Mineros armados emboscan a militares en Imbabura

Un convoy militar y policial fue atacado por delincuentes que trabajarían con la banda de Los Lobos en Lita, Imbabura. Las organizaciones criminales y mineros ilegales volvieron a la mina de Buenos Aires, desde el año pasado. Retomaron la explotación de oro y otros minerales en mina Vieja, mina Nueva y el Olivo.
 

Redacción Código Vidrio

La disputa por el control de las minas de Buenos Aires, en Imbabura, escala peligrosamente. Un convoy militar y policial fue atacado ayer, 21 de marzo, en Lita, Imbabura, por delincuentes que trabajarían con la banda de Los Lobos en minería ilegal. La emboscada ocurrió en la vía Rocafuerte-Alpala, cerca de la parroquia Lita, de Ibarra.

Informes militares y policiales, a los que accedió Código Vidrio, indican que se trató de un ataque armado violento, luego de que la víspera una patrulla militar detuviera a una camioneta que transportaba material aurífero obtenido ilegalmente.

Eran aproximadamente las cuatro de la mañana cuando los uniformados avistaron a un vehículo que se detuvo metros antes del control militar, en el sector de La Esperanza de Río Verde. Al ver a los uniformados, sus ocupantes abandonaron el automóvil y huyeron entre la vegetación de la zona montañosa.

Horas después de incautar el vehículo, los miembros del Ejército fueron atacados por armados que les dispararon con armas largas desde diferentes sitios elevados, ocultos entre las lomas circundantes.

En medio de la balacera, una segunda camioneta llegó al lugar a gran velocidad con mineros ilegales. Al esquivar el control militar golpearon la puerta de un vehículo oficial y se dieron a la fuga.

Un militar custodia la camioneta que fue retenida con bultos de material aurífero extraído de Buenos Aires. Poco después, mineros armados atacaron al convoy militar que vigilaba el automóvil y lo recuperaron. Foto cortesía

No hubo detenidos, tampoco heridos ni fallecidos. Después llegaron más militares y un convoy de policías para reforzar el control, evacuar la zona y sacar la camioneta confiscada.

Sin embargo, a la altura de la zona de Cachaco, en la parroquia Lita, el paso de los vehículos policiales y militares fue bloqueado. Un camión, dos camionetas doble cabina y un Jeep SZ ( todos sin placas) interrumpieron el paso de los uniformados. A los pocos minutos llegaron unas 50 personas afrodescendientes armadas con piedras y palos, según un reporte policial.

En pocos minutos, los atacantes obligaron a militares y policías a replegarse; recuperaron la camioneta y bajaron los bultos de material mineralizado del vehículo, ubicándolos a un costado de la vía. Luego ocultaron el automotor en una propiedad cercana.

El ataque a la fuerza pública fue analizado ayer en reuniones realizadas tanto en el Comando Policial de Imbabura como en el Comando Operacional 1 “Norte” del Ejército.

Bandas, grupos amados y narcos

Militares y policías tienen informes de una reactivación acelerada de minería ilegal en Buenos Aires. De hecho, los mineros ahora han reforzado sus actividades delictivas con el apoyo de bandas vinculadas al narcotráfico y grupos ilegales de Colombia.

Los seis últimos meses, los sectores más conflictivos son el Triunfo y  Buenos Aires. Allí los mineros ilegales se concentran en tres zonas: Mina Nueva, Mina Vieja y el Olivo.

Estas zonas remotas, de difícil acceso, se han convertido en los puntos claves para las organizaciones criminales, que se han asentado ahí evadiendo los controles de los uniformados, tras cinco horas de caminata.

Para extraer el oro han diseñado esquemas de transporte a base de poleas en toda la zona. Además, abrieron un centenar de rutas de mulares. Todas conectan con accesos a las localidades de Alpala, Rio Verde y Lita.

A los tres sectores han llegado cientos de personas de distintas provincias. Comuneros de Buenos Aires y El Triunfo, que son las dos localidades más pobladas, dicen que desde el año pasado la minería ilegal volvió a cobrar fuerza, tras el desalojo masivo de 2019. En julio de ese año, unos 2.400 policías y militares tomaron control de esa zona que era ocupada por unos 8 mil mineros ilegales que operaban para grupos de delincuencia organizada.


Este sector está concesionado a la empresa minera Hanrine, que ha tenido serios problemas para operar, en medio de ataques hostiles de mineros ilegales y protestas de habitantes opuestos a sus actividades. 


 

Código Vidrio entrevistó a lugareños de las dos zonas, quienes pidieron no revelar su identidad. Contaron que cada semana llegan buses repletos de ecuatorianos y extranjeros que se adentran en las montañas para llegar a las minas. “Los restaurantes volvieron a llenarse y los hoteles están repletos. La Policía y militares poco pueden hacer porque los mineros ilegales los superan en número”, dice una joven oriunda de Buenos Aires.

Los militares realizan constantes operativos de incautación de bultos con oro mineralizado de Buenos Aires. Foto cortesía

Los datos de Fuerzas Armadas también lo confirman. Existen 200 uniformados para realizar operaciones en toda la zona. De ese grupo, la mitad se adentra a las minas para incautar las cargas ilegales.

Los Lobos están al mando

Una de las bandas identificadas en las operaciones ilegales en esta zona son Los Lobos. Este grupo criminal se encarga de custodiar la extracción minera delictiva. Se concentra en el cobro de vacunas a las células pequeñas de mineros así como extorsiones por el uso de carreteras y rutas para transportar el oro.

Los Lobos, que son el brazo armado del cartel Jalisco Nueva Generación, han entregado panfletos en las comunidades pequeñas de Imbabura para reclutar a moradores en labores de logística.

Unos son contratados como campaneros o personas que vigilan dónde están los controles de policías y militares. Otros, en cambio, se han convertido en grupos de choque para interceptar los convoys de los uniformados y recuperar las cargas que son confiscadas en las carreteras o vías de Imbabura.

Eso precisamente ocurrió ayer en la emboscada a los militares y policías. Los informes de Inteligencia policial y militar señalan que Los Lobos pagan a sus colaboradores desde USD 8.000 por estas acciones. Los vehículos que participaron en el bloqueo del operativo aún son rastreados.

Arrojan los bultos a los precipicios

“Nosotros no podemos sacar las cargas porque están muy adentro. Solo para llegar hasta ellos son caminatas de tres a cinco horas”, dice un oficial de la zona, quien reconoce que eso dificulta concretar los decomisos.

Por eso, los uniformados han optado por destruir las maquinarias y lanzar los sacos que tienen oro y otros concentrados a precipicios  y quebradas de la misma zona. “Es la única forma que tenemos para impedir que vuelvan a sacar las cargas”.

Desde 2022, la explotación minera se disparó en Buenos Aires. Los mineros ilegales guardan el material en sacos de yute de aproximadamente 50 kilogramos. Cada bulto se comercializa por 150 dólares.

En 2022, el Ejército descubrió 36.000 sacos mineralizados de oro, y en lo que va del 2023 ya se han contabilizado otros 6.364.

Económicamente eso significa una producción de 6,3 millones de dólares. Un negocio redondo para las mafias del narcotráfico y grupos irregulares.