El narco Milovac lideró operaciones de cartel serbio en Ecuador

Durante 11 años se ingenió para vivir en Ecuador como un fantasma, en las sombras. Sin ser notado. Pero desde noviembre de 2020 hasta el 12 de enero de 2021, Milan Milovac ya era un muerto viviente. Los últimos 60 días de su vida se convirtieron en un enigma; sin embargo, esto no es nada comparado con el misterio de sus actividades clandestinas en Guayaquil.

Por Maria Belén Arroyo (Ecuador) y Jelena Zoric (Serbia)

Investigación con el apoyo de Global Initiative against Organized Crime y el Instituto Prensa y Sociedad, en alianza con Vistazo y Código Vidrio

Fue sentenciado a cumplir una condena de 11 años por cargos de narcotráfico en Serbia; pero logró evitar la prisión. Se escabulló de Interpol que estaba tras su pista y finalmente aterrizó en Guayaquil, después de 2009.

El tiempo de su llegada era perfecto. Las autoridades ecuatorianas desmantelaban el esquema de control migratorio, bajo el ideario garantista de la ciudadanía universal, declarada en la Constitución aprobada en 2008. El Ministerio del Interior de la época se convirtió en el representante legal de la Policía y como consecuencia, funcionarios civiles de ese ministerio terminaron a cargo del control migratorio en aeropuertos. La seguridad no era una prioridad, tampoco el uso de tecnología para prevenir la llegada de visitantes con pasado criminal.

Milovac sacó ventaja de esa atmósfera benevolente hacia los visitantes extranjeros. En Ecuador, obtuvo una identidad falsa como ciudadano ecuatoriano, bajo el nombre de Marko Patricio Markovic Gómez. Aunque había nacido en 1974, en el documento ecuatoriano declaró ser cinco años más joven, como si hubiera nacido en 1979.

Obtuvo la identidad y documentos ecuatorianos en forma fraudulenta. Con certeza pagó por este servicio. Sus huellas digitales no coinciden con la tarjeta índice de la oficina del Registro Civil. Esto se estableció luego de su muerte, en enero de 2021. Por cierto, en sus documentos ecuatorianos declaraba ser soltero.

Cabeza de un cartel serbio

Todo indica que Milovac era el representante local de un cartel Serbio, dirigido por el barón de la cocaína Darko Sarik, según las investigaciones oficiales en ese país de los Balcanes.

Milovac tenía experiencia en el trato con distribuidores colombianos, porque en el pasado había trabajado para una organización criminal italiana. Inclusive, estaba familiarizado con el castellano por este trabajo previo. Desde Guayaquil, estaba a cargo de tratar con un proveedor colombiano, probablemente asentado en el municipio de Pasto. Entre sus obligaciones constaba el envío de la droga desde el puerto de Guayaquil, camuflada entre productos de exportación perecibles en contenedores.

A la izquierda Darko Saric, que ordenó la ejecución de Milan Milovac (Der.)

Los reportes muestran que para inicios de 2020, Darko Saric recibió una voz de alarma por parte de otro colaborador (Petar Cosic). Le reportaba que Milovac empezó a trabajar por su cuenta, había establecido vínculos directos con el proveedor. Para Saric, esto era un acto de traición. Entonces ordenó ejecutar al fantasma escondido en Ecuador.

Su vida secreta en Guayaquil

Milovac no sabía que su sentencia de muerte estaba firmada desde Belgrado, donde Saric cumplía arresto domiciliario por drogas.

Bajo la fachada de un exitoso empresario, desde 2020 vivía en una villa rentada en una urbanización exclusiva, entre Guayaquil y Samborondón. Esta zona cuenta con guardianía privada, acceso controlado con dispositivo electrónico (tag). Vivía en una de las 150 casas, algunas de las cuales están avaluadas en más de 400 mil dólares. Vivía solo, aunque frecuentemente era visitado por una mujer a la que presentó como su novia y por un amigo, un empresario de la construcción. Su círculo de amigos era pequeño. Sin embargo, de vez en cuando frecuentaba bares y cosumía licores costosos.

La Superintendencia de Compañías no tiene registro de Milovac (ni tampoco de Markovik) como representante, gerente o accionista de compañía alguna en Ecuador. El Servicio de Rentas Internas (SRI) lo registra como contribuyente; sin embargo, el único impuesto que llegó a pagar en cinco años fue el impuesto de salida de capitales. La cantidad es insignificante: 70 centavos de dólar en 2019. La información de sus ingresos no está reportada, no llegó a declarar sus cifras de 2021.

Este caso muestra la debilidad del sistema de control de lavado de activos en el país, explica un experto para este informe. La normativa nacional exige que personas naturales y jurídicas que realicen transacciones inusuales e injustificadas a partir de los diez mil dólares sean rastreadas. Él se las arregló para pasar debajo del radar. Entre enero de 2016 y marzo de 2020, en Ecuador se obtuvieron 12 sentencias condenatorias por lavado de activos, según un estudio especializado del Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado, de la Fundación Panamericana de Desarrollo (PADF). “El promedio de tres sentencias condenatorias por año ubica al Ecuador como uno de los países con menor cantidad de resoluciones de la región”, concluye el reporte, al citar que hay un “alto grado de impunidad”. De hecho, el sistema judicial es débil, vulnerable y corrompible.

Aún podría votar

Que Milovac se fraguó una identidad falsa en Ecuador solo saltó a la luz tras su muerte, cuando su familia envió desde los Balcanes la copia de su pasaporte. Este muestra que tuvo la nacionalidad croata.

Por eso no deja de ser irónico que como ciudadano ecuatoriano Marko Patricio Markovic Gómez estaba habilitado para votar en las últimas elecciones de febrero de 2023. Los registros electorales reflejan que aunque murió hace dos años sigue inscrito en Empalme (provincia de Guayas) en la junta 42. En la zona donde está registrado hay presencia de actividades relacionadas con carteles de la droga.

Este caso muestra a un fantasma de los Balcanes, vinculado con narcotráfico, en pleno uso de sus derechos políticos.

 El hombre que sobrevivió dos veces

“Planeo enviar un sicario menor de edad, de tal manera que luego de liquidarlo (a Milovac) si es capturado, el joven sicario salga fácilmente de la prisión”.  Queda claro que los autores intelectuales del crimen de Milovac estaban muy al tanto de las vulnerabilidades judiciales del Ecuador. Un asesino sale fácilmente de la cárcel.

Los chats citados, encriptados en la plataforma Sky, fueron conocidos por las autoridades serbias cuando el zar de la cocaína de ese país, Darko Saric, fue condenado nuevamente en abril de 2022, acusado de ser la cabeza de una organización de narcotráfico. Fue entonces cuando los investigadores de los Balcanes se dieron cuenta que él fue el mentalizador del crimen de Milovac en un país lejano.

Milovac (alias Markovic) tuvo la suerte de sobrevivir dos veces. El primer ataque en su contra fue el 13 de noviembre de 2020. Era un viernes, pero él no era supersticioso. Cerca de la una de la tarde manejaba su carro 4 x 4 Ford Explorer, cuando dos sicarios en una motocicleta se acercaron y le dispararon. Recibió heridas en el cuello y el brazo izquierdo. Perdió el control del carro y se estrelló contra un poste. Una ambulancia del sistema 911 lo condujo a un hospital privado de Guayaquil.

Seis días luego del primer atentado, los autores intelectuales estaban desesperados y decidieron terminar el trabajo. dos semanas más tarde entraron en pánico. “Nos escriben que el hijo de puta tiene custodia de 24 horas, hay que matarlo y a los guardias, de ser necesario”. El último día de noviembre, los sicarios estaban listos para rematarlo, según se lee en los chats.

El 5 de diciembre era un día sábado. El colombiano Herley Perlaza entró a la clínica privada usando una cédula falsa. La identidad correspondía al ciudadano ecuatoriano Johnny Piguave. La policía lo capturó con dos teléfonos celulares y dos identificaciones diferentes. Él declaró que su único objetivo era advertir a Milovac que debía mantener la boca cerrada. Los agentes no le creyeron, pensaron que iba a liquidar al herido. 24 horas más tarde, la información de la nueva fallida ejecución llegó hasta Serbia. “Uno de los chicos está detenido en la estación de policía, pero está limpio, sin armas, sin celular, está preso por uso de documento falso”.

En primera instancia, Perlaza fue juzgado por intento de asesinato y detenido en una cárcel de Guayaquil. Pero el fiscal no halló evidencia sólida para sostener la teoría del crimen y reformuló cargos. Así, el acusado fue procesado por el uso de un documento falso. Diez meses después fue condenado a 18 meses en prisión, ya que aceptó los cargos de uso de documento falso y el procedimiento fue abreviado.

En noviembre del 2020, el croata Milovac sufrió un atentado mientras conducía este vehículo Ford en Guayaquil.

El desenlace

Las investigaciones locales revelan que Milovac estaba consciente en el hospital. Fue interrogado por la policía el 8 de diciembre de 2020. Aseguró no tener enemigos. Como no podía firmar su declaración, para hacerlo oficial estampó su huella dactilar. Siete días más tarde los investigadores hicieron un análisis de riesgo. La hipótesis de su participación en una organización de narcotráfico estaba justificada. Como consecuencia fue incluido en el Programa Nacional de Víctimas y Testigos de la Fiscalía.

Pero poco antes de Navidad, el 21 de diciembre, su novia informó a las autoridades locales que él voluntariamente renunciaba a su estatus de protección. Supuestamente, todo estaba listo para que viajara a Europa.

Todo parece indicar que en su residencia se instaló una especie de clínica equipada para su recuperación, con servicio de médico y enfermera. Hacia las 6 de la tarde del lunes 11 de enero de 2021, el paciente dejó el hospital privado y fue conducido a su vivienda. Pero, horas más tarde (3 de la mañana del día 12), el servicio del ECU-911 recibió la llamada de emergencia. Una ambulancia lo llevó de regreso al hospital que había dejado horas antes. Al arribar fue declarado muerto.

El documento oficial de autopsia fue emitido a las 6 de la mañana, ese 12 de enero. Confirmaba heridas en la parte posterior del cuello, la parte posterior del hombro izquierdo y estableció una tercera herida: una cicatriz de diez centímetros en el abdomen. Un investigador comentó, a condición de anonimato, que la hipótesis del trabajo final (ejecución) no puede ser descartada.

El caso aún se investiga en Ecuador, bajo extrema reserva. En enero, autoridades judiciales de Croacia requirieron toda la información, basándose en la figura de una Asistencia Penal Internacional.