ENTREVISTA. Roberto Romero von Buchwald llegó al cargo tras sortear una tormenta política, que empezó en 2022 cuando por primera vez fue nombrado Superintendente de Bancos en el gobierno de Guillermo Lasso. No obstante, las maniobras de cuatro integrantes del Consejo de Participación -militantes del correísmo- bloquearon su posesión hasta el 27 de enero de 2024, cuando finalmente fue posesionado por la Asamblea. Tres días antes denunció penalmente en la Fiscalía a los consejeros Nicole Bonifaz, Augusto Verduga, Yadira Saltos y Eduardo Franco, y desató un nuevo vendaval que causó la debacle de ese grupo de la Liga Azul en el Consejo, y su enjuiciamiento por asociación ilícita. Hoy Romero sigue navegando en medio de tempestades y de peligrosos actores invisibles, especialmente vinculados al crimen organizado que por años ha inyectado su dinero en el sistema financiero, en el contexto de la acelerada expansión del narcotráfico en Ecuador. El Superintendente, en estas circunstancias, asegura que su principal objetivo es liderar la lucha contra el blanqueo de activos y la protección del sector financiero. Por lo pronto, desde la Superintendencia ya han desmantelado 50 organizaciones que ofrecían créditos fraudulentos y estafaron a cientos de personas y han identificado 800 millones de dólares en billetes de 50 y 100, depositados en agencias bancarias de varias provincias, que no fueron importados por el Banco Central y provendrían de actividades ilícitas.
Por Arturo Torres
¿Qué está haciendo la Superintendencia de Bancos para fortalecer los controles de lavado de activos, en medio de un riesgo creciente de contaminación con recursos del narcotráfico y otros delitos conexos en las instituciones financieras que están bajo su control?
-El lavado de dinero del narcotráfico y de los negocios ilícitos, en general, más allá de que es un problema que estamos sufriendo en Ecuador, es un problema mundial. Naciones Unidas ha hecho un análisis y ha determinado que entre el 2% y el 5% del Producto Interno Bruto (PÎB) a nivel mundial proviene de lavado de activos. Nuestro PIB es de 120 mil millones de dólares, en este caso el blanqueo estaría entre 3 y 5 mil millones.
¿Frente a esas cifras, que siguen siendo muy conservadoras, porque el mismo presidente Daniel Noboa dijo que en el país se lavan 30 mil millones por año, qué está haciendo la SIB para mejorar los controles?
-La banca ecuatoriana es también una víctima de esta clase de actividades ilícitas, pero está tomando previsiones. Este problema se ha agravado por el desarrollo tecnológico, que no solo ha traído cosas muy buenas, sino que ha dado armas a los delincuentes. Desde cuando asumí el cargo, en enero pasado, mi objetivo ha sido liderar la lucha contra el blanqueo de activos y la protección del sector financiero. Hasta este momento hemos detectado a más de 50 organizaciones que se hacen pasar por entidades financieras legales, por bancos o cooperativas de ahorro y crédito. Buscan engañar a la población y captan recursos, otorgan créditos sin autorización.
Son vehículos para un sinnúmero de operaciones criminales y delitos con fachada de empresas legales que brindan aparentes facilidades a los interesados.
-Exactamente. Y eso es lo que hemos podido confirmar en nuestras auditorías in situ. En los casos en que yo he intervenido, he tenido el apoyo del fiscal general y otros agentes especializados en lavado. He participado personalmente en la formulación de cargos y en los operativos para clausurar establecimientos con la Policía, que no se habían hecho antes pero ya encontramos el mecanismo para hacerlo y seguiremos adelante.
¿Cómo pudieron acceder a información sólida para descubrir estos ilícitos?
-Hemos montado una plataforma de interconexión de datos, con el apoyo no reembolsable de multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y agencias de gobiernos amigos. Desarrollamos mecanismos de búsquedas con bots (robots) para detectar organizaciones ilegales que quieren timar a las personas, con pirámides de inversión y préstamos usureros. Su utilidad para procesar información es enorme y sumamente ágil. También nos ha servido para identificar billetes de alta denominación, que no ingresan al país por canales formales, como el Banco Central que solo importa moneda de hasta 20 dólares desde Estados Unidos.
¿Han podido identificar cuánto dinero de alta denominación circula en el país?
-Sí. Eso se ha logrado gracias a esta plataforma de interconexión, inicialmente denominada CLEAR, que permite rastrear movimientos financieros con patrones inusuales. Así, hemos confirmado que entre enero del 2024 y marzo del 2025 se depositaron en instituciones del sistema financiero 800 millones, en billetes de 50 y 100 dólares. Hoy sabemos dónde están esos fondos y cómo se han movido en diferentes agencias bancarias y provincias. Este es el primer avance, como un resultado de laboratorio, experimental, de aplicación de esta herramienta. Esta información se ha analizado desde hace años como dato de inteligencia financiera, pero con esta plataforma tenemos la información precisa, en caliente.
¿Dónde está ese dinero, en qué provincias están las instituciones financieras que lo tienen?
-Lo interesante es que ese dinero efectivo se encuentra en provincias con mayor presencia de delincuencia organizada y una gran incidencia de economías ilegales.
-¿Entonces con esta información tan concreta la Fiscalía y Policía podrían hacer un seguimiento más específico de los sujetos que mueven esos flujos presuntamente ilegales que provendrían de minería ilegal y narcotráfico, en provincias como Azuay, Zamora Chinchipe, El Oro, Guayas, Morona Santiago y Manabí?
-Así es, lo hemos identificando para que las autoridades intervengan. Lo importante es que ya contamos con un mecanismo para establecer la trazabilidad de monedas de alta denominación, que posteriormente también tendremos en línea, en tiempo real. Vamos a poder conocer instantáneamente cuándo entra un billete de alta denominación, porque tenemos mapeadas agencias de entidades financieras de todo el país.
«El momento en que cualquier persona deposite un billete de 100 dólares en cualquier agencia bancaria, inmediatamente recibiremos la alerta y el dato de quién lo depositó, dónde y cuándo. Podremos tener identificadas como en bodegas digitales las series de los billetes y los lugares donde se encuentran».
Otro tema relevante es el manejo económico de las personas políticamente expuestas (PEP). ¿Esta plataforma de interconexión también es útil para rastrear las transacciones de funcionarios públicos de nivel jerárquico como ministros, diplomáticos, jefes y altos oficiales de la fuerza pública, legisladores..?
-Efectivamente, puede cruzar la información financiera y patrimonial de cualquier funcionario desde diversas fuentes. En muchos casos los funcionarios no declaran su estatus de PEP en las entidades financieras, no es su obligación hacerlo. Lo que haremos es tomar toda la información de los bancos y cruzarla con bases de datos del Registro Civil y otras entidades, para saber si es una PEP. Esos datos, una vez consolidados, se devolverán a bancos, identificando quienes son PEP, para que configuren en sus sistemas de alertas tempranas sus perfiles financieros, con sus ingresos, depósitos, créditos y otras transacciones, para que los reporten, de ser el caso, como operaciones sospechosas a la UAFE.
¿Qué otros mecanismos han implementado para mejorar los controles del lavado de dinero en el sector bancario?
-Los bancos han incorporado en sus sistemas informáticos alertas para identificar comportamientos inusuales de sus clientes. Cuando ingresan recursos a la institución pueden perfilar comportamientos anómalos, por región, tipo de actividad económica y diferentes cantidades de dinero. Todo esto es controlado por el oficial de cumplimiento. Así, saltan las alertas de anomalías. Entonces el oficial de cumplimiento genera un “due diligence” (debida diligencia) para determinar el origen lícito o injustificado de esos recursos. Llama al dueño de los fondos y le pide los soportes del origen, para asegurarse que la institución no reciba dinero de origen ilícito. Si el oficial determina una operación sospechosa envía reportes dirigidos a la Unidad de Análisis Financiero (UAFE). En 2024 se generaron miles de reportes.
En 2024, los bancos enviaron 7.675 Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS) a la UAFE, según informes de esa entidad.
-Así es, son miles de reportes. Y la UAFE, a su vez tiene que reportarle a la Fiscalía para que investigue y abra un proceso judicial, si existen suficientes evidencias de un presunto lavado.
¿Entonces la UAFE es una especie de intermediario: la alerta se da desde los bancos, llega a esa entidad, que, si lo estima pertinente, puede o no enviar esa información a la Fiscalía, dependiendo de su análisis?
Sí. Independientemente de esa dinámica, que no está en nuestras manos, nosotros hemos reforzado de manera directa la capacitación a los oficiales de cumplimiento para que sean una primera protección, una barrera inicial, y trabajen con un adecuado sistema de alertas tempranas, ágiles en tiempo y forma, para que estén bien capacitados estos servidores, junto con sus equipos de trabajo.
«Cuando hay casos muy grandes, el Comité de Cumplimiento, conformado por directivos de las instituciones financieras, se encarga de reportar oportunamente toda esta información a la UAFE. Es más, hemos hecho controles con los auditores internos de los bancos para que lleven a cabo auditorías
de los sistemas que apoyan al trabajo de los oficiales de cumplimiento, para
que determinemos que esas alertas tempranas de perfilamientos de
clientes, cuando reciben los dineros estén bien configuradas».
Pero hay un problema de fondo, que es la poca capacidad que tienen la UAFE y la Fiscalía para procesar oportunamente toda esa información que reportan las instituciones bancarias. Pese a que en 2024 la UAFE recibió 7.675 ROS de los bancos, ese año solo envió 174 informes de operaciones sospechosas a la Fiscalía. Es decir que la UAFE desestimó unos 7.500 reportes porque no halló suficientes elementos de anomalías. En este contexto, ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades que usted ha detectado a nivel institucional para el control de lavado?
-Creo que hay que mejorar los procesos operativos de la UAFE, que son como una caja negra, muy hermética, con datos muchas veces desconocidos, que se guardan celosamente, igual que en la Fiscalía, que solo cuenta con cinco agentes para investigar estos casos, que son reservados. En general, hay una debilidad institucional frente a lo que está ocurriendo con el crecimiento del narcotráfico y otras actividades criminales, que vuelven al sistema financiero más vulnerable, pero precisamente por eso estamos tomando medidas y fortaleciendo la coordinación interinstitucional.
¿Qué hacen los bancos si tienen dudas razonables y alertas fundadas de que entre esas operaciones reportadas y desestimadas por la UAFE hay un alto riesgo de ser utilizados como un vehículo para el lavado de dinero?
-En muchas ocasiones las mismas instituciones financieras se niegan a atender a determinados clientes, o sea por esos factores altos de sospecha se niegan a tener cualquier relación, no les abren cuentas. A veces eso ha provocado algunas incomodidades de personas a quienes los bancos les han negado abrir cuentas o realizar operaciones financieras. Han venido a quejarse en algunas ocasiones a la Superintendencia de Bancos y nosotros hemos tenido que preguntarle si es que existe algún inconveniente en la institución financiera para tratar de solventarlo. Pero a nivel de los bancos sus directivos pueden tomar primeras medidas preventivas respecto al ingreso de capitales que ven como un riesgo.
¿Qué necesita la Superintendencia para potenciar su tarea de control, frente al aumento sustancial de las operaciones del crimen organizado y su necesidad de blanquear sus capitales y borrar la huella de su ilicitud en el sistema financiero formal?
-Es bastante probable que se tengan que incorporar sistemas más modernos, tecnología con inteligencia artificial. No se necesita necesariamente mucho más personal, sino realmente entender cómo ocurren las cosas para crear el sistema adecuado. Por eso necesitamos también la asignación del presupuesto respectivo, suficiente, de acuerdo a todas nuestras necesidades, y espero que el Ministerio de Economía nos siga apoyando, porque se encarga de manejar los fondos que asignan los bancos para la Superintendencia.
Los bancos y otras instituciones financian los costos operativos de vigilancia y control de la Superintendencia, mediante el pago de tasas y contribuciones específicas, que no llegan directamente esta entidad sino a las arcas fiscales del gobierno, que en 2024 le asignó a la institución 17 millones de dólares. ¿Son esos recursos suficientes para todas las necesidades de la Superintendencia?
–Es insuficiente en las actuales circunstancias. El presupuesto de este año fue elaborado por mi antecesor, en 2024. Yo no me encontraba en funciones todavía. Estamos por elaborar la proforma para el 2026 con un presupuesto de 30 millones. Estoy seguro que tendremos el apoyo del presidente Daniel Noboa para contar con un presupuesto adecuado. Efectivamente las instituciones financieras realizan anualmente una contribución para el funcionamiento de la Superintendencia, sin el cual no podríamos operar.
¿De cuánto hablamos en este caso, cuánto dinero recaudan los bancos para financiar a la Superintendencia?
-Son unos 90 millones de dólares. Entiendo que todo ese dinero no llega todavía a las cuentas fiscales por razones contables del Ministerio de Economía, pero yo estimaría que con el 50% de ese monto podríamos cubrir nuestras necesidades y dar un salto hacia la modernización para mejorar nuestros sistemas tecnológicos y de control en la lucha contra el lavado de activos, que también es una prioridad del Presidente de la República. La recomendación de los organismos internacionales es que el gobierno apoye a la Superintendencia de Bancos, en cuanto a autonomía administrativa y financiera. Es fundamental generar un ambiente de confianza, de un sistema financiero saludable, para que Ecuador sea más atractivo para que vengan bancos internacionales y lleguen más recursos del exterior, que puedan empujar todo este desarrollo económico para el Ecuador.

La detención se concretó mientras la Policía con dos unidades especiales, realizaba una investigación en el sector de San Clemente, diagonal a la iglesia de dicha localidad. Los uniformados observaron que estab estacionado un vehículo de alta gama marca Chevrolet, color verde oscuro, de placas GSW5600, estacionado en una tienda, con seis ciudadanos, comprando bebidas alcohólicas, por lo que se procedió a solicitar sus identidades y registro del vehículo









