¿Quién es Vargas, el polémico líder de la Conaie?

SEMBLANZA. La plataforma comunicacional del presidente de la Conaie se ancla a los medios comunitarios. Especialmente a sus “lanceros digitales”, un grupo de 150 comunicadores populares amazónicos. Su niñez transcurrió en una comunidad Achuar. Luego fue profesor secundario y se encumbró a la dirigencia. Hoy 26 de octubre, Vargas rindió su versión en la Fiscalía, por el supuesto secuestro de policías en la Casa de la Cultura.

Redacción Código Vidrio

Jaime Vargas se pasea confiado, como un jaguar en su territorio. Aunque durante el paro de octubre de 2019 proyectó una imagen dura y rebelde, incluso intolerante, en una charla, cara a cara, con Código Vidrio el líder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) se ve parsimonioso y consiliador. Seguro de sí mismo.

En octubre se apuntó una victoria transitoria, cuando forzó a que el presidente Lenin Moreno derogara el decreto que eliminó los subsidios a los combustibles.

Bajo su conducción, el paro no solo revivió al movimiento indígena, tan debilitado durante el coreísmo. Puso a prueba su capacidad de organización, de articular y expandir una narrativa, sin pasar necesariamente por los medios tradicionales.

Las últimas semanas, Vargas reapareció públicamente en el marco de las manifestaciones por el año del paro. Y hoy lunes 26 de octubre rindió su versión, por cerca de una hora, en la Fiscalía, donde es investigado por el secuestro de policías en la Casa de la Cultura.

La plataforma comunicativa de Vargas se ancla a los medios comunitarios. Especialmente a sus “lanceros digitales”, un grupo de 150 comunicadores populares amazónicos, que difunden por redes sociales las actividades de los dirigentes de la Conaie, y están siempre alertas para ir a la guerra mediática, si el caso lo amerita. Un primer ensayo de ese potencial se realizó en octubre de 2019.

Con esa maquinaria informativa, de la que también son parte otros medios que los dirigentes indígenas consideran aliados, como Wuambra Radio, parte a su vez de la ONG El Churo, Vargas apuntala el discurso de la Conaie y sus reivindicaciones políticas.

De hecho, en el paro octubre pasado de se estima que la Conaie ganó la batalla informativa, al menos hacia afuera: posicionó su narrativa sobre la represión brutal del gobierno de Lenín Moreno. Sus lanceros coparon las redes con mensajes de todo tipo, mientras desde distintos puntos del país y el exterior, principalmente Venezuela y Rusia, otros grupos, identificados por el gobierno con el correísmo, disparaban ráfagas de noticas falsas, para desestabilizar al gobierno. Pescar a río revuelto.

Vargas llegó a la cabeza de la Conaie en 2017. Es parte de la nueva camada de dirigentes, que relevaron a figuras históricas como Luis Mabas, Lourdes Tibán, Blanca Chancoso. Foto archivo CV.

Vargas  no ha dejado de realizar un trabajo sostenido de cabildeo dentro y fuera del país, visitando comunidades y pueblos indígenas, tendiendo alianzas claves, con miras a las próximas elecciones.

“Cada nacionalidad tiene radios comunitarias que están cerradas; tenemos que tomar muy en serio esto con el gobierno nacional para tomar acciones y que estas empiecen a funcionar”, dijo.

Esas visitas, puerta a puerta, son “la marca que ha dado a la presidencia de la Conaie”, asegura Andrés Tapia, dirigente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía, que impulsó su elección en septiembre del 2017.


“Mira hijo, yo no te eduqué para que sirvas a la gente que no es de la comunidad”, recuerda Vargas que le decía su papá, que falleció hace tres años.


Vargas, de 40 años, fue inicialmente reacio a presidir la Conaie. Rechazó la candidatura por dos ocasiones. Confiesa que estaba agotado de la dirigencia, que le había quitado tiempo para estar junto a su familia (es divorciado y tiene cuatro hijos) y al negocio que montó en su comunidad.

Desde su juventud apostaba por los emprendimientos, pero las palabras de su padre Hilario pesaron más, pues le insistía en que sirva a su comunidad.

La infancia entre los Achuar

La niñez de Vargas transcurrió en una comunidad Achuar, donde se involucraba en todas las actividades que podía. En las fiestas los niños se encargan de aprovisionar el agua y la madera, y al cumplir 14 años ya tienen voz en las decisiones comunales. En ese entorno creció Vargas, quien estudió en una escuela comunitaria en la población Achuar Guaraní, luego siguió el bachillerato en Puyo. Se graduó de contador y empezó a trabajar en la Dirección Provincial de Educación.

Su padre Hilario lo hizo regresar a su tierra; inicialmente viajó con la idea de montar su negocio, pero los problemas que vivían los adolescentes de su comunidad le hicieron cambiar de parecer.

Entonces se convirtió en un profesor secundario, que con la ayuda de la Cooperativa de Ahorro CAP Pastaza, la más famosa de la provincia amazónica, consiguió que se instalará una extensión de un colegio misionero para graduar a los jóvenes que habían desertado de las aulas.

Ese fue el primer paso para entrar a la dirigencia de su comunidad, luego de su nacionalidad Achuar y posteriormente de la región Amazónica. Allí nació su oposición al ex presidente Rafael Correa, de quien se declara su principal contradictor en Pastaza. Por eso, para él articular una alianza con el correismo sería como juntar agua con aceite.

Nueva generación de dirigentes 

Vargas surgió de un proceso de renovación de la dirigencia de la Conaie. Así se trataba de frenar la injerencia de Correa en sus comunidades, que estaban dividas entre el apoyo a ese gobierno y la oposición que lideraba la organización desde el 2009.  Vargas reconoce que además de la lección de su padre Hilario, la división, incluso de los Achuar, lo empujó a la dirigencia.

Vargas radicalizó su posición contra el gobierno desde las primeras semanas de febrero de 2019. Antes hubo diálogos y concretó acuerdos con el oficialismo.

Aunque no tienen cifras exactas, Apawki Castro, del consejo directivo de la Conaie, sostiene que el 30% de los dirigentes de las organizaciones de base no cumple todavía los 37 años de edad.  Mientras que en  las organizaciones regionales como la Ecuarunari, la Confeinae y Conaice, el 70% de sus representantes no llega a los 30 años.

Esa juventud fue la protagonista del último Congreso de la Conaie para elegir a sus autoridades nacionales. En septiembre del 2017, los máximos líderes indígenas se reunieron en Zamora Chinchipe para escoger al reemplazante de Fausto Herrera.

Era el turno de un dirigente de la Amazonía y se presentaron dos candidatos: Franco Viteri, de Sarayaku; y Jaime Vargas, de la nacionalidad Achuar. La decisión no fue fácil ni rápida.

El apoyo de las comunidades de Cotopaxi y Tungurahua gravitó para que Vargas ganara la presidencia y que Viteri renunciara a su candidatura. En su discurso, Vargas no ocultó su principal derrotero. Entonces, adelantó que en las elecciones presidenciales del 2021 su objetivo era llegar con un candidato indígena, incluso dejando de lado a Pachakutik.

El representante de este partido político y actual asambleísta, Jaime Olivo, dice que esa declaración fue descartada por  el propio Vargas pocos días después y que el respaldo a Pachakutik, hasta el momento, se mantiene en firme.

Desde enero del 2019 Vargas y su compañero Leonidas Iza caminaron las comunidades del país para afinar la protesta de octubre. Su acción fue silenciosa y meticulosa. Vargas no mostraba su colmillo, hasta que durante el paro se volvió protagonista, tomando la iniciativa con un estilo de confrontación permanente.

En una de sus imágenes más simbólicas se lo observa golpeando con la palma abierta en el pecho al coronel de la policía Cristian Rueda, mientras le exigía que le retirara el apoyo al Primer Mandatario. A Moreno lo calificó de “patojo”, pero luego le ofreció disculpas.

En octubre, en plena efervescencia del paro, Vargas dispuso la retención de policías y periodistas en la Casa de la Cultura. Los uniformados fueron vejados y sometidos a un escarnio público. Los reporteros obligados a transmitir.

Irascible y desbocado. Pocas semanas después calificó de “hijos de puta” a los funcionarios del Gobierno que buscaban llegar a las comunidades indígenas de Cotopaxi, en una campaña de atención médica y social.

Sus acciones de octubre desembocaron en cinco expedientes penales en la Fiscalía por presunto terrorismo, incitación al odio, atentados a la administración pública, entre otros.

Con estos antecedentes, una de las críticas contra Vargas es que tiene un carácter similar al de Correa. Andrés Tapia sostiene que no, que él encarna la personalidad fuerte del pueblo Achuar, enérgico y frontal.

Vargas cree que el Gobierno y los medios tradicionales apuntan en su contra; por eso, pensó demandar al peruano Jaime Bayly por su acusación sobre los supuestos ingresos que llegaban a su cuenta personal de una ONG de Estado Unidos, aunque los fondos eran para la Conaie.

Lo cierto es que buena parte de los recursos que recibe la Conaie desde el exterior proviene de los cabildeos y concursos que Vargas ha realizado con distintas fundaciones internacionales en varios países.

Desde el 2013, cuando dirigía la Confederación Amazónica, Vargas ha viajado en 14 ocasiones al extranjero, según registros de Migración. Los últimos años ha viajado a Estados Unidos, Catar, Arabia Saudita, Suiza, Francia, España, México, Perú y Guatemala.

En España, precisamente, Vargas estuvo en la Cumbre por el Medio Ambiente, que se realizó en Madrid. Lo acompañó el dirigente de Cotopaxi, Leonidas Iza.

En la capital española se encontraron con el chileno Patricio Mery Bell, quien funge como periodista y se encarga de amplificar los mesajes y propaganda del expresidente Rafael Correa en redes sociales.

El chileno vivió en Ecuador y asesoró sin nombramiento al entonces canciller Ricardo Patiño y al ex vicepresidente Jorge Glas. Los años siguientes, Mery Bell dejó el país y hoy reside en España.

Según informes de los aparatos de Inteligencia, ese encuentro habría servido para tratar de acercar al movimiento indígena con el correísmo.

Vargas e Iza negaron un encuentro privado. El dirigente de la Conaie aseguró que no conocían que se trataba de Mery Bell, sino que pensaron que era un periodista, a quien le dieron una entrevista sobre la coyuntura nacional, luego del levantamiento.

La entrevista de Mery Bell fue difundida por el medio chileno “El Ciudadano”, donde sostuvo que no hubo una reunión secreta. “Es una mentira estúpida de un gobierno inepto. Amparado por mitómanos profesionales- leáse- prensa oligopólica ecuatoriana”.

Este año el Presidente de la Conaie se enfocó en consolidar el Parlamento del Pueblo, que tiene el respaldo de 200 organizaciones locales y provinciales. Quiere juntar a 600 organizaciones, con miras a las elecciones del 2021. También estuvo en Guatemala, donde dijo que era el segundo presidente de Ecuador.  “Entonces, nosotros hemos dicho que pensemos el 2021. Primero es consolidar nuestras bases y también consolidar este Parlamento y esta propuesta va a convertirse en el plan de gobierno para el 2021”.

En ese país, la Policía le solicitó su documentación, tras lo cual fue trasladado a dependencias migratorias y, finalmente, expulsado vía aérea con otros dirtigentes. En un vídeo difundido por redes sociales, Vargas muestra su enfado. «No somos cualquier ciudadano ecuatoriano o migrante. Somos autoridad. Yo soy presidente del movimiento indígena del Ecuador, allá decimos el segundo mandatario del país»

Los cuadros principales

Vargas tiene 40 años y un diplomado en Gestión Pública en Macas. Desde el 2012 es el presidente de la nacionalidad Achuar. Simboliza el cambio generacional del movimiento indígena.

El vicepresidente es más experimentado: se trata del tungurahuense César Tigsalema, de 67 años. Él es uno de los dirigentes históricos de la Conaie, veterinario, domina inglés e italiano.

Otro dirigente de la vieja guardia es Manuel Castillo, de la comunidad de Tabacundo. Él fue una de las cabezas del primer gran levantamiento, en 1992, durante el Gobierno de Rodrigo Borja. Está encargado de la dirección de Territorios, encamina los procesos y la comunicación en las bases.

El área de Educación fue encargada a María Bayas, una comunicadora social de 47 años, quien fue concejal de Guaranda y dirigente de la Ecuarunari. La dirección de Relaciones Internacionales está a cargo de Luis Alfredo Guacho, de la Asociación de Profesionales, Organizaciones, Estudiantes indígenas del Litoral. Tiene 41 años y su mayor experiencia fue como docente.

La dirigencia de Mujer y Familia fue encargada a la dirigente Saraguro María Luisa Lozano, quien es administradora de empresas y tiene 43 años. Mientras que la estratégica dirección de territorios y recursos naturales es liderada por Arutam Washikiat, de 28 años y representante de la nacionalidad Shuar. Él es técnico en Sistemas.

En esas elecciones también se decidió que el área de Salud y Nutrición fuera encargada a Carmen Suquilanda, de Zamora Chinchipe y con 49 años de edad. Para las tareas con los jóvenes se postuló a Jairo Gualinga de 35 años, representante de las comunidades de Sucumbíos y que ha trabajado en radios comunitarias. Finalmente, la dirección de comunicación fue encargada a Apawki Castro  de 29 años, de la provincia de Cotopaxi.

Todos ellos fueron importantes durante el paro de octubre pasado. Fueron parte de la hoja de ruta que planificó y ejecutó las protestas en las comunidades y la movilización hacia la capital. Hasta entonces, Vargas no era muy conocido. En septiembre cuando anunció su movilización contra el gobierno de Lenin Moreno esa decisión tuvo poca acogida en los medios de comunicación.