Recompra de deuda financiaría Reserva de Galápagos

El cuidado y control de la nueva reserva marina que alcanzará 198.000 kilómetros cuadrados en Galápagos se busca financiar con una operación inédita de recompra de bonos de deuda externa ecuatoriana, impulsada por organizaciones ambientalistas, nacionales y extranjeras. El Gobierno todavía no ha aprobado este procedimiento. El presidente Guillermo Lasso firmó este viernes el decreto que oficializa la ampliación de la reserva en 60.000 km2. Nota actualizada este 14 de enero.

Por Emilia Paz y Miño*

Era un anuncio esperado con ansias. Desde este 14 de enero, la ampliación de la reserva marina de Galápagos en 60.000 km2 es una realidad: El presidente Guillermo Lasso firmó el Decreto este viernes en el buque Sierra Negra, cerca al muelle de Puerto Ayora, en la isla Santa Cruz.

“Tras la firma del Decreto debemos hacer un acuerdo ministerial en el que detallemos todo, y eso viene acompañado de un informe técnico y jurídico”, destacó Manrique. Luego se realizará la redacción del plan de manejo ambiental. Al mismo tiempo, un paso fundamental es el canje de deuda que se busca aplicar para financiar el manejo de la reserva, el más grande de la historia ecuatoriana.

En el evento, Guillermo Lasso recibió a su homólogo Iván Duque, de Colombia, y a los cancilleres de Costa Rica, Rodolfo Solano, y de Panamá, Erika Mouynes. Se sumó el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton.

El proyecto original buscaba crear una reserva de 445.953 km2. En esa zona no se permitirían actividades extractivas y se conservarían áreas de ecosistemas oceánicos críticos, rutas migratorias y zonas de alimentación de especies marinas amenazadas. No obstante, el gobierno autorizó solo parte de la propuesta y expandirá la reserva en 60.000 km2.

El plan fue impulsado por varias organizaciones sociales nacionales y extranjeras, así como gubernamentales. Entre otras participan el colectivo ciudadano Más Galápagos, el Frente Insular y el Consejo de Gobierno de Régimen Especial de Galápagos.

Eliécer Cruz, director del programa “Galápagos”, de la Fundación de Conservación Jocotoco, y Patricia León lideraron la propuesta. Trabajaron hombro a hombro con la Universidad San Francisco de Quito, que realizó la investigación con Alex Hearns y su esposa.

La Marina cuenta actualmente con un guardacostas y un helicóptero, entre otros equipos, para la vigilancia de los mares de Galápagos. Fotos Emilia Paz Miño

 

Cruz, quien dirige el proyecto, menciona que es un primer paso. “No sabemos si en éste o en los siguientes gobiernos vamos a lograrlo, pero seguiremos insistiendo para ampliarla”, destaca.

Para el financiamiento, la propuesta de Más Galápagos es que el gobierno realice un canje de deuda por naturaleza, por un monto que permita financiar las actividades de control y manejo de la nueva reserva; esto ya se ha hecho en otros países incluido Ecuador en los 80s. Esto, sin embargo, aún no está aprobado por el gobierno.

El posible canje de deuda

Ocean Financial Company busca obtener el aval de la Corporación Financiera de Estados Unidos (DFC) para acercarse a la banca privada y pedir el préstamo para comprar la deuda ecuatoriana.

Una vez que tengan la garantía de la DFC, “los bancos reempaquetarán la deuda en bonos azules para recuperar su inversión”, según una fuente cercana a este proceso. Con esto, el Ecuador ganaría la reestructuración de la deuda y los intereses que deberá pagar el país sobre los 800 millones (deuda reestructurada) serían destinados a la conservación marina. Es decir que se esperan unos 300 millones de dólares del descuento de la deuda. Estos fondos se enviarían a un fideicomiso, cuyos intereses serían para la conservación.


Los bonos azules están relacionados con el océano y el agua. También buscan crear oportunidades comerciales sostenibles y favorecer una administración responsable de los océanos alrededor del mundo (Nature Conservancy)


Los bancos que están dispuestos a dar un crédito por el valor de la compra de deuda son Credit Suisse y Bank of America, mientras que los organismos que sustentan el canje son The Pew Foundation, de Estados Unidos, el Banco Holandés de Desarrollo y la US Financial Corporation. Las organizaciones que han participado en el proceso son Conservation Internacional y la Fundación de Dona Bertarelli, que promueve la conservación marina y la ciencia.

Cruz explica que, si se concreta, se espera que esto genere alrededor de 14 millones al año, de los cuales una parte iría para control y vigilancia de la nueva área y otra para pesquerías sostenibles y proyectos de saneamiento ambiental en las islas.

El empresario turístico Roque Sevilla, quien respalda al proyecto, destaca que con los recursos generados, para el control y vigilancia, se planifica comprar botes de alta velocidad, drones y sistemas de observación satelital sofisticados, con los que no cuenta el Parque Nacional o la Marina. Los pescadores serían los principales beneficiados. Una vez que la nueva extensión de la reserva se oficialice y exista este corredor protegido por donde transiten las especies, ellos se beneficiarán del “Spillover”, es decir del exceso de peces que naturalmente terminarán saliendo de la zona protegida, según Sevilla.

Una parte del dinero -agrega- también se podrá emplear para cumplir las obligaciones que tiene la industria pesquera ecuatoriana con la Unión Europea. Incluye la trazabilidad de la pesca. Especialmente en las faenas  artesanales se pueden desarrollar técnicas más eficientes que no dañen el ambiente y realizar la maricultura que se practica efectivamente en Chile.

Tira y afloja con los pescadores

Tras oponerse a la propuesta inicial de crear una reserva de más de 400.000km2, los pescadores industriales de Manta, quienes denunciaban que el área protegida les iba a afectar, llegaron a un acuerdo con el gobierno y apoyaron la creación de los 60.000km2 de reserva.

Franklin Zavala, dirigente pesquero de San Cristóbal, comenta que con la propuesta anterior de los 400.000km2 “el sector pesquero de Galápagos no iba a poder pescar dentro de la ampliación”. Se hacía la negociación con los industriales para que “ellos puedan botar los plantados (objetos flotantes naturales o artificiales que usan los pescadores para atraer a los peces y facilitar su captura)  y con esto pescar dentro de la reserva”. Los plantados sirven para atraer a los peces; son colocados fuera de la reserva e ingresan a ésta por medio de las corrientes marinas.

Un alto oficial de la Marina indica que “lo que le preocupa es que el proyecto no haya sido socializado con el Comité Interinstitucional del Mar “CIM” y “que no cuente con un criterio del Ministerio de Defensa, por el tema de control y vigilancia”.

El Ministerio de Economía y Finanzas MEF recibió la propuesta para analizar la viabilidad del canje de deuda. No obstante, una fuente de esa cartera indicó que “al MEF no le ha llegado pedido, ni concreto, ni oficial, y cualquier canje debe pasar por Comité de Deuda y Financiamiento”, cosa que no ha sucedido aún.

Manrique explica que se está coordinando con Cancillería, por los tratados y convenios involucrados… “con el plan de manejo ambiental que tiene que salir de aquí. Tenemos que ver cuáles son las zonas que debemos proteger y con qué condiciones, el Ministerio de Defensa, la Armada, Ministerio de Producción y con Finanzas, a quien le corresponde la estructuración de la deuda”.

La propuesta despega

Esta iniciativa surgió a finales del 2019 con un pronunciamiento del entonces presidente Lenín Moreno en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) en Madrid. Ahí se estableció que el país necesitaba estudios para ampliar la actual reserva de Galápagos como una mitigación al cambio climático. Dos años después, el 1 de noviembre, el presidente Guillermo Lasso, en la COP26 realizada en Glasgow, Escocia, anunció que Ecuador ampliará la reserva en 60.000 km2.

Leonardo Di Caprio ha sido un actor protagónico fundamental. Se ha unido al proyecto por medio de la organización Rewild; pero su apoyo es para planes concretos de conservación ligados con el Parque Nacional Galápagos. El 1 de noviembre Di Caprio felicitó al presidente Guillermo Lasso por la ampliación de la reserva, pues ayudará a salvaguardar una vía marítima clave para una serie de especies marinas en peligro de extinción.

Sevilla dice que luego del análisis de las propuestas de expansión con los involucrados se llegó a la conclusión de que se necesitarían al menos 100.000 km2 para proteger la migrovía, que va desde Galápagos hasta la isla de los Cocos. Sin embargo, el gobierno autorizó menos.  30.000 km2 más serían necesarios hacia el sur para proteger el vuelo de los albatros. El ave parte desde la isla Española hasta Perú, entre julio y octubre. Sin embargo, cuando baja a alimentarse queda atrapada en las redes palangreras como una nueva estadística de pesca incidental.

Quienes impulsan la propuesta solicitarán estos 30.000 km2 más -15.000 km2 a cada lado de la ampliación- para que cuatro meses al año, cuando estas aves migran, puedan crear un área de protección temporal. Sevilla añade que esta área provisional de protección ya fue aceptada por los pescadores y ahora deben negociarla con el gobierno.

Las tortugas gigantes son una de las especies más protegidas del archipiélago, en la estación Charles Darwin.

Más países se suman

La ampliación de la reserva es parte de un gran proyecto que involucra a Costa Rica, Panamá y Colombia que también están en el proceso para proteger mayor cantidad de mar. Sobre todo, en las islas de Coiba, Malpelo y Coco, donde los corredores marinos son muy ricos en especies.

Por ello, a la decisión de Ecuador se debe añadir la de Costa Rica respecto de la isla del Coco; la protección de Panamá en la isla de Coiba y Colombia que ha decidido añadir una protección adicional alrededor de la isla de Malpelo.

En Ecuador, los 60.000 km2 serán divididos de la siguiente manera: 30.000 km2 de zona de no producción pesquera, que se ubicará sobre la cordillera de Cocos, y 30.000 km2 de zona de no palangre, que se ubicará en el noreste de las islas. Así se busca conservar áreas de ecosistemas oceánicos críticos del archipiélago, rutas migratorias y zonas de alimentación de especies marinas amenazadas. Esta área protegida adicional se suma a los 130 mil km2 que estaban previamente definidos, por lo cual, la nueva zona alcanzará un total de 193 mil km2.

Manrique destaca que la decisión se tomó “en función de una convicción auténtica que la conservación y la producción deben venir de la mano”. Explica que siempre una reserva marina le da más credenciales, argumentos y herramientas, sobre todo si viene acompañada de un canje de deuda que le da recursos, los cuales ayudarán al control de la pesca ilegal.

También se busca combatir la pesca ilegal, no reglamentada, no regulada, donde los únicos que pueden pescar dentro de la reserva serán los pescadores artesanales. No obstante, pescadores industriales y flotas palangreras de distintas banderas, especialmente la China, buscan la forma de explotar los recursos a como dé lugar.

La pesca incidental fuera del área protegida, en la zona económica exclusiva, no cuenta con reglamento alguno, a pesar de que la Ley de Pesca ya fue aprobada. Andrés Arens, viceministro de Acuacultura y Pesca, indica que “el reglamento ya ha sido enviado a Presidencia y seguramente saldrá en los próximos días luego de la revisión de Secretaría jurídica”.

Otros fondos para la conservación

Es un fondo de 28 millones de dólares que busca impulsar proyectos de conservación en Galápagos. No tiene relación directa con el proyecto de la ampliación de la reserva marina.

El fondo es para 10 años, que se complementa con 15 millones de dólares más como contraparte, entre el Parque Nacional Galápagos, la Agencia de Bioseguridad para Galápagos y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente. Este fondo es manejado a través de Rewild.

Cruz indica que pueden participar otras organizaciones siempre y cuando “tengan contraparte”. Este fondo llevará a cabo cuatro proyectos del Parque. La Fundación de Conservación Jocotoco apoya su ejecución.

 

El primero es la restauración ecológica de la isla Floreana. Cruz explica que “el objetivo es erradicar a las ratas y otros animales introducidos con el apoyo de drones, usando un tipo de veneno que no afecta a otras especies y que es soluble en el agua”. También volverán a reintroducir al menos 22 especies que habían sido extirpadas de la isla por saqueadores hace muchos años.

Este proyecto aún no cuenta con todo el dinero para su implementación. No obstante, está siendo ejecutado con fondos de Rewild, del Fondo Mundial para el Medio Ambiente GEF, por sus siglas en inglés y del Banco de Desarrollo del Estado de la República Federal de Alemania KfW. La única etapa que falta para concluir es la distribución de los cebos mediante drones “esto será en octubre de 2023 y duraría 3 meses” comenta Cruz.

Esto se debe a todos los preparativos que involucra la eliminación de las plagas. Para esto se deben construir chancheras, establos, reservorios de agua, aviarios y otra infraestructura.

El segundo proyecto es la conservación de la iguana rosada, originaria del volcán Wolf. Esa especie cuenta con 300 especímenes y está en peligro de extinción. Danny Rueda, director del Parque Galápagos, dice que se van a agotar todas las instancias de conservación in situ de la especie, aumentar los monitoreos e incrementar el tiempo de estancia de los científicos en el volcán Wolf. La Fundación de Conservación Jocotoco será la encargada de la primera etapa, que incluye el control de especies introducidas y el monitoreo.

La reproducción en cautiverio de la especie será el último recurso, recalca Rueda. En caso de que no haya resultados se trabajará con un grupo de científicos italianos y con el Parque.

Las condiciones en el volcán Wolf son extremas. Por ello el proyecto busca monitorear el volcán con una caseta que use energía alternativa e implementar sistemas de recaudación de agua. Así, los científicos y equipos de guardaparques se podrán quedar hasta tres meses, para recopilar los datos necesarios y sustentar las hipótesis que tienen sobre la conservación de esta especie.

El tercer proyecto es el control y vigilancia de la Reserva Marina y el cuarto es la restauración ecológica en otras islas. Para estos proyectos se hizo un taller con expertos.

Tanto la ampliación de la reserva marina con el canje de deuda como los cuatro proyectos del Parque Nacional buscan la conservación de las Islas. Sin embargo, los distintos actores e intereses han cambiando con el tiempo. Por ello, el 14 de enero del próximo año se espera que marque un antes y un después en la protección de la Reserva Marina de Galápagos.

*Estudiante de Periodismo de la Universidad San Francisco