A FONDO⇒ La captura de Wilmer Chavarría, Pipo, en España, este fin de semana, no solo significa un golpe telúrico a Los Lobos y una posible nueva fragmentación en esa banda por ocupar su lugar sino una recomposición de las organizaciones delictivas, que empezó con la captura y extradición del líder de Los Choneros, José Adolfo Macías, Fito, en junio pasado a Estados Unidos. Esto implica que las dos organizaciones hegemónicas en Ecuador están acéfalas, y la pugna por su control tendría secuelas graves, con una nueva ola de violencia. En este reportaje detallamos las causas principales que explican el despunte de Los Lobos, con Pipo como su principal artífice.
Redacción Código Vidrio
Antes de la pandemia de 2020, Los Lobos eran un grupo de sicarios que prestaba sus servicios a otros grupos criminales dedicados al tráfico global de drogas, en especial a Los Choneros, para entonces liderados por Jorge Luis Zambrano, Rasquiña (asesinado en diciembre de ese 2020). Años antes las primeras células de Los Lobos también empezaron a incursionar, a manera de exploración, en la minería ilegal de oro en Buenos Aires, Imbabura, donde, junto a otros clanes delictivos y mineros ilegales del sur del país, empezaron a obtener importantes ganancias. Sobre todo experticia suficiente, que les permitió crecer y expandirse silenciosamente no solo a otras provincias con potencial minero sino a otros países como Perú y Chile. El principal cerebro de esta silenciosa y efectiva operación mafiosa fue Wilmer Chavarría, alias Pipo, que este fin de semana acaba de ser capturado en Málaga, España, en una operación conjunta, entre las policías de ese país y Ecuador.
La captura de Pipo es sin duda un golpe telúrico a Los Lobos, que estos últimos cinco años fueron ganando territorio, a sangre y fuego, en una confrontación abierta, descarnada, con Los Choneros. Históricamente ese ha sido el grupo delictivo más peligroso del país, que incluso puede ser considerado un cartel naciente pues controla todas las líneas para la producción, con sus propios laboratorios, redes de transporte, almacenamiento y envío de cocaína en lanchas y barcos que salen desde diferentes puertos de Guayas y Manabí hacia Centroamérica, Estados Unidos, y Europa. Además de un esquema complejo empresarial que pasa por negocios inmobiliarios, pesqueros y agrícolas, sobre todo en su mayor zona de influencia: Manabí.
Entonces uno de los objetivos de Pipo y sus lugartenientes en Ecuador fue destronar a Los Choneros. Un momento clave de inflexión fue la captura de Adolfo Macías, alias Fito, en junio pasado, quien luego fue extraditado a Estados Unidos. Los ataques encarnizados de los Lobos a ese grupo arreciaron buscando su mayor fragmentación y debilitamiento, algunos de sus integrantes incluso se integraron a Los Lobos, así como otros grupos delictivos que rompieron sus alianzas con Los Choneros. Las matanzas ocurridas desde entonces aumentaron en esas circunstancias. La captura de Fito y la ambición de Pipo fueron algunos desencadenantes evidenciados en crímenes múltiples en Manabí y Guayas.
En este contexto, la captura de Pipo tuvo un sonoro eco internacional. Ha merecido la felicitación de varios gobiernos aliados en la lucha contra las redes transnacionales, entre otros de Estados Unidos y Argentina. A Chavarría se le responsabiliza de cientos de asesinatos y operaciones delictivas de gran calado, muchos de los cuales ordenó desde la Penitenciaría del Litoral y la cárcel de Turi, donde estuvo recluido entre 2011 y 2019. El poder que fueron ganando bajo la batuta de Pipo se apuntaló en su sociedad con el cartel mexicano Jalisco Nueva Generación de México. Según apreciaciones de Inteligencia policial, este grupo tiene presencia en 18 de las 24 provincias de Ecuador y ha extendido su influencia hacia las zonas limítrofes con Colombia (Nariño y Putumayo) y Perú (Tumbes y Piura).
Con esos antecedentes, en junio de este año, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos señaló a Los Lobos como “la organización de narcotráfico más grande del Ecuador”. La otra banda reconocida como tal por el gobierno estadounidense son Los Choneros, respaldada por el Cártel de Sinaloa, también de México.
Para entonces, Pipo había dado un paso más allá. Visualizó a Los Lobos como un grupo y una franquicia empresarial del crimen transnacional, y empezó a ver hacia otros horizontes.

El surgimiento en El Turi
Los Lobos nacieron en Azuay, en 2019, bajo el liderazgo indicutible de Pipo o Tuerto (llamado así por la herida en el ojo que le causó uno de sus enemigos). Informes policiales señalan que Chavarría fortaleció los lazos e influencia de su banda cuando estuvo preso en la cárcel de Turi, en Cuenca.
Entonces, mantuvo un perfil bajo y actuó en las sombras, explica un agente policial que, como los otros oficiales encargados de investigar estas organizaciones criminales en Ecuador, solicita no revelar su identidad por medidas de seguridad.
Estuvo preso en 2010, pero antes del inicio de la pandemia recuperó su libertad. Luego, durante un tiempo, se radicó en Santo Domingo de los Tsáchilas, una provincia del centro de Ecuador que, por su estratégica ubicación, es el corazón de varias rutas del narcotráfico, pues une los andes con la costa.
El 23 de febrero de 2021, la familia de Chavarría registró su muerte por Covid-19 en Ecuador, pero informes reservados de la policía indican que el acta de defunción fue falsa, lo cual también fue corroborada en el caso Purga. Luego viajó a Colombia y Venezuela donde obtuvo otra identidad, la del venezolano Danilo Fernández, que afinó con una operación estética.
La sociedad fugaz con Norero
No era la primera vez que una persona investigada por organización criminal fingía su muerte. Precisamente, el financista de Los Lobos, condenado por lavado de activos, Leandro, el Patrón, Norero también simuló en 2021 su muerte para huir de la justicia peruana que lo buscaba por narcotráfico.
Durante la pandemia, luego de falsificar un certificado de defunción, Norero volvió a Ecuador. Durante aquellos años, con los recursos financieros de la venta de cargamentos de cocaína, Norero financió tres estructuras armadas ilegales en Ecuador, una de ellas fue Los Lobos. Norero, según la fuente policial, incluso ayudó a Pipo a simular su muerte y a salir de la cárcel.

Pero cuando Pipo empezó a ganar más poder vio a Norero como una amenaza para su liderazgo. Por eso, según fuentes de inteligencia e integrantes de bandas aliadas, el cabecilla de Los Lobos habría ordenado el asesinato de Norero, en la cárcel de Cotopaxi, en octubre del 2022.
La relación entre ambos cambió cuando Norero comenzó a tener contacto con la banda rival Los Choneros para tratar de ganar poder en la cárcel de Cotopaxi, controlada por Los Lobos. Por esta razón, en octubre de 2022, desde Europa, Chavarría habría ordenado el asesinato de Norero durante una masacre en la cárcel de Latacunga, donde también fueron acribillados otros 15 presos.
El brazo más violento
Los Lobos no son solo la organización criminal hegemónica en Ecuador, sino también una de las más violentas. Una de sus facciones, radicada al suroriente de Quito, fue la responsable del crimen del candidato presidencial Fernando Villavicencio, asesinado en agosto de 2023.
A cambio de ejecutar al político, el grupo criminal se iba apropiar del mercado local de microtráfico de drogas en gran parte de Quito. Eso se lee en el proceso judicialcontra cinco investigados por el asesinato del candidato presidencial. Todos los sicarios de Villavicencio fueron asesinados dentro de la cárcel, ocho semanas después del crimen.
Documentos de inteligencia confirman que por pedido de un político local la agrupación planificó inicialmente el asesinato del alcalde del cantón minero Ponce Enríquez, José Sánchez Reyes, quien empezó a ser incómodo cuando impulsó intervenciones de mayor impacto contra la minería ilegal con el apoyo de las Fuerzas Armadas y la Policía. En abril de 2024 fue acribillado a balazos.

Una veloz expansión: más allá de las fronteras
La estructura criminal de Los Lobos se especializó inicialmente en extorsiones y secuestros. Luego de las masacres carcelarias entre 2021 y 2022, que dejaron más de 400 internos muertos, el Gobierno separó a los líderes de los grupos criminales en distintas prisiones.
Esto ocasionó la dispersión de los miembros de Los Lobos hacia diferentes provincias del país. “La respuesta del gobierno coadyuvó la expansión de sus operaciones hacia Imbabura, Pichincha, Chimborazo, Los Ríos, Napo, Santo Domingo de los Tsáchilas, Santa Elena, El Oro, Azuay y Loja”, cita un informe policial al que accedimos para esta investigación.
Al norte de Ecuador, en Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos, sus miembros se especializaron en la extorsión a mineros ilegales, y desplazaron al Frente Oliver Sinisterra, disidente de las FARC, que operaba en la ciudad de la Merced de Buenos Aires (provincia de Imbabura).
Por el centro y sur del país, Los Lobos se extendieron en las provincias mineras de Azuay y en El Oro, que limita con Perú. Desde el 2022, en el cantón minero Camilo Ponce Enríquez se dedican también a las extorsiones.
Ponce Enríquez cobró gran relevancia en los últimos años porque se convirtió en una fuente permanente de millonarios ingresos para la minería ilegal, con participación de diversos grupos delictivos incluidos Los Lobos, que también delinquen más alá del territorio ecuatoriano.
Su avance hacia el lado peruano obedece, según los reportes policiales de Ecuador, a dos dinámicas: el tráfico de armas que ingresa desde el Perú y el control de la minería ilegal de oro para luego exportar el mineral desde Ecuador, por sus facilidades e inexistentes controles cruzados.
“La deficiencia en los controles fronterizos, pasos ilegales o irregulares en las fronteras de Ecuador ha permitido el paso de armas y municiones. La puerta principal del tráfico de armas es la frontera sur [de Ecuador], por uno de los 80 pasos irregulares detectados”, señala un informe de la Inteligencia.

Pero este avance territorial de Los Lobos no se realiza necesariamente de manera violenta. Pablo Zeballos, investigador y autor del libro Un virus entre las Sombras, la Expansión del crimen organizado y el narcotráfico en Chile, sostiene que “en el norte del Perú, hay indicios de vínculos entre Los Lobos y el Tren de Aragua, dos organizaciones emergentes que debieran estar en pugna pero en esta zona las vemos en acción coordinada”.
En su publicación recogió testimonios de diversos actores que explican la relación entre ambas estructuras criminales. En zonas donde hay pugnas por el control territorial, como las áreas de explotación de minería ilegal, “hay posibles acuerdos para beneficio mutuo”. Pero, advierte, las asociaciones entre organizaciones delictivas suelen ser temporales y frágiles.
Los Lobos, según el investigador, tienen en común con el Tren de Aragua su vocación trasnacional, su crecimiento exponencial y sus incursiones en actividades de minería ilegal. Además, ambas nacieron y se fortalecieron desde una prisión. Los Lobos desde la cárcel de El Turi, en Cuenca, y el Tren de Aragua, desde el presidio de Tocorón, en el estado de Aragua.Adicionalmente tienen sus propios códigos y una formación de tipo militar, más especializada.
Sus refugios en Europa
Desde el 2022, el lider de Los Lobos ha ordenado los asesinato de sus rivales para controlar las rutas del narcotráfico.
La investigadora Alexandra Mantilla, que ha analizado la personalidad de estos mandos criminales, explica que Wilmer Chavarría “muestra una personalidad marcada hacia la manipulación estratégica y la capacidad para la violencia extrema. A lo largo de su trayectoria, ha demostrado ser metódico y calculador, con habilidad para formar acuerdos en el mundo del crimen organizado y la eliminación de sus rivales. En prisión utilizó su influencia para crear y fortalecer a Los Lobos”, sostuvo.
Sin embargo, Mantilla advierte que Chavarría no es el mayor de los problemas. “Este grupo no improvisa, tiene una estructura bien marcada y otros líderes, ocultos, pueden estar en cualquier calle, actuando en forma invisible”.
Estas características y capacidad para establecer alianzas es uno de los atributos de Los Lobos: su sigilosa expansión hacia Perú, Colombia y Chile.
Un alto oficial de Ecuador reveló que desde 2022 la institución policial solicitó a su par de Turquía, a través de Interpol, información sobre la posible presencia de Wilmer Chavarría en ese país.
En los últimos años, Turquía se ha convertido en el refugio de narcotraficantes que han huido de Ecuador. Dos operadores de la mafia albanesa, Dritan Rexhepi y Dritan Gjika, huyeron hacia ese destino.
El primero de ellos enviaba cargamentos de cocaína desde una cárcel ecuatoriana; y luego, convenció a un juez para que lo liberara usando una de sus ocho identidades. El 10 de noviembre de 2023 los agentes de la Europol lo detuvieron en Estambul.
De Dritan Gjika, hoy preso en Dubai, los reportes periodísticos desde Albania sugieren que su último destino también fue Turquía. Aún no ha sido detenido, pero las investigaciones de la justicia señalan que Gjika operaba desde Ecuador a través de una red de empresas de fachada y testaferros.
Las últimas pesquisas de la policía española que le seguía los pasos apuntaban a que Pipo llegó a España después del 2022, que convirtió en un centro clave de sus operaciones para coordinar el tráfico de cocaína desde Ecuador a puertos de varios países europeos. Aún está por verse hasta donde logró su cometido, porque hay varias investigaciones en marcha a través de la cooperación cada vez más estrecha de la policía ecuatoriana con Europol, que ha dado buenos resultados, pues otros cabecillas de bandas ecuatorianas ya han sido aprehendidos en ese país.