El efecto perturbador de las fake news

efecto-perturbador-01

La infodemia en redes sociales causa emociones desagradables, como el miedo, la rabia y la desesperanza. También genera incapacidad para resolver los problemas y promueve el fanatismo. Las noticias falsas que más se replican están estructuradas para desatar indignación.

Redacción Código Vidrio

Todos nos creemos inmunes, lo suficientemente hábiles para detectar una noticia falsa con un solo click. Pero en realidad no es así. Un estudio de la empresa Kaspersky, de este año, concluye que el 70 por ciento de latinoamericanos no logra descifrar fake news.

Este problema puso a pensar en las consecuencias que trae la exposición permanente a la desinformación. Según varios estudios, nos causan emociones desagradables, como el miedo, la rabia y la desesperanza. También generan una incapacidad para resolver los problemas, promueven el fanatismo, impulsan a su réplica y nos dan una falsa sensación de pertenencia.

La psicóloga quiteña Erika Andrade concuerda.  “Ahora pensamos que todo lo que vemos en redes es verdad. No nos damos espacio para verificar esa información. Entonces me llega una cadena de WhatsApp y creo que es cierto porque supuestamente es el criterio de un doctor”.

Andrade dice que muchas personas han dejado de acudir a los medios de comunicación tradicionales para saber qué es lo que está pasado, solamente confían en la información que les llega a través de las redes.

En octubre, la BBC publicó una entrevista con Martin Hilbert, un investigador alemán de la comunicación, quien saltó a la fama por haber alertado la intervención de Cambridge Analytica en las elecciones estadounidenses de 2016.

Para Hilbert, las redes impulsan nuestro “narcisismo, enojo, ansiedad, envidia, credulidad y, por cierto, nuestra lujuria”.  El experto sostiene que las Fake News tienen gran culpa de exacerbar estos sentimientos, porque están hechas para hacerlo.

Un ejemplo es que las noticias falsas que más se replican son aquellas que están estructuradas para desatar indignación. “Las publicaciones que expresan indignación obtienen el doble de likes y casi el triple de shares (personas que comparten el contenido)”, dijo Hilbert.

 

 

Lo mismo sucede en Youtube, que está plagado con videos que aseguran que la tierra es plana; que vivimos en una matrix o que las vacunas son peligrosas. El estudio de Hilbert advirtió que el 5% de las recomendaciones de esa red social apunta a teorías conspirativas y, según sus cálculos dos de cada siete personas en el mundo ven, en promedio, 1,5 minutos diarios de teorías conspirativas.

Para él, América Latina es la región más vulnerable a la desinformación en redes por su gran penetración.

De las cadenas religiosas a las cadenas en WhatsApp

Las noticias falsas no solo están hechas para causar indignación, también para causar miedo. Esto se vivió mucho más durante los meses más fuertes de la pandemia del Covid-19. En todo el mundo, incluido el Ecuador, se registraron ataques a ciudadanos asiáticos, luego de la información falsa que circula en redes.

Este sentimiento de temor, para el psicólogo Santiago Vinelli, es intrínseco al ser humano. Él recuerda las cadenas que aseguraban que algo malo te iba a pasar si no replicabas ese mensaje. Las primeras eran escritas en cartas, luego llegaron en correos electrónicos y últimamente en redes sociales, como los hashtag: #toiletpapergate y #toiletpapercrisis, que causaron una ola de compradores compulsivos en los centros comerciales del planeta, incluido en Ecuador.

En el sistema de verificación de Fake News de la agencia francesa de noticias (AFP) con Facebook también hay varias perlas sobre estas cadenas fraudulentas.  Desmintieron, por ejemplo, que las vacunas contra el Covid-19 causen infertilidad a las mujeres; que el jugo de manzana altera las pruebas para detectar el virus, ó que las mascarillas produjeran enfermedades neurodegenerativas.

Las consecuencias de esta avalancha de información falsa son palpables. La comunicadora social Carolina Díaz asegura que las redes y la sobrecarga de información durante el confinamiento obligatorio la confundieron y a la larga perjudicaron su salud. “Al no poder ir al gimnasio tuve que arreglarme cosas que tenía en casa y eso sumado al estrés, me hizo comer de una forma muy desordenada y me causó una lesión”.

Ella cree que es necesario advertir a las personas que mucha información que llega en las redes sociales puede ser a la larga peligrosa.


 


 

El 95 por ciento no lee alertas de noticias falsas

Martin Hilbert dio un dato desalentador a la BBC en la lucha contra las Fake News. Si bien destacó los esfuerzos de los gigantes Amazon y Facebook para combatir la propagación de las noticias falsas, sostuvo que el 95% de personas no hace click en la advertencia de que se trata de un contenido engañoso. Además, 70% tampoco lee el contenido de los links que retuitea.

La organización sin fines de lucro brasileña Avaaz también descifra un panorama desalentador. Para ellos se vive una infopandemia de Fake News. En mayo pasado, aseguraron que 9 de cada 10 brasileños con acceso a internet recibieron un contenido falso o desinformación sobre el coronavirus.

Por eso, dice la psicóloga Erika Andrade, se avivaron sentimientos como la angustia. “Fue una medida necesaria para muchas personas; veíamos mucho sufrimiento, muertos en las calles y eso genera un malestar muy grande”.

El golpe de la pandemia cambió la cotidianidad de las personas. Tatiana Armendariz se levantaba a las siete de la mañana para ver las noticias de redes. Luego decidió dejar de seguir las cuentas que se concentraban en el tema de fallecidos y los casos de dolor y optó por reaccionar a las avisos de emprendimientos y tratar de ayudar desde sus cuentas a las personas que optaron por esa forma para mantener sus negocios.

Para Andrade es vital que cada persona se preocupe por estar bien informada. Recalca que se debe procurar enseñar a todos en el hogar a revisar medios de comunicación que sean confiables; verificar los datos que llegan en redes y nunca replicarlos si no hay certeza de que sea verdad.

Avaaz, una organización sin fines de lucro, informó que 104 afirmaciones falsas sobre el virus se vieron más de 117 millones de veces en Facebook durante marzo, y que la compañía tardó hasta 22 días en emitir las advertencias.

Y hablamos del contenido en inglés; en otros idiomas filtran muchísimo menos.

Esto debe preocupar a los latinoamericanos, porque son líderes mundiales en el uso de redes sociales: 3,5 horas diarias en promedio.

Síganos en: