mundo.

Mi consejo para mis compatriotas es que se cuiden y no se expongan a este virus, que no es ningún chiste, es muy peligroso. La cuarentena no es vacación.

En estas circunstancias debemos ser positivos y vivir lo más normal que podamos. Este virus es una advertencia de la naturaleza de que paremos tanto abuso, de que China deje esa costumbre ancestral de comerse todo lo que se mueve en el planeta. Es una cultura ancestral muy espiritual pero arrasa con todo.

La vida nos está dando una lección enorme, debemos volver a ser más humanos y humildes, dejar a un lado nuestro ego que nos pone en una posición de seudodioses”.

PODCAST: En California hay desabastecimiento de alimentos

Diego Arroyo, quiteño, vive con su familia en Covina, cerca a Los Ángeles, California, desde hace cuarenta años. Trabaja en el sector de transporte escolar. Este es su testimonio, acompañado por una de sus canciones favoritas.

Redacción Código Vidrio

“Desde el viernes pasado, en la empresa donde trabajo de transporte escolar para niños con capacidades especiales, suspendieron todas las actividades, porque las escuelas, colegios y universidades también cerraron por el coronavirus.

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Estamos con vacaciones forzadas. Acá, en general, los californianos han tomado la emergencia por la pandemia de forma relajada, a la ligera.

La mayoría de la población no tomó precauciones a tiempo, y hay descoordinaciones entre las autoridades del estado de California con los funcionarios federales, encabezados por el presidente Donald Trump. La máxima autoridad acá es el gobernador.

Con los días, la gente ha empezado a entender la gravedad del problema que enfrentamos. Nosotros nos aprovisionamos de víveres e insumos las semanas pasadas, pero buena parte de los habitantes no, dejaron todo para el último momento, por eso los grandes mercados están totalmente desabastecidos, hay gente que está acaparando alimentos.

El Gobierno central tiene poca posibilidad de exigir normas a los habitantes de cada estado, no hay forma de obligarlos a aislarse en sus casas, a no ser que salgan militares a las calles, pero cada estado toma al final esa decisión.

La principal amenaza de que el contagio se extienda rápidamente es la ligereza de la población, que tomaba las cosas con mucha calma, estaban muy relajados, así son los californianos, pero los últimos días empezaron a entrar en pánico.

Solo mi yerno y mi hijo están trabajando en mi familia, porque se dedican a instalar tecnología para la casa, y eso tiene mucha demanda. El resto no estamos laborando.

Pese a las alertas, las calles se ven con circulación normal. Hay problemas en los servicios médicos de salud, incluso no hay no reactivos para hacer las pruebas del Coronavirus.

Este asilamiento tiene también un lado positivo, pues nos da la oportunidad de meditar sobre lo que está ocurriendo, y tener consciencia de que somos privilegiados porque contamos con un techo y previsiones para mantenernos, mientras dure esta emergencia.

No ocurre lo mismo con la gente que no cuenta con recursos y vive en las calles, o quienes no tienen empleos formales, viven de su jornada del día, sino trabajan no comen; no tienen seguro de desempleo ni salud, están desamparados.

Esta es una oportunidad para ayudar a los más vulnerables y desprotegidos, entre quienes hay muchos migrantes”.

PODCAST: En España sufrimos una catástrofe, pero seguimos adelante

Jaime Cevallos, periodista que vive en Barcelona, y trabaja en una empresa editorial

“Pese al encierro, la crisis sanitaria por el coronavirus se ahonda en toda España y Europa, especialmente en Italia.

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Además del problema de salud que nos mantiene aislados, se viene una hecatombe económica, no solo para este país sino para todo el mundo.

El ruido externo llega, la preocupación está en el ambiente, a pesar del silencio sepulcral en Barcelona, donde residimos con mi esposa Raquel Gazo y mi hija Ruth.

Vivimos una guerra sin balas y bombas, contra un enemigo invisible y dejará mucho dolor y lágrimas.

Hoy el miedo a quedarse sin trabajo supera al miedo a la misma enfermedad. En España ya se han perdido en pocos días 100 mil trabajos, muchos de ellos eran ocupados por ecuatorianos, porque tenían contratos temporales.

Lo más seguro es que serán afectadas muchas más personas por expedientes de regulación de empleo, la situación no es fácil. Me preocupa la situación económica. “Todo está cerrado, solo atienden ciertos supermercados, algunas farmacias…

Pero lo más grave obviamente es la situación médica. Hasta ayer, 19 de marzo, había 20.000 contagiados y 900 muertos.

Sigo lo que pasa en Ecuador por Twitter, leo algunos medios y radios online.

La verdad es que vivimos con cierta angustia lo que está pasando. Estamos encerrados en la casa desde el domingo pasado. Si se propaga más el virus no sé a dónde vamos a ir a parar.

Todos estamos haciendo teletrabajo, trabajamos más que antes. Mi hija sigue clases virtuales y está en último año de colegio. No tenemos tiempo para aburrirnos, pero sí estamos un poco angustiados.

Mi consejo es que nos quedemos en casa. Actuemos con la cabeza no con el hígado”.