En lo profundidad de los bosques de Ecuador, los narcos convirtieron al oro sucio en un jugoso negocio

La minería ilegal del oro alimenta la violencia, la corrupción y la devastación ecológica, que están asolando Ecuador, según publicó este domingo el medio británico The Sunday Times. El Ejército intenta contener el avance, pero los focos de explotación se riegan como un virus, incontrolable. La ausencia de acciones efectivas desde la Agencia de Regulación y Control Minero (Arcom), plagada de denuncias sistemáticas de extorsiones a operadores mineros legales y trámites irregulares por años, que también involucran a jueces y fiscales, tienen atados de manos a los militares. Los uniformados están frustrados por la ausencia de intervenciones complementarias de otras instituciones para una verdadera recuperación del territorio. Esta madrugada del 29 de junio en las afueras de la Arcom en Quito estallaron dos cargas explosivas.    

Por Louise Callaham, corresponsal del Sunday Times en Estados Unidos
Con información adicional y actualizada de Arturo Torres 

El salto que los carteles, especialmente de los países de los balcanes, han dado en Ecuador para multiplicar sus ingresos a través de la explotación y exportación global del oro, que está causando severos daños ambientales en la Amazonia, es retratado en un reportaje publicado este domingo 28 de junio por Louise Callaham, corresponsal senior del Sunday Times.

“La camioneta se tambaleaba por el camino polvoriento de la selva hacia las puertas coronadas con alambre de púas. Hombres enmascarados con rifles automáticos comprobaron nuestros nombres con una lista, se comunicaron por radio para confirmar y nos hicieron pasar a la mina”, describe el arranque de este informe.

“En esta mina de oro, en lo profundo del bosque, en Camilo Ponce Enríquez, un solo error puede ser fatal. Las bandas de narcotraficantes están invadiendo la zona, apoderándose de minas legales como esta —amenazando y extorsionando a los propietarios— o excavando en las laderas de un verde intenso en yacimientos ilegales que se extienden por kilómetros a lo largo de las montañas, destruyendo árboles y ríos en busca de pepitas de oro en el lodo. Estas bandas amasaron su fortuna traficando cocaína desde Colombia hasta la costa del Pacífico ecuatoriano y de allí a barcos con destino a Europa y Norteamérica. En el oro han encontrado una industria más lucrativa, una que les permite extraer una fortuna de la tierra y venderla legalmente en cualquier parte del mundo. Les genera millones de dólares al año.

Luis, el jefe de seguridad de la mina”, dijo el jefe de seguridad a The Times: “Aquí, en estas montañas, son los grupos criminales, no el Estado, quienes mandan”. Luis se negó a pagar sobornos a las bandas o a colaborar con ellas. Unas semanas después de conocerlo, le tendieron una emboscada y le dispararon cinco veces. Sobrevivió.


EN CONTEXTO. La mina asediada por miembros de una banda criminal está concesionada a una empresa legal, que opera en el poblado de Camilo Ponce Enríquez, en Azuay, considerado un santuario de la minería ilegal. Aquí confluyen una serie de actores criminales, que actúan en contubernio con autoridades locales de organismos de control gubernamentales y estatales, incluidos jueces, fiscales, policías y militares. Una señal clara del poder que tienen estas organizaciones se evidenció la madrugada de este lunes 29 de junio en Quito, en las afueras de la Agencia de Regulación y Control Minero (Arcom). La sede sufrió un atentado con la explosión de dos cargas de alto poder, que dejaron un guardia de seguridad herido por la onda expansiva, además de importantes daños materiales en las instalaciones y en edificios aledaños. Los autores del ataque dejaron un panfleto en el que se mencionan nombres de funcionarios supuestamente involucrados en corrupción. 


Ecuador solía ser uno de los países más seguros de Latinoamérica. Ahora es el más violento, destaca la publicación. Hace aproximadamente una década, los narcotraficantes de los vecinos Colombia y Perú —que producen la mayor parte de la coca del mundo, la planta que constituye el ingrediente base de la cocaína— comenzaron a traficar la droga a gran escala a través de Ecuador hacia la costa, y de allí a Estados Unidos y Europa, en lugar de enviarla por tierra a través de Centroamérica. Esa ruta, conocida como la «superautopista de la cocaína», es hoy el corredor de narcotráfico más lucrativo del mundo. Más del 70% de la cocaína mundial pasa por Ecuador cada año en su camino hacia los consumidores occidentales.

Junto a la mina a la que ingresó el equipo del Sunday Times funciona la Planta de Beneficio, donde se procesa el material mineralizado hasta convertirlo en oro puro. Fotos Arturo Torres.
El precio del oro casi se cuadruplicó, entre 2014 y 2025, pasando de 41.000 a 111.000 dólares por kilo, mientras el costo de la cocaína se desplomó, lo cual explica porque los carteles se volcaron hacia la explotación criminal de este mineral. 

Las bandas criminales ganaban miles de millones con el narcotráfico, pero no era suficiente. En enero de 2024 estalló la guerra cuando un conocido jefe de pandillas (José Macías, alias Fito) escapó de prisión en la ciudad portuaria de Guayaquil. Se produjeron atentados con coches bomba en todo el país y miembros de pandillas irrumpieron en una transmisión televisiva en directo. Daniel Noboa, presidente y aliado de Trump , declaró el estado de conflicto armado interno y desplegó al ejército para sofocar la violencia.

Los asesinatos continuaron, al igual que el narcotráfico. Noboa ha declarado que los grupos criminales trafican anualmente con drogas, armas y otros bienes ilícitos por un valor superior a los 30.000 millones de dólares, lo que representa aproximadamente una cuarta parte del PIB de Ecuador, indica el reportaje. Los analistas comparan la situación actual en Ecuador con la de Colombia durante el apogeo del régimen de Pablo Escobar en la década de 1980. Las bandas, colmadas de dinero y armas, libran guerras abiertas en las calles, causando miles de muertes.

Ahora están expandiendo su poder a través del comercio de oro. Al principio, las bandas utilizaban la minería de oro para blanquear las ganancias del contrabando de cocaína, invirtiéndolas en equipos mineros y vendiendo el oro, pero luego se dieron cuenta de que la minería les proporcionaba una fuente de ingresos mucho más lucrativa y estable.

Julia Yansura, directora de programas de la Coalición FACT, que lucha contra las finanzas ilícitas y el blanqueo de capitales, declaró a The Sunday Times: “El oro es un producto aparentemente legal. Resulta bastante difícil para las autoridades demostrar que su origen es ilegal”.

“Para estos grupos, se ha convertido en una economía ilícita de bajo riesgo y alta rentabilidad”, añadió.

El cambio se produjo en parte debido a la economía global de la venta de cocaína. El mundo está en medio de un auge de la cocaína. Más de 25 millones de personas consumieron la droga en 2023, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), y los productores en Colombia y Perú han aumentado la producción en respuesta. Entre 2019 y 2023, la cantidad de cocaína incautada a nivel mundial aumentó un 68 por ciento. El exceso de oferta ha provocado una caída de los precios. De 2014 a 2025, el precio de la cocaína en Europa bajó de 52.000 a 16.000 dólares por kilo, según la UNODC.

El precio del oro casi se cuadruplicó durante el mismo período, pasando de 41.000 a 111.000 dólares.

Ecuador es oficialmente un exportador de oro de nivel medio, con un valor de exportación de aproximadamente 2.000 millones de dólares en 2024, pero es probable que esto represente solo una fracción de su comercio total. Su producción ilegal, que según estimaciones de las autoridades constituye más del 77% del total, se encuentra entre las más importantes de América Latina, agrega la nota.

Según una estimación publicada en El Universo, Los Choneros, una de las bandas más poderosas del país, ganan más de un millón de dólares al mes con el comercio de oro.

Según expertos y funcionarios, pronto los grupos criminales del país obtendrán más ganancias de la minería de oro que de la venta de cocaína. Marcena Hunter, directora de industrias extractivas de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, afirmó: “Es rentable por sí solo, además de ser un excelente medio para el lavado de dinero”.

Grupos armados reclutan a la fuerza a los mineros 

En el cementerio de Guayaquil, donde entre dos y tres personas son asesinadas diariamente a causa de la violencia relacionada con el narcotráfico, conocimos a Diego, quien lleva años trabajando con las bandas. Nos explicó cómo funciona el sistema: grupos delictivos armados se infiltran en zonas pobres y remotas del país y amenazan a los mineros locales para que trabajen para ellos o los obligan a comenzar a extraer minerales ilegalmente.

“Dicen: ‘Tienes que hacer esto, esto y esto o tu familia pagará las consecuencias’”, nos contó, y añadió: “Es como lo que decía Pablo Escobar: plata o plomo”.

En el cementerio de Guayaquil, ciudad donde entre dos y tres personas son asesinadas diariamente a causa de la violencia relacionada con el narcotráfico, entrevistamos a Diego, quien lleva años trabajando con las bandas y nos explicó cómo funciona el sistema criminal en la explotación ilegal de oro. Fotos Arturo Torres

También toman el control de las operaciones mineras legítimas ya existentes. Diego afirmó a The Sunday Times que la ‘Ndrangheta, la mafia italiana, también había establecido operaciones en la costa ecuatoriana, junto con grupos del crimen organizado albanés, traficando drogas desde Sudamérica a Europa.

El impacto es devastador. Desde Guayaquil viajamos a lo profundo de la Amazonía hasta Napo, donde los mineros han invadido áreas que deberían ser protegidas y administradas por comunidades indígenas. Y pese a que toda actividad minera está suspendida desde febrero pasado.

Óscar, un defensor de la minería formal, nos llevó a una zona de la selva dominada por la minería ilegal. A lo largo de los caminos de tierra, las excavadoras cavaban en las riberas de los ríos o usaban mangueras para remover el lodo, buscando pepitas de oro y utilizando mercurio para separarlas. En el punto donde confluyen dos ríos, Oscar nos mostró cómo el agua había sido envenenada por los residuos químicos de la minería: a un lado, había agua limpia, y al otro, desechos turbios.

“Los sedimentos, la contaminación por metales pesados, afectan la salud de las personas”, dijo al medio británico. “La gente contrae enfermedades catastróficas. Cáncer, por ejemplo, que se produce por el mercurio”.

Linda Germania Tapuy Papa, lideresa de la comunidad Capirona en Napo. Foto AT

A pocos kilómetros de distancia -destaca la publicación-  Linda Germania Tapuy Papa, líder comunitaria, contuvo las lágrimas al relatar cómo los vertidos químicos habían causado la muerte de un niño de 18 meses y una joven en su aldea. Antes de la llegada de los mineros hace unos años, el río Punino, que pasa junto a su aldea, era limpio. Ahora apesta a productos químicos y enferma a cualquiera que nade en él o beba de él.

“Nunca imaginamos que nos encontraríamos en esta situación”, dijo a The Sunday Times. Añadió que en todas partes se habían estado instalando bandas de mineros ilegales en la zona, excavando las riberas del río y envenenando el agua.

También habían intentado entrar en su aldea. Tapuy Papa y otros miembros de la comunidad se armaron con lanzas y les dijeron a las bandas que no eran bienvenidos. Los delincuentes se mantuvieron alejados, pero los residuos de la minería, río arriba, seguían contaminando a la comunidad.

La minería ilegal de oro deja aguas contaminadas con minerales pesados (incluido mercurio) en las comunidades de las provincias amazónicas. Foto AT

Una vez que las bandas extraen el oro, lo venden. Si bien Ecuador cuenta con legislación para regular las exportaciones de oro, en la práctica, una vez vendido, se oculta su origen, se blanquea el producto y se puede comercializar legalmente en casi cualquier parte del mundo. En las zonas productoras de oro, donde predomina la minería ilegal, las tiendas y las refinerías de pequeña escala compran a cualquiera que se les acerque. Las bandas también operan a gran escala vendiendo oro en el extranjero. El año pasado, Ecuador exportó gran parte de su oro a Suiza, India, Estados Unidos y los Emiratos Árabes Unidos, cuyas refinerías y comerciantes venden a minoristas en el Reino Unido. El oro suele sacarse de Ecuador de contrabando en maletas llenas de lingotes o transformándolo en grandes piezas de joyería rudimentaria. También puede enviarse como concentrado de oro, una arena triturada semiprocesada que contiene oro y que posteriormente se refina.

“Los países que compran este oro o blanquean las ganancias también contribuyen a lo que sucede en un país como Ecuador… [es] el precio que pagamos por tener grandes cantidades de oro sin regular entrando a los países occidentales”, dijo Yansura.

El Estado ecuatoriano y las fuerzas armadas han intentado frenar a los mineros, pero la corrupción, sumada a la falta de recursos y voluntad política, ha permitido, según al menos media docena de fuentes consultadas, que el negocio prospere. Las medidas adoptadas por las autoridades son insuficientes. En Napo encontramos decenas de excavadoras confiscadas e incautadas. Las bandas simplemente compraban otras nuevas. Unas semanas después se prohibió la minería en la zona, pero activistas locales nos informaron de que había continuado sin cesar.

El coronel Miguel Iturralde es el comandante de la Brigada de Selva Napo 19. Foto AT

Detener la minería ilegal en estas zonas remotas es un reto casi imposible. Sobrevolando por los cielos sobre la selva, a pocas horas del pueblo de Tapuy Papa, el coronel Miguel Iturralde, jefe de la Brigada 19 de  Selva en Napo, intentó mostrarnos la magnitud del problema desde el aire. Abajo se extendían kilómetros y kilómetros de lo que alguna vez fue bosque virgen y ahora son ríos devastados por los mineros. Largas cicatrices de agua y lodo de color beige apagado y rojo se abrían paso entre la vegetación.

“El color del río es diferente aquí porque está contaminado”, gritó por encima del zumbido de las aspas del helicóptero Iturralde. Él sabe mejor que nadie lo peligrosas que son estas bandas. El año pasado, soldados de la Brigada Napo murieron durante una operación contra estos grupos en la zona.

“Su fallecimiento no hace sino profundizar y ampliar nuestro compromiso, nuestra dedicación y nuestra entrega para llevar a cabo la misión”, dijo.

El gobierno de Noboa ha lanzado ataques conjuntos con Estados Unidos contra lo que ellos llaman «narcoterroristas».

Pablo Izurieta, entonces director de Arcom, el organismo regulador de la minería en Ecuador, afirmó que el aumento del precio del oro y la facilidad con la que se puede vender lo convertían en un buen negocio para las bandas criminales. Callaham le preguntó si esto era posible gracias a la complicidad de funcionarios corruptos.

“Hemos tenido casos en los que hemos decidido destituir a funcionarios que, a nuestro juicio, no ejercen una supervisión eficaz”, afirmó. “No nos cabe la menor duda de que si existe alguna actitud, actividad o procedimiento que no se ajuste al marco y las normas del organismo de control minero, ese funcionario sabe que será despedido”, respondió.

Semanas después, en abril pasado, presentó su dimisión en medio de denuncias de corrupción de funcionarios de las regionales de Arcom, especialmente de Azuay. Él negó haber cometido irregularidad alguna.

Desde 2024, en el gobierno de Noboa, la Arcom ha tenido tres directores, lo cual evidencia una inestabilidad constante en sus funciones de control y regulación. Esto se agrava por la falta de personal para las inspecciones en el territorio, donde están las concesiones, buena parte de las cuales son acechadas por grupos delictivos y sableros, para extraer el mineral de las minas, cueste lo que cueste.

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