Empresarios piden veto parcial a Código de Salud

La vigencia del nuevo Código de la Salud está en una fase decisiva. En menos de una semana, el presidente Lenin Moreno debe enviar su pronunciamiento sobre el texto aprobado por la Asamblea, que ha levantado varias críticas desde  los sectores involucrados.

Redacción Código Vidrio

El Comité Empresarial Ecuatoriano y Juntos por la Salud, que reúne a farmacéuticos, importadores y productores de insumos médicos, aseguradoras de salud y compañías de alimentos, pidió al Primer Mandatario que vete parcialmente el Código.

Más de 50 normas del Código son cuestionadas, no solo por su forma sino también por su fondo. Caterina Costa, presidenta de la Comité, explicó que su pedido pretende enmendar los errores, que a su criterio cometieron los legisladores en la aprobación de la ley. Por ejemplo, sostuvo que no tomaron en cuenta la nueva realidad que vive el mundo por la Covid-19.

Uno de sus cuestionamientos es por la creación del Consejo Nacional de Salud, que se convertirá el organismo rector de las políticas en el país. Para los empresarios se deben aclarar las competencias de rectoría y prestación de servicios que tendrá este Consejo y el rol de los representantes de las farmacéuticas y de importación de dispositivos.

Cristina Murgueitio, directora de la Asociación Ecuatoriana de Distribuidores e Importadores de Productos Médicos (Asedim),  está preocupada por la disposición para el ingreso de nueva tecnología al país. Según el Código, se abrirá la autorización cada dos años, lo cual para ella es un despropósito, no solo porque la tecnología se actualiza permanentemente sino porque se pone en riesgo a los pacientes.

La razón principal es que el 99 por ciento de insumos médicos vienen del exterior y esperar dos años para actualizarlos afectaría directamente a las personas que requieren ese tratamiento. Además, en el Código persisten problemas como las compras mediante subasta inversa.

Murgueitio recalcó que este sistema no ha permitido acabar con la corrupción ni ahorrar recursos al Estado. Por el contrario -apuntó- es usada para entregar contratos a sectores no autorizados y los productos no son los mejores del mercado.

El sector farmacéutico protesta por la norma que busca que realicen un nuevo etiquetado a las medicinas.  Santiago Salguero, representante de esta agrupación, sostuvo que eso representará un enorme gasto, que no necesariamente es justificado.

Adicionalmente, el gremio protesta por las normas que buscan que se fabrique o importe cada prescripción médica y que la actualización de precios se haga cada dos años, excepto los de venta libre.

Para Pablo Zambrano, presidente de la Federación de Cámaras de Industrias, sus representados también se verán afectados por el Código de la Salud, especialmente las industrias de alimentos.

El principal cuestionamiento es porque la norma deja la puerta abierta a restricciones que no fueron debatidas ni aprobadas. Zambrano puso como ejemplo la disposición para el semáforo de alimentos que desde el 2013 se incluye en cada producto.  Y la posible inclusión de nuevos parámetros solo dependerá del criterio de la autoridad sanitaria y no de un estudio científico que lo respalde.

El texto aprobado por los asambleístas, además de las notificadas por cantidades de grasa, sal y azúcar, incluye la palabras “y otros” que puede ser usado para incluir más regulaciones.

También hay preocupación por la disposición de productos sucedáneos leche materna  no se vendan libremente y por la prohibición de usar varios componente que dificultaría llegada a los mercados.

El director ejecutivo del Comité Empresarial, Roberto Aspiazu,  enfatizó que el veto presidencial es fundamental para reparar los errores del texto aprobado por la Asamblea y recalcó que es necesario escuchar los planteamientos de los empresarios.