ENTREVISTA. La firma del tratado de libre comercio con China es una de las prioridades estratégicas del gobierno este año, aunque la experiencia en este tipo de negociaciones evidencia que puede tomar más tiempo. No obstante, el canciller Juan Carlos Holguín se muestra optimista, aunque admite que el acuerdo no se firmará si las condiciones son desfavorables para el país, especialmente para el sector industrial, que no está en capacidad de competir con el gigante asiático. El Canciller niega que esa negociación con China pueda afectar la relación con Estados Unidos, que es nuestro principal socio comercial y cooperante en seguridad y defensa. Otros ejes de su estrategia son la diplomacia de transición ecológica, enfocada en la protección de la reserva marina de Galápagos y ensamblar acuerdos de cooperación regional para enfrentar las transnacionales del crimen organizado.
Por Arturo Torres
Pregunta. El presidente Lasso acaba de firmar un memorándum de entendimiento para un tratado de libre comercio con China. Y anunció que el acuerdo se podría concretar este año. ¿Es eso posible? En general las negociaciones de este tipo, por su complejidad, tienen múltiples rondas de negociación y suelen tomar varios años. ¿Han previsto ese escenario, cómo lo van a enfrentar?
Respuesta. De manera estratégica lo que hicimos fue iniciar oficialmente la negociación del acuerdo comercial con China. Por supuesto hay sensibilidades de algunos sectores en nuestro país como el productivo, pero no hay ningún apuro por llevar a buen puerto una negociación. No es solo el presidente Guillermo Lasso el que ha dicho que podemos firmarlo este año sino el presidente chino Xi Jinping, quien ha puesto como vara que eso pueda ocurrir a fines de este año, en la cumbre China Lac, que tendrá su sede en Guayaquil. Esta es una gran señal porque, en estos casos, solo la negociación para un memorándum de entendimiento suele tomar más de un año; en nuestro caso tomó cerca de 60 días. Cuarenta y cinco días antes de la visita del Presidente a China, el ministro de Producción, Julio José Prado, mantuvo reuniones técnicas con sus homólogos en China, y nos pusimos de acuerdo en un memórandum que se consolidó en la visita. Automáticamente esta misma semana iniciaremos mesas técnicas, estamos preparando informe técnico para solicitar autorización al Comex, para el inicio de las negociaciones. Una vez que se cumpla con el pedido, los equipos negociadores de ambos países iniciarán los diálogos para ponerse de acuerdo en todos los términos de referencia del acuerdo y empezar primeras rondas de negociaciones, a partir del segundo semestre de este año.
P. En general estos acuerdos suelen tomar mucho más tiempo. Chile negoció en cuatro años su acuerdo con China. Tres años le tomó a EE.UU. Incluso una renegociación puntual llevó dos años. Colombia, en la época del presidente Álvaro Uribe, intentó negociar un acuerdo con China pero no lo pudo concretar porque les quisieron imponer condiciones lesivas para su mercado interno, por lo cual los industriales colombianos se opusieron. ¿No es probable que se repita un escenario parecido con nosotros?
R. No estamos obligados a firmar un acuerdo de libre comercio si las condiciones no son favorables para el país, la única manera de que Ecuador tenga una perspectiva de apertura es porque el acuerdo debe generar mayor bienestar y resultados significativos en los bolsillos de ecuatorianos, en exportadores pequeños y medianos. Creemos firmemente en que la posibilidad de acuerdo con China es muy positiva para Ecuador; en las negociaciones previas logramos tener en pocos días acuerdos beneficiosos para el país. Además, es el momento de aprovechar del posicionamiento del presidente Lasso para lograr negociación expedita, no solo basada en beneficio de algunos sectores productivos sino de todos los ciudadanos. Lo que puedo reafirmar es que no empezará la negociación sin la consolidación de un cuarto adjunto de primer nivel con todos los sectores involucrados en el ecosistema del tratado desde el inicio. Es la única manera en que podamos avanzar a la par con objetivo del tiempo, sin que ningún sector se vea perjudicado en sus intereses frente a China. Es difícil comparar el mercado de Colombia con Ecuador pero debemos ver los beneficios de negociaciones de TLC tanto de Chile como Uruguay. Este último país logró de manera expedita su negociación además de un nuevo momento post pandemia. Es parte de una visión diplomática más pragmática: la pandemia ha generado cambios en coyunturas comerciales a escala global. Hace pocos años no habría sido posible ver a varios países firmando tratados de este tipo con países pequeños, con los cuales no había acuerdos comerciales; pero dado el nivel de crisis de abastecimiento por la pandemia hay la necesidad de estrechar lazos comerciales. Ecuador está listo para asumir ese rol de proveedor exitoso de varios productos en el mundo.
P. Si piensan aprobar el acuerdo en este año, ¿tienen estudios previos sobre las ventajas y desventajas que ese tratado tendrá para los productores e industrias del país. ¿Hay un diagnóstico de riesgos?
R. Para llegar al plan de gobierno, en relación con los acuerdos de comercio, el tanque de pensamiento de Guillermo Lasso analizó por varios años, de manera académica y técnica, los retos del tratado, con sus ventajas y desventajas. Cuando llegamos al Gobierno el ministro Prado ha hecho un gran trabajo para analizar las alertas que tenemos. En un acuerdo de libre comercio con China el sector industrial es un puntal bastante delicado, pues nosotros no seríamos capaces de competir con países de mayor desarrollo industrial. Entonces hay campos sensibles que han sido analizados en detalle como el textil, prendas de vestir, calzado, vehículos, repuestos, electrodomésticos. Son varios sectores que nos despiertan una alerta sobre todo lo que debemos tomar en cuenta en la negociación. La idea también es aprovechar otro tipo de sectores que se verán altamente beneficiados. Ecuador es el principal exportador de camarón a China, pero en banano tenemos la alerta de una reducción de exportaciones a esa nación. Lo importante es hacer una compensación con el tratado. Por otro lado, con el ministro Prado, en esta visión de diplomacia comercial, es crucial entender cómo vamos compensando con otras industrias, qué mercados son atractivos para ellos. Para el sector textil, por ejemplo, es muy importante lo que negociamos con EE.UU. Por eso hablamos de diez tratados que no tienen una lista de prioridad, estamos abriendo la negociación diplomática al mismo tiempo.
P ¿Cuál es la lista de productos que entrarían en el tratado de libre comercio y cómo van a reducir el riesgo de que los chinos nos inunden con productos y acaben con nuestra incipiente industria local?
R. Hay que entender cuál es la competencia de cada ministerio. Todo lo que es comercio, más allá de ser parte de una política exterior, es implementado por el Ministerio de Producción y Comercio Exterior. El equipo negociador que integramos ambas carteras, liderado por el presidente Lasso en el más alto nivel, tiene una hoja de ruta coordinada. En términos generales puedo decir que los productos beneficiados serán banano, camarón, pescado, cacao, madera, tubérculos, hortalizas, entre otros, que son prioridad. Pero será el ministro Prado el que anuncie al país el arranque oficial de las negociaciones y cómo se piensa el acuerdo con el cuarto adjunto. La pitahaya es muy importante. No estaba dentro de nuestros protocolos de negociación iniciales, pero se logró que ingrese como uno de los productos para ser exportados a China, es una de las frutas con mayor oportunidad de venta.


P. El Gobierno inicia esta nueva etapa de las relaciones con China en medio de un ambiente de abierta confrontación del gigante asiático y su aliado Rusia con EE.UU. ¿Es este es el momento más adecuado para iniciar una nueva etapa de relaciones con China, con el inicio de un tratado de libre comercio, sin que esto afecte las relaciones con EE.UU. nuestro principal socio comercial?
R. Soy crítico del análisis de Código Vidrio sobre el manejo diplomático de Ecuador, al que catalogaron como un recorrido en aguas turbias. Hay que entender cuál es nuestro rol en este juego geopolítico en el mundo. Tenemos relaciones amistosas con casi todos los países. Guardando ciertas líneas firmes en términos de DD.HH. y democracia, creo que este momento hemos aprovechado la visión estratégica de más Ecuador en el mundo y más mundo en Ecuador, para establecer una relación comercial transparente con muchos países. Con EE.UU. estamos en el mejor momento de las relaciones, hay una gran cooperación de la cual estamos muy agradecidos, especialmente en seguridad, migración y defensa. También hemos logrado que Washington genere un hecho histórico a través de la intervención de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, que acaba de presentar un proyecto de ley exclusivamente para Ecuador. Esa norma, una vez aprobada, nos permitirá fortalecer de manera decisiva la relación bilateral. Podremos tener más cooperación y recursos para aspectos que van desde la lucha contra el crimen organizado hasta la cooperación económica y comercial. Días antes de la visita a China tuve la oportunidad de mantener una larga reunión con el secretario de Estado, Antony J. Blinken, con quien además hemos tenido una bitácora de trabajo concreta muy provechosa. EE.UU. tiene también una relación comercial con China permanente y significativa. Por ello, se entiende nuestra posición y de otros países de concretar tratados en esta nueva coyuntura mundial. Nuestro gobierno actuará siempre respetando los principios más básicos de soberanía y, sobre todo, en la coyuntura actual, respecto a lo que está pasando en algunos lugares del mundo (posible invasión de Rusia a Ucrania). Esa es nuestra misión: Ecuador tiene la posibilidad de una acción más determinante en la Organización de las Naciones Unidas, como candidato a miembro del Consejo de Seguridad, por eso trabajamos con mucha prudencia en conversaciones transparentes con todos los gobiernos, buscando su apoyo. El reto del presidente Lasso es tener una diplomacia pragmática y, al mismo tiempo, ágil, dinámica y respetuosa, sabiendo que hay líneas rojas que si algún momento deben discutirse Ecuador las va a tomar. Por ejemplo, la discusión sobre la democracia en nuestra región.
P. ¿No hay un riesgo de que un acuerdo comercial con China afecte posibles futuros tratados con EE.UU., en vista de que las tensiones entre ambas potencias siguen escalando?
R. EE.UU. está en etapa en que los tratados de comercio justo con otros países no son una prioridad. Por eso, hay que aprovechar, más bien, las oportunidades que EE.UU. nos ofrece en esta coyuntura; debemos ir cumpliendo los pasos pertinentes para estar preparados cuando se abra posibilidad real de concretar un tratado. El Gobierno anterior logró un acuerdo de ocho puntos determinantes; nosotros estamos esperando la aprobación en el Senado de esta ley, trabajada de manera bipartidista. Siempre hay que tener prudencia, pero debemos entender que la diplomacia comercial es solo uno de los ejes. Entramos también en la diplomacia de transición ecológica, que nos une con una serie de países especialmente con propuestas como Galápagos donde hay mucho interés de instrumentos de financiación bilateral. Ahí las conversaciones con países de la Unión Europea (UE) son determinantes. Otro eje es sobre la movilidad humana, hay un proyecto importante de regularización de migrantes con el respaldo de Canadá y la ONU. Por eso es importante no solo entender la relación con énfasis en EE.UU. y China sino las grandes oportunidades que tenemos con la UE, sobre migración, ciencia y tecnología y diplomacia de transición ecológica. En seguridad y diplomacia de la paz tenemos conversaciones constantes con EE.UU., Colombia, México e Israel. No es lo mismo tener cooperación con EE.UU. sobre el crimen organizado, que con México sobre el problema en las cárceles, que enfrenta esos fenómenos en su sistema penitenciario.
P. ¿Cuál es la posición de Ecuador respecto a la política del no alineamiento activo, que es una doctrina que vienen aplicando varios países latinoamericanos, como Colombia, Perú y Chile? Sobre todo, porque la última década nuestra región ha sido un escenario importante del conflicto entre EE.UU., aún la primera economía del mundo, y sus esfuerzos por impedir el ascenso y de China. Vivimos lo que varios expertos catalogan como el resurgimiento de una nueva guerra fría, enfocada en el campo comercial y tecnológico de comunicaciones.
R. Ecuador tiene que mantener su posición histórica y sobre todo de mucha prudencia sobre lo que será el rol probablemente, si el objetivo se cumple, de integrar el Consejo de Seguridad de la ONU. Tenemos la oportunidad, después de 30 años, de participar, de ser actores relevantes en medio de una guerra fría probable. Ecuador debe saber jugar su rol de posicionamiento mundial, y si logramos apoyos necesarios para llegar al Consejo de Seguridad, nos permitirá tener una posición frontal en defensa del valor más importante que es la paz.
P. Otro tema sensible con China es Galápagos. ¿Cómo se le piensa exigir a esa nación que deje de pescar con su flota de 300 barcos en el límite de la zona exclusiva, si no está dentro de nuestro mar territorial? Es evidente la depredación de especies y las consecuencias lesivas para el ecosistema marino.
R. La política exterior del presidente Lasso sobre la transición ecológica, a partir de la protección de los oceános que se presentó en la cumbre en Glasgow, en octubre, busca generar un gran ecosistema de protección marítimo. Vamos a estar en la ONU el primero de marzo presentando junto a Costa Rica parte de esta inciativa de protección. Los diálogos sobre la pesca ilegal no son solo con China sino con varios países. Pero específicamente en relación con China, en la conversión telefónica que el presidente Lasso tuvo con su par Xi Jinping ya se hizo público que ese tema fue tratado y lo hemos abordado con equipos técnicos, con buenos resultados. Si vemos lo que ocurrió el 2021 sobre pesca ilegal y presencia de buques de otros países, este año tuvimos una disminución significativa, frente a lo ocurrido en años anteriores. Ha habido declaraciones directas de los dos gobiernos sobre dos temas específicos que están sobre el tapete: pesca ilegal y deuda. La buena noticia es que el presidente Jinping mostró el compromiso de China para la lucha contra la pesca ilegal.
Perfil. Juan Carlos Holguín tiene 39 años. Ha incursionado en emprendimientos desde los 18 años, sobre todo en los campos deportivo, de innovación y tecnológico. Fue candidato a Alcalde de Quito por CREO y es uno de los hombres más cercanos al presidente Guillermo Lasso. Tiene un BA en Comunicación por la Universidad San Francisco de Quito. Obtuvo un máster en Políticas Públicas en Georgetown University, donde enfocó su investigación en mecanismos de diplomacia blanda. Obtuvo además una maestría en Desarrollo por la UNSAM de Argentina. Es candidato a PhD en Gobierno por la Universidad de Navarra.
P. Un tema crucial para el país es el de la seguridad con enfoque regional. ¿Existe una estrategia para reforzar la cooperación, por ejemplo, con Brasil, que ha sufrido un grave problema de inseguridad por manejo de organizaciones criminales en las cárceles? De hecho, de las prisiones en Brasil precisamente surgió el Primer Comando de la Capital, que hoy es el cartel más importante de ese país, para la comercialización de cocaína. ¿Hay algún proyecto o intención de estrechar la cooperación en este campo?
R. Así es. Precisamente tuve una reunión con el canciller de Brasil mientras estuvimos en Cartagena, Colombia, hace tres semanas. Uno de los puntos más importantes era mantener una reunión bilateral, que lamentablemente no se dio, entre los presidentes de ambos países, para tratar temas sobre seguridad y el manejo penitenciario. Esperamos consolidar la reunión bilateral lo antes posible, hay ofrecimiento de Brasil de apoyo en seguridad. En las próximas semanas tendremos una buena noticia.
P. A nivel internacional es evidente el fracaso de la guerra contra las drogas, con un enfoque exclusivamente punitivo, a través del uso de medidas policiales, de fuerza. ¿No es esta la oportunidad para que Ecuador lidere una iniciativa para fomentar un debate que busque enfrentar al narcotráfico de una manera distinta, desde un enfoque multicausal, que pasa por el reconocimiento de que es un problema de macroeconomía, y que deberíamos debatir incluso su regularización, la legalización de las drogas?
R. Creo que el abordaje, especialmente del crimen transnacional organizado, debe darse desde los mecanismos regionales de integración, tanto de la Celac como Prosur. La migración riesgosa en frontera, que está siendo abordada por el Grupo de Acción Inmediata, del que somos parte, liderado por México, nos permite comprobar que el trabajo conjunto tiene más efecto que el unilateral. Hablamos de una guerra contra los carteles transnacionales en muchos países donde los fenómenos que enfrentamos son muy similares, tanto en narcotráfico, como el tráfico de personas, microtráfico y consumo interno. Enfrentamos fenómenos comunes de vulnerabilidad. También hay que entender que el negocio de tráfico de personas es prácticamente similar en ganancias al del narcotráfico.

P. ¿Cómo operan estas organizaciones criminales?
R. A través de la formalidad, por ejemplo obtienen permisos aéreos de vuelos chárter hacia lugares estratégicos de migración riesgosa, con un sistema de pago de entre 7.000 y 20 mil dólares, por migrante, para llegar a EE.UU. Estos grupos operan aplicando redes de extorsión vinculadas a los carteles del narcotráfico. México está haciendo un abordaje interesante a la venta de las armas que usan en las dos actividades: narcotráfico y tráfico de personas. Un tema que, por ejemplo, hemos tratado en las reuniones bilaterales con otros países es el efecto de ciertos videojuegos que alientan a una cultura de la droga y criminalidad. Esta problemática debe enfrentarse desde mecanismos regionales.
P. Entonces, en el Gobierno hay una plena constatación de que el problema del crimen transnacional que implica diversificación de actividades e inversiones en minería, pesca, turismo, negocio inmobiliario, debe enfrentarse de manera regional, pues ningún estado lo puede hacer solo?
R. Totalmente, el problema de minería ilegal que en Colombia y Perú no solo tiene su base en grupos irregulares sino en los mismos carteles del narcotráfico, es un fenómeno compartido. Las próximas semanas tendremos una reunión con Perú donde este es uno de los temas de abordaje común, incluso se lo discute en la Alianza del Pacífico.
P. Otro bloque importante es la Unión Europea. ¿Cuál es la hoja de ruta?
R. Hay una relación muy fluida, este mes he tenido algunos encuentros con el representante de la UE en Ecuador. Nuestro equipo hace un seguimiento de esos temas, especialmente la cooperación sobre el cambio climático es uno de los más importantes. Varios países europeos, como Francia, han presentado proyectos de financiamiento no reembolsable para la protección de oceános y de bosques amazónicos. También sobre movilidad humana, especialmente de regularización, Ecuador tuvo ventaja pues lo teníamos como una prioridad en plan de gobierno. El 18 de diciembre el subsecretario Luis Bayas presentó la propuesta de regularización. Hemos tenido gran respuesta de países de la UE y sobre todo de donantes como Canadá y también del sistema de ONU y mutilaterales como el Banco Mundial. También seguimos conversando para tener apoyo de varios países para la visa Schengen, aplicamos una estrategia doble, tanto en la UE como a nivel bilateral, con cada país. España, en este caso, juega un papel fundamental, es un país con grandes oportunidades de inversión.
P. Gran Bretaña es otro socio clave para Ecuador. ¿Cómo han pensado la relación con ese país y qué se está concretando?
R. Hay una muy buena relación, su apoyo ha sido fundamental en el tema de Galápagos. Acaba de regresar de una gira por Ecuador el ministro de Ambiente de Reino Unido, Zac Goldsmith, con quien tuvimos una reunión a nivel presidencial, en la que abordamos la protección de océanos, que tiene un plan a mediano plazo. Nuestro embajador en Reino Unido, Sebastián Corral, está trabajando en aprovechar el instrumento comercial, luego del Brexit, para tener una relación mucho más fluida.