PODCAST: En California hay desabastecimiento de alimentos

Diego Arroyo, quiteño, vive con su familia en Covina, cerca a Los Ángeles, California, desde hace cuarenta años. Trabaja en el sector de transporte escolar. Este es su testimonio, acompañado por una de sus canciones favoritas.

Redacción Código Vidrio

“Desde el viernes pasado, en la empresa donde trabajo de transporte escolar para niños con capacidades especiales, suspendieron todas las actividades, porque las escuelas, colegios y universidades también cerraron por el coronavirus.

 

Estamos con vacaciones forzadas. Acá, en general, los californianos han tomado la emergencia por la pandemia de forma relajada, a la ligera.

La mayoría de la población no tomó precauciones a tiempo, y hay descoordinaciones entre las autoridades del estado de California con los funcionarios federales, encabezados por el presidente Donald Trump. La máxima autoridad acá es el gobernador.

Con los días, la gente ha empezado a entender la gravedad del problema que enfrentamos. Nosotros nos aprovisionamos de víveres e insumos las semanas pasadas, pero buena parte de los habitantes no, dejaron todo para el último momento, por eso los grandes mercados están totalmente desabastecidos, hay gente que está acaparando alimentos.

El Gobierno central tiene poca posibilidad de exigir normas a los habitantes de cada estado, no hay forma de obligarlos a aislarse en sus casas, a no ser que salgan militares a las calles, pero cada estado toma al final esa decisión.

La principal amenaza de que el contagio se extienda rápidamente es la ligereza de la población, que tomaba las cosas con mucha calma, estaban muy relajados, así son los californianos, pero los últimos días empezaron a entrar en pánico.

Solo mi yerno y mi hijo están trabajando en mi familia, porque se dedican a instalar tecnología para la casa, y eso tiene mucha demanda. El resto no estamos laborando.

Pese a las alertas, las calles se ven con circulación normal. Hay problemas en los servicios médicos de salud, incluso no hay no reactivos para hacer las pruebas del Coronavirus.

Este asilamiento tiene también un lado positivo, pues nos da la oportunidad de meditar sobre lo que está ocurriendo, y tener consciencia de que somos privilegiados porque contamos con un techo y previsiones para mantenernos, mientras dure esta emergencia.

No ocurre lo mismo con la gente que no cuenta con recursos y vive en las calles, o quienes no tienen empleos formales, viven de su jornada del día, sino trabajan no comen; no tienen seguro de desempleo ni salud, están desamparados.

Esta es una oportunidad para ayudar a los más vulnerables y desprotegidos, entre quienes hay muchos migrantes”.