La decisión causó revuelo. La razón de fondo de la expulsión del embajador de Cuba y de toda la misión diplomática en Ecuador se relaciona con cargos de supuesta desestabilización e injerencia en asuntos internos de agentes del servicio de inteligencia de La Habana. 22 diplomáticos fueron expulsados por el gobierno de Daniel Noboa y deben dejar el país hasta este viernes, cuando efectivamente se concretó la salida de todo el personal del inmueble donde operaba la embajada. Fuentes de inteligencia ecuatoriana indicaron que desde 2018 también se descubrieron acciones coordinadas entre los gobiernos de Cuba y Venezuela, para apoyar al correísmo y otros grupos radicales, en diferentes aciones contra el gobierno de turno a diferentes niveles. Nota actualizada este viernes 6 de marzo.
Por alianza Código Vidrio – Vistazo
El gobierno de Ecuador declaró persona non grata al embajador cubano acreditado en el país, Basilio Gutiérrez, y a todos los miembros de la misión diplomática y consular. En una comunicación verbal notificada ayer miércoles 4 de marzo, la Cancillería dio a Gutiérrez y a los 21 funcionarios cubanos un plazo de 48 horas para abandonar Ecuador.
Según confirmó esta alianza de fuentes del Gobierno, la decisión se sustenta en informes de inteligencia que registran actividades que atentan contra la seguridad interna, por lo cual la misión debe abandonar el país hasta este viernes 6 de marzo.
La Cancillería sustentó su decisión en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que faculta al Estado receptor a declarar persona non grata al jefe de misión o a cualquier miembro del personal diplomático, en cualquier momento y sin necesidad de exponer los motivos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba rechazó “en los términos más enérgicos la decisión arbitraria e injustificada” del gobierno del Ecuador, de expulsar a todo su personal.
Según Cuba, la decisión se tomó sin aportar ningún argumento. “Se trata de un acto inamistoso y sin precedentes, que daña significativamente las históricas relaciones de amistad y cooperación entre ambos países y pueblos”, indicó el gobierno cubano en un comunicado, destacando que su personal diplomático “ha cumplido estrictamente con el respeto a las leyes y reglamentos del Ecuador sin inmiscuirse en los asuntos internos”.
Minutos después de conocerse la decisión, cuando caía la tarde, una cámara grabó a una persona en la terraza del inmueble de la sede diplomática, que estaba quemando documentos en una parrilla metálica. Un video, donde se observa a un individuo, que vestía una camiseta blanca y un pantalón azul y quemaba los papeles, fue difundido por el presidente Daniel Noboa en sus redes sociales, con un escueto texto: “Parrillada de papeles”.
Desde el jueves 5 de marzo funcionarios diplomáticos cubanos empezaron a desalojar el edificio de cuatro pisos donde operaba la representación de ese gobierno en el centro norte de Quito. Y este viernes 6 un diplomático retiró la bandera de Cuba, mientras varios vehículos entraban y salían del inmueble con implementos y carpetas con documentos, así como mobiliario.
«El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, en respuesta a la arbitraria, injustificada y hostil decisión del gobierno de Ecuador (…), ante la imposibilidad de mantener una representación diplomática, ha decidido prescindir del inmueble utilizado como sede de la Embajada de Cuba, y retirar, con efecto inmediato, todos los atributos y símbolos identificativos de su misión diplomática en Quito. A partir de las 10:00 a.m. (hora de Quito) de hoy 6 de marzo de 2026, la Embajada de Cuba en Ecuador cesa sus funciones como sede diplomática. El gobierno de Cuba lamenta profundamente la acción unilateral e inamistosa del gobierno del Ecuador, que atenta contra el espíritu de respeto y cooperación que históricamente ha caracterizado las relaciones bilaterales entre ambos países», indicó en un comunicado la Cancillería cubana.
Fuentes del gobierno informaron que hasta las 15:00 de este viernes, solo siete de los 22 diplomáticos habían abandonado el país por vía aérea. Se desconoce si los 15 restantes lo harán en la siguientes horas como dispuso el Gobierno, pues fueron expulsados y automáticamente desde mañana estarían en condición de indocumentados de indocumentados.

La expulsión de la misión cubana fue fustigada en duros términos por el expresidente Rafael Correa y militantes del su movimiento. Tras conocer la decisión que se hizo pública el 4 de marzo, Correa reaccionó en su cuenta en X. «Cuando lo escuché, creí que era broma. Eso pasa por elegir a un drogo pelafustán nacido en Miami. No solo destruye a Ecuador, sino también a la Patria Grande», señaló Correa. Otros militantes del correísmo también cuestionaron lo ocurrido y se solidarizaron con el gobierno cubano, incluidos Gabriela Rivadeneira, presidenta del movimiento.
Un piquete policial se ubicó frente a la sede diplomática que suspendió su atención al público. Luego también llegaron miembros del Ejército para vigilar el perímetro.
Pasadas las 17:00, militantes del Partido Comunista Ecuatoriano (PCE) y simpatizantes del régimen cubano se concentraron en las afueras de la embajada ondeando banderas rojas y flores. Los manifestantes expresaron su preocupación por la decisión del Gobierno de solicitar la salida de la misión diplomática caribeña. Entre quienes protestaban estuvo la exembajadora de Ecuador en Cuba durante el gobierno de Lenín Moreno, María Augusta Calle y exasambleísta constituyente en 2008. Ella expresó su rechazo a la decisión del presidente Noboa de expulsar al personal diplomático cubano del país.
La decisión del Gobierno también fue rechazada por la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie). La organización considera que la medida responde a presiones de Estados Unidos y reiteró su solidaridad con el pueblo cubano.
La expulsión de la delegación cubana de Ecuador ocurre en medio de la profundización de las relaciones entre el gobierno de Noboa y Donald Trump, con el reciente anuncio de operaciones militares conjuntas contra el crimen organizado.
Desde su llegada al poder Trump ha puesto en marcha una agresiva política que busca la salida del actual régimen cubano, a través de acciones consecutivas que han afectado gravemente su economía que está al borde del colapso, especialmente por el desabastecimiento de petróleo. La política de EE.UU. hacia Cuba se enmarca en una estrategia más amplia de reducir la influencia china y rusa en América Latina. Gobiernos de izquierda como Colombia, Nicaragua y Cuba son vistos como «demasiado cercanos» a Moscú y Beijing.

Desestabilización y espionaje
Fuentes de Inteligencia informaron que los seguimientos a funcionarios cubanos empezaron el año pasado, ante una serie de indicios sobre el supuesto reclutamiento, a cargo de agentes cubanos de la embajada en Quito, de personas de distintas organizaciones sociales, con el fin de desestabilizar al gobierno, en supuesta coordinación con militantes del correísmo. Esas acciones también tendrían el soporte tecnológico de Rusia y China para Cuba. Los servicios de Inteligencia ecuatorianos además habrían identificado a ciudadanos cubanos que llegaron con visa de turismo y se quedaron en el país trabajando en dos universidades de Quito y Cuenca, cuya misión también sería apuntalar las tareas de desestabilización.
En las protestas encabezadas por la Conaie y otros movimientos, en octubre de 2019, un grupo de 17 extranjeros, entre cubanos y venezolanos, fue detenido en las inmediaciones del aeropuerto de Tababela, en Quito, bajo cargos de espiar al gobierno de entonces, cuando Lenín Moreno era presidente.
“Se detectaron irregularidades relacionadas con personas extranjeras”, según el general (SP) Patricio Carrillo, que entonces era Director General de Operaciones de la Policía. Algunos de los detenidos no portaban su identificación, aseguraron las autoridades de Gobierno por ese entonces.
La detención ocurrió el 13 de octubre, justo un día después del pico de las protestas, que tuvieron en vilo al poder Ejecutivo varias semanas.
Los presuntos espías, según datos de Inteligencia, operaban con la cobertura de una compañía de taxis. En las primeras investigaciones se hallaron evidencias de que conocían sobre los viajes presidenciales, cronogramas, itinerarios y destinos, con precisión de detalles.
Estas manifestaciones se desataron luego de un paquete de medidas anunciado por Moreno. La más controversial fue el fin del subsidio al diésel y la gasolina extra, que luego debió revocar. Las protestas contra el gobierno también fueron azuzadas por medios oficialistas rusos como RT y Sputnik.
Exautoridades del Centro Nacional de Inteligencia Estratégica (CIES), hoy CNI, confirmaron que desde 2018 también se descubrieron acciones coordinadas entre los gobiernos de Cuba y Venezuela, para apoyar al correísmo y otros grupos radicales, en diferentes aciones contra el gobierno. «Para todas las elecciones, desde 2018, enviaban equipos especializados en fraudes electorales, inteligencia y entrenamiento en revueltas», destacó un funcionario de Inteligencia del régimen de Moreno. «Llegaban con visas de turismo, unos 15 días antes, a provincias como Manabí, Esmeraldas, Guayas, Azuay y Pichincha. Luego se dispersaban a sus tareas en coordinación con miembros de organizaciones aliadas, para apuntalar acciones de desestabilización a diferente nivel con fondos, especialmente, de Venezuela», destacó el exfuncionario.
Moreno pone fin a las misiones
Como resultado de estos acontecimientos con la participación de los extranjeros, el gobierno de Moreno decidió en noviembre de 2019 poner fin a la misión Milagro desde Cuba. Se trataba de un programa de apoyo médico que enviaba la isla con especialistas cubanos. A la fecha de su conclusión, había seis convenios en marcha.

En realidad, la Operación Milagro había comenzado en 1992 en Ecuador. Para 2006, según reportó la embajada de Cuba, 153 colaboradores participaron en 168. 543 intervenciones quirúrgicas. De ese total, 118.575 correspondieron a Pterigium y 4.609 a cataratas.
El presidente Rafael Correa visitó Cuba en enero de 2009. Y en esa ocasión firmó el convenio marco de cooperación en salud. Meses después se concretó otro proyecto entre la Vicepresidencia (a cargo de Lenin Moreno) y el ministerio de Salud de Cuba.
Se trató del estudio psicosocial, pedagógico y clínico Manuela Espejo, para detectar personas con discapacidad. La misión solidaria Manuela Espejo atendió más de 825 mil personas. Hacia 2013, por un convenio con la seguridad social ecuatoriana, 293 médicos cubanos prestaron sus servicios en 52 unidades de salud.
Espionaje y vigilancia
Fuentes consultadas de ese gobierno informaron que el trabajo de las misiones médicas estuvo atravesado por un eje de espionaje y vigilancia. Detrás de las intervenciones de médicos hubo una agenda para espiar el accionar gubernamental, especialmente, luego de que las relaciones entre el correísmo y el morenismo sufrieron un quiebre.
Las investigaciones de la Dirección General de Inteligencia de la Policía mostraron que en 2019 algunos de los extranjeros detenidos, presuntos taxistas, tenían grandes cantidades de dinero consigo y no pudieron justificar su origen. No obstante, luego fueron liberados.
Esas operaciones soterradas se profundizaron, según reportes oficiales, luego de la ruptura de Moreno con Correa, quien mientras estuvo en el poder mantuvo una estrecha alianza con Cuba.
El fin de todos los acuerdos con Cuba en 2019 implicó la salida de cerca de 400 médicos del país. La decisión se tomó también por la necesidad de priorizar el empleo de profesionales ecuatorianos.

La entonces ministra de Gobierno, María Paula Romo, destacó que la medida buscaba reemplazar a los médicos cubanos con especialistas ecuatorianos, tras los indicios de la participación de cubanos y otros extranjeros en las protestas de 2019, que tuvo al correísmo como uno de sus principales protagonistas.
Entonces se cancelaron seis convenios bilaterales que estaban vigentes desde 2013, firmados durante la administración de Correa.
382 médicos cubanos que trabajaban en hospitales y centros de salud urbanos y rurales fueron retirados, con un primer grupo regresando el 19 de noviembre de 2019.
Esta acción marcó el inicio de un enfriamiento significativo en las relaciones diplomáticas entre Ecuador y Cuba, que acaba de tener un último desenlace con la expulsión de toda la misión de diplomáticos cubanos en Quito.
Excelente!! Los recursos estatales no pueden estar en manos de extranjeros, mientras los profesionales ecuatorianos no tienen trabajo, o estabilidad laboral.