WhatsApp, oro en polvo en las elecciones

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En el país existen 9.1 millones de cuentas activas de WhatsApp, superada solamente por Facebook con 12 millones de usuarios. WhatsApp es una herramienta poderosa electoralmente porque está en los teléfonos del 40% de personas que no están en redes. Los mensajes que se envían por esta plataforma, a diferencia de Facebook o Instagram, no pueden ser verificados ni eliminados. La empresa puso más filtros para frenar la desinformación. Mensualmente suspendieron más de 2 millones de cuentas, el último año, por enviar spam o desinformación

Redacción Código Vidrio

Javier y Elizabeth Yépez son una pareja de esposos que vive conectada a las redes sociales. Ambos tenen 57 y 56 años y manejan en sus teléfonos las aplicaciones de Facebook, Messenger y WhatsApp. Esta última se convirtió, especialmente, en parte fundamental de su día a día.

“Me mantiene comunicada e informada”, dice Elizabeth quien recibe y comparte información en 20 grupos de mensajería instantánea. Los primeros que se le vienen la memoria son cuatro chats de su trabajo, está en otros dos con sus amigos del trabajo, otro con familiares lejanos, uno más de parientes cercanos, otro con sus hijos, uno más con sus vecinos del barrio, también con la directiva del conjunto habitacional, con los padres del colegio de su hijo y con sus excompañeras de colegio.

Javier solo está en ocho, pero es más activo para transmitir información en video y memes. En los últimos meses los dos han enviado a sus contactos “noticias” sobre cómo frenar el Covid-19, incluidas las que cuestionaban al gobierno por el manejo de la pandemia. Además, del arresto y salud de Abdalá Bucaram; sobre Guillermo Lasso y Rafael Correa.

Las recibieron, analizaron y replicaron porque a su criterio es importante que sus llegados conozcan lo que está sucediendo. Ahí está la fortaleza de WhatsApp, que puede ser un multiplicador de información verdadera y falsa.

En el país existen 9.1 millones de cuentas activas de WhatsApp, superada solamente por Facebook con 12 millones de usuarios.  Pero su diferencia radica en que el servicio de mensajería está ligado estrictamente a un número telefónico, lo que aparentemente repele los ataques de cuentas troll y bots, que a criterio del especialista en Marketing digital, Andrés Elías, distorsionan el alcance de Facebook.

Él cree que WhatsApp es una herramienta poderosa electoralmente porque está en los teléfonos del 40 por ciento de personas que no están en redes sociales (leer entrevista al final de esta nota).

Este público es un asiduo transmisor de la información que recibe a través de esta mensajería. Santiago Vinelli es psicólogo y terapista familiar y también coincide en que WhatsApp es el rey de las aplicaciones, en un segmento poblacional mayor de 60 años.  “En el chat de vecinos del barrio, los que más participaban y enviaban videos eran justamente ellos”.

Esta cadena de mensajes electorales vía WhatsApp fue importante en la campaña que llevó a la presidencia de Brasil a Jair Bolsonaro.  La Justicia de ese país incluso indagó si desde el exterior se articuló una estrategia para inundar la aplicación con Fake News, que impulsaron la aceptación del entonces candidato y denostaban a sus opositores.

El diario Folha de Sao Paulo publicó que durante la campaña del 2018 WhatsApp, con 120 millones de usuarios, “rivalizó con el alcance de Facebook. “La aplicación de mensajería permite a grupos de cientos de usuarios intercambiar textos cifrados, fotos y videos fuera del alcance de las autoridades o verificadores de hechos independientes, permitiendo la rápida difusión de información errónea sin manera de rastrear su fuente o alcance completo”.

En ese punto está el mayor peligro. Los mensajes que se envían por WhatsApp, a diferencia de Facebook o Instagram, no pueden ser verificados ni eliminados.

Más controles en WhatsApp

En un comunicado, la empresa que es parte de Facebook aseguró que lucha contra la desinformación en su plataforma y los controles se fortalecieron en este año.

El trabajo se concentró en tres ejes:

– Mantener la naturaleza privada de WhatsApp
– Evitar su uso coordinado y
– Empoderar a los usuarios para contrarrestar las Fake News.

Se aseguró que más del 90 % de los mensajes enviados por vía son conversaciones de una persona a otra. La mayoría de los grupos tiene menos de 10 participantes, con lo cual se disminuye el potencial multiplicador de las noticias falsas.

Adicionalmente establecieron un límite para reenviar mensajes. Antes en el 2018 se podía hacer 200 a la vez, ahora solo se permiten cinco a la vez. Con esta decisión, aseguró el comunicado, se logró una reducción de más del 25 % en la cantidad de mensajes reenviados.

Adicionalmente, cuando un mensaje es viral puede ser  enviado únicamente a un solo chat a la vez. “Con este cambio, redujimos este tipo de mensajes en más del 70 %”.

Advertencia a los políticos

También suspendieron más de 2 millones de cuentas cada mes, durante el último año, por enviar spam o desinformación. En época electoral además advierten a los partidos que enviar información sin consentimiento de los usuarios puede acarrear el cierre de la cuenta.

Instalaron un sistema para los usuarios encuentren resultados sobre las noticias u otras fuentes de información sobre el contenido que recibieron. Además, durante las elecciones en Estados Unidos, los usuarios pudieron enviar un mensaje a FactChat para obtener más información.

El analista político y experto en marketing digital Oswaldo Moreno habla sobre el “círculo rojo” para ejemplificar ese segmento de la población que le gusta estar informada de la política estatal. Este término fue  acuñado por el consultor ecuatoriano, Jaime Durán Barba, para graficar el alejamiento de la mayoría de la población del debate político.

Para él, este “círculo rojo” oscila en un rango entre el 10 y el 20 % de la sociedad en cualquier país.  “Son los que hablan de política”. El resto, 80 por ciento, no le interesa ese debate.

Por eso, cree que uno de los principales errores de los políticos en campaña es hablar para ese “círculo rojo”.

El despunte de las redes sociales no cambió este panorama. Por lo menos así lo cree el analista político y experto en marketing digital, Oswaldo Moreno, quien dice que las redes sociales no jugarán el rol definitorio en las elecciones de febrero del 2021.

Él sustenta su criterio en dos pilares. La expansión de las redes aún no alcanza las áreas rurales y marginales del país y la falta de credibilidad del contenido que se difunden a través del Facebook, Twitter, Instagram o Youtube.

“En la pandemia quedó demostrado que más de 2 millones de niños de la Costa no pudieron recibir clases por no tener en su casa un teléfono inteligente o un computador”, sostuvo Moreno, quien recalcó que lo mismo sucedió en la Sierra y en las ciudades más grandes como Quito y Guayaquil.

Para la catedrática universitaria Albertina Navas esto es un mito.  Ella recalca que la media de acceso a internet en Ecuador supera el promedio mundial. En nuestro país siete de cada diez personas tienen acceso a la red digita,l por lo menos una vez al mes, mientras que la tasa mundial es de seis personas.

Sostiene que no se puede poner como ejemplo el uso de tecnologías educativas, porque requieren otros requisitos distintos a las redes sociales como un computador o un ancho de banda para usar las plataformas educativas. En cambio, las telefónicas entregan Facebook o WhatssAp gratuito a sus clientes.

Navas recalca que las redes sociales no pueden ser tomadas como un termómetro de la sociedad en una totalidad, pero sí de un segmento, por eso es una herramienta válida para los candidatos.

Un estudio de la consultora quiteña Mentinno revela que el usuario digital ecuatoriano prefiere usar sus redes para entretenerse. (Centrado en contenido social, consumo de videos y fotos).

En segundo lugar para comunicarse; en tercero para hacer búsquedas y consultas; luego para hacer compras y finalmente para gestionar servicios y trámites en línea.

La mayoría de usuarios de estos espacios tiene entre los 18 a 45 años y ocupa el 75% por ciento de la audiencia en Ecuador. En este universo la página más visitada es como en el resto del planeta Facebook. Le siguen Youtube, Instagram, Twitter y WhatssApp.

En este escenario, Facebook tiene mayor presencia en  Guayaquil y Quito. No obstante, entre las dos suman el 35 por ciento a escala nacional. El resto de ciudades, incluso altamente pobladas como Cuenca o Manta, no llega al 10 por ciento.

Aunque en el estudio de Mentinno se explica que existe un crecimiento del 30 por ciento de usuarios en las urbes  llamadas satélites, como Ambato, Santo Domingo, Manta, Machala, Loja, Riobamba y Portoviejo.   El resto se distribuye en jurisdicciones con menos de 120.000 habitantes.

Con estos números, Moreno cree que la sociedad ecuatoriana no es como Estados Unidos o Gran Bretaña, donde las redes sociales jugaron un rol determinante para el ganador de las elecciones. Él apostaría por la radio para romper el “círculo rojo”.

El Covid golpeó la credibilidad de las redes sociales

La pandemia por el Covid-19 dio una bocanada de oxígeno a los medios tradicionales frente al repunte de las redes sociales en el continente. La empresa internacional Comscore realizó un estudio de la actitud de los usuarios de mundo digital en los primeros meses de la pandemia.

Su informe destaca que los medios tradicionales ocuparon los primeros lugares como top publishers en Facebook, Twitter e Instagram para marzo de este año.  Su conclusión es que el público busco información técnica y precisa sobre la enfermedad. Además, que las redes sociales funcionaron como replicadoras de los mensajes de estos medios. Es decir se convirtieron en una herramienta.

Para Navas esta es una de las grandes ventajas de las redes en las elecciones. Son herramientas gratuitas  y gran alcance en la población. No pueden ser juzgadas por su credibilidad, porque son el medio no el emisor. “La gente va a seguir creyendo en su candidato así lo vea en la calle, en la televisión o en Facebook Live”.

La catedrática dice que en las elecciones las redes no solo son importantes por su llegada, sino también porque no están reguladas por el Consejo Nacional Electoral.

La legislación nacional limita la propaganda de los candidatos en los grandes medios de comunicación, prensa, radio, televisión; pero eso no sucede en las redes sociales. Por eso se convierten en una plataforma ideal para la exposición de propuestas gubernamentales.

Sin embargo, ella recalca que las redes no son estadísticamente representativas del electorado. Porque los políticos, incluidos presidentes, prefieren un diálogo con sus seguidores o con sus subalternos; pero eso no es democrático.

Adicionalmente, muchas personas prefieren autocensurarse y no emitir un criterio sobre determinado aspecto. Este silencio provoca que las voces que más se escuchen sean las que tienen definida una posición, pero no quiere decir que sean la mayoría.

 


 

WhatssApp será la estrella en las próximas elecciones

 

ENTREVISTA.  Andrés Elías es un ecuatoriano que destaca en la marketing digital político en el continente. Su última campaña realizó en Puerto Rico para los recientes comicios en Estados Unidos. Para él, las redes sociales serán clave en las próximas elecciones presidenciales en el Ecuador, donde no solo se juega el cambio de gobierno sino el triunfo de una tendencia en el mundo digital.

¿Las redes serán influyentes en la elección del próximo presidente del Ecuador?

La comunicación digital no es lo mismo que las redes sociales. Una cosa es una campaña basada en redes, como en Facebook, y otra es abrir varios canales de comunicación, porque cada canal de tiene una audiencia diferente. Facebook, Twitter, Instagram y Tik Tok tienen audiencias específicas y lo que muchos candidatos hacen es hablarle a esas audiencias de la misma manera, cuando son totalmente diferentes.  Lo que llamamos contenido espejo.

¿El país puede compararse con lo que sucedió, por ejemplo, en Estados Unidos?

La conectividad en Ecuador es un gran reto. Cuando el Gobierno trató de implementar la educación en línea fracasó porque el acceso al internet,  pero lo que sí te puedo garantizar en un 100 por ciento es que las personas en las áreas rurales o en zonas muy marginales tienen acceso a WhatssApp. Entonces, WhatssApp es una herramienta muy potente para comunicar ideas, discursos, propuestas y, porque, además, ahí está el otro 40 por ciento de ecuatorianos que no está en redes sociales. Ahí puedo romper con la inercia de las redes y que ustedes han publicado,  que me sigan solo las personas como mis pensamientos y afinidades.

Una persona que no siga a un candidato pero que observa permanentemente su propaganda, ¿llegará a sentir una afinidad o buscará a los medios tradicionales para informarse?

Depende, hay algo que se denomina el sesgo de confirmación. SI la persona está de acuerdo con ese mensaje lo va a creer y si la persona no hace match con el mensaje lo va saltar. Las redes por repetición van formando opinión, puede ser que la gente diga que crea, sin embargo a fuerza de repetición vía de la verdad ilusoria nuestro cerebro cuando recibe muchos mensajes y que son fáciles de digerir lo va asumir como cierto.  La repetición de una idea  genera recordación, interiorización y se va quedando en nuestro subconsciente.  Hay que tener un mix para saber conectar con las personas y conectar con sus emociones.

¿Es ideal que una campaña se concentre en determinados mensajes y no promocionen un plan general de trabajo?

Es un error. El cerebro humano recibe como 75 periódicos al día en información y la capacidad de concentración se redujo de 12 a ocho segundos. Entonces cuando estas tratando de instalar un mensaje y si a la semana siguiente cambias el mensaje y luego lo vuelves a cambiar no le estas dando tiempo a la gente de digerir completamente tu propuesta. A fuerza de repetición la gente lo va a recordar.

¿Cuál sería la red o aplicación digital que sea la más valiosa en las próximas elecciones. Facebook, Twitter, Instagram?

Facebook siempre es la más grande por la cantidad de usuarios que tiene, pero la estrella puede ser WhatssApp, si la saben manejar como ocurrió en la campaña de Brasil, será una herramienta poderosa.  Las redes sociales llegan donde no puede llegar la campaña.  Las redes sociales funcionan como un catalizador para captar nuevas audiencias y reforzar nuevas propuestas.   Pero se necesita una estrategia y un estratega.

¿Cómo te parecieron los controles que se dieron en las redes en las elecciones de Estados Unidos y que van a venir a Ecuador, para frenar las Fake News e incluso mensajes de políticos?

Se está autoregulando y me parece muy positivo, para que muchas personas que están en la política no sean destruidas en pos de una campaña. Ahora los políticos tienen  el mayor escrutinio probablemente de la historia.  Yo trabaje en la campaña en Puerto Rico y a partir del 27 de octubre (las elecciones se dieron 3 de noviembre) ya no podías pautar en Facebook.  Hacer Fake News era casi imposible, para poder pautar tenías que entregar toda tu información como administrador y de la página principal. No te ibas a arriesgar a hacer Fake News. Yo no hablaría de control sino de transparencia porque si querías pautar un aviso y ponías tus datos no pasaba nada. Pero si eras una persona, que por ejemplo desde México quería pautar en Estados Unidos o en Puerto Rico, era imposible. Ese grado de transparencia beneficiará a Ecuador sobretodo porque el 50 por ciento de cuentas de Twitter en el país es falsa y lo mismo sucede en Facebook. Con transparencia se verá cuál es el mejor estratega en comunicación política.

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