Capturado el «Comandante Vicente», cerebro de la minería ilegal de Los Lobos

Este sábado 30 de marzo de 2024 fue capturado en el cantón Ponce Enríquez, Azuay, el cabecilla de Los Lobos, Vicente Ángulo Sosa. El peligroso integrante de ese grupo criminal fue detenido en un operativo combinado entre las Fuerzas Armadas y la Policía.

Redacción Código Vidrio

Vicente Angulo Sosa, Alias Comandante Vicente, dirigía las operaciones de minería ilegal y cobro de vacunas en esta zona del austro, y parte de Zamora Chinchipe. Aquí, Los Lobos han controlado unas 20 minas y extorsionan a empresas que tienen concesiones en 30 minas más, según informes de Inteligencia.

Angulo estaba prófugo desde septiembre pasado. En ese mes el juez Edwin Logroño, del Tribunal Penal de Guayas, ordenó su captura por el delito de delincuencia organizada, en el que también están enjuiciados cinco integrantes más de Los Lobos. El Comandante Vicente tenía un rol clave dentro del grupo criminal que disputa el control de territorios y hegemonía con Los Choneros. Además de la minería ilegal, se encargaba de coordinar el envío de explosivos y armas desde el sur a otras provincias del país donde el grupo criminal ha incrementado su presencia.

 En Azuay y Zamora, Los Lobos controlan a 40 grupos de mineros ilegales. Según estimaciones de Inteligencia, estas actividades criminales de minería ilegal les dejan a ese grupo criminal ganancias estimadas en 3,6 millones de dólares por mes.

Los últimos años, Los Lobos, vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) de México y que se atribuyó el asesinato del excandidato presidencial Fernando Villavicencio, ha extendido sus actividades de tráfico de drogas, sicariato y extorsión a la extracción de oro ilegal, sobre todo al sur del país.

Según informes clasificados del sistema de inteligencia, en Camilo Ponce Enríquez, Los Lobos controlan una maquinaria criminal que genera decenas de millones de dólares cada mes, y explica en parte el crecimiento sostenido de integrantes de ese grupo delictivo, los últimos años.

El 70% de los habitantes del cantón Camilo Ponce Enríquez vive en situación de pobreza y la fuente tradicional de ingresos ha sido la minería artesanal de oro. Sin embargo, esta actividad que antes era de subsistencia, en los últimos años ha sido desplazada por la violencia de grupos armados que responden a la línea jerárquica de una organización criminal como Los Lobos.

La estructura delictiva ha establecido nexos con decenas de policías, militares, agentes estatales y operadores de justicia para garantizar su protección e impunidad en Azuay, según reportes oficiales.

Uno de los líderes de esa banda, que está siendo investigado, es un político que fue asesor en el despacho de un legislador, entre los años 2021 y 2023. El exfuncionario registra antecedentes por actividades ilícitas. Según los expedientes, este personaje es asociado como colaborador del Cártel Jalisco Nueva Generación.

La incursión de Los Lobos en la minería ilegal de Ponce Enríquez se acentuó a fines de 2022, detallan los documentos de Inteligencia. Sus acciones criminales comenzaron con la “intimidación, secuestro, sicariato, extorsión y cobro de vacunas”.

En una siguiente etapa, tomaron el control de operaciones mineras que comprenden incluso concesiones legales dedicadas a la explotación de oro. Para ello incursionaron en minas y se instalaron en varias de ellas, sin dejar opción a los concesionarios legales, algunos de los cuales optaron por marcharse por temor a ser asesinados.

Con su llegada, estos actores instalaron la violencia y el miedo entre la población. El cantón Ponce Enríquez registró oficialmente 26 crímenes entre 2022 y 2023, según registros policiales. De entre las víctimas, sobresalen titulares de concesiones legales de minería de oro.

Los documentos del caso Metástasis, alrededor del narcotraficante Leandro Norero, que fingió su muerte por Covid-19 en Perú, también alertan las conexiones políticas, los métodos del lavado y el financiamiento de estas bandas en la minería. Norero era financista de Los Lobos. En su domicilio tenía 43 lingotes de oro que habían sido procesados en Portovelo, El Oro.