Aumentos de hasta el 681% en mascarillas, trajes y fundas de cadáveres

La discrecionalidad y el despilfarro fueron una constante en las compras de insumos médicos durante la emergencia por el coronavirus en Ecuador. Mientras por una mascarilla N95 las autoridades de hospitales e instituciones públicas de distintas provincias pagaron valores que oscilaron entre 2 y 12 dólares, por un traje de protección gastaron entre $12 y $80, y por una funda para embalar cadáveres entre $22 y $150. No hubo parámetros ni costos referenciales. Hay aumentos de hasta el 681% en los precios. Se realizaron compras a dedo por $92,8 millones, hasta el 10 de mayo. 

Redacción Código Vidrio

Los costos de las mascarillas, trajes de protección y fundas de cadáveres, comprados durante la emergencia por el coronavirus, tienen incrementos que llegan al 681%. Hubo discrecionalidad y despilfarro, con millones de dólares de fondos públicos.

Código Vidrio revisó decenas de contrataciones en el portal del Servicio de Compras Públicas (Sercop) y estableció variaciones significativas en los precios de compra de esos insumos. Entre marzo y el 10 de mayo, las instituciones del sector público, especialmente en Salud, realizaron compras por 92,8 millones de dólares, a través del régimen de emergencia, sin concursos. A dedo.  

La mayoría de autoridades de hospitales y centros médicos, así como los municipios y prefecturas y otras entidades compró esos productos sin tomar en un cuenta una guía referencial ni comparación de precios. Tampoco las recomendaciones constantes en este período de buenas prácticas del Servicio Nacional de Contratación Pública (Sercop), que incluían la posibilidad de publicar en su página las necesidades de cada entidad, para así contar con un mayor número de proveedores y escoger el precio más conveniente. 

Pero el ahorro de recursos no fue una prioridad. El objetivo principal de las autoridades era comprar insumos a como dé lugar, lo antes posible, a cualquier proveedor, incluidas personas naturales y jurídicas. Esta discrecionalidad fue aprovechada, precisamente, por empresarios y contratistas inescrupulosos para negociados, que hoy son investigados por la Fiscalía y la Contraloría. 

Silvana Vallejo, directora del Sercop, dice que de todas las entidades que se acogieron al sistema de emergencia 537 realizaron contrataciones, que son monitoreadas constantemente por funcionarios de la entidad. “Desde el 16 de marzo, cuando se decretó oficialmente el estado de emergencia, enviamos a la Contraloría y a la Fiscalía decenas de casos que consideramos sospechosos de irregularidades”, subraya Vallejo, quien la semana pasada anunció que todos los datos de contrataciones de emergencia son públicos y pueden ser revisados por cualquier persona, a través del sistema de Datos Abiertos.


Las cifras de la emergencia por el Covid-19 hasta este domingo 10 de mayo (Sercop)


Un carrusel de precios

Mientras por una mascarilla N95 las autoridades pagaron precios que oscilaron entre 2 y 12 dólares, por un traje de protección gastaron entre $12 y $80, y por una funda para embalar cadáveres entre $22 y $150. Es decir que hay aumentos del 500% al 681%

Al hacer una búsqueda entre proveedores en Internet, las mascarillas N95 se ofertan en $2, los trajes $20 y las fundas $25, en promedio. Durante los días más críticos de la pandemia, entre marzo y abril, las autoridades justificaron las compras a costos más elevados por la excesiva demanda.

En la revisión por muestreo de los contratos detectamos que la variación de costos no dependió estrictamente de la calidad, confección o especificidad técnica de los insumos. Se basó, sobre todo, en el criterio y discrecionalidad de cada autoridad, en algunos casos apremiada por adquirir el producto a cualquier costo. 

Esta facultad está definida en la ley de Contratación. Establece que la máxima autoridad podrá contratar de manera directa y bajo su responsabilidad las obras, bienes o servicios, incluidos los de consultoría, que se requieran para superar la emergencia. “Podrá, inclusive, contratar con empresas extranjeras sin requerir los requisitos previos de domiciliación ni de presentación de garantías”.

Así, con la emergencia se eliminaron todos los filtros que establece la ley para régimen común y especial, como estudios de factibilidad, necesidad y convocatoria a presentación de ofertas, un concurso público…

Precisamente, Víctor Álvarez, presidente del Colegio de Médicos de Pichincha, destaca que el decreto de emergencia abrió las puertas de par en par a la corrupción en todo el sistema de salud. Lo más grave, apunta, es que los negociados “ponen en peligro la atención a los pacientes”, con el agravante de mantener al frente de casas de salud a “personas sin competencia”.


Contrato para la compra de mascarillas en el IESS, valoradas, cada una, en 12 dólares. Se preveía gastar $1,5 millones.


Incluso -agrega- las donaciones que ha recibido el país aún no llegan a los trabajadores hospitalarios, que no cuentan son insumos de protección. «Tenemos miedo de contagiar a nuestras familias y comunidad; las palabras de aliento no son suficientes cuando no tenemos las garantías necesarias para ejercer nuestro trabajo».

Mascarillas costaron entre 2 y 12 dólares

Las mascarillas se volvieron indispensables, en medio del temor generalizado al contagio, que ya ha causado 1.800 muertes.

La primera alerta de los supuestos negociados en la compra de mascarillas salió a la luz, a fines de marzo pasado. Entonces se supo que el IESS había concretado un convenio para adquirir insumos médicos por $10 millones, a través de un proceso de emergencia. El contrato incluyó la compra de mascarillas a $12 por unidad. El caso, que es investigado en la justicia, causó un remezón en el Gobierno y detonó la destitución del director general del Seguro Social, Angel Llanos, y luego la renuncia de Paúl Granda, cabeza del Consejo Directivo.

Al revisar otras contrataciones, constatamos que ese no sería el único caso de posibles sobreprecios.

Por ejemplo, las autoridades del hospital de la Policía en Guayaquil pagaron por una mascarilla N95, fundamental para el trabajo de los galenos y enfermeras, $10 la unidad. Entre tanto, otras casas de salud, como el hospital Isidro Ayora, de Loja, la adquirieron en $ 2,34. Esta entidad compró 1.000 mascarillas; luego adquirió 500 más, pero con una válvula o filtro adicional, que elevó su preció a $3,20.

La variación de costos ha sido una constante, los últimos tres meses. Por ejemplo, el Hospital pediátrico Alfonso Villagómez de Riobamba pagó 3,23 dólares por mascarilla, que incluía  una válvula unidireccional, para mejorar su seguridad.


Mascarillas, fundas para cadáveres y trajes de protección fueron de los insumos más demandados


El precio se elevó en el Instituto de Seguridad Social de Ibarra. Esta dependencia canceló $3,70 por el respirador, pero en su contrato no se exigió una válvula central; en cambio permitió que ese producto sea KN95, el equivalente chino a la calificación N95, que entregan las autoridades sanitaria de Estados Unidos.

El hospital de Manta también pagó $3,70 por cada mascarilla sin válvula. Compró 10.000 asegurando que tenían una efectividad del 95% de filtración de agentes biológicos y patógenos.

En el resto de hospitales del IESS, Ministerio de Salud, Fuerzas Armadas y Policía se adquirió el producto a precios más elevados. 

El hospital docente de Ambato ejecutó dos contratos. En el primero pagó $4,40 y en el segundo $3,98, por el mismo producto. En ambos se compraron 10.000 mascarillas KN95 de China. Los convenios se concretaron entre el 2 y el 14 de abril pasado.

El Hospital Básico de la IV División de Ejército las adquirió a $4,30 con un proveedor nacional. En la misma provincia el Hospital General pagó $4,50 por cada mascarilla. Pasaron la barrera de los cinco dólares el hospital militar de Riobamba, que adquirió 402 unidades. El hospital Básico de Pastaza pagó $5,25. 


El Ministerio de Salud es el principal comprador de insumos médicos por emergencia. Pagó 15 millones, seguido por el Municipio de Quito, con 5 millones; el Municipio de Guayaquil, 5 millones, el Hospital del Guasmo Sur, 4 millones, y el Hospital de los Ceibos, 3,5 millones (Sercop). 


Mientras el Pablo Arturo Suárez de Quito canceló $5,50 por mascarilla con válvula, el hospital Militar de Loja pagó $6. En el Marco Vinicio Iza, de Sucumbíos, se pagó $6,16 dólares, pero del tipo KN95, importadas de China.  

En el hospital del IESS de Machala pagaron $7,50 por cada unidad, al igual que el hospital obstétrico Angela Loayza y el hospital General de El Oro. 

En Cuenca, el Vicente Corral de Cuenca compró 300 mascarillas, a $8.50 cada una, sin filtro. El hospital Gustavo Domínguez de Santo Domingo firmó un contrato por $8,65 por mascarilla reutilizable, con una válvula.

En la Dirección Distrital de Salud de Santa Elena y de Morona Santiago pagaron $8,60 por cada producto.  

Uno de los precios más altos, que pudimos detectar se pagó en el Cuerpo de Bomberos de Pastaza. Sus autoridades abonaron $9.50 por mascarilla. En el contrato indicaron que hicieron un estudio de mercado y la propuesta de la empresa Extinfie “fue la más económica para las finanzas de la entidad”.  

Precios dispares en trajes de protección

Si en las mascarillas los precios variaron en todo el país, lo mismo sucedió con los trajes de protección de bioseguridad. Desde marzo, cuando empezó la emergencia por el Covid-19, una de las principales adquisiciones fue la de trajes.

A fines de marzo se conoció la compra de mascarillas con sobreprecio en el IESS. El caso, que es investigado en la justicia, causó un remezón en el Gobierno. Desencadenó la destitución del director general del Seguro Social, Angel Llanos, y la posterior renuncia de Paúl Granda, cabeza del Consejo Directivo de la entidad.

En este caso, los costos por cada prenda variaron, de acuerdo al proveedor y a la cantidad. Los precios oscilan entre 12 y 80 dólares.

Los valores más económicos en este caso se contrataron en la Corporación Eléctrica del Ecuador, que adquirió 500 trajes a $12, cada uno.  

No obstante, la  Corporación Nacional de Electricidad Cnel-Ep compró 4.000 trajes en $35, cada uno, a la empresa Lifepharma.

El Cuerpo de Bomberos de Guayaquil compró trajes de bioseguridad en $88, mientras el Municipio Antonio Ante y el Cuerpo de Bomberos de Santa Elena pagaron $50 por cada prenda, y el Cuerpo de Bomberos de Salitre los compró en $43.

Entre los proveedores hay personas naturales y empresas privadas. En ese caso, precisamente se encuentra el Municipio de Quito, que compró a Ana Lucía Peralta 13.500 trajes de protección en $23, cada uno. El monto total fue de $310.500. Esta misma entidad realizó otra adquisición de trajes a otro proveedor (Carlos Cedeño). Le compró 10.000 trajes, pero a un precio inferior: $17,6. El contrato fue de $176.000.

En el hospital Guasmo Sur adquirieron 5.000 prendas a Patricio Mosquera Arroyo; le pagaron $34,5 por unidad.  El precio se incrementó en el docente de Ambato, que canceló $39.9 por traje, lo cual es auditado por la Contraloría. 


Algunos de los contratos para adquisición de insumos médicos durante la emergencia (Sercop)


Compras de fundas para cadáveres sin especificaciones

Otra variación de precios considerable se evidencia en la compra de bolsas para proteger a los cadáveres de contagiados con el covid-19, en Guayaquil. 

Las adquisiciones más cuantiosas se reportan en los hospitales Los Ceibos y Guasmo Sur de Guayaquil, la ciudad más golpeada por la pandemia. Ambas casas de salud gastaron más de $7 millones, en contratos de emergencia.

Los funcionarios de los dos centros son indagados por supuestas compras con sobreprecios. El caso de Los Ceibos fue el primero en conocerse.

Jorge Wated, director del IESS, informó en su cuenta en Twitter que las fundas adquiridas en $12 para embalar cadáveres eran de manufactura artesanal y tenían un evidente sobreprecio.

En el convenio que revisamos no hay ningún detalle técnico para recibir el producto, solamente se estableció que sea “para adultos”. Así dejaron abierta la posibilidad de que tuvieran cualquier material.  

Sus autoridades firmaron un contrato para adquirir 4.000 bolsas para cadáveres por $594.000, que representa un precio unitario de $148,50.

El director del Seguro Social, Jorge Wated, aseguró que esos insumos evidentemente son de fabricación artesanal, y no podrían tener ese valor.

El contrato se firmó el 13 de abril pasado por la gerente de Los Ceibos, Susana Mera, y por Sandra Ortega, quien es representante de la firma ganadora, Silverti Medical Group. Ambas son investigadas por la Fiscalía.

Édgar Molina, abogado de la compañía privada, dijo que el precio de las fundas se debe a sus cualidades y especificaciones técnicas. Sin embargo, en ninguna parte del convenio que consta en el portal de Compras Públicas están esos detalles

No fue el único caso. Algo similar ocurrió en el Hospital del Guasmo Sur, donde no se definió ninguna especificación técnica para las adquisiciones de fundas. 

En este hospital se firmaron tres contratos para tener este insumo. En el primero se determinó un costo de $145 por cada funda. Se firmó con la empresa Yanay, que incluía la entrega de otros 32 insumos. La adjudicación fue por $307.538. De ellos, $20.00 fueron para las bolsas.

Luego esa casa de salud decidió hacer contratos por separado, solo para las fundas. 

En el segundo convenio compró 600, a $131 cada una. Pagó $78.720 a Distribumedic, empresa dedicada a la venta al por mayor de insumos médicos desde el 2018.

El tercer contrato fue por 200 bolsas, a $140 cada una. En total, se canceló $18.816 a Denisse Córdova, quien se dedica a la venta al por mayor de insumos, desde el 2014.

Otra presunta compra irregular ocurrió en el hospital de la Policía, en Guayaquil. La ministra de Gobierno, María Paula Romo, denunció el caso y envió un oficio a la Fiscalía para que indague la compra de fundas impermeables a $130 cada una.

En el hospital de Puyo se firmó un contrato para comprar fundas por $78, cada una. El mismo precio se pagó en el Centro Clínico Ambulatorio de Santo Domingo de los Tsáchilas. Mientras que el hospital del Seguro Social de Ibarra pagó $75 dólares por los cobertores. 

En su contrato, firmado el 14 de abril, se detalló la compra de 200 de esos productos por $15.000.  El hospital geriátrico Bolívar Arguello también pagó $75 por cada unidad.

En el hospital de los Ceibos, en Guayaquil, se investigan varios casos de sobreprecios. Uno de los más difundidos es el de la compra de 4.000 bolsas para cadáveres, por $594.000. El precio de cada insumo es de $148.

Para Wated, pagar más de 70 dólares por ese producto también es escandaloso. Por eso, anunció dos medidas: conformar un equipo para que indague los contratos y llegar a un proceso de compras unificadas para el sistema. 

El Hospital Básico de Alausí pagó $75 por cada bolsa. En ese cantón de Chimborazo hay ocho casos de contagio por el Covid-19 confirmados. Mientras que Julius Dopefner, de Zamora, firmó un contrato por $70 por cada bolsa. En esa provincia amazónica han fallecido dos personas, según el último reporte de la emergencia.

Mientras tanto, el hospital Alfredo Noboa Montenegro de Guaranda firmó un contrato para adquirir 100 de esos implementos, a un costo unitario de $65. Este es el cantón más golpeado en Bolívar y registra 16 fallecidos hasta el 8 de mayo.

Los precios son inferiores en otras partes del país. El Hospital de Machala se canceló $60 por bolsa. Precisamente, el 9 de mayo, el director del IESS, David Ruales, pidió que la Fiscalía y la Contraloría investiguen un supuesto sobreprecio del convenio de emergencia por $60.000, firmado el 24 de abril con el proveedor Nabij López, para la adquisición de fundas de embalaje.  

Además, en el Sagrado Corazón de Jesús de Quevedo se pagó $48 por unidad.  Los Ríos es la sexta provincia con más fallecidos durante la pandemia.

Pero las diferencias de precios son abismales. Hay centros que pagaron $20 dólares por cada funda. Por ejemplo, el Teófilo Dávila  de Machala compró el producto en $22,30. En las órdenes de compra se detallaron los requisitos que debía tener cada bolsa. Por ejemplo, que tenga entre 400-600 micrones de grosor; 1,10 metros de largo y 2,25 de ancho; agarraderas resistentes a desgarros; un cierre en forma de U o central; que soporte ácidos y derramos de fluidos fisiológicos; resistente a la humedad, impermeable y autodegradable.

Estos mismos requisitos se exigieron en los hospitales María Lorena Serrano de El Oro y el General de Latacunga, donde se pagó $33 dólares por cada bolsa. En total fueron 200 unidades, que llegaron a costar más de $6.000. 

Así, la compra de insumos médicos por emergencia fue totalmente heterogenea y no tuvo ninguna directriz ni control desde el Gobierno.

Quienes lanzan fake news prenden la chispa para que todo arda

ENTREVISTA. La severa crisis que golpea al Ecuador por el coronavirus destapó las estrategias y campañas de distintos actores en redes sociales. La pandemia es un laboratorio preelectoral donde se desarrolla una guerra entre posibles candidatos y sus alfiles. Dos jugadores son protagónicos: el correísmo y el gobierno. Para entender lo que está ocurriendo conversamos con Héctor Daniel Galarza, consultor y estratega de tecnopolítica, con 15 años de experiencia en marketing y comunicación política.

Redacción Código Vidrio

¿Qué ocurre en las redes sociales, hay una guerra sucia con miras a posicionar o desprestigiar a ciertos políticos y funcionarios públicos, en un escenario preelectoral en Ecuador? 

Hay gente que necesita hacer dos cosas. Primero dañar la imagen de candidatos y figuras públicas claves; en este caso de Cynthia Viteri, alcaldesa del Partido Social Cristiano, con lo cual afectan a Jaime Nebot, potencial candidato presidencial. Y otros ataques sistemáticos son protagonizados por trolls del correísmo para debilitar al vicepresidente Otto Sonnenholzner y, así, terminar de agrietar la imagen del Presidente y su gobierno. En ese contexto, también es evidente que han contratado empresas para mejorar la imagen del Presidente.

¿Cómo ve usted el papel que el gobierno juega en redes?

El gobierno está tratando de contener un tsunami de ataques que es incontenible. En esta guerra hay varios grupos: uno es el correísmo, otros, que son más estratégicos y no son tan evidentes, y algunas autoridades de entidades gubernamentales, que siguen consejos consultores políticos, quienes contratan trollcenters para cambiar la percepción negativa o contrarrestar las arremetidas.

¿Y cómo operan?

Acuden a ministerios y dependencias públicas donde se promocionan diciéndoles que están atacando en redes a la cabeza de la institución, pero realmente en varios casos ellos mismos son los que generan esas arremetidas. Entonces simulan una necesidad y ofrecen defender a la autoridad con sus activistas digitales, a través del contrato de una campaña de comunicación. Nunca se deja sentado por escrito que se contrata un troll center. Luego, si se concreta la contratación, inmediatamente cesan los ataques.

¿Actualmente ocurre esta práctica en alguna entidad pública?

Así es. Varios están contratados en el sector público. Hubo alguien desde la época de Richard Espinosa, en el anterior gobierno, que ha manejado el Ministerio de Salud y el IESS, en el campo de la comunicación. Ahí contrataron una empresa para que se encargara del manejo de redes. Precisamente generaron la necesidad, es una estrategia muy bien pensada.


Hay medios de izquierda o iniciativas que se promocionan como ciudadanas. Tienen una agenda política oculta. En esa línea de desinformación hay medios o páginas como Ruta Kritika y el Observatorio de la Dolarización, generadores de contenidos del correísmo.


¿En la antesala de las elecciones cómo está la disputa en redes?

Hay varios jugadores. Nadie le está tocando a Guillermo Lasso porque se estima que tiene un techo y, al parecer, no crecerá más. A mi criterio el jugador más importante es el Vicepresidente, aunque ya anunció que no será candidato, por lo cual los ataques cesaron. Otro protagonista es el alcalde de Quito, Jorge Yunda. Las agresiones, las últimas semanas, fueron dirigidas hacia Otto y Viteri, que les dio material por sus errores. Es un juego de estrategias, con una guerra sucia de por medio. En este contexto hay medios de izquierda o iniciativas que se promocionan como ciudadanas. Tienen una agenda política oculta. En esa línea de desinformación hay medios y páginas como Ruta Kritika y el Observatorio de la Dolarización, generadores de contenidos del correísmo.

Pero hay forma, evidentemente, de saber cómo operan y se alinean en campañas de desinformación o desprestigio, porque el rastro queda en las redes.

Twitter tiene un algoritmo para identificar quiénes están relacionados, cómo se organizan las campañas de desinformación. Por ejemplo, le doy follow a La Colmena, y entre los usuarios que me sugiere para seguir aparecen Wambra Radio y Ruta Kritika, que son medios y cuentas de viralización. El último medio tiene actores importantes como Guillaume Long, Jacques Ramírez, Pabel Muñoz o Carol Murillo, que tienen muchos seguidores y generan información supuestamente seria. Sus contenidos son viralizados por gente que también valida mensajes falsos o sesgados. Por otro lado, hay medios o revistas en Facebook, como Mira La Plena, que no tienen un responsable que responda por su contenido, que incluye noticias falsas. Estos sitios no buscan los hechos ni la verdad sino afinidad emocional o política. Sobre la marcha, desde estas cuentas, se construyen noticias falsas que buscan desprestigiar a alguien, generan indignación entre sus seguidores. Mira la Plena difundió un audio trucado, teatralizado sobre el Vicepresidente, que supuestamente se confabulaba con otros funcionarios para un golpe de Estado. En Facebook eso tuvo 2.000 reacciones y 1.200 comentarios.

Pero la gente no repara en si una noticia es falsa o verdadera, solo replica, y este comportamiento tan humano no va a parar, la desinformación tampoco.

Así es. No va a parar.


Si una cuenta o una persona difunde una denuncia falsa, una difamación o fake news, Twitter no puede hacer nada porque proviene de una cuenta verificada, con muchos retuits, no la va a bajar. Es una pelea perdida.


¿Por qué no hay una respuesta más orgánica de la empresa Twitter, que recibe denuncias de ataques o desinformación de cuentas falsas manejadas por trolls?

Twitter es una plataforma mundial, con 1.000 millones de cuentas, tienen procesos en un 90% automatizados, casi no hay gente atrás. Si una cuenta o una persona difunde una denuncia falsa, una difamación o fake news, Twitter no puede hacer nada porque proviene de una cuenta verificada, con muchos retuits, no la va a bajar. Es una pelea perdida.

¿Por qué el correísmo tiene tanto peso en redes?

Porque funciona con células y grupos que hacen el trabajo sucio, pidiendo, por ejemplo, a sus seguidores que denuncien una cuenta para que la cierren. Pueden generar hasta 1.500 denuncias en un día, bajo la categoría «acoso». Durante el gobierno de Correa registraban en Ares Group todo el contenido que tenían como copy right. Cuando uno subía una foto para denunciar algo, era también denunciado por violación de copy right, y te daban de baja la cuenta. Así censuraban fácilmente los contenidos.

¿Ellos se han posicionado hace muchos años en redes, es difícil contrarrestar eso?

Totalmente, la única forma es crear una unidad para identificar estas maquinarias de fake news y denunciar penalmente a quienes generan desinformación.

Pero también se ha denunciado que el gobierno de Moreno tiene troll centers.

Así es, operan en algunas entidades. Para contratar estos servicios en el portal de compras públicas se camuflan productos de troll center como contratos de comunicación o relaciones públicas digitales, incluye está implícito el apoyo al director o ministro en redes.


No sé quien es el oficioso que les ha dicho a autoridades del gobierno que tener un troll center es positivo. Solo basta ver los seguidores y respuestas en redes de algunos funcionarios, varias cuentas fueron creadas en abril o en febrero para beneficiarlos con comentario


¿No se puede probar porque está bajo paraguas de comunicación?

Así es, pero cuándo ves la actividad en redes sabes que hay un servicio adicional.

¿Y usted ha podido identificar que eso ha ocurrido en el IESS y el Ministerio de Salud?

Claro. No sé quien es el oficioso que les ha dicho a autoridades del gobierno que tener un troll center es positivo. Solo basta ver los seguidores y respuestas en redes de algunos funcionarios, muchas cuentas fueron creadas en abril o en febrero para beneficiarlos con comentarios, no sé si esto lo conocen las cabezas. O solo lo hace una empresa contratada por pedido de funcionarios de comunicación, con usuarios reales o activistas. Eso también ocurre en la Presidencia.

¿En el caso del Consejo Nacional Electoral, qué pasa?

Hay estructura interna de socialización, ocurrió lo mismo en Ministerio de Trabajo. En el CNE hay algunos vocales que obligan a los empleados a tener cuentas en redes y publicar apoyos. Se pide que los funcionarios retuiteen todos los mensajes, mientras otra autoridad controla que lo hagan sino les imponen sanciones.

¿Cómo se puede identificar que algún personaje público tiene seguidores falsos?

Hay herramientas donde se pone el perfil del personaje y se puede conocer con exactitud su actividad, perfil de los seguidores y se puede detectar si son falsos o reales. Arroja porcentajes.

¿Qué pasa con cuentas de influencers y la difusión de fake news?

Hay muchas cuentas cluster, que tienen miles de seguidores en volumen, que  comparten y dimensionan las noticias  y fake news. Un caso sonado fue lo que pasó con el trabajo del Instituto de Tecnología de Masachusets (MIT), para verificar cómo se realizó el conteo de votos en las elecciones presidenciales de Bolivia. Se prestaron dos periodistas estadounidenses, que elaboraron un reportaje lleno de falsedades, pero como están en el blog del New York Times su artículo tenía credibilidad. En realidad se descubrió que era un publirreportaje coordinado con Guillaume Long, quien luego lo viralizó en sus redes. Se tergiversó el estudio de MIT.  Los medios RT (del gobierno ruso), Nodal, Página 12, Estrella de Galicia, replicaron la noticia que luego fue recogida por otros medios, que la reprodujeron sin mayor contrastación ni verificación; así se produce una cascada de viralización de información falsa o sesgada. Algo similar ocurrió cuando en las redes se difundieron videos trucados sobre la supuesta quema de cadáveres en las calles de Guayaquil. La noticia luego se publicó en medios internacionales como Telesur y se proyectó al mundo la imagen de una ciudad devastada. Así operan esos medios ancla y sus influenciadores: comparten información supuestamente verdadera y escandalosa, así prenden la chispa y esperan que todo arda.

Pero también hubo un problema grave en Guayaquil que no se puede desconocer. Descoordinaciones entre las autoridades a todo nivel, errores graves, respuestas lentas, un sistema de salud desbordado…

Totalmente. El sistema colapsó y el gobierno reaccionó muy tarde en el tema de los muertos y la atención, especialmente entre marzo y abril. El correísmo se ganó la lotería, para atacarlo por todas sus equivocaciones. Grupos cercanos al presidente Moreno también se desentendieron.

En Suiza, centros deportivos se volvieron hospitales

Juan Arguello es quiteño y vive en Luzane, Suiza, desde hace diez años con su esposa y sus tres hijos. Es tecnólogo y trabaja en fibra óptica. “Vivimos en aislamiento más de un mes. Todos estamos en casa de forma permanente, menos uno de mis hijos, que debe acudir a su trabajo dos veces por semana. Nosotros rentamos un huerto de 100 metros a la comunidad para sembrar verduras y frutas, así aprovechamos mejor el tiempo en esta cuarentena”. Escucha su testimonio.

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Patiño y Assange festejaron a lo grande aniversario del asilo

Durante dos años consecutivos, en la embajada de Ecuador en Londres se celebró con fondos públicos el aniversario del asilo concedido a Julian Assange. Esos festejos están prohibidos por la ley, pues no son actos protocolarios oficiales, según la Contraloría. Código Vidrio accedió en exclusiva al video de la fiesta celebrada en agosto del 2014, durante la visita oficial del entonces canciller Ricardo Patiño. La filmación original no tiene audio, pues ese momento las cámaras no contaban con micrófonos. En septiembre, el líder de WikiLeaks enfrentará un proceso de extradición pedido por Estados Unidos.

Redacción Código Vidrio

Mientras estuvo al frente de la Cancillería, Ricardo Patiño fue un protector incondicional de Julian Assange, a espaldas de las autoridades diplomáticas de la embajada en Londres.

Al cumplirse el segundo aniversario del asilo de Assange, entre el 16 y 18 de agosto de 2014, el entonces canciller Patiño lo visitó en la embajada de Ecuador en Londres. Durante tres días cumplió una apretada agenda, que incluyó un festejo a lo grande en la sede diplomática.

La fiesta quedó grabada en un video inédito, al que accedió Código Vidrio. En la filmación, que no tiene audio, realizada en la sala de reuniones de la embajada participaron, entre otros, Patiño, Assange, los españoles José María Guijarro, Chema, entonces alto funcionario de Cancillería y hoy diputado del partido Podemos, que cogobierna en España; Iván Orosa, también asesor de Cancillería; Baltasar Garzón, abogado del fundador de WikiLeaks; Eva Golinger, admiradora del proceso bolivariano, varios integrantes y simpatizantes de WikiLeaks, entre otros huéspedes que se divirtieron a sus anchas en el Hotel, como se conocía a la embajada.


Video del festejo en la embajada de Ecuador en Londres por el segundo aniversario del asilo de Assange


En el homenaje no se ve al embajador de la época, Juan Falconi, quien meses antes había enviado varias comunicaciones al Canciller denunciando los constantes excesos y desenfrenos de Assange y algunos miembros de su equipo, y las fricciones y roces con el personal de seguridad.

Patiño, que fue canciller entre 2010 y 2015, nunca respondió los correos que le enviaban las autoridades desde la sede: insistían constantemente en ponerle reglas al australiano, según dos exámenes de la Contraloría https://www.contraloria.gob.ec/WFDescarga.aspx?id=59220&tipo=inf; https://www.contraloria.gob.ec/WFDescarga.aspx?id=59204&tipo=inf.

Assange cumple una condena de 50 semanas en la prisión de Belmarsh, al sur de Londres, desde abril de año pasado cuando fue expulsado de la embajada del Ecuador.

En septiembre próximo enfrentará en los tribunales ingleses un proceso judicial de extradición a Estados Unidos, por la divulgación de información clasificada, en 2010. Su equipo de abogados sostiene que se trata de una persecución por su papel crucial al develar información que evidenciaba crímenes de militares estadounidenses contra civiles en Iraq y Afganistán.  Organismos internacionales se han pronunciado a favor de Assange, denunciando que si se concreta la extradición su caso sentaría un funesto precedente contra la libertad de expresión.


El informe de UC Global sobre la agenda y las medidas de seguridad para Patiño y su comitiva, en agosto de 2014

 


La fiesta en la sala de reuniones

El agasajo se realizó en la sala de reuniones de la embajada con unos 25 invitados, que se sirvieron tragos y bocaditos, repartidos por dos meseros, que vestían de negro. Hubo música y un ecuatoriano, que al parecer es el cónsul de la época Juan Arcos, también animó el festejo con su guitarra. Los asistentes bailaron y cantaron eufóricos.

En la conmemoración por el aniversario, que incluyó la fiesta, se habrían gastado 6.557 dólares, descritos en el rubro “Eventos públicos” del 2014, asignados en el fondo para la permanencia y mantenimiento de Assange, según un informe de la Contraloría.

No era la primera vez que este tipo de celebraciones se llevaban a cabo. Un año antes, en junio de 2013, se realizó el evento de conmemoración del primer año del asilo, autorizado por la embajadora Ana Albán. En esa celebración se gastaron $5.395.

La Contraloría auditó estos gastos del 2013. En su examen DNA1-0037-2019 estableció que Albán autorizó el pago de ese evento “sin observar las normas de austeridad y control del gasto público, que establece la prohibición de festejos, agasajos o recepciones, a excepción de aquellos actos conmemorativos o protocolarios, ya que la fecha de asilo diplomático no constituye un acto conmemorativo, lo que ocasionó un pago sin sustento legal”.


Informe de los gastos de los eventos de 2013 y 2014, en la embajada en Londres 


Según Albán, la conmemoración sí estaba justificada, pues “buscaba obtener la atención del Reino Unido para la búsqueda de una solución que evite la prolongación de la permanencia de Assange en la embajada, a través de la concesión del salvoconducto para su salida del territorio británico, conforme lo venía solicitando el Gobierno ecuatoriano y fue anunciado públicamente por el Canciller (vía teleconferencia) en este evento”.

La embajadora, quien es directora Ejecutiva del Fondo de Inversión Ambiental Sostenible, creado por el Gobierno, tuvo también inconvenientes para imponer reglas al asilado, que desde el 2012 supo que se había instalado un sistema de cámaras, para vigilar la sede, al cual tenía acceso, indican reportes diplomáticos enviados desde Londres a Cancillería.

Pese a que las celebraciones ajenas a actos protocolarios oficiales del Ecuador están prohibidas por la ley, el año siguiente el mismo canciller Patiño avaló la reunión social, como parte de su visita oficial al Reino Unido.


Entre 2012 y 2019, el gobierno ecuatoriano gastó $795 mil para la manutención de Assange, además de unos $6,5 millones para cubrir los costos de su seguridad con fondos especiales.


Patiño no intervino para frenar al huésped

Semanas antes, la tensión entre los funcionarios diplomáticos, el personal de seguridad y el huésped y sus colaboradores había llegado a un punto crítico. Esto se evidencia en informes enviados por el embajador Falconi, con base en reportes de los funcionarios y empleados de la embajada y de la empresa UC Global.

“La manipulación es sistemática. J. Assange miente, exagera los hechos y altera las circunstancias en una curiosa actitud de permanente confrontación. Trata al personal nacional de forma despectiva y ni siquiera contesta su saludo. Su equipo espía al personal ecuatoriano y husmea los documentos de la embajada”, escribió Falconi, en la nota 4-1-11-14-EECUGRANBRETANA, del 23 de abril de 2014, dirigida a Patiño.

Assange y sus abogados han desmentido cualquier exceso y han denunciado que todo fue parte de un plan de provocación, orquestado por los guardias de Global y su CEO, David Morales, a quien demandaron el año pasado en España por un supuesto espionaje, que sigue en investigación, sin una formulación formal de cargos.

Los defensores del creador de WikiLeaks denuncian que fue espiado, violando sus derechos a la intimidad, lo cual ha sido negado por el gobierno ecuatoriano y Morales, quienes han sostenido que todo el personal en la sede sabía sobre la instalación de cámaras en los espacios públicos de la sede, por motivos de seguridad.

El 29 de junio, dos meses antes de la celebración por el aniversario del asilo, Morales envió un informe a la Cancillería. “El huésped hace gala de una total desconexión ante las normas y aplicaciones declaradas por la Misión Diplomática, amparándose bajo la figura de su contacto o representante en Quito, el cual parece estar bastante alejado de la situación del día a día que se vive en la sede(…). Cualquier nueva amenaza, declaración impropia, agresión o falta de respeto dirigida contra el personal de seguridad del Huésped o su equipo, iniciaremos las acciones legales que sean oportunas en su contra. Por ello y para tomar las acciones que ustedes determinen oportunas para solucionar este asunto, les propongo celebrar una reunión personal donde puedan ser expuestas y aclarados los puntos anteriormente descritos (…)”.

Pese a que todos los “Reportes de Incidencias” coincidían en los exabruptos de Assange y sus colaboradores, Patiño no intervino, ni siquiera respondió a las comunicaciones, según los exámenes de la Contraloría.

Durante la visita oficial en Londres, el entonces Canciller recorrió en bicicleta con otros ecuatorianos varios sitios turísticos del centro, en compañía del embajador Juan Falconi. Foto Cancillería.

“Como se puede colegir de los informes y grabaciones antedichos, J Assange provoca continuos incidentes, incompatibles con el respeto y consideración que debe guardar a la sede que lo alberga y a todo el personal ecuatoriano. En varias ocasiones he pedido cordialmente cambiar estas actitudes hostiles de Assange y su equipo, sin resultados positivos. Por el contrario, esa hostilidad, cuando alega tener respaldo de Quito, crece y está, en particular, dirigida a los miembros de la Seguridad”, indica otra comunicación enviada por Falconi, semanas antes del festejo del 16 de agosto.

“Considero indispensable, en consecuencia, que el tema sea analizado detenidamente, pues Assange debe entender las normas básicas de conducta y respeto a toda esta misión, ya que constantemente alega que instancias de esa Cancillería respaldan su frecuente y desconsiderado comportamiento, que se hace extensivo a su personal cuando, recibiendo sus instrucciones, igualmente comete abusos. En consideración a que en días pasados tratamos telefónicamente algo sobre este tema, le sugiero, estimado Canciller, que si lo estima pertinente, remita copia de este informe al Señor Presidente (…)”.

¿A qué se debió el silencio de Patiño? Ecuador, al conceder el asilo a Assange en agosto de 2012, se había convertido en el centro de la atención mundial, pues desafiaba a Estados Unidos, Gran Bretaña y Suecia. El entonces presidente Rafael Correa se volvió un duro crítico del “imperialismo estadounidense” y estrechó alianzas con China, Rusia e Irán, sus antagonistas. Patiño fue el artífice de la nueva política exterior del Ecuador, que años antes había expulsado a la embajadora de EE.UU. en Quito, precisamente por un cable diplomático difundido por WikiLeaks.

Colaboradores de Assange duplicaban al personal diplomático

Así, en medio de un ambiente conflictivo y hostil, Patiño llegó a la embajada para respaldar abiertamente a Assange, a espaldas del personal diplomático, que trabajaba en condiciones adversas. Buena parte de la sede -una habitación, un cuarto, una oficina y la sala de reuniones- eran controladas por el fundador de WikiLeaks y su equipo de 17 colaboradores, el doble de los funcionarios de la embajada. Así, la mayoría de actividades en la sede giraba en torno al hacker y sus abogados, subalternos y cientos de visitantes.

Eso precisamente se evidenció en la fiesta por el segundo aniversario. En el video, Assange se ve relajado y contento, baila y aplaude, celebra las destrezas de Patiño en el baile, junto a Guijarro y Baltasar Garzón. Eva Golinger, estadounidense nacionalizada venezolana, también aparece bailando. Luce un vestido negro.

En el paseo en bicicleta también participó la estadounidense, nacionalizada venezolana, Eva Golinger, militante y defensora del bolivarianismo y los líderes del Socialismo del Siglo XXI. Foto Cancillería.

Ella era parte de la comitiva, que acompañó a Patiño a Londres. Se había ganado un sitial privilegiado, luego de ser parte del grupo de periodistas militantes de bolivarianismo, que por años han amplificado el discurso del expresidente Correa y otros líderes populistas del Socialismo del Siglo XXI.

Al día siguiente también estuvo en el grupo de ecuatorianos que recorrió en bicicleta sitios turísticos de Londres, acompañando a Patiño y al embajador Falconi.

En la tarde, Patiño se reunió con Assange y su equipo jurídico, para analizar el contexto político y legal del caso, y avanzar hacia una solución que en esos momentos se buscaba al juicio que enfrentaba en Suecia, por una supuesta relación sexual no consentida con dos mujeres.

Al día siguiente, Patiño dio una rueda de prensa junto con Assange, destacando que “en estos dos años él ha sido perseguido, junto con su familia, en el ámbito personal e incluso económico, pues las cuentas de su fundación han sido bloqueadas en varias partes del mundo”. Frente a ello -añadió- el gobierno ecuatoriano ha reiterado que Assange “podrá permanecer en las dependencias de la embajada ecuatoriana el tiempo que sea necesario, hasta que obtenga el salvoconducto que le permita viajar al Ecuador”.

Durante su estadía en Londres, Patiño dio una rueda de prensa junto con Assange, para exteriorizar el respaldo del gobierno y buscar una salida para que pudiera viajar a Ecuador, con un salvoconducto. Foto archivo.

Mientras Assange permaneció en la embajada, Ecuador buscó por varias vías que Gran Bretaña le concediera el salvoconducto, sin resultados. Con el cambio de gobierno, la situación del asilado se complicó, sobre todo luego de octubre de 2018, cuando se aprobó un protocolo de convivencia, que por primera vez ponía reglas a Assange, y finalmente se aplicó para expulsarlo y entregarlo a las autoridades inglesas, en abril del 2019.

El australiano permaneció asilado cerca de siete años en la sede, por temor, precisamente, a ser extraditado a EE.UU., luego de que se iniciaron varios procesos en su contra en Suecia. Ha estado confinado en Inglaterra más de diez años, con graves secuelas a salud física y mental, lo cual ha sido denunciado por relatores de DD.HH. de la ONU y la OEA, así como por Amnistía Internacional.

“En mi empresa cuidamos el empleo de 19 mujeres”

Pablo Chambers renació de las cenizas. Durante siete años fue perseguido por el anterior gobierno, que lo llevó a los tribunales, donde fue sentenciado por denunciar como veedor los contratos que Fabricio Correa, hermano del ex presidente, tenía con su gobierno. En este período bloquearon sus cuentas y estuvo a punto de quebrar, por lo cual debió trasladarse a Guayaquil, donde hoy reside. En el puerto principal es propietario de la empresa de consultoría Futurium. Dirige sus operaciones con el apoyo de 19 colaboradoras, todas mujeres, la mayoría es cabeza de hogar. Actualmente da servicio a 69 empresas exportadoras, para certificar la calidad de los productos que envían al exterior. En este podcast, con música de fondo de Queen, una de sus bandas favoritas, nos cuenta su estrategia empresarial para mantenerse a flote, en medio de la crisis por el coronavirus.

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Pabón duplicó equipo de colaboradores en su despacho

El anterior prefecto, Gustavo Baroja, mantenía un equipo de 20 asesores, directores y asistentes cercanos. Esto cambió apenas la prefecta Paola Pabón asumió el cargo. En junio del 2018, contrató ocho personas más para que le acompañaran en su gestión. Y para marzo desde este año se enrolaron 18 personas más, llegando a 38 funcionarios en su despacho.

Redacción Código Vidrio

La crisis económica que vive el país y el mundo por el Covid-19, al parecer, no hace mella en el despacho de la prefecta de Pichincha, Paola Pabón. Su corte de asesores y funcionarios cercanos crece como la espuma.

Su antecesor, Gustavo Baroja, mantenía un equipo de 20 asesores, directores y asistentes en su despacho. Esto cambió apenas Pabón asumió el cargo. En junio del 2018, contrató 8 personas más para que le acompañaran en su gestión, sumando 28 colaboradores. Y para marzo de este año 10 personas más se sumaron al equipo de subalternos. Suman 38 empleados públicos en su despacho, incluidos 11 asesores, según los registros que revisamos de Talento Humano del organismo.

Pabón se posesionó en mayo del año pasado, en medio de una celebración a lo grande en la Ciudad Mitad del Mundo, que costó más de 90 mil dólares, y fue cuestionada por los gastos excesivos, en un contexto de crisis económica.

En esa ocasión, el evento, que congregó a cientos de funcionarios y militantes correístas, se adjudicó como régimen especial (a dedo) a Víctor Guarderas, un ingeniero mecánico que aparece en varios procesos de contratación, ofertando servicios de capacitación en programación neurolingüística, o en motivación y desarrollo personal, según un informe del Observatorio de Gasto Público. La fiesta se realizó 24 horas después de firmar el contrato, que sin embargo no detalla lo que se gastó en el servicio de catering, ni el licor servido durante la celebración.

Equipo de 11 asesores

Entre el personal de despacho contratado este año destacan los asesores. La Prefecta cuenta con 11 de estos funcionarios, la mayoría cercana al correísmo. Destacan dos personajes conocidos en la esfera pública por sus duras críticas al Gobierno y su activa participación en redes sociales: el periodista Alexis Moncayo y el sociólogo español Jacobo García.

Pabón sucedió a su entonces coideario Gustavo Baroja, en la Prefectura.

Desde octubre pasado, Pabón está bajo investigación fiscal por su presunta participación en las protestas contra el presidente Lenin Moreno. La Fiscalía asegura que desde la Prefectura enfilaron baterías para avivar las manifestaciones, para lo cual usaron su contingente comunicacional desde la Radio Pichincha Universal y otras figuras del régimen pasado.

Moncayo y García, según fuentes del Gobierno, son actores claves en la estrategia para fortalecer la defensa de la Prefecta y endurecer los ataques contra el morenismo en redes sociales.

Tienen cargos de asesores legislativos, una partida creada por Pabón, según el distributivo de personal de marzo  pasado.

Moncayo gana $ 2.553 mensuales. Él es un periodista con más de 20 años de experiencia, sus últimos trabajos fueron en Ecuadortv y en Radio Majestad. Su salida de ambas instituciones se desencadenó por roces con funcionarios del gobierno como el secretario de Gabinete, Juan Sebastián Roldán.

Moncayo aseguró que su cargo es asesor ejecutivo y trabaja directamente con Pabón. Llegó a su despacho en febrero y el 3 de marzo se enroló oficialmente. Por eso, aclaró que fue contratado antes de la emergencia por el coronavirus.


CUADRO DE EXCEL DE PERSONAL

Su función principal es la rama comunicacional. “Nuestro principio es difundir la gestión de la Prefecta. No entramos a peleas políticas, ni troll center, ni elaboración de fake news. Eso quedó claramente establecido desde el primer día que entré a la Prefectura”.

Todos los equipos informáticos del Departamento de Comunicación de la Prefectura, explicó, aún están incautados por la Fiscalía en el proceso contra Pabón. «Por eso, todos trabajamos con nuestras computadores personales».  Adicionalmente, el presupuesto de publicidad fue redirigido hacia la emergencia sanitaria.

Moncayo cuestionó la difusión de supuestos informes de Inteligencia en Twitter que lo involucran como uno de los  actores del correísmo para enfilar los ataques en redes contra el Gobierno desde la Prefectura. Recalcó que esos ataques son dirigidos por autoridades del régimen como la ministra de gobierno María Paula Romo y el secretario de la Presidencia, Juan Sebastián Roldán.

En  cambio, García apareció en la Revolución Ciudadana como uno de los integrantes de la Escuela de Formación Continua Sobre el Buen Vivir, creada por el excanciller Ricardo Patiño para reclutar a extranjeros, junto a José María Chema Guijarro, hoy diputado de Podemos.

Luego integró el Instituto de Pensamiento Político de Alianza PAIS, que se transformó en el Instituto de Pensamiento Eloy Alfaro, presidido por el expresidente Rafael Correa, prófugo en Bélgica. El español también fue contratado por Pabón como asesor legislativo con un sueldo de $ 1.641.

En entrevista con este portal, García coincidió en las críticas a los seguimientos de Inteligencia. Recalcó que antes se cuestionaba esas acciones durante el gobierno de Rafael Correa, pero hoy se usan las mismas estrategias.

La Prefectura de Pichincha fue allanada en octubre pasado, por la Fiscalía General, dentro de instrucción fiscal contra Pabón.

Dijo que ingresó a la Prefectura en febrero, pero que su contrato se oficializó en los primeros días de marzo. Como asesor ejecutivo apoya en la consejería política a la Prefecta.

Aclaró que durante su vida profesional no solo ha trabajado en proyectos con el correísmo, sino que también ha brindado asesoría al Partido Social Cristiano o al Partido Acción Nacional de México.

Este portal pidió el martes pasado una entrevista con Pabón para conocer las razones del incremento del personal de su despacho y las contrataciones durante la crisis, pero no tuvo una respuesta.

Actualmente, la Prefectura tiene 2.308 funcionarios. Con los nuevos enrolamientos el presupuesto también se incrementó. Mientras en mayo de 2019 era de 230 millones, para este año llegó a 238 millones, incluidos  gastos administrativos y de contratos.

Suspenden compra de pasajes al exterior

Hace dos semanas, el Gobierno provincial tuvo que suspender un contrato por 43.353 dólares, para adquirir pasajes al exterior para la prefecta Pabón y sus colaboradores cercanos.

El 11 de marzo pasado, la Unidad de Gestión Financiera inició el proceso para negociar con la agencia de viajes. En esa fecha se pidió que se certifique la partida presupuestaria para esos servicios y la disponibilidad de recursos.

Pabón estuvo presa dos meses. Fue liberada en diciembre pasado.

Desde esa fecha, y a pesar de que se suspendieron las actividades laborales en el país, no hubo contratiempos para concretar ese contrato. La Unidad de Compras Públicas siguió con sus  trámites por disposición de la Prefecta, quien sostuvo que no se debían frenar ese servicio y otros que brinda la institución.

Por eso, el último 4 de abril la Prefectura subió los archivos al sistema de contratación pública. Este paso es la antesala de la adjudicación, que disputaban 20 agencias de viajes. Sin embargo, ese proceso fue denunciado por el excandidato vicepresidencial Andrés Páez. Horas después la Prefectura suspendió el trámite.

Según Paéz, Pabón no solo quería usar recursos públicos para viajes en medio de la emergencia, pues tiene la prohibición de abandonar el país, en lugar de emplearlos para ayudar a los afectados por el Covid-19.

Pabón se ha enfocado las últimas semanas en liderar el comité de emergencia provincial y se concentró en la entrega de víveres a las familias para soportar la cuarentena. Además, dispuso que los centros médicos regidos por el Consejo Provincial sean un soporte del sistema de salud y lo mismo ocurrió con el equipo caminero y de rescate. Gestionó la donación china de 10.000 mascarillas y 340 trajes de protección para los equipos médicos.

Durante los primeros 10 días de la crisis sanitaria, Pabón mantuvo fricciones con el gobierno porque el Comité de Emergencia no podía reunirse, por la ausencia del delegado del Ejecutivo.

Finalmente, esa delegación recayó en el secretario de Educación Superior, Agustín Albán. Desde entonces ha seguido con su trabajo sin contratiempos.

Afuera no te cuido, solo adentro: #QuedateEnCasa

Producción Código Vidrio

Los últimos días los ecuatorianos relajamos irresponsable las medidas de aislamiento, que hemos mantenido varias semanas.

Es un grave error y puede echar al traste un mes de cuarentena. Al quedarnos en casa hemos evitado que se propagué el Covid-19 y siga cobrando más vidas.

Las escenas que han aparecido en videos y fotografías las últimas horas, con miles de personas en sus vehículos y otras a pie nos deben llamar a la reflexión. No es hora de bajar la guardia.

Para que el aislamiento sea efectivo solo una de cada ocho personas podría movilizarse con mascarilla y guantes. Las siete restantes actúan como escudos para contener el avance de la pandemia.

La OMS recomendó que para levantar el aislamiento deben cumplirse seis requisitos:

  1. Detener la transmisión, es decir aplanar la curva de contagios.
  2. El sistema de salud debe tener la capacidad de detectar, hacer pruebas, y rastrear cada contagiado y su cadena de contactos.
  3. Minimizar el riesgo de contagio a médicos.
  4. Adoptar medidas preventivas en lugares de trabajo.
  5. Poder manejar los casos importados.
  6. Mantener a la comunidad informada, comprometida y empoderada.

Dos ‘thinktank’ fueron una lotería para Correa y sus amigos

El ex presidente ha recibido pagos por talleres, consultorías y conferencias presenciales y online de Celag y el Instituto Eloy Alfaro IPPE. Ambos organismos fueron creados durante su gobierno, y hoy son dirigidos por académicos que hasta el 2017 fueron remunerados con fondos públicos, en Ecuador. Desde ese año hasta el 2019 Correa fue conferencista del IPPE, con un mensual de 6.000 dólares, mientras en Celag (foto principal) dio charlas a partir de 2018, por $ 8.000 al mes. Durante diez meses, el expresidente percibió $ 19.000 mensuales, incluida su pensión vitalicia de $ 4.200. No se cuenta su remuneración por el programa de entrevistas con el canal RT, financiado por el gobierno ruso, cuyo monto no ha revelado.

Redacción Código Vidrio

Como economista pensó en las cuentas. Al menos en lo que se refiere a su bolsillo. Antes de dejar el poder, Rafael Correa creó y apoyó organizaciones que luego lo contrataron para dar charlas y talleres, muy bien remunerados.

Este portal accedió a documentación pública (contratos y facturas), que evidencia que el ex presidente ha recibido pagos por talleres, consultorías y conferencias presenciales y online del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), y del Instituto de Pensamiento Político y Económico Eloy Alfaro (IPPE). Ambos organismos fueron creados durante su gobierno, y hoy son dirigidos por académicos remunerados con fondos públicos de Ecuador, hasta el 2017.

Desde agosto de ese año hasta diciembre de 2019 fue conferencista del IPPE, con un mensual de 6.000 dólares, mientras en Celag dio charlas desde febrero a diciembre de 2018, con un pago de $ 8.000 al mes. A esto se suman los ingresos por su pensión de exmandatario de $ 4.200. Durante diez meses, percibió unos USD 18.200 mensuales. Como presidente ganaba en promedio 6 mil dólares.

Estos ingresos no incluyen la remuneración que recibe del gobierno ruso, por su programa de entrevistas en el canal oficialista RT, que no ha revelado, y otras conferencias esporádicas internacionales a las que es invitado, por las que puede ganar hasta
$ 60 mil.

El primer contrato que revisamos fue con Celag. La institución se relaciona con el movimiento Podemos de España, que hoy cogobierna ese país. Sus cuadros, Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias y Íñigo Errejón, junto con académicos latinoamericanos de izquierda, confluyeron en un tanque de pensamiento para analizar lo que sucedía en Latinoamérica. Antes, los españoles fueron parte del CEPS, una fundación creada en Ecuador, en el gobierno de Correa, y recibieron onerosos contratos de consultorías.


Celag publicita cursos de académicos y políticos que colaboraron con el anterior gobierno. Oglietti contrató al ex presidente, en 2018. 


Celag -según sus propios datos- fue creado en el 2014 y se promociona como una “institución dedicada a la investigación, estudio y análisis de los fenómenos políticos, económicos y sociales de América Latina”. No obstante, en la Superintendencia de Compañías su registro de nacimiento fue un año más tarde, el 2015.

En el registro se calificó como una sociedad anónima bajo el nombre Celag Geopolítica, domiciliada en Monteserrín, al norte de Quito. Tiene tres accionistas: Sergio Martín Carrillo, Alfredo Serrano Mancilla y Celso Guillermo Oglietti, quien aparece como socio principal, según registros de la Superintendencia de Compañías. Los tres son catedráticos extranjeros que aterrizaron en Ecuador para apoyar a la Revolución Ciudadana.

El 13 de febrero del 2018, Oglietti, como representante de Celag, firmó un contrato con Correa, con una vigencia de diez meses.

¿El objeto del convenio? La “preparación, elaboración y dictado de charlas académicas”, igual que la asesoría en políticas públicas.  Por este trabajo se acordó un mensual de $ 8.000, hasta que terminara ese año.


Contrato de Celag con el ex presidente Correa, firmado en 2018


El ex mandatario adicionalmente se comprometió a entregar tres videos formativos, sobre política fiscal, economía política, monetaria y cambiaria. Los pagos se acordaron a través de transferencias a sus cuentas en Bélgica, donde reside.

Un mes después de sellar ese contrato, el ex presidente entró al Consejo Consultivo de Celag, convertido en enclave de políticos de izquierda latinoamericanos y españoles. Ahí también son consultores y talleristas remunerados el ex vicepresidente boliviano Álvaro García Linera; el ex alcalde de Bogotá, Gustavo Petro; el filósofo brasileño, Emir Sader; el periodista argentino Pedro Brieger, el español y fundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, y ex secretario de Educación Superior, René Ramírez. Su hermano Jacques también es parte del organismo, en el equipo de investigadores.

El ex mandatario terminó sus cursos virtuales en abril del 2018. Celag agradeció su participación en un tuit: “Un honor contar con su visión estratégica sobre los nudos críticos para el cambio en Latinoamérica”.

Pero un año después, la relación de Correa con Celag se mantenía. En su página oficial consta como parte de su planta docente para cursos virtuales desde 2019. Estos talleres se dictaron entre el  5 de marzo y el 23 de abril de ese año. La capacitación tuvo un costo de 60 dólares por estudiante. Correa aún es parte del Consejo Consultivo.

El Departamento de Relaciones Públicas de Celag contestó escuetamente sobre la relación laboral con el ex jefe de Estado, ante nuestro requerimiento. “El señor Correa ha prestado sus servicios académicos y profesionales como profesor de nuestros cursos virtuales y editor de la revista académica virtual Propuestas para el Desarrollo”.


Correa también ha sido invitado a dar conferencias por mandatarios de otros países, como el de México, Andrés López Obrador. Ahí se asilan varios miembros de su partido político.


Celag explicó que al “igual que otros profesores como el ex presidente José Rodríguez Zapatero, las actividades realizadas se enmarcan en nuestra misión como centro de pensamiento que estudia los procesos políticos y económicos de América Latina”.

En octubre de 2018, Correa corroboró que recibía ingresos por dar cursos online y conferencias. En una entrevista al diario argentino Página 12, dijo que tenía un salario fijo como presidente del IPPE y que hacía consultorías. Que se ha “comido los ahorros familiares”, y se endeudó, pero que ya se equilibró porque “por una conferencia le pueden pagar
$ 60.000”.

En todos sus viajes internacionales, Correa, además del conductor, tiene un guardaespladas que lo acompaña. Se trata del español Ernesto Ruiz, un ex militar que trabajaba con UC GLOBAL y le daba vigilancia desde cuando estaba en la Presidencia.

En mayo de 2018, el Gobierno le retiró a Correa la seguridad que le brindaba junto a su familia, y estaba a cargo de GLOBAL. Mensualmente pagaba $ 95.000 por este rubro, desde cuando dejó el Gobierno.


Correa se desplaza a sus viajes internacionales con un equipo de seguridad. Su principal guardaespaldas es el español Ernesto Ruiz, ex trabajador de UC GLOBAL, que estuvo con él en México (Izq.) hace un par de meses. A fines de 2019 Ruiz también estuvo en Caracas (Der.).


“Es una protección básica, gente desarmada, necesito tener al menos un chofer que sepa conducir en caso de emergencia. Lo paga una institución. No puedo decir cuál. La discusión en Ecuador es tan tonta que dicen ´¿si es tan popular para qué necesita protección?´ Pero además de eso, suponiendo que no tenga ningún enemigo personal, que es imposible, tengo secretos de Estado”, declaró el ex presidente.

En los últimos tres años, Correa ha viajado acompañado de sus guardaespaldas constantemente a países en Europa y América. Seguimos algunos de sus desplazamientos en base a los registros noticiosos. Ha estado en Colombia, Francia, Estados Unidos (para el estreno de su programa “Conversando con Correa”, que difunde RT), Argentina, Brasil, Uruguay, Cuba, México y Bolivia. También viajó a España, Francia, Italia, Irán, Rusia…

Se estima que el pago de su seguridad puede llegar a $ 10.000 mensuales, además de sus boletos de avión, alimentación y alojamiento.

Pero Correa tiene otros gastos. En Bélgica, desde el 2017 arrienda un departamento de 110 metros por el cual paga $ 1.225 euros, (1332 dólares), y además cubre la manutención y estudios de sus tres hijos. En Ecuador, su pensión se deposita en la cuenta de su hermana Pierina, para el pago de sus abogados.

Oglietti, de becado a empleador de Correa

Años atrás, el hoy representante de Celag, Celso Oglietti, fue servidor público, becado en el gobierno de la Revolución Ciudadana.

Aterrizó en Ecuador como académico, con el Programa Prometeo, una iniciativa para reclutar en el exterior académicos que enseñaran a los estudiantes universitarios. Este proyecto recibió $ 247 millones de financiamiento. Cada profesor ganaba entre $ 4.000 y $ 6.000 mensuales.

Oglietti, como Prometeo, recibió una pensión mensual de $ 4.630, según registros de la Secretaría de Educación Superior. Fue parte de ese programa un año, del 2015 al 2016. Recibió $ 58.993 por distintas investigaciones, según publicó el medio Primicias.

Al mismo tiempo el argentino era director del Centro de Estudios del Trabajo del Ministerio de Relaciones Laborales. Luego de dejar Prometeo, fue contratado como asesor, de escala 2, en el Servicio de Rentas Internas (SRI), con un sueldo de $ 3.000.

Correa-Celag-Podemos

Al movimiento de ultraderecha español Vox le preocupa la relación entre el gobierno de Correa-Celag y Podemos, que cogobierna en España.

Ecuador financió, según sus denuncias, las actividades de Podemos, que simultáneamente apoyó la creación de Celag, como un tanque de pensamiento para apuntalar políticas de los llamados ´gobiernos progresistas de Sudamérica´: Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador.

Los diputados de Vox, Víctor González y Hermann Tertsch, estuvieron en Ecuador para pedir al presidente Lenin Moreno que investigara esa relación de Celag con Podemos. 

Víctor González, vicepresidente de Vox, y Hermann Tertsch, eurodiputado de este partido, estuvieron hace varias semanas en Ecuador para pedir al presidente Lenin Moreno que investigara esa relación.

González denunció que hubo un nexo estrecho entre integrantes de Prometeo y autoridades de Celag. En esa lista está el andaluz Alfredo Serrano Mancilla, director Ejecutivo del Centro y consta como accionista.

Serrano era conocido por su cercanía al fallecido mandatario venezolano Hugo Chávez, a quien asesoraba en economía. En Venezuela lo llaman el “Jesucristo de la economía” y varios medios aseguran que aún es asesor de Nicolás Maduro.

En Ecuador trabajó en la Secretaría de Educación Superior, entonces dirigida por René Ramírez, quien también integra Celag.  Ganaba $ 6.000 mensuales, entre 2014 y agosto del 2015.

Es autor de varias publicaciones, entre ellas “A Re distribuir el Ecuador para todos”. Hoy se mueve entre Argentina y España, dirige un programa radial digital (La Pizarra), y ha entrevistado a Correa, Morales y Alberto Fernández.

Otro accionista de Celag, que también apoyó al anterior gobierno, es el español Sergio Martín Carrillo. Fue docente, entre 2014 y 2016, del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN). Luego se afincó en Bolivia y fue consultor de Morales.

Contrato bajo siete llaves con el Instituto Eloy Alfaro

Correa firmó otro contrato con el Instituto de Pensamiento Político y Económico Eloy Alfaro (IPPE). Fue sellado por Correa y la entidad como “confidencial”. Todos sus documentos, reportes, contratos, comunicaciones y conversaciones son confidenciales.

La defensa del propio ex jefe de estado incluyó este contrato en el juicio por el plagio de Fernando Balda, que está en la Corte Nacional.

Entre los fundadores del IPPE están Gabriela Rivadeneira, Guillaume Long y Pavel Muñoz. Su director es Rafael Correa.

El IPPE fue creado por Correa para apuntalar su proyecto político. Cuando el movimiento se dividió el grupo afín al ex mandatario se quedó con la Fundación y dejó el partido de la lista 35 a los aliados del presidente entrante, Moreno.

El 17 de agosto del 2017, pocas semanas después de la ruptura, la Cancillería, entonces dirigida por María Fernanda Espinosa, dio vida jurídica a la Instituto.

Cuatro días después, la Fundación firmó un contrato con Correa. En representación del IPPE firmó Rolando Carrera, tesorero de las campañas de País. Su nombre es parte de los archivos que sirvieron a la Fiscalía para enjuiciar a Correa por el caso sobornos 2012-2016, en el que fue sentenciado a ocho años de prisión, como cabeza de una organización delictiva. La Fiscalía no acusó a Carrera.

El contrato con el ex presidente duró 28 meses y 10 días. Es decir, hasta diciembre del año pasado. En ese período la Fundación se comprometió a pagarle $ 6.000 mensuales.

Correa, a cambio, daría conferencias y charlas. En enero del 2018, el ex mandatario entregó una factura por $ 40.000 más impuestos, por los pagos desde agosto del 2017.


Factura de Correa por pago de 40.000 dólares y copias del contrato con el IPPE


El Instituto aglutina a hombres y mujeres influyentes del correísmo. Sus fundadores fueron Gabriela Rivadeneira (refugiada en México), Guillaume Long (ex canciller), Pabel Muñoz (asambleísta), Andrés Arauz (exministro de Talento Humano), Carol Murillo (socióloga), y Sebastián Torres (ex rector del IAEN).

Correa, como presidente, presentó un escueto informe de actividades del 2018, resumido en una hoja. Las principales ítems mencionados fueron “consultorías, análisis y estudios; charlas y conferencias, e investigaciones académicas”.

El Instituto se convirtió en la punta de lanza de los ataques al gobierno de Moreno, emprendiendo una campaña internacional para acusarlo de una persecución política contra el ex presidente y sus coidearios.

En julio del 2019, el entonces secretario Anticorrupción, hoy ministro de Inclusión Social, Iván Granda,  presentó una denuncia en la Fiscalía acusando a la Fundación de recibir fondos inusuales desde Venezuela y Rusia.

A la cuenta del IPPE en el Bancodesarrollo de Ecuador llegó una transferencia de $ 281 mil desde el Banco estatal venezolano Bandes y otros depósitos por $ 46.900, que no se justificaron, según informes de la Superintendencia de Bancos y la Unidad de Análisis Financiero. En 2018, el presidente Moreno denunció la operación de Bandes y dijo que el Instituto intentaba desestabilizar a su gobierno.

El presidente Lenin Moreno denunció en su cuenta en Twitter la creación del IPPE y su financiamiento desde Venezuela.

El IPPE justificó la transferencia como pago por honorarios profesionales de contratos de consultores, sujeto a confidencialidad. Según la denuncia, los fondos llegaron a las cuentas de Correa, el prefecto de Manabí, Leonardo Orlando, Ricardo Patiño, Patricio Rivera, Fausto Herrera, Diego Martínez y Rolando Carrera.

El informe indica que Correa recibió $ 96.000.

No obstante, la denuncia no ha trascendido en la Fiscalía. Correa sostuvo que la Fundación había hecho consultorías para financiarse. Cancillería decidió cerrar el Instituto, que es un duro crítico del Gobierno.

Este portal buscó la versión de Correa, a través de su abogado Fausto Jarrín. Respondió que no conoce sobre los asuntos profesionales de su defendido, que son muy personales. Sin embargo, explicó que no era posible que nos diera una entrevista después de los reportajes que publicamos, la semana anterior, sobre la campaña de desinformación que sería orquestada en redes por cuentas y plataformas correístas.

¿De dónde provienen otros ingresos de Correa? Además de su pensión vitalicia de $4.200 y las consultorías con IPPE y Celag, recibe pagos del Russia Today, cuyo monto no ha revelado.

Correa también ha reconocido que recibe donaciones de amigos, que no identifica. Fernando Balda, quien impulsó el juicio por supuestamente ordenar secuestrarlo en Colombia, hizo público un audio de agosto del 2019, donde se escucha a Correa decir que un “amigo le donó 25.000 euros, que él tomará como un préstamo, para ayudar en España”.

La conversación fue grabada en el contexto de los contactos que el ex presidente habría tenido para impedir la extradición desde España de su ex jefe de Inteligencia, Pablo Romero, hoy detenido en Quito.

En el audio Correa también explica a sus coidearios que la fórmula para fortalecer el futuro es entregar dinero, a través de consultorías a varias entidades, entre ellas el IPPE.

Un actor ingresaba con los hijos de Assange a la embajada

Las autoridades penitenciarias de Gran Bretaña acaban de autorizar que Julian Assange pueda casarse en la prisión de Bermash con su pareja, Stella Morris. Ambos  procrearon dos hijos en la embajada de Ecuador en Londres, que hoy tienen dos y tres años. Uno de los niños era ingresado constantemente por un activista de WikiLeaks a la sede diplomática, ocultando que era hijo del australiano y su abogada. Aquí los detalles de la relación que fueron documentados por la empresa de vigilancia UC GLOBAL y alertados a las autoridades ecuatorianas. Nota actualizada este 12 de noviembre de 2021.

Redacción Código Vidrio 

Los excesos marcaron la estadía de Julian Assange en la embajada de Ecuador en Londres. En abril del 2020, precisamente, se reveló una de las consecuencias de esos desenfrenos: Stella Morris, una de sus abogadas, confirmó que durante el asilo en la sede procreó en secreto dos hijos con el fundador de WikiLeaks, preso en Inglaterra.

Este viernes 12 de noviembre se conoció por una publicación de la BBC que las autoridades de Grab Bretaña autorizaron a Assange contraer matrimonio con Morris en la cárcel donde está detenido desde abril del 2019, mientras espera que la justicia decida si puede o no ser extraditado a Estados Unidos.

El 1 de septiembre de 2019, Código Vidrio reveló que la empresa de seguridad UC GLOBAL, que vigilaba la sede, elaboró reportes sobre la relación de Morris con Assange, y que habría tenido un hijo con él, a fines de 2017. En uno de los informes se incluye la fotografía de un amigo de la pareja ingresando a la embajada con un bebé.

Morris, de origen sudafricano, confirmó al periódico inglés Mail on Sunday que el australiano, hoy de 50 años, es el padre de dos niños (uno de un año y otro de dos).

El periódico publicó fotografías de Assange con los niños pequeños y una entrevista con Morris en la que cuenta que “se enamoraron” y planeaban casarse.

Las fotos con Assange y sus hijos fueron entregadas por Stella Morris al diario Mail on Sunday, y luego filtradas por personal de WikiLeaks a otros medios.

La pareja habría concibido su primer hijo el 2016. Según reportes judiciales a los que accedió el medio inglés, Assange fue testigo del nacimiento de ambos niños en hospitales de Londres, a través de un video que transmitió el parto en vivo y conoció al niño mayor, llamado Gabriel, después de que lograran ingresarlo ilegalmente en la embajada.

Ambos niños son ciudadanos británicos.

Este portal tiene un informe de UC GLOBAL donde se detallan los ingresos de uno de los bebés. En el reporte se menciona que el 9 de enero de 2018, el activista inglés de WikiLeaks, Stephen Hoo, entró a la embajada con un pequeño en brazos.

“El Huésped -indica el informe- recibe la visita de Stephen Hoo con el bebé, acompañado como siempre de Stella”.

No era la primera vez que el actor de ascendencia China visitaba a Assange. En varias ocasiones llegaba con un bebé de meses, a quien sostenía en un canguro en el pecho.

En el informe, que no tiene un tono concluyente, se enfatiza que Hoo, que abiertamente había reconocido ser homosexual, no era el padre. Personal de seguridad la embajada también escribió que la abogada Morris desapareció por varios meses del radar de la embajada, antes de la aparición de Hoo con el pequeño, en octubre de 2017.

Aunque Hoo decía que era su hijo, nunca presentó a los guardias un documento de identificación del niño, al ingreso. Las visitas del actor británico siempre coincidían con la llegada de Morris.

Por eso sospechaban la “posibilidad de que el Huésped fue padre durante su confinamiento en la Embajada”.

La relación de Assange y Morris se estrechó en un contexto de relajamiento casi total del Hotel, como se conocía a la embajada, durante el asilo, entre 2012 y 2019.

Festín y resaca en el Hotel

Lo que ocurrió durante el asilo del activista Julian Assange en la sede diplomática tuvo tintes de festín, pero también de una cruda resaca, por los daños colaterales para su salud física y mental.

Mientras estuvo en la sede, el australiano tuvo constantes choques con los embajadores de turno, con personal diplomático y los guardias de seguridad, que intentaban controlar al Huésped, su equipo de abogados, sus colaboradores y cientos de visitantes.

A pesar de los reiterados intentos por limitar el ingreso de colaboradores de Assange y WikiLeaks a la embajada, hubo hasta 17 cercanos al australiano en la delegación al mismo tiempo, como lo revela un informe del entonces embajador Juan Falconi.

Mientras estuvo asilado, Assange contó con la protección del entonces canciller Ricardo Patiño, con quien tenía línea directa, desobedeciendo la autoridad de los embajadores de turno. Foto de archivo.

Del equipo, la abogada Stella Morris era la figura más cercana. Dormía con Assange en la delegación diplomática, según los registros escritos de GLOBAL, membretados como secretos, que se enviaban mensualmente a la entonces Secretaría de Inteligencia, Senain.

Por ejemplo, el primer día de enero de 2018 ella pasó la tarde completa en la embajada, el día 6 también estuvieron juntos y el día 7 se dedicaron a arreglar su dormitorio.

Otra persona que podía pernoctar en la embajada era la actriz Pamela Anderson, una de sus más asiduas defensoras. Según fuentes cercanas a la delegación diplomática, hubo una construcción mediática alrededor de esta relación supuestamente sentimental para asegurar que el caso estuviera en el ojo público, dada la notoriedad de esa figura de la televisión estadounidense.

El Huésped detestaba ser controlado

Assange detestaba ser controlado, ocupaba distintos sitios de la sede indiscriminadamente para sus relaciones y citas con distintos personajes. Eso es advertido en varios informes, tanto del personal de seguridad como de funcionarios diplomáticos. Sabía que era vigilado por un sistema de cámaras, ubicadas en las áreas públicas. Para evitar ser grabado escogía espacios que no eran monitoreados.

Narváez, el excónsul, partidario de WikiLeaks, que era uno de sus hombres de confianza, negó los exabruptos y aclaró que fueron excepcionales. “Assange es una persona sumergida totalmente en su actividad, pocas veces trata o habla de temas que no estén dentro de su trabajo de análisis político, de lo que se va a publicar, de los ataques que le hacen, es tremendamente apasionado. Es poco flexible, muy cerrado en cosas que cree, pierde la paciencia, a veces, pero es difícil que cambie de opinión.

La actriz estadounidense Pamela Anderson es una de las más arduas defensoras de Assange. Lo visitaba constantemente y también se quedó a dormir en la embajada en Londres, varias veces. Fotos de archivo.

El papel de Morris

En el juicio que se ventila en Madrid por el supuesto espionaje a Assange salieron a la luz las gestiones que Stella Morris realizó en favor de Asange.

En una reunión con un testigo, a inicios de 2018, en un almacén al frente de la Embajada, Morris habría mencionado que el equipo de Assange investigó el entorno de la jueza británica Vanessa Baraitser. Así habían conocido que su esposo era un militar activo, que a su vez colaboraba con una empresa de ciberseguridad. A través de una filtración de documentos secretos, esa firma había quedado en ridículo, comprometiendo la eficiencia del trabajo del esposo de la jueza.

En el curso de esa conversación, Morris también habría revelado la existencia de un plan secreto y clandestino para sacar a Assange por la puerta principal, en una “salida victoriosa” hacia un destino seguro, pero todo esto dependía, principalmente, del Gobierno ecuatoriano, “ya que serían ellos los encargados de proveer el vehículo y los medios de salida”.

Se refería a un plan elaborado en diciembre de 2017, que fue conocido por el entonces secretario de Inteligencia, Rommy Vallejo. La canciller de la época, María Fernanda Espinosa, reconoció que buscaban que las autoridades inglesas le concedieran un salvoconducto, para lo cual había sido nombrado funcionario en la embajada de Ecuador en Moscú. Y antes se nacionalizó ecuatoriano, en medio de un proceso irregular, plagado de anomalías, según denunció luego el mismo gobierno.

Assange entró a la embajada el 20 de junio de 2012. Fue expulsado en abril del 2019 y actualmente está preso en Londres, cumpliendo una sentencia por evasión de su arresto domiciliario.

´Pernoctación con personal femenino´

Los reportes sobre las relaciones de Assange y sus invitadas eran constantes. “Advertimos sobre la falta de control del personal colaborador o simpatizantes del huésped que suelen pernoctar en el Hotel (si bien entendemos que hay ciertas acciones que deben de ser contempladas y relajadas, vemos que se produce con bastante frecuencia la pernoctación de personal femenino con el huésped y que esta se produce fuera de la zona de descanso designada al mismo)”.

Pero la situación del australiano cambió radicalmente, desde fines de 2017, luego de la ruptura entre Lenin Moreno y Correa, su eterno defensor, quien le había concedido el asilo a mediados de 2012.

Para septiembre de 2018 el gobierno de Moreno estaba muy preocupado por las continuas intervenciones y excesos de Assange en la política interna de otros países, especialmente EE.UU. y España, y por primera vez aprobó un protocolo de seguridad, que fijaba normas en la sede. Eso, a la larga, definió la suerte de Assange, que en abril de 2019 fue expulsado de la embajada y entregado a la Policía británica.

Ecuador, en el radar de desinformación mundial

Las tropas cibernéticas operan en más de 70 países, para diseminar campañas de desinformación en redes sociales. Dos informes de la Universidad de Oxford (2017-2019) confirman que Ecuador es una de las naciones donde se aplican esas operaciones. En el reporte de 2017 se menciona a Somos+, de los Guerreros Digitales, como uno de los principales actores. Este batallón participa activamente en la viralización de tuits, videos, fotos que apuntan contra el gobierno de Lenin Moreno y respaldan a Rafael Correa.

Redacción Código Vidrio

Incontenibles, las tropas cibernéticas se riegan como una pandemia por las redes sociales del planeta. Han diseminado sus operaciones de propaganda y desinformación los últimos años en 70 países, incluido Ecuador. Aquí el batallón más visible de esa estrategia tiene nombre y apellido: son los Guerreros Digitales, reclutados en el gobierno de Rafael Correa.

Los primeros en identificar cómo opera este colectivo, en el contexto de una investigación global sobre el uso de redes para manipular de la opinión pública, fueron los académicos Samantha Bradshaw y Philip N. Howard, de la Universidad de Oxford, Inglaterra.

Entre 2017 y 2019 ellos divulgaron dos investigaciones sobre el fenómeno de la manipulación en el ciberespacio. Su trabajo se plasmó en sendos estudios académicos rigurosos. El primero se titula «Tropas, trolls y armadores de problemas: un inventario global de la manipulación organizada en redes sociales» y el segundo «El Orden Global de la Desinformación, inventario global de la manipulación organizada en redes sociales».


“Las actividades de las tropas cibernéticas tienen muchas formas de organización y diversos actores. Aprovechan las redes para manipular la opinión pública y establecer agendas políticas”.


Los informes alertan que cada vez más los gobiernos, los movimientos políticos y otras organizaciones están recurriendo a las plataformas virtuales para influir en los flujos de información y los canales de comunicación para moldear (deformar) la opinión pública.

Así, participan activamente en las conversaciones en redes sociales, atacan y hostigan a opositores y periodistas. Para este objetivo, algunos gobiernos y partidos no han dudado en asignar fondos públicos, según el reporte de 2017. En Ecuador se identificó, por ejemplo, que el anterior gobierno de Correa gastó, al menos, 200 mil dólares en estas campañas.

En la extinta Secretaría de Inteligencia y la Secom se incubaron estas operaciones después del 2010. Toda su maquinaria de manipulación y ataques a opositores y periodistas se volcó a las redes, especialmente Facebook, Twitter y WhatsApp. Ahí se libra la guerra de desinformación, según denuncias del oficialismo.

Los soldados cibernéticos emplean diversas estrategias, herramientas y técnicas. Incluyen la creación de aplicaciones oficiales, sitios web o plataformas para difundir contenido.


En Ecuador, el control de los mensajes de propaganda política para moldear la opinión pública está en manos de movimientos políticos, que según el gobierno son afines al correísmo. En informe de la Universidad de Oxford de 2019 ya no se identifica operaciones directas desde el oficialismo.


Estos colectivos anónimos utilizan cuentas reales, falsas o automatizadas para interactuar con los internautas. También crean imágenes, videos, audios trucados y publicaciones de blog.

Estudios de Oxford coinciden con Inteligencia

Este diagnóstico de la Universidad de Oxford coincide con un informe del sistema de Inteligencia ecuatoriano, divulgado en una investigación de este portal la semana pasada. Pudimos determinar que en Ecuador la última oleada de desinformación se puso en marcha desde el paro de octubre pasado y se profundizó a fines de febrero, cuando se desató la emergencia por la pandemia del coronavirus.

En medio de la crisis, se han desarrollado 13 campañas simultáneas de desinformación y propaganda en redes, que buscan generar miedo y caos entre la población, para desestabilizar al gobierno y alargar la crisis, con un fin político.

En el informe de 2017 de la universidad inglesa se establece que la cuenta Somos, que es operada con los Guerreros Digitales, ataca y hostiga a opositores y periodistas. Fue creada en 2015 por el gobierno de Rafael Correa, en una estrategia para copar redes sociales desde la Secretaría de Comunicación. En celeste resaltamos algunas menciones al caso de Ecuador.   


A la cabeza de esta estrategia, conocida en el mundo del espionaje como operaciones sicológicas, estaría el expresidente Rafael Correa, que acaba de ser sentenciado a ocho años de prisión por cohecho.

Fausto Jarrín, abogado del expresidente, negó cualquier participación suya en la campaña en redes, y dijo que se trataba de una maniobra de descrédito del gobierno.


El expresidente Correa desde Twitter dirige campañas para desestabilizar al Gobierno; pide que renuncie el presidente Moreno y su vicepresidente, y que asuma el exvicepresidente Jorge Glas, preso por corrupción. Sus trinos son viralizados en redes por sus millones de seguidores. 


A escala global, este fenómeno cobró impacto con los años. En 2017 la manipulación por redes se identificó en 28 países, incluido Ecuador; en 2018 afectó a 48 naciones y actualmente a más de 70.

En el estudio del 2017, los investigadores destacan las intervenciones en la manipulación en redes desde el Gobierno, mientras en el del 2019 se indica que los principales actores de desinformación serían los partidos políticos y el Gobierno. Ambos informes fueron divulgados en su momento por varios medios, dentro y fuera del país.

Mientras China, Rusia y Estados Unidos se cuentan entre los que más recurren a estas estrategias, en Latinoamérica también destacan Argentina, Venezuela, Brasil, México y Colombia.


Las redes sociales, que alguna vez fueron reconocidas como una fuerza en favor de la democracia, son objeto de un creciente escrutinio por su papel en el refuerzo de la desinformación, incitación a la violencia y disminución de los niveles de confianza en las instituciones.


Suenan los tambores de guerra

A semanas de dejar el poder, Correa recibió duras críticas desde distintos sectores. Molesto por los cuestionamientos, el 19 de junio de 2017 disparó varios tuits que se difundieron por Facebook para activar a sus combatientes en redes.

Así presagió lo que sería una declaración de guerra sostenida con el gobierno de su sucesor y expartidario, Lenin Moreno.

«Mis queridos guerreros digitales: Así como las redes pueden ser el máximo exponente de libertad de expresión, también pueden ser refugio … de cobardes. Por eso les propongo que a todos los insultadores, además de denunciar sus trinos, averigüemos y expongamos quiénes son … dónde viven trabajan, etc., para ver si son capaces de decir en persona las porquerías que escriben en redes. ¿De acuerdo?», reseñaban varios de sus trinos.

No era la primera vez que Correa arengaba a sus tropas cibernéticas para contraatacar, al sentirse escrutado. A partir del 2015, los Guerreros han lanzado feroces arremetidas desde la plataforma web Somos+, creada por la Secretaría de Comunicación (Secom), de la época, para combatir campañas de supuesta información falsa.

“En Ecuador, el gobierno lanzó un sitio web llamado Somos + para investigar y responder a los usuarios de redes sociales que lo critican”, indica uno de los estudios de Oxford. El sitio web -añade- envía actualizaciones a los suscriptores cuando un usuario de medios de comunicación social critica al gobierno, permitiendo a los partidarios pro-gobierno apuntar colectivamente a los disidentes políticos.

El linchamiento a Crudo Ecuador

Los Guerreros Digitales y Somos+ debutaron tras la polémica con Crudo Ecuador, una página de sátira política creada en 2012 en Facebook, que ridiculizaba a Correa y algunos de sus subalternos, entre otros temas.

Somos+ se menciona en el primer estudio de la Universidad de Oxford, en referencia a la táctica individual targeting. Esta consiste en seleccionar a un individuo o grupo para atacarlo en masa.

 

 

 

 

 

 

 

 

También incluye un hostigamiento, con insultos y descalificaciones, discursos de odio, discriminación de uno a decenas de usuarios, anónimos.

Precisamente, Gabriel González, creador de Crudo, fue intimidado y amenazado, luego de que Correa lo atacara públicamente. Su información personal y las fotografías de su familia aparecieron publicadas en redes, diligentemente divulgadas en las cuentas de los Guerreros Digitales. También recibió en su domicilio un ramo de flores con una amenaza: “Qué bueno tener la oportunidad de saludarlo y felicitarlo por tan hermosa familia, su esposa. y qué decir de sus dos hermosos hijos”.

Frente a la escalada de amenazas, González se despidió de sus seguidores. “Usted ganó”, escribió Crudo Ecuador en su última publicación, en Facebook, donde tenía más de 200 mil seguidores.


 


“No puedo exponer a mi familia contra esta mafia. Espero me sepan comprender, no tengo garantías para nuestra integridad”, comentó y también dejó de divulgar sus memes en Twitter, plataforma desde la cual lo seguían 45 mil personas.

La “guerra contra la desinformación”

Uno de los mentalizadores de la estrategia en redes y de la creación de cuentas en plataformas para defender el proyecto de la Revolución Ciudadana fue Fernando Alvarado, enconces secretario de Comunicación.

En entrevista con este portal reconoció que estimuló a “tuiteros jóvenes, entusiastas, para que se conviertan en defensores de la verdad, y que ayuden a combatir la desinformación. No obstante, “ellos tienen vida y pensamiento propios desde hace muchos años. Se activan según sus puntos de vista y convicciones personales”.

En la campaña presidencial del 2016, las cuentas creadas en el correísmo impulsaron la candidatura del binomio Lenin Moreno-Jorge Glas. Y algunas se encargaban de la guerra sucia contra el candidato opositor Guillermo Lasso. Como parte de esta estrategia en redes también compraron miles de seguidores falsos en Twitter, que luego fueron suspendidas.

Con el cambio de gobierno y el rompimiento abrupto entre Moreno y Correa, la mayoría de plataformas y cuentas creadas en el correísmo pasaron a la disidencia y se alinearon con el exmandatario. Buena parte son militantes convencidos, defensores del proyecto político, molestos con las políticas del régimen.

La mayoría participa directa e indirectamente hoy en la difusión de mensajes, videos, fotos y audios (reales, falseados y sobredimensionados), que se comparten por usuarios en Somos+, con 2.085 seguidores en Twitter y 165.302 en Facebook.

Se suman Enlace Digital, con más de 54.000 seguidores, Correístas, con 161.599 seguidores en Twitter, y Resistencia EC, entre muchas otras cuentas de ataque y difusión.


“Una democracia fuerte requiere acceso a información de calidad y la capacidad de la ciudadanía para entablar debates. ¿Las plataformas de las redes sociales están realmente creando espacios para la deliberación y la democracia? O, por el contrario, ¿están reforzando contenidos que mantienen a los ciudadanos adictos, desinformados y enojados?”


A pesar de que existen más plataformas que nunca en la globósfera, Facebook sigue siendo la dominante para las actividades de las tropas cibernéticas, según el estudio de Oxford.

Precisamente por eso, Correa, sus lugartenientes y militantes, apuntalaron la creación de colectivos digitales que actualmente pueden llegar a 9 millones de usuarios.

Esto podría explicarse, en parte, por el tamaño de su mercado (es considerada una de las plataformas de redes sociales más grandes del mundo), así como por su posibilidad de generar una comunicación cercana con la familia y amigos, una fuente de noticias políticas e información, o la capacidad para crear grupos y páginas.


Desde las cuentas de Guerreros Digitales en Twitter y Facebook se difunden contenidos y propaganda, que incluyen, sobre todo, cuestionamientos al Gobierno, pero también difamaciones y desinformación.


A partir de 2018, los estudiosos de Oxford encontraron evidencias de una mayor actividad de las tropas en plataformas que comparten imágenes y videos en Instagram, YouTube y WhatsApp.

“Creemos que estas plataformas irán cobrando mayor importancia en los próximos años, a medida que más gente use las tecnologías de redes sociales con fines de comunicación política”.

Otra característica de las campañas de manipulación, según el análisis de los académicos ingleses, es que las tropas cibernéticas trabajan a menudo junto con la empresa privada, organizaciones de la sociedad civil, subculturas de Internet, grupos de jóvenes y hackers.

En el informe de Oxford-2019 también se destaca que hay tropas digitales que están atacando opositores del gobierno. Además hay troll centers que operan contra el estado.

En Ecuador, según ha documentado ampliamente la prensa, el Secretario de la Administración del anterior régimen, Vinicio Alvarado, formó un conglomerado de empresas de publicidad que recibieron decenas de millones de dólares de fondos públicos en contratos, para amplificar la propaganda oficial y difundir ataques masivos de desinformación en redes, con las empresas Xima y Creacional a la cabeza.

Durante el anuncio de la sentencia a Correa y 19 de sus colaboradores, los jueces destacaron que Alvarado también recibió sobornos de empresas, que fueron desviados hacia las agencias de publicidad que creó antes de llegar al Gobierno.