Yunda, las empresas ‘amigas’ y el festín de cámaras

Las empresas Andeantrade y Megasupply que ganaron concursos, por separado, para vender cámaras de reconocimiento facial al Municipio de Quito, están estrechamente relacionadas. Al menos tres de sus accionistas y directivos han ocupado cargos simultáneamente en ambas compañías, que están domiciliadas en la misma dirección, al norte de Quito.  Sebastián Yunda, hijo del alcalde, mencionó en sus chats que tuvo una reunión con un ejecutivo en Andeantrade. 

Redacción Código Vidrio

Andeantrade es mencionada en los chats que Sebastián Yunda, hijo del alcalde, intercambió con su tío César Yunda, funcionarios municipales y dos empresarios chinos, que cabildeaban para que las cámaras fueran de la marca Hikvision. Eso se cumplió al pie de la letra. En los dos procesos contractuales los funcionarios municipales pidieron a las empresas que los equipos correspondieran a esa marca china, aduciendo que la anterior administración ya había adquirido esos equipos.

El primer proceso de compra de 78 cámaras de reconocimiento facial empezó en agosto de 2019 y concluyó el 13 de septiembre, con la adjudicación a la firma Andeantrade, mediante una puja de subasta inversa, en el portal de compras públicas. Este contrato, por 602 mil dólares se firmó el 4 de octubre entre el gerente de Emseguridad, Adrián Haro, y Mónica de Lourdes Díaz Tuguminago, representante legal de Andeantrade.

El pago del anticipo (60% del contrato) se concretó el 23 octubre: el valor fue 343.785 dólares. Días después, el hijo del Alcalde le escribió a quien identifica como “Dalong”, vía WhatsApp: “ya pagaron cámaras papá”. Y le insinúa que su tío César ya está averiguando el pago.

-“Estoy enviando factura a China y después nos hace transferencia, una semana más o menos”, le respondió “Dalong”, a mediados de noviembre.

¿Quién es Dalong? Se trata del empresario chino radicado en Ecuador Yilong Wang, directivo de la Cámara Ecuatoriana China. El primer registro de las conversaciones de Yunda con él se remonta al 28 de marzo de 2019, cuatro días después de que Yunda ganara las elecciones.

Contactamos a Wang a su celular y le enviamos un correo a la Cámara pidiendo su versión, pero no respondió. Tampoco contestó nuestras llamadas el hijo del Alcalde, quien abandonó el país en marzo pasado.

En el primer contrato con Andeantrade, Emseguridad fijó la entrega de las cámaras para fines de diciembre. Por esos días la empresa recibió el último desembolso de USD 229 mil y posteriormente 30 mil más por el mantenimiento de los equipos.

Con la llegada del año nuevo, Sebastián intensificó las conversaciones con su tío y los empresarios chinos. Hablaban, entre otros temas, sobre el pago de comisiones y reuniones con proveedores de equipos tecnológicos.

– “Ñaño, podemos vernos tipo 11. Estoy demorado un poco”, le escribió el hijo del Alcalde a su tío César.

-“Claro, mijo. A las 11 en punto, que a las 12 tenemos reunión con Elison, en Andeantrade”, le respondió César Yunda a su sobrino.

Desde la posesión del Alcalde, en mayo de 2019, el guagua Yunda accedió a información privilegiada sobre los planes de adquisiciones en el Municipio, y las decisiones que se tomaban. Veía el negocio de cámaras y otros equipos tecnológicos como la gallina de los huevos de oro.

Eso se desprende de los miles de mensajes encontrados en los siete celulares incautados en el allanamiento de la Fiscalía a la casa del Alcalde Yunda. La diligencia se efectuó como parte del proceso penal que enfrenta  por un supuesto peculado en la compra de pruebas Covid-19. En este caso, Yunda acaba de ser llamado a juicio, junto con 13 implicados más. Paralelamente, la Fiscalía abrió una investigación previa contra su hijo, por su participación en varias contrataciones del Municipio. Investiga un presunto delito de delincuencia organizada.

El monitoreo de las cámaras que compró el Municipio se realiza desde el cuartel de agentes metropolitanos. Los equipos de reconocimiento facial no están operativos. Foto archivo

Desde el primer día de la actual administración municipal, las acciones de los Yunda iban de la mano, casi sincronizadas. Mientras el Alcalde trazaba la ruta de su plan de seguridad para Quito, con énfasis en la compra de cámaras de reconocimiento facial, Sebastián  cabildeaba con proveedores y empresarios.

El eje de las compras es el proyecto Ojos de Dios, que en la actual administración se plasmó en tres contratos por más de 2 millones de dólares. Además, por el mantenimiento de los equipos adquiridos el Municipio paga un millón de dólares anuales. Cada cámara de reconocimiento facial costó 2.500 dólares, aunque la identificación no funciona por falta de una base de datos. Esos equipos cumplen la misma función de cualquier cámara de vigilancia, valoradas en 800 dólares.

Al referirse a la participación de su hijo en los contratos del Cabildo, el alcalde dijo: “Sobre los últimos acontecimientos en los que se ha pretendido involucrar a mi hijo en actos de corrupción, debo recordar a la ciudadanía que, constitucionalmente, todas las personas tenemos derecho a la presunción de inocencia”. Además aseguró “haber tomado decisiones firmes» sacando de sus cargos a los funcionarios que «desobedecieron mi instrucción de que ningún familiar mío pueda hablar a mi nombre, ni contestar llamadas o mensajes”.

‘Empresas hermanas’ 

¿Qué rol jugaron Andeantrade y Megasupply en este entramado? Mónica Díaz Tuguminago, quien firmó el primer contrato como representante legal de Andeantrade (fue vicepresidenta ejecutiva 2019-2020) también fue una de las directivas de Megasupply. Entre 2017 y 2018, gerenció esta compañía y consta entre su plana de accionistas hasta el agosto de 2019, según los registros de la Superintendencia de Compañías revisados por Código Vidrio.

De hecho, en marzo de 2018 ella fue postulada por Megasupply para integrar el Consejo Consultivo de Gobierno Abierto del Municipio de Quito, en representación del sector productivo. Ganó el concurso y fue designada en abril consejera principal, junto a ocho integrantes más, por un período de dos años.


Mónica Díaz ha ocupado cargos directivos en las fraternas Megasupply y Andeantrade. Fue integrante del Consejo Consultivo del Municipio, desde 2018. También han tenido puestos gerenciales en ambas empresas Kléver Godoy, que firmó, como representante legal del Consorcio de Reconocimiento Facial, el contrato por 1,1 millones con Emseguridad. Otro ejecutivo que ha operado en las dos firmas es Oscar Trujillo, dueño de Andeantrade.  

 

 

Para postular para el puesto de consejera, por el cual no percibió un salario, Díaz declaró que no tenía intereses directos en procesos contractuales municipales, y que no representaba a empresas que pudieran tener conflictos de interés con el objeto del Consejo. Este organismo es la instancia de apoyo, consulta y asesoramiento de la administración municipal en la formulación, seguimiento y evaluación del Plan de Gobierno Abierto.

Pedimos desde hace dos semanas la versión de Díaz, pero no respondió a nuestra solicitud.

Todo en familia

El 15 de mayo de 2020, Megasupply ganó el segundo contrato de Emseguridad para la provisión de 49 cámaras de reconocimiento facial y 76 fijas, por 1,1 millón de dólares. Obtuvo la contratación como parte del Consorcio Reconocimiento Facial Quito, junto a la compañía Fulltec, domiciliada en Ambato. El proceso contractual arrancó a fines de noviembre de 2019.

Adrián Haro, gerente de Emseguridad, firmó el acuerdo con Kléver Godoy Cevallos, procurador del Consorcio ganador, accionista y gerente de Megasupply. El 26 de agosto de 2019 Monica Díaz le cedió a Godoy 200 acciones en esa firma.

Al igual que Díaz, Godoy no solo ha sido parte de Megasupply. También fue directivo de Andeantrade. Entre 2017 y 2020 fue gerente de procesos en esa compañía, según indica en su perfil de Linkedin. Es decir que habría estado al frente de ambas firmas durante los procesos de contratación con Emseguridad.

Contactamos a Godoy a su celular y nos respondió que prefería no pronunciarse.

Andeantrade y Megasupply están domiciliadas en la misma dirección, en el centro norte de Quito: Vasco de Contreras N34-180 y Lallement, cerca del colegio San Gabriel.

Las dos compañías funcionan en el mismo edificio de cuatro pisos, de color crema con franjas azules. Acudimos al lugar. Constatamos que actualmente en el inmueble no hay ningún letrero que advierta la existencia de ninguna de esas firmas. Sin embargo, en los registros de internet de Andeantrade, su nombre aparece en uno de los ventanales del segundo piso de ese edificio.

El accionista principal y dueño de Andeantrade es Óscar Trujillo, quien desde 2019 ejerce el cargo de Presidente. Hasta junio de 2018 también fue accionista de Megasupply, según reportes de la Superintendencia de Compañías.

 

Andeantrade y Megasupply están domiciliadas en la misma dirección, en el centro norte de Quito: Vasco de Contreras N34-180 y Lallement, cerca del colegio San Gabriel. El rótulo que identificaba a la operación de Andeantrade fue retirado.

La relación y conexiones de los accionistas de ambas firmas es investigada por el concejal y vicealcalde, Santiago Guarderas. En la última reunión de la Comisión de Seguridad le pidió al gerente de Emseguridad un informe de esos nexos y la composición accionarial de las firmas. Y le exigió a Haro un explicación sobre la entrega de los contratos a dos firmas relacionadas.  “Debemos recordar -respondió Haro- que cada proceso es autónomo e independiente, realizado en diferentes ejercicios económicos; en este caso, las verificaciones que deben realizarse, se cumplieron en cada uno de los procesos. El hecho de que una empresa ganadora de un proceso (Fase 1), tenga la misma dirección de otra empresa que se consorció para participar en otro proceso (Fase 2), no es impedimento para participar. En este caso, cuando existen coincidencias de accionistas, administradores o dirección domiciliaria, en el mismo proceso, el Sercop, a través del Sistema Oficial de Contratación Pública del Ecuador (SOCE) se encarga de suspender o descalificar a los oferentes que tienen vinculación”.

Andeantrade es reincidente en cometer ilegalidades en otros procesos contractuales. Fue sancionada dos veces, desde el 2019, por el Servicio Nacional de Contratación Pública (Sercop). El 27 de noviembre de 2019, dos meses después de ganar el contrato con Emseguridad, fue señalada por el Sercop por realizar una declaración errada dentro de un proceso de contratación, inclusive respecto a su calidad de productor nacional.

En este caso se le suspendió por 60 días el Registro Único de Proveedores (RUP), con lo cual no pudo participar en ningún proceso de compras públicas en este período.

Seis meses después de cumplir esa sanción, la compañía volvió a ser observada por entregar información falsa, adulterando un certificado presentado dentro de un proceso de compras públicas en la Empresa Municipal de Tránsito de Guayaquil. Por ser reincidente, a Andeantrade le suspendieron nuevamente el RUP por seis meses.

Este miércoles 5 de mayo estaba previsto que el directorio de Emseguridad se reúna para nombrar al nuevo gerente de Emseguridad, en reemplazo de Haro, quien es cuestionado por las contrataciones. El funcionario se elegirá de una terna presentada por el alcalde Yunda. El más opcionado es Freddy Yandún, afín al correísmo.

2 comentarios en “Yunda, las empresas ‘amigas’ y el festín de cámaras”

  1. Es muy grave la crisis para la ciudad de Quito, con un Alcalde, cuyo único objetivo es tomarse los dineros del Municipio a través de compras millonarias plagadas de corrupción.
    Sin un plan, sin un proyecto para la ciudad, sólo le motiva el interés de llenarse los bolsillos con los sagrados recursos de los ciudadanos ecuatorianos.

  2. La ciudadanía quiteña debe tomar conciencia propia a la hora de elegir a su autoridad, Hoy se escucha a viva voz en algunos barrios que se arrepienten haber elegido a Yunda,, esperamos que estos arrepentimientos nacen de su propia conciencia y no tengamos que soportar estos atropellos y malversación de fondos públicos que son de todos los quiteños, los mismos que hacen falta en los barrios para las obras de primera necesidad, esta grave situación ha provocado que para este año disminuyan el presupuesto que correspondía a cada parroquia, a los diferentes barrios, cuyos dirigentes no pueden cumplir con las obras solicitadas por sus moradores, por el mínimo presupuesto que tal vez alcanza para una cancha o una calle de 50 metros lineales.- A este extremos hemos llegado, que pena por mi Quito¡

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